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5.Aportes de cubanos fuera de Cuba a la filosofía actual1 Oscar R. Martí Desde la segunda mitad del siglo XX, las condiciones políticas mundiales han encauzado la filosofía cubana en dos direcciones diferentes, si no opuestas. Los cambios en la misma política hacen ahora necesario establecer un diálogo para estudiar las influencias que han contribuido al desarrollo de ambas tradiciones y de indagar si existen temas comunes. Este capítulo aspira contribuir a ese diálogo al examinar brevemente los aportes hechos a la filosofía contemporánea por aquellos filósofos cubanos que residen fuera del territorio nacional. Espera lo acompañe un capítulo que describa la contribución de los filósofos radicados en Cuba. Los autores discutidos aquí satisfacen tres criterios importantes: son filósofos, son cubanos, y residen fuera del país. El ser filósofo requiere, hoy en día y en nuestros ámbitos, un entrenamiento y un conocimiento adquiridos al seguir una carrera académica (aunque no necesariamente un doctorado). Se considera aquí la filosofía como una disciplina que, empleando varios métodos lógicos y dialécticos de investigación, examina una serie de problemas conceptuales que surgen de los textos comunes a una tradición que comienza con Platón y Aristóteles. Es académica porque es en la universidad donde sus practicantes han encontrado sustento económica. El criterio de nacionalidad, el ser cubano, significa una autoidentificación como tal, ya al haber nacido en Cuba, ya al haber cursado alguna educación en la isla criterio que sugiere elementos culturales similares, y que nos permite incluir a hijos de cubanos nacidos en el extranjero. El tercer criterio, ausencia del país, no solo recalca una división causada por razones históricas sino que también advierte la presencia de diferentes influencias. El énfasis en la filosofía contemporánea limita este estudio a la generación que nace en los años 40, generación que comienza a formarse intelectualmente a principios de la Revolución, y que llega a realizar aportes significantes a fin de siglo y en tres continentes.2 Se discutirán aquí la labor de Pedro Amaral, Jesús Díaz, Carlos Fernández Rocha, Raul Fornet-Betancourt, Jorge Gracia, Alicia Juarrero, Julio Martínez, Vicente Medina, Lourdes Rensoli Laliga, Ofelia Schutte, Ernesto Sosa, y del autor del presente ensayo.3 Se excluyen adrede a sociólogos, politólogos o economistas quienes, dentro de la tradición positivista que imperaba en Cuba desde Varona, eran considerados como filósofos.4 Aunque sus intereses colinden con la filosofía, y aunque hayan hecho aportes importantes a la metodología y a la filosofía de las ciencias sociales, ellos tratan estos temas como literatura, prefiriendo métodos y soluciones empíricas.5 El describir y evaluar aportes significa, por un lado, presentar datos biográficos y
bibliográficos de los filósofos aquí estudiados. Se lleva a cabo, igualmente, una breve
evaluación filosófica de sus labores intelectuales, y un esfuerzo histórico de segundo
orden: el indagar si, fuera de accidentes biográficos o históricos, existen algunas
conexiones entre la temática, la calidad del discurso filosófico, y la nacionalidad.
Paradójicamente, la búsqueda empírica de factores comunes se sugiere como un método
posible para responder a ésta pregunta conceptual. |
I. Esbozo Biográfico 1. Pedro V. Amaral es profesor de filosofía en la California State University, Fresno. Nació en Swarthmore, estado de Pennsylvania, el 18 de agosto de 1946, de padres cubanos residentes en los Estados Unidos. Cursó parte de su educación primaria en Cuba, pero retornó a los Estados Unidos. Recibió un B.A. y una maestría en la University of Pittsburgh, Pennsylvania, en 1979, doctorandose de la misma en 1984 con la tesis Descartes and Suarez: Introduction to the Theory of Ideas. Ha enseñado filosofía en la Loyola University, en Los Angeles, California, entre 1984 y 1986, y en la California State University, Fresno, desde 1986. Es miembro de la American Philosophical Association (A.P.A.).6 Amaral se ha interesado en historia de la filosofía de la mente y de la metafísica. Ha indagado sobre el problema del conocimiento de los universales, en "Aristotle: Metaphysics 13.10. 1086b32-37" (1978); sobre las relaciones filosóficas entre Descartes y Suárez, en su tesis doctoral; sobre el uso de las explicaciones causales en la tradición médica medieval, Harmony in Descartes and the Medical Philosophers (1988), y en "Descartes' Quartum Quid Columbus" (1988). Amaral ha compilado, por otra parte, las conferencias del filósofo norteamericano Willfred Sellars (1912-1989), dadas en 1975, sobre las presuposiciones metafísicas de la epistemología clásica y moderna, en The Metaphysics of Epistemology (1989). 2. Ignacio Delgado González nació en Camagüey, en 1945. Emigró a España, estudiando en Salamanca, y licenciandose en teología de la Universidad Pontificia de Salamanca, en 1969, y de filosofía en la Universidad Civil de Salamanca, en 1972. Continuo la carrera de filosofía, doctorandose de Salamanca con la tesis, La Revista Europea (1874-1879) y su significado filosófico (1982). Desde 1977, ejerce una función docente en la Universidad de Salamanca, como Profesor Titular desde 1985, y como Catedrático de Filosofía de Escuela Universitaria desde 1990, especializándose en la filosofía de la educación y en la filosofía contemporánea en España y en Cuba. Delgado González también imparte cursos especiales en el Instituto de Estudios de Iberoamérica y Portugal (Salamanca). Es miembro del Seminario de Historia de la Filosofía Española e Iberoamericana de la Universidad de Salamanca, del Consejo de Redacción de Concordia, miembro fundador de la Sociedad Castellano-Leonesa de Filosofía, y de la Sociedad Internacional de Estudios Cubanos, con sede en Aachen, Alemania. Delgado González ha logrado una investigación extensa en dos ramas: en la filosofía de la educación y en la historia de las ideas en Iberia e Iberoamérica. Sobre la primera ha publicado La educación personalista. Selección de Textos (1985), y varios artículos, entre ellos "Los problemas pedagógicos en la obra de Ortega y Gasset" (1985), y "Antropología Filosófica y educación" (1992). Sobre los filósofos españoles se destaca su libro Miguel de Unamuno. Historia de su Cátedra (1992). Ha investigado, además, los pensadores cubanos en España, los neokantianos Rafael Montoro (1986) y José del Perojo, y José de la Luz y Caballero (1988); y, desde luego, a José Martí, en su excelente libro José Martí y Nuestra América (1996), en donde realiza una investigación cuidadosa de las influencias filosóficas en el pensamiento de Martí. 3. Jesús A. Díaz es, desde 1992, profesor de filosofía en Kean University, Nueva Jersey. Nació el 16 de marzo de 1954, emigrando a España en 1968, y a los Estados Unidos en 1969. Recibió un B.A. de Seton Hall University en 1976, y una maestría de la New York University en 1980. En 1982, participó en un Tutorial sobre las ideologías políticas del siglo XX en el Balliol College, Oxford, Inglaterra. Se doctoró en filosofía de Brown University en 1987 con la tesis "Toward an Intentional Nonlogical Interpretation of Cartesian Epistemology." Ha ejercido la docencia en Montclair State University, entre 1981 y 1985, en el Bridgewater State College (1984-85); en la University of Lowell (1985-86); en la Northern Michigan University (1986-87); en la Kent State University (1987-1990); y en la Ohio University (1990-92). Es miembro de la A.P.A., la Society for Lesbian and Gay Philosophy, y la Association for Practical and Professional Ethics. Díaz emplea métodos analíticos en su examen de los problemas clásicos, por ejemplo, en el significado de la analicidad en Descartes, "Cartesian Analyticity" (1988); en la labor de la filosofía, "Review of J. A. Gould, ed., Classical Philosophical Questions" (1989); o en la resolución de cuestiones éticas y sociales, en "Applied Ethics, Knowledge and Power" (1997). Su proyecto corriente es un examen del dilema ético creado por la oposición del derecho a una relación confidencial entre el médico y el paciente con los requisitos impuestos por la sociedad ante los efectos de enfermedades contagiosas como el SIDA. 4. Carlos Fernández Rocha es, desde 1970, profesor de la Universidad Católica Madre y Maestra, en la República Dominicana. Nació en La Habana, el 29 de septiembre de 1945. Recibió un Certificado de Estudios Superiores, Universidad Católica Andrés Bello, Caracas, una Licenciatura de la Universidad Católica Madre y Maestra, Santiago, República Dominicana, y una maestría en la University of California, Los Angeles. Pertenece a la Latin American Studies Association (LASA),7 es miembro de la Comisión Organizadora Regional de la Comisión Permanente de la Feria del Libro, y sus intereses incluyen la filosofía latinoamericana, la estética, y la literatura. Fernández Rocha se ha dedicado a tratar los problemas estéticos en la literatura y el cine en Iberoamérica. Su aporte principal ha sido la compilación de materiales en dos antologías, en Lecturas dominicanas (1977), y en Cuentos y poesías de Hispanoamérica (1980); y en varios ensayos, entre ellos, "Génesis e ideología del partido azul" (1972), y "Lo romántico y el romanticismo" (1982). 5. Raul Fornet-Betancourt reside en Alemania desde 1972, y es profesor de Filosofía en la Universidad de Bremen, y Director de la Sección para América Latina del Missionswissenschaftliches Institut, Aachen.8 Nació en Holguín, en 1946. Emigró a Europa, cursando sus estudios secundarios y doctorandose en filosofía de la Universidad de Salamanca con la tesis De la ontología fenomenológica-existencial a la concepción marxista de la historia (1978). Recibió un segundo doctorado de la Technische Hochschule Aachen con la tesis Philosophie der Befreiung: die phänomenologische Ontologie bei Jean-Paul Sartre (1983). Desde 1982, es editor de Concordia, Revista Internacional de Filosofía. Ha sido profesor en la Universidad de Aachen, profesor invitado de la Universidad Pontificia de México, y de la Universidad de São Leopoldo, Brasil. Es miembro activo de la Asociación Filosofía y Liberación, de la Sociedad Europea de Cultura, de la Sociedad Filosófica de Lovaina, y de la Sociedad de Filosofía Intercultural. La formación intelectual de Fornet-Betancourt cae dentro de la tradición fenomenológica europea contemporánea que encaja a los problemas éticos y axiológicos dentro del marco hombre-historia un enfoque manifiesto en De la ontología fenomenológica-existencial a la concepción marxista de la historia (1978). La influencia de Sartre es evidente en la obra de Fornet-Betancourt, en su tesis doctoral ya citada, y en Introducción a Sartre (1989). También están presente el pensamiento de Hegel, Comentario a la fenomenología del Espíritu de Hegel (1987), y de Martí, obvio en los ensayos "Anotaciones sobre el pensamiento de José Martí y la posibilidad de interpretarlo desde un punto de vista marxista" (1978), "Marti und die Kritik an der etablierten theologischen Vernunft im Kontext der Kubanischen Unabhängigkeitsbwegung" (1993), y "Martí y la Filosofía" (1994). Temprano en su desarrollo Fornet-Betancourt examina la filosofía latinoamericana desde dos perspectivas: la de una filosofía universal y la de una filosofía de la liberación. En una serie de estudios importantes enfoca el problema de la autenticidad de la filosofía en Latinoamérica, siendo los más destacados Problemas actuales de la filosofía latinoamericana (1985), premiado por la fundación argentina FEPAI, y Estudios de filosofía latinoamericana (1992). Esta labor es derivativa y secundaria a su esfuerzo principal, un examen de los problemas éticos y sociales en Latinoamérica por medio de la filosofía y la teología de la liberación, los que profundiza en Annäherung an Lateinamerika: die Theologie der Befreiung und die gesellschaftliche Entwicklung Lateinamerikas (1984) y Philosophie und Theologie der Befreiung (1987). El resultado de estos estudios estimula a Fornet-Betancourt a examinar críticamente los presupuestos de la filosofía, ya la latinoamericana, ya la europea, ya la misma filosofía de la liberación. Como consecuencia reformula la filosofía de la liberación como una filosofía transcultural o intercultural que funciona como expresión y manifestación de las distintas interpretaciones que dan las culturas sobre el mundo. Realiza esta temática en Apuntes de método para una filosofía intercultural (1994), y Hacia una filosofía intercultural latinoamericana (1994). Otro aporte importante de Fornet-Betancourt es su labor de vehículo para la difusión de las ideas filosóficas entre Europa y Latinoamérica, tarea que cumple en las páginas de Concordia desde 1982. Su intervención ha sido más que una de difusor activo. En una serie de ensayos sobre el tema, se convierte en un dialogante vigoroso, sobre todo en las entrevistas, primero con filósofos europeos como el ya mencionado Sartre, con Foucalt (1984), Levinas (1983), Walter Biemel (1989), Garaudy (1986), Apel (1988) y más tarde con filósofos latinoamericanos, con Luis Villoro, Enrique Dussel (1989), y Leopoldo Zea (1988), quien ha tenido una gran influencia en el proyecto intercultural de Fornet-Betancourt. 6. Jorge Gracia es Distinguished Professor en la State University of New York, Buffalo Buffalo (SUNY-Buffalo), donde ha ejercido la docencia desde 1971.9 Nació en Camagüey, el 18 de julio de 1942. Cursó sus estudios primarios y secundarios en Cuba, emigrando a los Estados Unidos y al Canadá en 1960. En 1965 recibió un B.A. del Wheaton College, en el estado de Massachussets, especializandose en filosofía; y en 1966, una maestría en filosofía de la University of Chicago. Su interés en la filosofía medieval lo llevó a estudiar en el Pontifical Institute of Medieval Studies, en Toronto, el Canadá, donde recibió su M.S.L., en 1970, y un doctorado en filosofía, de la Universidad de Toronto en 1971. Cursó, además, estudios especiales en el Institut d'Estudis Catalans. Es miembro de la APA, la Sociedad Argentina de Análisis Filosófico, y ha sido presidente de la SILAT.10 Gracia se desarrolló dentro de las tradiciones escolásticas y analíticas. Su labor intelectual ha seguido dos corrientes divergentes: una la filosofía medieval y la otra la latinoamericana contemporánea. La atracción hacia la escolástica comienza con su tesis doctoral Francesc Eiximenis's Terg del Crestì: Edition and Study of Sources. Desde entonces ha contribuido al estudio de la filosofía medieval con una serie de trabajos penetrantes sobre los problemas de la individuación, la Introduction to the Problem of Individuation in the early Middle Ages (1984, 2da edición revisada, 1988); y las compilaciones de lecturas, Individu ation in Scholasticism: the Later Middle Ages and the Counter-Reformation (1150-1650) (1994), y la Individuation and Identity in Early Modern Philosophy: Descartes to Kant (1994), compilada con Kenneth F. Barber. Siguiendo esta línea de pensamiento, Gracia ha buscado reinterpretar el papel de la individuación como central a la metafísica contemporánea, en Individuality: An Essay on the Foundations of Metaphysics (1988), premiado en 1992 por la Metaphysical Society of America. Como complemento al estudio de lo universal, Gracia ha enfocado lo particular, instanciado en los textos históricos clásicos. Veanse sus Philosophy and Ist History: Issues in Philosophical Historiography (1992), donde defiende la importancia de la historia de la filosofía para el quehacer filosófico; y los recientes A Theory of textuality: the Logic and Epistemology (1995); y Texts: Ontological Status, Identity, Author, Audience (1996). La filosofía latinoamericana representa una segunda corriente en el pensamiento de Gracia. Se debe, en parte, a la influencia de Risieri Frondizi, con quien hizo la antología El Hombre y los valores en la filosofía latinoamericana del siglo XX: Antología (1975), y a quien le dedica, más tarde, el Festschrift El Hombre y su conducta: Ensayos Filosóficos en honor de Risieri Frondizi/Man and his Conduct: Philosophical Essays in Honor of Risieri Frondizi (1980). Gracia comienza a indagar más detalladamente sobre los problemas de la filosofía y la cultura latinoamericana en las antologías, Filosofía e identidad cultural en América Latina (1988), editada con Ivan Jacsic; y Philosophy and Literature in Latin America: A Critical Assessment of the Current Situation. (1989), con Mireya Camurati. Un proyecto reciente de Gracia es "Hispanic Identity," próximo de Blackwell. En este manuscrito, Gracia examina el problema de la identidad cultural aplicando un rigoros análisis filosófico y un examen histórico del papel que juegan la etnia y cultura en Latinoamérica. Es de notar la importante labor de Gracia como puente difusor de la filosofía latinoamericana en los Estados Unidos. Traduce El hombre y los valores al inglés como Latin American Philosophy in the Twentieth Century: Man, Values, and the Search for Philosophical Identity (1986), uno de los pocos textos de filosofía latinoamericana en los Estados Unidos. De enorme importancia es la compilación de ensayos sobre el análisis filosófico en Iberoamérica, El Análisis filosófico en América Latina (1985; traducida al inglés como Philosophical Analysis in Latin America, 1984). 7. Alicia Juarrero reside en Washington, D.C., y es, desde 1975, profesora de filosofía en el Prince Community College, en el estado de Maryland. Nació en La Habana el 2 de octubre de 1947, emigrando a los Estados Unidos el 22 de octubre de 1960. Cursó una educación secundaria en Coral Gables High School, estado de la Florida, y recibió un B.A. de la University of Miami, en 1969. Se doctoró de la University of Miami en 1977 con la tesis Explanation and Moral Justification of Behavior. Ha dado clases en la San Francisco State University, y el College of Alameda entre 1972 y 1974. Es socio de la APA, de la Washington Evolution Systems Society, y de la Metaphysical Society of America. Fue nombrada por mandato presidencial y acato del congreso estadounidense al National Endowment for Humanities, en el que preside el comité de los NEH State Councils. Sus intereses abarcan la teoría de la acción y la filosofía de la mente. Ha enfocado los problemas de las explicaciones del comportamiento moral en su tesis doctoral y (1977), y en el ensayo "Rawls: Teleology of Perfect Procedural Justice" (1995). Ha examinado, asimismo, problemas conceptuales de la teoría de la evolución en la jurisprudencia, "Fail-Safe or Safe-Fail: A Dynamical Systems Model of Justice" (1991), y de la evolución en general, en "Two conceptual problems for the theory of evolution: Causality and the explanation of emergence" (1993). También busca explorar la relación entre el lenguaje y la racionalidad en "Lenguage Competence and Tradition-constituted Rationality" (1991). En su análisis del libro de Umberto Eco, Foucault's Pendulum, titulado "The Message Whose Message It Is That There Is No Message" (1992), Juarrero discute el papel que las paradojas autoanulantes han jugado en la historia de la filosofía y las implicaciones para las filosofías totalizantes. En "Des racines modernes aux rhizomes postmodernes" (1993), ella examina el cambio de la búsqueda de las bases absolutas e universales a las metafísicas mas postmodernistas que se basan en verdades locales. Su dirección intelectual ha sido influenciada no tanto por los problemas tradicionales de la filosofía sino por los desarrollos en la teoría de sistemas dinámicos nolineares. A ese efecto, está trabajando en una nueva conceptualización de la relación causa-efecto que nos pueda asistir en la comprensión de la causalidad mental en el libro, Dynamics in Action: Intentional Behavior as a Complex System (en prensa). 8. Vicente Medina es profesor de filosofía de la Seton Hall University. Nació el 20 de abril de 1955, emigrando en 1970, primero a España y, más tarde, a los Estados Unidos, donde cursó su educación secundaria. Obtuvo un B.A. en 1979, del Saint Peter's College, Jersey City, estado de New Jersey, una maestría, en 1982, y un doctorado en 1988 de la University of Miami, con la tesis, The Development of Contractarianism: From Hobbes to Rawls. Ha dado clases en Montclair State College (1985-87), en Bergen Community College (1987-1990), y en Seton Hall, desde 1990. Es miembro de la A.P.A., la American Catholic Philosophical Association, la North American Society of Social Philosophy, la Society for Business Ethics, y la S.I.L.A.T., y esta interesado en los problemas de la filosofía política y social, la ética aplicada y la filosofía latinoamericana. Medina considera la labor filosófica como clarificadora y terapéutica y percibe su misión el examinar las cuestiones sociales y liberar al individuo de autoritarismos, prejuicios, y falsas creencias. En su Social Contract Theories (1990), Medina estudia cuidadosamente la naturaleza de la obligación política supuesta por los contractualistas (Hobbes, Locke, y Rousseau) y por sus críticos (Hume, Hegel, y Green), y concluye que no pueden explicar la naturaleza de esa obligación, y por ende la de la autoridad política. Se ha dedicado desde entonces a examinar problemas en la ética social, en particular el conflicto entre derechos: ya de médico y paciente, "HIV and Entreched Social Roles: Patients' Rights vs. Physicians' Duties" (1994); ya de factores que preservan el ambiente, en "The Nature of Environmental Values" (1992). 9. Lourdes Rensoli Laliga se graduó de la Universidad de La Habana, en 1976, con un título en filología hispánica, especializándose en literatura medieval española, y en la historia de la filosofía. Realizó investigaciones en el Instituto de Filosofía de la Academia de Ciencias de Cuba, en conjunto con las academias de ciencia de la URSS y la República Democrática Alemana. Se destacó como profesora e investigadora en la Universidad de la Habana, y recibió premios nacionales de crítica literaria por sus trabajos sobre Goethe y Lezama Lima. Fue, desde 1981, catedrática de la Historia de la Filosofía en la Universidad de la Habana, y dirigió, desde 1985, el Seminario Permanente de Historia de la Filosofía hasta 1991, cuando emigró a España. Ha impartido conferencias sobre filosofía y filología en la Universidad Complutense de Madrid, ha sido profesora invitada en las universidades de Leipzig, la Autónoma de Puebla, y la Leibniz-Gesellschaft, en Hannover (miembro desde 1990). Es además miembro de la Sociedad Española Leibniz. Sus intereses incluyen la historia de la filosofía, y tiene publicada una extensa y distinguida serie de poemas. Aunque la formación filosófica de Rensoli Laliga y su obra su traducción de Leibniz Noveaux essais al castellano ("Nuevo tratado sobre el entendimiento humano, 1988), o sus estudios sobre la historia de la filosofía, Quimera y realidad de la razón: El racionalismo del siglo XVII (1987), y las conferencias del curso de Postgrado de Historia de la Filosofía, Historia de la filosofía (1988),se han hecho en Cuba hasta principios del 90, se encuentra ahora fuera del territorio nacional y merece cabida en este ensayo. 10. Ofelia Schutte es profesora de filosofía de la Universty of Florida, en Gainesville, estado de la Florida. Nació en La Habana, Cuba, el 12 de octubre de 1945. Recibió su B.A. en literatura inglesa del Barry College, en Miami, la Florida, en 1966. Se interesó en la filosofía, y en 1969 recibió una maestría en filosofía de la Miami University of Ohio, en el estado de Ohio, y el doctorado de Yale University, en 1978, especializandose en la filosofía de Nietzsche. En 1973, comenzo la docencia en la Miami University of Ohio, y desde 1978, se ha radicado en la University of Florida, Gainesville. En 1979-80, Schutte recibió una beca de posgrado del Lilly Endowmant; en 1985-86, fue becaria de la Fulbright a la Universidad Nacional Autónoma de México; y en 1993, fue nombrada Mary Ingraham Bunting Institute Fellow, en el Radcliffe Research and Study Center, en Cambridge, Massachusetts. Ha sido presidente de la SILAT, y es miembro del Comité de Programación de la APA. Pertenece, igualmente, a la LASA y la Sociedad Latinoamericana de la Ciencia y la Tecnología. Los intereses de Schutte abarcan la filosofía europea del siglo diecinueve, la filosofía Latinoamericana contemporánea, y la teoría feminista, corrientes unidas por el fino hilo de la identidad cultural. Schutte comienza con una lectura feminista de la filosofía de Nietzsche, sobre todo de su crítica a la metafísica y la filosofía práctica. En Beyond nihilism: Nietzsche Without Masks (1984), Schutte trata de descubrir el verdadero Nietzsche, basandose en las conclusiones derivadas de sus ensayos seminales, "Envy and the Dark Side of Alienation" (1983), y "Nietzsche's Politics" (1983). De ésta investigación surge la cuestión de la identidad, y de ahí va al problema de la identidad latinoamericana, en "Crisis de identidad occidental y reconstrucción latinoamericana" (1984). Esta labor le sugiere un análisis cuidadoso de las diferencias culturales desde una posición latinoamericana y feminista, sin esencializarlas, y enfatizando las diferencias, análisis que culmina en Cultural Identity and Social Liberation in Latin American Thought (1993), donde describe la evolución de la identidad cultural latinoamericana en términos específicos de la normatividad del genero, y las operacionaliza en los proyectos sociales de la teología de la liberación y del pensamiento feminista. Ella continúa este proyecto, esta vez, reexaminando la teoría feminista de Lucy Irrigaray y Simone de Beauvoir, en su ensayo "A critique of normative heterosexuality" (1997), y "Cultural Alterity" (1998). Hay que notar que Schutte también actúa como puente difusor de ideas y mantiene un contacto intelectual muy activo con Cuba, no solo a través de sus ensayos y libros, sino retornando a la isla para impartir conferencias, realizar investigaciones, etc. Esto la sitúa en una posición clave para retomar el diálogo entre los filósofos de fuera y de dentro. 11. Ernesto Sosa es Romeo Elton Professor of Natural Theology en la Universidad de Brown, en el estado de Rhode Island. Nació en Cárdenas, Cuba, el 17 de junio de 1940. Recibió su B.A. de la Universidad de Miami, en Coral Gables, la Florida, en 1961. Continuó sus estudios en filosofía, recibiendo una maestría (1961) y un doctorado en filosofía en 1964 de la Universidad de Pittsburgh, en el estado de Pennsylvania. Desde 1964, ha cumplido cargos académicos en Brown University, aunque ha impartido cursos en la Universidad Nacional Autónoma de México, la Universidad de Pittsburgh, y la Universidad de Harvard.11 De una gran reputación nacional e internacional, Sosa ha sido Secretario de la Eastern Division y Presidente del Comité de Cooperación Internacional de la APA. Es miembro del Comité Ejecutivo de la Sociedad Interamericana de Filosofía (1989), del Institut International de Philosophie (París) y de la SILAT, entre muchas otras. Edita la revista Philosophy and Phenomenological Research, y es editor general de la series Cambridge Studies in Philosophy, y Great Debates in Philosophy, publicada en Oxford por Basil Blackwell's. Ha sido becado por la Carnegie, la National Endowment for the Humanities, la National Endowment for Science. Sosa ha meritado, por su rigor y su integridad intelectual, una posición prominente dentro de la tradición filosófica analítica angloamericana. De enfoque analítico, se le pueden entrever influencias de las filosofías de Aristóteles, Descartes, Frege, Russell, Moore, Wittgenstein, y Chisholm. Sus intereses abarcan la epistemología, la metafísica, y la filosofía de la mente. Fundamental a su desarrollo filosófico son los análisis del problema de la causalidad, examinados en las antologías, Causation and conditionals (1975), y Causation (1993), editada con Michael Tooley; y del problema del conocimiento, llevados a cabo en algunos de los ensayos recogidos en Knowledge in Perspective: Selected Essays in Epistemology (1991); editados y traducidos al castellano como Conocimiento y Virtud Intelectual (1992); y en la antología, Knowledge and justification (1994). La trayectoria del pensamiento de Sosa se puede trazar en una serie de estudios cuidadosos sobre los problemas del conocimiento comenzando con "The Analysis of 'Knowledge that P" (1964), y siguiendo con "Hypothetical Reasoning" (1967), "Propositional Knowledge" (1969), "Two Conceptions of Knowledge" (1970), "How do you Know? (1974), y el ensayo retrospectivo "Epistemology Today" (1981). Tema afín es su examen del escepticismo, en "¿Hasta donde se lleva la duda?" (1976), "Philosophical Skepticism and Externalist Epistemology" (1994). Le preocupan también problemas que colindan con la metafísica, a los que, a un principio, se enfrenta con cautela, comenzando con su nota sobre Malcolm (1965), en "Russell, Berkeley, y la materia objetiva" (1975), en su antología sobre la causalidad (1975), en "Tipos de causalidad" (1978), en "The Status of Becoming" (1979), y "External Realism and Philosoph in Transition" (1991). Estas reflexiones lo conducen a un examen de las teorías coherentistas y fundacionalistas, cuyas dificultades demandan una revisión del programa epistemológico, en términos de virtudes intelectuales, en el interesante "The Raft and the Pyramid" (1980), en "Coherence of Virtue and the Virtue of Coherence" (1985), en "Knowledge and Intellectual Virtue" (1985). Estos aportes resultan en el ya citado Knowledge in Perspective; y reitera sus conclusiones en "Proper Functionalism" (1993), en "Perspectives in Virtue Epistemology," (1995), y en "Fundationalism" (1998). Otra reflexión tiene como objeto el problema de la mente, en "Neither Body nor Soul?" (1989), y "La experiencia y la mente" (1993). Igualmente, Sosa ha compilado una serie de trabajos sobre la filosofía contemporánea, editada con Hector-Neri Castañeda, et al., Essays on the Philosophy of Roderick M. Chisholm (1979); y con Jonathan Cohen, et al., The Philosophy of Nicholas Rescher: Discussion and Replies (1979), y sobre la historia de la filosofía, en Essays on the Philosophy of George Berkeley (1987); y con James M. Smith, Mill's Utilitarianism; Text and Criticism (1969). Ha compilado, además, los laboriosos y útiles diccionarios, A Companion to Epistemology (1992), con Jonathan Darcy; y A Companion to Metaphysics (1995), con Jaegwon Kim. 12. Oscar R. Martí: Por último el autor del presente ensayo es director del Center for Ethics and Values, de la California State University, Northridge. Nacido en La Habana, el 24 de octubre de 1942, emigró a los Estados Unidos en 1956, y cursó sus estudios secundarios en New York. Recibió un B.A. en ciencias en 1964, curso una maestría en psicología (1967), y se doctoró en 1978 de filosofía e historia del City University of New York con la tesis The Revolt Against Positivism in Latin America. Impartió clases de filosofía y de psicología en el City College de New York entre 1970 y 1976, en San Diego State University, (1976-79), y en la Universidad de California, Los Angeles, hasta 1991. Es miembro de la APA, socio de la American Psychological Association, vicepresidente de la SILAT. Fue editor de Aztlán, y coordinador de publicaciones en el Chicano Studies Research Center, UCLA (1981-86), y director asociado del programa del bicentenario de la Revolución Francesa, en la UCLA (1985-1991). Ha sido becario del Institute for American Cultures, UCLA (1980-82), y de la Fulbright (1986-88). Sus intereses abarcan la historia de la filosofía, la filosofía de las ciencias sociales, y el positivismo en Europa y en Iberoamérica. Martí se ha especializado en el positivismo decimonono desde su tesis doctoral (1978), en "Auguste Comte and the Positivist Utopias," (1982), y su influencia en México (en un número especial de la revista Aztlán dedicado a Gabino Barreda, 1983), en la Argentina, "Sarmiento" (1986), y en la Routledge Encyclopedia of Philosophy (1998). Ha explorado también las ramificaciones históricas y filosóficas de la Revolución Francesa en la colección de ensayos, compilados y editados con Robert Maniquis y Joseph Perez, Las revoluciones en el mundo Ibérico, 1766-1834 (1989); y en los dos volumenes L'age des revolutions (1989-91). 13. La lista de filósofos aquí presentada dista de estar completa. Me he percatado de la presencia de otros intelectuales de origen cubano. Cito como ejemplo, a Rafael Rendón, a Margarita Rosa Levin, y a Julio Martínez. Del primero me faltan datos. Margarita Levin ha presentado una tesis doctoral sobre la filosofía de las matemáticas (1986). Julio Martínez es bibliotecario emérito de la San Diego State University, en California. Residente de los Estados Unidos, Martínez se doctoró en filosofía de la University of California, Riverside, especializandose en filosofía de la mente. Al no poder ejercer la docencia, trabajó como biblotecario de la Love Library, San Diego State University, y su labor intelectual se ha concentrado en la tarea de reseñar, clasificar, y facilitar datos bibliográficos. En este campo ha producido un gran número de publicaciones importantes sobre las literaturas mexicano-américana (chicana) y cubana, entre ellas los volumenes, Chicano Scholars and Wirters: A Biobibliographical Directory (1979), Chicano Literature: A Reference Guide (1985), y el excelente Dictionary of TwentiethCentury Cuban Literature (1990) donde presenta los datos biográficos de más de cien escritores cubanos. En cuanto a la filosofía, Martínez ha compilado una excelente bibliografía sobre Platón, A bibliography of writings on Plato, 1900-1967 (1978), y un ensayo sobre los trabajos utópicos más importantes en inglés, en Utopian Visions (1983). II. Observaciones Críticas 1. Es menester considerar ahora los aportes hechos por este grupo a la filosofía. Desde Kant, la carrera en filosofía se ha realizado principalmente en el claustro universitario. Hay, entonces, que examinar las tareas asignadas al filósofo por la academia: la docencia, y la investigación y diseminación de ideas. Como aporte, la docencia es fundamental, pues es en las aulas universitarias donde se enseña filosofía, donde las ideas se someten a un escrutinio intelectual severo, donde se hace filosofía en el sentido tradicional de la palabra. Y hay que reconocer que, hoy en día, no existe otra cabida económica que permita un contacto tan íntimo con la filosofía. El magisterio es, por ende, el modus vivendi del filósofo contemporáneo. Los filósofos aquí tratados han ejercido la docencia a nivel universitario en Europa y en las Américas, muchos radicándose con permanencia en facultades de filosofía. Una comparación con el resto de la profesión,12 revela que como grupo han tenido un éxito relativo: Han logrado cátedras distinguidas (Sosa y Gracia), han recibido reconocimiento internacional (Fornet-Betancourt), y se han destacado en la docencia (Juarrero y Schutte). Pero no todos han logrado un profesorado. Varios han trabajado bajo condiciones laborales difíciles, en posiciones de medio tiempo, impartiendo cursos de lenguas, literatura, o psicología, o moviéndose de universidad a universidad en busca de permanencia, o en una la labor bibliotecaria. Tal suerte se debe, quizás a las condiciones económicas que imperaban en las universidades durante las décadas de los 70 y 80, quizás al ser refugiados y extranjeros.13 Otra de las tareas del académico universitario es la de presentar los frutos de la labor intelectual en reuniones profesionales periódicas, o en congresos nacionales o internacionales. Se busca una crítica profesional intensa que cuestione la utilidad, originalidad, e importancia de la investigación hecha. Se recibe a cambio, un estímulo intelectual, a veces una crítica aprovechable, y, sobre todo, el contacto personal con colegas, necesario para convivir dentro de las redes informales del mundo académico. Los filósofos cubanos fuera de la isla, de nuevo, se han destacado en este proceso, impartiendo conferencias o presentando ponencias en un gran número de grupos profesionales locales, nacionales, o internacionales, entre ellos, la APA, la SILAT, los Congresos Mundiales y los Interamericanos de Filosofía, logrando establecer lazos con el resto del mundo académico. Han logrado, igualmente, contactos con filósofos que residen en Cuba, esfuerzos modestos, pero importantes pues ocurrieron en las épocas de relaciones tirantes, de contactos difíciles, de diálogo parco, y falta de presencia. Pero lograron un diálogo. 2. Sin menoscabar la docencia y las reuniones profesionales, la mejor manera de medir la importancia del quehacer filosófico es examinando la calidad de las publicaciones. La palabra impresa tiene una mayor difusión y más permanencia que la docencia o las conferencias magistrales. De nuevo, los cubanos fuera del país han hecho una producción literaria prolífica, seria, y de mérito, en alemán, castellano, francés, inglés, y portugués. En ella demuestran una gran habilidad para manejar una variedad de estilos y métodos, y un conocimiento profundo de las ramas clásicas y modernas de la metafísica, la epistemología, la ética, la historia de la filosofía, y la filosofía social. Este grupo ha escrito sobre figuras históricas: Berkeley y Mill (Sosa, 1969, 1987), Comte (Martí, 1982), Descartes (Díaz, 1988; Amaral, 1988), Hobbes (Medina, 1990), Leibniz (Rensoli Laliga, 1988), Nietzsche (Schutte, 1984), Suárez (Gracia, 1982, 1989). Varios han estudiado a filósofos contemporáneos: Chisholm y Rescher (Sosa, 1979), Frodizi (Gracia, 1980), Sartre (Fornet-Betancourt, 1989), Sellars (Amaral, 1989). Han manejado también el problema de la causalidad (Sosa, 1975, 1993; Juarrero, 1993); la individuación (Gracia, 1988, 1994); la filosofía de la historia (Fornet-Betancourt, 1978; Gracia, 1992; Martí, 1992); los problemas éticos en general, (Díaz, 1997; Fornet-Betancourt, 1991; Juarrero, 1977, 1991, 1995; Medina, 1993, y Schutte, 1997); y la ética médica en particular (Amaral, 1988; Medina, 1994). Han considerado, además, temas centrales en la filosofía latinoamericana: por ejemplo, su historia intelectual (Fernández-Rocha, 1972, 1982; Delgado, 1983); sus movimientos filosóficos (Schutte, 1987; Rensoli Laliga, 1988; Fornet-Betancourt, 1992; Gracia, 1993); sus figuras clásicas (Gracia, 1974. 1980, 1986; Fornet-Betancourt, 1979, 1982, 1985, 1992; Delgado 1986, 1988; Martí, 1989); el pensamiento en las fronteras políticas y culturales (Martínez, 1974, 1985, 1990; Martí, 1986); la naturaleza de la filosofía en Latinoamérica, (Fornet-Betancourt, 1981, 1985, 1992; Martí, 1982; Schutte, 1987; Medina, 1992; Gracia, 1993); y, desde luego, sobre el problema de la identidad (Schutte, 1984, 1993; Gracia, 1988, 1998). Aparte de estos trabajos específicos, cuatro autores (Sosa, Gracia, Fornet-Betancourt, y Schutte), han hecho contribuciones más amplias. Partiendo de una labor filosófica muy extensa, ellos han logrado una visión profunda del que hacer filosófico que los ha motivado a reformular si no a reconstruir la filosofía, en parte tratando de reconciliar polos opuestos, en parte dándole nuevas direcciones. Sosa nos presenta (1985, 1991) un enfoque perspectivista que examina las debilidades en las teorías fundacionistas y coherentistas, y expone una teoría del conocimiento basada en las virtudes intelectuales, eso es, en cómo el sujeto produce el conocimiento y en la perspectiva que ese sujeto tiene de su circunstancia como conocedor. Asimismo, Gracia propone (1992, 1995, 1996) una lectura filosófica de la historia de la filosofía que concilie las diferencias entre las corrientes analíticas y las continentales, diferencias que han llevado la filosofía a querellas inútiles. Esta lectura tendrá como consecuencia el hacernos tener presente por un lado la historia de la filosofía, y por el otro, el individuo que hace filosofía. Este proyecto ahonda regiones muy profundas de la filosofía, pues lleva a Gracia (1998) a formular una teoría de la textualidad que examina el carácter ontológico del texto. Fornet-Betancourt (1994) propone dirigir la filosofía a un estudio de la cultura que admita una multiplicidad de explicaciones de la realidad. La importancia de esta propuesta se deriva, en parte, de la búsqueda de una armonía entre divergentes puntos de vista filosóficos, tan carente en nuestra realidad, y en parte de la posibilidad de arbitrar entre los múltiples reclamos éticos en un mundo cuyos recursos están tan mal distribuidos. Como consecuencia, busca cambiar el rumbo de la filosofía de la liberación y el pensamiento social religioso en Latinoamérica. Otro análisis cultural, el de Schutte (1993, 1998), busca integrar la filosofía cultural de Europa y de Latinoamérica. Es importante, en primer lugar porque matiza el análisis con una nueva perspectiva latinoamericana, la de los latinoamericanos que residen en los Estados Unidos, y en segundo porque subraya la influencia del género en esta perspectiva. Su efecto será el forzarnos a tomar en cuenta la normatividad de la identidad y del género pero sin olvidarse de lo concreto y particular de la existencia humana, algo esencial para comprender ampliamente el compromiso ético. Esta lista de aportes es impresionante por su amplitud y por el hecho de ser el producto de solamente trece individuos. Sería difícil encontrar otro grupo de trece filósofos, seleccionados al azar o por características étnicas, que fuesen tan prolífico. Esta fecundidad aumenta de valor al notarse que casi todos han trabajado en idiomas que no son los suyos. El aprender a escribir en más de un idioma crea un sinnúmero de dificultades que casi siempre pasan desapercibidas en el mundo académico inmediato. En primer lugar, no es fácil saltar de un idioma a otro, pues lo que uno escribe en inglés, a veces no cuerda en castellano. Los traductores conocen bien este hecho. En segundo lugar, escribir en dos idiomas duplica el número de factores que un autor tiene que considerar: las expectativas del público lector, las normas de investigación, de presupuestos, y hasta de estilos. En tercero, aunque se incremente el público y la diseminación geográfica, el impacto de la investigación siempre disminuye pues lo escrito tiende a diluirse en la masa de materia que se publica. Finalmente, a no ser que uno se concentre solamente en un idioma, una producción intelectual de carácter internacional, no importa cuan enorme sea, será vista como numéricamente modesta por las localidades académicas monolingüísticas. En otras palabras, las reputaciones internacionales se ganan con mucho esfuerzo. 3. Es necesario hacer ahora algunas observaciones de carácter sociológico. Aunque la mayoría de los filósofos cubanos fuera de Cuba se conocen, no han formado escuelas, círculos o grupos intelectuales como, digamos, los sociólogos, politólogos, o historiadores que se especializan en las cosas cubanas. A excepción de Sosa, Gracia, Fornet-Betancourt, y Schutte, los aportes del grupo no son accesibles a un público general por ser trabajos muy especializados que aparecen en revistas técnica de una circulación muy limitada. Tampoco existen antologías o revistas que estimulen una colaboración entre cubanos, siquiera un sitio donde discutir periódicamente asuntos de mutuo interés profesional. La SILAT ha sido un foco de contacto importante, siempre sin la interferencia de un discurso politizado, pero sus reuniones carecen de una periodicidad necesaria. La recién formada Sociedad Internacional de Estudios Cubanos, con sede en Aachen, Alemania, promete ser un espacio importante para una discusión abierta. Como consecuencia, y a excepción del presente libro, los filósofos aquí discutidos no han generado materiales de interés común, ni ensayos bibliográficos, ni nada que se pueda caracterizar como un movimiento filosófico cubano. Se pueden dar varias razones por la carencia de lazos comunes. Primero, los eslabones de lealtad intelectual los unen más a los movimientos filosóficos locales y a las tradiciones universitarias donde se formaron intelectualmente que a cualquier lazo patrio. Segundo, la cuestión cubana es tal que frecuentemente el diálogo, aun entre cubanos de afuera, está cohibido por sospechas de las intenciones políticas de los interlocutores. Tercero, porque en los círculos académicos en los Estados Unidos, donde reside la mayoría, las relaciones entre intelectuales están marcadas por una rivalidad profesional que es difícil de sobreponer para discutir temas tan tajantes. Común al grupo es no tanto una salida precipitada de Cuba, pues algunos habían emigrado en los años cincuenta, sino en el hecho de que casi todos habían cursado una educación primaria en la isla, de que todos habían recibido una educación secundaria y una universitaria de gran calidad, y de que habían gravitado a la filosofía como campo genuino de investigación. Los primeros hechos quizás sean accidentes históricos, pero la atracción a la filosofía y el tipo de filosofar puede que tengan razones profundas arraigadas en una cultura natal. 4. Comenzando con lo accidental, existen lagunas intelectuales, el por qué no se han seleccionado ciertos temas. Si muchos han trabajado la metafísica, la epistemología, la ética, y la filosofía social, pocos han hecho investigaciones sobre las matemáticas (Levín, 1985), la teoría lógica (Gracia, 1975), la filosofía de las ciencias naturales (Juarrero, 1993), o las sociales (Martí, 1982). Tal carencia puede que se deba a la falta de interés en las matemáticas y las ciencias, o a la ausencia de figuras científicas, ambos factores típico de nuestra cultura natal. Por otra parte, aunque se han retomado temas y métodos centrales a la historia de la filosofía, como el empirismo inglés y la fenomenología, se ha prestado poca atención no solo a Kant, que tan dista culturalmente de Iberia e Iberoamérica, sino a Platón y al mismo Aristóteles (Amaral, 1978), tan centrales a las corrientes clasicistas de Iberia. De nuevo, los factores culturales explican: Que el empirismo inglés esté bien representado entre cubanos se puede explicar apuntando no tanto a la presencia de Varona como al interés en las universidades norteamericanas por ésta materia. Al igual, la presencia de la fenomenología (Fornet-Betancourt) se debe a la tradición de las universidades alemanas. En cuanto a la influencia de, o el interés en, el pensamiento francés, siempre presente en el pensamiento latinoamericano, esta ha resultado ser sorprendentemente pequeña (solo en Fornet-Betancourt y en Martí). Todo esto indica que las culturas universitarias ("curriculums académicos" si la palabra "cultura" ofende aquí) tienden a influenciar a los estudiantes. ¿Existen acaso algunas "influencias" de la cultura educacional que recibieron en Cuba? Con seguridad una sería el énfasis en el proyecto martiano popular durante los años 50 y 60, cuando casi todos nuestros autores cursaban una educación primaria de definir una moral cívica personal, una honestidad intelectual, un deseo de perseguir la verdad. Esto explica, quizás, el interés en la historia, en la búsqueda de la verdad, y en los modelos filosófico de pensar. Explica, además, la afinidad con nuevos modelos de política (Medina, 1990; Schutte, 1993), el énfasis en los pobres de la tierra, y desde luego, el interés en José Martí (Fernandez-Rocha, 1978; Fornet Betancourt, 1993, 1994; Delgado, 1996; Martí, 1998). Esta hipótesis explica, parcialmente, la poca atención prestada al pensamiento de Marx tan popular en el ambiente universitario norteamericano de los '60 (Fornet 1993, Schutte 1998). Merece la pena explorar más extensamente la hipótesis, pero por el momento, es mejor dejarla a un lado para sumar críticamente los aportes positivos. III. Comentarios Finales Algunos comentarios finales me parecen pertinentes. Uno es que, sin vanidad ni presunciones, los cubanos han hecho una contribución modesta y diversa pero rigurosa en la docencia y en las publicaciones sobre filosofía. Lo han hecho siendo relativamente jóvenes, y esta ahora comenzando la mejor época de sus carreras. Si continúan produciendo, prometen mucho. Otro es que, a pesar de las especulaciones sociológicas, no se entrevé claramente una conexión firme entre el ser cubano fuera de Cuba y el ser filósofo. Y los aportes al campo son suficientemente variados como para tampoco encontrarse una conexión cultural significativa. Son todos individuos que, en una cultura que no es la suya, han gravitado, por muchas razones, a la rama mas difícil de las humanidades. Es posible forzar la cuestión al decir que el enfoque que toman es muy cubano: independiente, inteligente, buscando nuevas matices, excepciones, cualidades típicas del carácter nacional. O que los une, tal vez un culto de la excelencia, el énfasis martiano del pensar, o una sed de verdad. Finalmente, mirando al futuro, es interesante especular que pasaría si filósofos de fuera y los de adentro se reunieran a dialogar. ¿Es posible un diálogo? ¿Una comunicación? Y, si se derriban los muros que los separan, ¿existe la posibilidad de una filosofía cubana? Los filósofos cubanos de dentro y de fuera, ambos, han llegado a niveles muy complejos de filosofar. ¿Existe, para citar a Gracia, una masa crítica que permita el desarrollo de una gran época de la filosofía cubana? ¿Y cual sería su contenido? Notas
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IV. Bibliografía Selecta
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| Filosofía, teología,
literatura: Aportes cubanos en los últimos 50 años. Edición de Raúl
Fornet Betancourt. Aachen: Wissenschaftsverlag Mainz (Concordia Serie Monografías, tomo
25), 1999. |
| © José Luis Gómez-Martínez Nota: Esta versión electrónica se provee únicamente con fines educativos. Cualquier reproducción destinada a otros fines, deberá obtener los permisos que en cada caso correspondan. |