Mario
Roberto Morales
La articulación
de las diferencias
o el síndrome de Maximón
(Los discursos literarios y políticos del debate
interétnico en Guatemala)
Capítulo I
"Cuestión étnica y debate interétnico:
¿qué ha pasado y qué pasa ahora en Guatemala?"
Notas
1. Las
organizaciones "mayas" más importantes son: el Consejo Nacional de Educación
Maya -CNEM-, con 19 organizaciones miembros; el Consejo Nacional Maya Nim Popbil,
con 12 organizaciones miembros; el Comité para el Decenio del Pueblo Maya -CDPM-, con 8
organizaciones miembros; la Coordinación de Organizaciones del Pueblo Maya de Guatemala
-COPMAGUA-, con 5 organizaciones miembros; la Mesa Nacional Maya de Guatemala -MENMAGUA-,
con 36 organizaciones miembros (Galvez Borrel Anexo).
"Actualmente existen cuatro grupos que expresan el movimiento de reivindicación
maya.
- 1) Primero están las las organizaciones populares, que representan a los campesinos y
trabajadores, y llevan una lucha socioeconómica y política, peleando por la tierra,
mejores salarios, derechos humanos, etc.
- 2) Los intelectuales mayas integran el segundo grupo. Ellos son profesionales,
académicos, que han estudiado en países extranjeros, y sólo son escuchados en círculos
académicos, por las organizaciones internacionales y la cooperación extranjera. Su
discurso sobre la problemática étnica ha generado un debate importante acerca del
reconocimiento cultural y político del pueblo maya.
- 3) El tercer grupo lo constituyen las ONGs indígenas que realizan proyectos de
desarrollo en el érea rural y tienen buenos contactos con las comunidades locales.
- 4) Los ancianos, guías espirituales y sacerdotes mayas constituyen el cuarto grupo.
Poseen una gran influencia a nivel regional. Han empezado a buscar la ayuda de personas no
indígenas a partir de 1987.
Estos cuatro grupos no operan en coordinación y no están unidos" (Boremanse 20).
(Para una historia e interpretación de la evolución de las organizaciones y los
movimientos indígenas en Guatemala ver, Bastos y Camus, Abriendo; Quebrando.
También, Cojtí, El movimiento).
2. Aunque
ninguna organización "maya" reclama pureza explícitamente, quienes así se
autoidentifican de hecho rechazan ser identificados como mestizos. Agradezco la
observación de Richard N. Adams (comunicación personal, 4.10.97) en el sentido de
hacerme ver que no existe nada parecido a la "pureza étnica" porque el término
"etnia" se aplica o autoaplica arbitrariamente a un grupo humano cualquiera y,
por eso mismo, la pureza sólo podría existir como una declaración en el discurso, cosa
que no hacen los "mayas." A pesar de esto, la noción de pureza implícita en la
actitud de diferenciarse de quienes los "mayas" llaman mestizos, a la que yo me
refiero, tiene que ver con la idea de absoluta "otredad" cultural que los
"mayas" sí reclaman para su grupo. Las ideas de pureza se mueven en el espacio
de la cultura, de la ideología, de las mentalidades, y en ese sentido se usa aquí: como
una noción que se equipara, en la línea de pensamiento de los intelectuales que yo he
denominado mayistas y que son los que se autoidentifican como "mayas"
extendiendo el apelativo a todo el pueblo indígena, con la noción de
"diferencia" cultural total, que es la noción que nosotros queremos poner en
entredicho a lo largo de nuestra reflexión. Otras oportunas aclaraciones de Adams que
aparecerán aquí, también me fueron dadas en la comunicación personal mencionada.
3. "Ladino.
Significa en castellano antiguo el que hablaba alguna lengua extraña, además de la
propia; y de ahí vino que diese el nombre de ladino al indio que hablaba el
español, y que tenía ya las costumbres de la raza conquistadora. Hoy se llaman ladinos
los nativos de estos países que hablan castellano y que no tienen el traje ni las
costumbres de los indios. Ladino, en otra acepción castiza, vale taimado, astuto,
sagaz. Véase Aladinado" (Batres, Jáuregui, 357).
"Aladinado. Se llama por acá al indio que se está volviendo LADINO. Esta
palabra (además de significar astuto, taimado, en sentido metafórico) significaba en
castellano antiguo el romance ó lengua nueva; y de ahí vino que se llamaran ladinos,
en buen español, los que hablaban alguna ó algunas lenguas además de la propia, lo cual
motivó que á los indios que hablaban ladino (ó como ellos dicen CASTILLA) les
llamaran ladinos. Hoy se ha extendido la significación de tal nombre á todos los
de estos países que no son indios, ó que, á pesar de serlo, no conservan su primitivo
idioma y sus costumbres. En este sentido se puede decir que es provincial la palabra
LADINO; y es la acepción que se le da en los cuadros estadísticos del movimiento de
nuestra población, en los cuales se habla á cada paso de indios y ladinos. En la
curiosa obra Orígenes del Lenguaje Criollo, se dice: que al indio instruido y
trabajador se le llamó LADINO, esto es latino, como si la ciencia que había
adquirido fuese ciencia de universidad; y al que no aprendía, ó continuaba
voluntariamente en el estado salvaje, se le llamaba chontal, ó sea tosco y
grosero. Del mismo modo que á los castellanos que llevaban algunos años de residencia en
las Indias se les llamaba baqueanos, porque sabían baquear, ó navegar con
la corriente, cualquiera que fuera el viento, en el revuelto mar de aquellas aventuras;
mientras que al recién llegado se le saludaba con el dictado de chapetón,
correspondiente en España á todo aprendiz de oficio. Y así, á los desaciertos de
éstos, como á la ligera indisposición que sentían después del desembarco, en aquellos
felices tiempos en que no había vémito negro, se llamaba chapetonada"
(Batres Jáuregui, 81-92).
4. "Many
Mayan nationalists see the role of foreign anthropologists as one of helping to identify
only historical continuities and essential attributes of Mayanness. Yet just
as I have counseled against too accidental a view of history, so I would
advise against one that confines its agenda to the inventing of traditions and
naturalizing of transformative social categories" (Wilson 19).
5. El
antropólogo David Stoll (Between) explicó así, durante una charla que ofreció
en la Universidad de Pittsburgh el 16 de enero de 1998, la dinámica
insurgencia-contrainsurgencia en Guatemala: en la región de Ixcán, área inicial de
penetración guerrillera y posterior terreno de conflicto armado, los guerrilleros
organizaron pacíficamente para la guerra y eso provocó un trabajo de inteligencia e
infiltración por parte del Ejército que llevó a la temprana represión de la población
civil, independientemente de que ésta fuera indígena, todo lo cual obligó a esta
población a polarizarse y a optar entre una y la otra fuerza. La incorporación masiva de
los indígenas a la insurgencia y a la contrainsurgencia no tuvo, pues, motivaciones
ideológicas ni tampoco se trató de un movimiento agrarista por la tierra. Tampoco puede
explicarse la masacre de indígenas como etnocidio, ya que también ha habido masacres de
ladinos dentro de la lógica contrainsurgente. Hasta aquí, el análsis funciona. Pero
para Stoll -y este es el argumento que le ha sido rebatido generalizadamente-, la
"causa" de la represión brutal del Ejército contra la población civil fue la
organización guerrillera de los indígenas para librar una guerra popular prolongada. Por
lo tanto, la responsabilidad moral de los hechos recae en los guerrilleros
unilateralmente, ya que, de acuerdo a su lógica, si el Ejército no hubira sido
"provocado," los indígenas hubieran vivido felices para siempre.
6. Sin duda,
la masacre generalizada de indígenas a principios de los años ochenta tuvo como
protagonista principal al Ejército de Guatemala. Pero las guerrillas tuvieron también
una responsabilidad militar e ideológica innegable en el trágico desenlace de la guerra
contrainsurgente (Morales, Señores), como lo ha estado demostrando la Comisión de
Esclarecimiento Histórico. A la altura de 1983, cuando las peores masacres habían ya
tenido lugar, los comandantes guerrilleros declaraban que estaban ganando la guerra porque
solamente la población civil estaba siendo masacrada y afirmaban que las estructuras
militares insurgentes permanecían intactas.
La mentalidad militarista que concibe la organización y la acción de las masas como
una instrumentalización para la acción militar, aparece claramente expresada en las
entrevistas que Marta Harnecker (Punto 95-175; Pueblos 15-101) hace a los
comandantes de la URNG en los años ochenta, especialmente cuando les pregunta acerca de
la relación entre guerrillas y masas. Tanto Rolando Morán (del EGP) como Gaspar
Ilom (de la ORPA), evidencian lo mismo, pero quien lo expresa en términos más
contundentes es, sin duda, Pablo Monsanto (de las FAR). Curiosamente, las FAR
tuvieron mucho menos impacto entre las masas indígenas de la que tuvieron el EGP y la
ORPA. En todo caso, los resultados de la contrainsurgencia evidencian que los criterios
que a continuación expresa Monsanto privaron en toda la URNG.
M.H. - Ante la generalización de la guerra de guerrillas ¿cuál ha sido la
respuesta de la población civil guatemalteca? ¿se ha incorporado a la lucha
revolucionaria?
P.M. - (...) El pueblo ya tiene conciencia revolucionaria. Hemos logrado un gran
avance a través de años de trabajo organizado en todo el país de las cuatro
organizaciones revolucionarias y se ha alcanzado la incorporación de enormes sectores de
la población --tanto indígenas como ladinos-- de manera que este estado de conciencia de
las masas hace que la represión del enemigo estimule (énfasis mío), por
decirlo así, a la población para incorporarse a la lucha armada, para poder eliminar al
enemigo que la está reprimiendo y que ha mantenido el sistema de explotación y de
represión. (Harnecker, Pueblos 21)
Como puede notarse, concebir la represión como un estímulo para la organización de
las masas implica pensar con una mentalidad ubicada fuera del ámbito de las masas que
sufren la represión; una mentalidad de vanguardia guerrillera que concibe la
organización y la acción de masas como una instrumentalización y un instrumento de la
actividad militar como tal.
Más adelante, se le pregunta a Monsanto sobre la relación masas-guerra:
M.H. - ¿Y esa lucha de masas tiene alguna conexión con la actividad militar que
ustedes realizan?
P.M. - !Cómo no! Fíjate, en primer lugar esa lucha de masas ha sido una cantera
de combatientes y de cuadros militares para nuestra organización, por un lado. Nosotros
tenemos la concepción, por otro lado, de que es necesario mantener esta actividad,
adoptando los nuevos métodos, con un propósito claro: llevar a las masas a situaciones
insurreccionales y hasta a insurrecciones parciales o totales. (Harnecker, Pueblos,
32-33)
Su respuesta expresa claramente la mentalidad instrumentalista que respecto de las
masas tenía la vanguardia militar. Se refiere a aquéllas como a cantera de
combatientes y de cuadros militares. Después habla de ellas como de una fuerza ciega
a la cual hay que llevar a situaciones insurreccionales y hasta a insurrecciones
parciales y totales. Esto implica, por supuesto, enfrentarlas con el enemigo.
El error estratégico de esta concepción instrumentalista de las masas llega a su
climax cuando Monsanto evalúa los resultados desastrosos de la represión contra ellas:
M.H. - Ahora, los golpes que recibió el movimiento de masas, ¿no lograron
aplastarlo un poco?
P.M. - Claro que sí, hubo un bajón en la actividad, y un atemorizamiento también
porque el terror tiene sus resultados. Pero no ha producido los mismos resultados que, por
ejemplo, produjo en la década del 60. Porque en la década del 60 lo primero que hizo el
enemigo fue aniquilar la guerrilla, y después aniquilar a las organizaciones de masas que
existían... Ahora el enemigo no ha obtenido ningún éxito contra las guerrillas. Es
decir, ha ocasionado bajas, pero son mínimas. ¿Por qué? Porque ahora hay una
generalización de la guerra de guerrillas. (Harnecker, Pueblos, 33)
Según Monsanto, el error del enemigo ahora es haber aniquilado a las masas primero y
haber causado "solamente" mínimas bajas a la guerrilla. La "razón"
que ofrece para explicar este "éxito" revolucionario expresa una incomprensión
total de la diferencia entre la guerrilla y las masas, ya que decir que la generalización
de la guerra de guerrillas es la causa de que éstas hayan tenido pocas bajas (implicando
que las masas sí han tenido muchas) expresa que se piensa que la generalización de las
guerrillas implica una militarización general de las masas. Lo cual, tanto en el esquema
leninista como en el vietnamita, que eran los que supuestamente se seguían, no funciona
así. Es interesante leer en estos libros de Harnecker las entrevistas con Rolando
Morán y con Gaspar Ilom para entender la percepción que todos ellos tenían
de una guerra que ya entonces se había perdido precisamente debido a que el enemigo
había aniquilado a las masas de apoyo y había dejado casi intactas a las guerrillas.
Sus declaraciones muestran un hecho casi increíble: que los conductores de la guerra
popular no entendían, un año después de iniciada la etapa de tierra arrasada en su fase
más aguda, que el Ejército no quería entablar contacto con las estructuras militares
guerrilleras, sino simplemente "quitarle el agua al pez", como en Viet Nam, y
dejar sin apoyo civil a las guerrillas. Por este error increíble, las guerrillas nunca
idearon una táctica de movilización y protección de su base de apoyo, como por ejemplo
sí ocurrió en la guerra insurgente de El Salvador y, notoriamente, en la interesante
experiencia del frente de Guazapa, y dejaban una y otra vez inerme y desprotegida a su
población de apoyo cuando el Ejército llegaba a las aldeas para borrarlas del mapa.
Incontables testimonios dan cuenta de que los guerrilleros corrían a ocultarse en las
montañas cuando el Ejército se acercaba, y dejaban a los habitantes abandonados a su
suerte. Así ocurrieron las peores masacres de la tierra arrasada.
7. Adams me
aclaró que el binarismo indio-ladino aparecía implícito en la literatura indigenista de
la primera mitad del siglo XX en Guatemala, y que fue utilizada en el censo de 1893. Por
eso, opina él, no existe base alguna para responsabilizar de ella a los antropólogos
norteamericanos, ya que la misma es guatemalteca de origen. En todo caso, su entronizada
fijación en los análisis posteriores constituye una responsabilidad compartida.
8. De nuevo,
Adams me aclara que no existe evidencia alguna de que los antropológos norteamericanos
influyeran en los censos, especialmente en cuanto a reducir la población indígena, y que
este es otro "mito chapín" que sirve para culpar a los norteamericanos de las
propias prácticas indigenistas. También me indicó que Ubico sí cambió los resultados
del censo de 1940 a fín de aumentar el total de la población, pero que el cambio no
implicó una reducción de la proporción poblacional indígena. El asunto de si los
indígenas eran y son (o no) una mayoría poblacional se remitiría, entonces, al problema
de la autoidentificación y al de la inducción o elicitación indirecta en los
cuestionarios de los censos. Lo cual pudo ser resultado explicable de la influencia de las
nociones al uso en la antropología norteamericana sobre Guatemala.
9. Richard
Adams me comentó que este cambio no puede atribuirse a Payeras, ya que Joaquín Noval lo
había anticipado en sus escritos 30 años antes y hasta su muerte en 1976. Lo cierto es
que el impacto popular de este cambio de percepción se debió más a Payeras que a Noval,
aunque quizás Payeras lo hubiera tomado de éste.
10. Ver,
"EGP. Los pueblos indígenas y la revolución guatemalteca". ALAI. Servicio
especial. Montreal, 1982): 8-13. Este mismo número contiene los trabajos: "ORPA.
Acerca del racismo" (1-7), y "PGT. La cuestión indígena" (14-16).
Ver también, "Tesis sobre la cuestión etnico-nacional". Opinión
política 11 (Guatemala, 1997). Aunque Guatemala aparece como el lugar de edición,
este periódico se escribía en México.
11. "La
década de 1990 representó una coyuntura favorable para la emergencia de los mayas como
actor social. Dentro de la misma tuvieron lugar la Campaña Continental 500 Años de de
Resistencia Indígena, Negra y Popular, la discusión y suscripción del Acuerdo 169 de la
OIT en 1992 y la movilización para su posterior ratificación, la concesión del Premio
Nobel de la Paz en 1992 a Rigoberta Menchú T., la declaración del Decenio Internacional
de las Poblaciones Indígenas del Mundo, 1994-2004, así como el apoyo de ONGs y agencias
internacionales a temas y proyectos de desarrollo indígena. Estos acontecimientos
terminaron por galvanizar las organizaciones y el proceso de identidad de los mayas"
(Galvez Borrel 15).
12. El
esencialismo "maya," que yo he llamado mayismo en mi participación
periodística en este debate, la cual se recoge en artículos publicados en el diario Siglo
Veintiuno (de 1992 a 1997), construye un sujeto "otro" que es indiferenciado
clasista e ideológicamente y que es simplemente el "ladino malo". Malo por ser
ladino y ladino por ser malo. Su contraparte esencial: el indio bueno y sojuzgado. Bueno
por ser "maya" y visceversa. Sujeto asimismo de violación de derechos humanos
por parte del ladino. Igualmente, el mayismo niega al ladino la identidad y argumenta que
éste no existe como tal, que no tiene "marcadores de identidad" muy delineados
y que debido a que se define por negación (como no-indígena) eso implica una ausencia de
contenidos de su identidad (Iximulew, "La identidad ladina"). Esta
declaración pública de su antiladinismo la hizo el mayismo después de una reacción
ladina que empezó a concretarse en teorizaciones sobre la ladinidad y sus identidades
múltiples, sobre todo a partir del mes de marzo de 1997 en las páginas editoriales del
diario Siglo Veintiuno.
13.
"...to fight for national culture means in the first place the fight for the
liberation of the nation, that material keystone which makes the building of a culture
possible" (Fanon 233).
14.Warren
escribe lo siguiente, refiriéndose a mí: "He is currently finishing his Pd.D. in
literature at the University of Pittsburgh. (...) Although his academic advisers may not
know this, he has cleverly appropiated a method associated with the cultural Left in the
United States to provide conservative and other readers with political ammunition in
Guatemala (...) to argue against the existence of separate cultural groups in
Guatemala" (Warren 176). El bizarro mensaje a las autoridades universitarias de
Pittsburgh es claramente malintencionado y su objetivo también. Para completar el cuadro,
Warren incurre en varias inexactitudes y asociaciones deliberadas. Dice: "Morales
began his carreer in the Left as a teacher at the University of San Carlos and a supporter
of the Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR) guerrilla group before leaving to join another
splinter group" (177). Aqui hay una llamada de nota en la que dice: "His
disenchatment is said to date from a period when he lived in Nicaragua and was jailed,
apparently for reasons of internal politics" (190). Primero, empecé mi
participación en la izquierda no como "teacher" en la universidad sino como
militante de base (no como "supporter") de las FAR, en 1967, cuando tenía 18
años y era estudiante de segundo año de Humanidades en la Universidad Rafael Landívar.
Resulta obvio que no podía ser "teacher" de la Universidad de San Carlos. Y,
segundo, mi encarcelamiento en Nicaragua, en 1985, se debió a que denuncié ante las
embajadas de los países socialistas que la URNG estaba perpetrando masacres de indígenas
que no pertenecían a sus organizaciones; específicamente denuncie la masacre de 32
compañeros y la tortura de otros 20, que pertenecían al grupo en el que yo militaba, el
Movimiento Revolucionario del Pueblo Ixim, una organización con fuertes planteamientos
etnicistas de corte indianista. Después, Warren dice: "Other commentators, such as
Carlos Manuel Pellecer... are also former leftists..." Y agrega: "By contrast,
Mario Sandoval, a Pan-Mayan critic who contributes to Prensa Libre, has been a
leading organic intellectual of the Right..." (177). Aquí, Warren confunde a Mario
Antonio Sandoval Figueroa, pretigioso columnista del diario mencionado, con Mario Sandoval
Alarcón, dirigente ultraderechista que no escribe en los diarios. Tanto de
Pellecer como de Sandoval Alarcón se ha dicho insistentemente que han sido agentes de la
CIA; por eso, su mención malintencionada cuanto innecesaria (porque nada tienen que ver
con el debate interétnico) en este contexto la hace Warren con el propósito explícito
de asociarme a mí y a mis planteos sobre la cuestión interétnica, con la derecha. Esta
fue la táctica que, en una reunión privada con ocasión del Primer Congreso de Estudios
Mayas, en 1996, acordaron seguir Casaus, García Ruiz, Sam Colop y compañeros para
destruir mis posiciones sobre el "movimiento maya." A eso se debe el siguiente
comentario de Warren: "That summer [1996], progressive Ladino intellectuals began to
meet privately to explore their personal views of identity and cultural difference and to
pursue opportunities for off-the-record dialogues with Mayan leaders" (177). El
resultado de esas reuniones son, entre otros que vendrán, los juicios de Warren. Hay
muchos comentaristas que han escrito sobre el tema, pero Warren destaca a los dos más
notorios ultraderechistas del país, y explicita que uno de ellos es "also former
leftist" para sugerir que en eso se parece a mí. No me considero un "former
leftist" sino alguien que desde una posición de izquierda critica a la izquierda
representada por la URNG, y que propone la creación de "otra" izquierda que
ponga en práctica un proyecto nacional-popular protagonizado por un sujeto popular
interétnico.Warren argumenta que mi crítica al esencialismo mayista obvia las luchas de
los indígenas. De ninguna manera. Repito que en mi propuesta de articular políticamente
un sujeto popular interétnico --el cual ya existe espontáneamente en los espacios de
articulación de las diferencias-- afirmo que ése es el criterio para establecer la
utilidad o inutilidad de los esencialismos etnicistas, y que los únicos mayistas que no
podrán contribuir a ello son los neoliberales.
15. "The
construction of a past in such terms is a project that selectively organizes events in a
relation of continuity with a contemporary subject, thereby creating an appropriated
representation of a life leading up to the present, that is, a life history fashioned in
the act of self-definition. Identity, here, is decisively a question of empowerment"
(Friedman 117).
16.
"Unmasking, or debunking, however, should stop as soon as one is confronted with what
is authentic and genuine in man, e.g., mans desire for a life that is as meaningful
as possible. If it does not stop then, the man who does the debunking merely betrays his
own will to depreciate the spiritual aspirations of another" (Frankl 156). El espacio
de nuestro análisis es uno en el que lo auténtico y genuino del hombre, así como su
deseo de sentido, no se encuentran claramente definidos. Frankl lo expresa, adelantándose
a su tiempo, unas páginas después cuando dice: "...man has suffered another loss in
his more recent development: the traditions that had butressed his behavior are now
rapidly diminishing. No instinct tells him what he has to do, and no tradition tells him
what he ought to do; soon he will not know what he wants to do" (168). Este pareciera
ser otro de los rasgos de la posmodernidad, de la moral posmoderna.
17. La
autoconstrucción, autodefinición y autoidentificación constituyen acciones explicables,
válidas y a menudo efectivas en el espacio de las luchas étnicas, pues, como me aclara
Richard Adams, toda etnicidad se forma de esta manera, y negarlo equivale a negar la
etnicidad. Lo que está en cuestión, sin embargo, no es el procedimiento como tal sino el
contenido del procedimiento; en este caso, el esencialismo y el fundamentalismo. Si la
autoconstrucción está sustentada en sí misma, un contenido esencialista no tendría
remitencia fuera de su propia autoinvención y, en tal sentido, se vería privado de toda
posible "esencia" y ubicado de plano en la ficción discursiva. Una ficción que
puede tener un explicable y hasta efectivo uso estratégico.
18. Ver los
agudos y actualísimos ensayos de Charles E. Hale, Jeffrey Gould, Carol A. Smith y
Florencia Mallon en, Hale, ed., Mestizaje.
19. "Of
course neither discourse of mestizaje,whether counterhegemonic or official, exists
in pure form or isolation (...) for mestizo/a identity--which in practice may
combine elements from both counterhegemonic and official discourses--are worked out in
specific historical contexts. (...) Some of the questions we need to answer can only be
approached empirically" (Mallon 172).
20. "mestizaje
(...) 3. fig. Mezcla de culturas distintas, que da origen a una nueva." (...) mestizo
(...) 3. fig. Aplícase a la cultura, hechos espirituales, etc. provenientes de la mezcla
de culturas distintas" (DRAE 964-5). Expresiones como mestizaje cultural o
culturalmente mestizo, usadas en este libro, se remiten a estas sencillas acepciones.
21.
"Another rendering of Morales line of argument is that it portrays mestizaje
as a means to acknowledge the constant cross-over and increasing mutual entanglement of
Indians and ladinos, which helps to dismantle Guatemalas colonial legacy of
rigid, dichotomous identity categories. This anti-essentialist critique cuts both ways:
against the exclusionary pretensions of the Guatemalan power elite, and against rigidity
and exclusion emanating from Maya cultural activists themselves" (Hale, Mestizaje
45-46).
22.
"...gender is not only about women, but about the social construction of women and
men as sexually identified human beings" (Mallon 175).
23. Al
respecto, ver el ensayo de Gould y el de Mallon en Hale, ed. Mestizaje.
24. La firma
de la paz careció de credibilidad ante la opinión pública debido al llamado affair
Mincho. Después de acordado el cese de hostilidades y el criterio de no considerar de
entonces en adelante las acciones de la guerrilla como actos de guerra sujetos a la
amnistía sino como actos de delincuencia común sujetos a la justicia local, la
Inteligencia Militar hizo público el secuestro de la millonaria octogenaria Olgade
Novella, esposa de uno de los propietarios del monopolio "Cementos Progreso,"
por parte de un comando de la ORPA al mando de Isaías, miembro de la dirección de
esa organización guerrillera. Isaías había sido capturado, según informaron los
militares, y luego fue canjeado por la señorade Novella, por decisión del presidente de
la república, Alvaro Arzú, también perteneciente a una de las familias de la
oligarquía local. Como resultado de esta acción de la Inteligencia Militar, la URNG
retira de la mesa de negociaciones a Rodrigo Asturias, comandante en jefe de la ORPA. Poco
después se supo que en la acción en la que efectivos del Estado Mayor Presidencial -EMP-
habían capturado a Isaías, también había sido capturado otro guerrillero
llamado Mincho, cuya existencia fue negada por la ORPA y la URNG, por el Ejército
y por el Gobierno. La negación por parte de todos de la existencia de Mincho,
cuyas fotos fueron conocidas ampliamente por la opinión pública y cuya familia lo
reclamó en un principio (para luego caer en un misterioso silencio y ausencia del país),
evidenció los pactos secretos que entre la guerrilla y los militares se habían realizado
durante las negociaciones de la paz, a saber: repartirse equitativamente cierta parte de
la ayuda prometida por la cooperación internacional para poner en práctica los acuerdos
de paz (2 mil millones de dólares), encubrir mutuamente los crímenes de la guerra sucia
(como se ha demostrado después por parte de la Comisión de Esclarecimiento Histórico),
y realizar tres secuestros (uno por las FAR, otro por el EGP y otro por la ORPA) para
asegurar el retiro de sus comandantes en jefe. Los dos primeros se realizaron
exitosamente. En el caso del fallido secuestro de la ORPA, ocurrió que el general Efraín
Ríos Montt descubrió, por medio de personal suyo infiltrado en el EMP, que los dos
primeros secuestros ya se habían realizado y que el de la señora Novella estaba en la
fase de negociación, y amenazó con hacer todo esto público, de modo que la Inteligencia
Militar no tuvo más remedio que montar la puesta en escena de Isaías. El texto de
los acuerdos de paz, en los que se asienta que no se deducirán responsabilidades
judiciales a las partes por crímenes de guerra, evidencia estos pactos, que ponen la
impunidad en la base del proceso de paz y democratización en la posguerra, y que han
hecho de Mincho un cadáver que se niega a morir, a pesar de que a su regreso a
Guatemala en octubre de 1997, Rodrigo Asturias haya admitido por fin su existencia y
militancia en la ORPA.
Regreso al capítulo I

[Esta edición electrónica, autorizada por su autor, es una adaptación de la obra de Mario Roberto
Morales, La articulación de las diferencias o el Síndrome de Maximón (Los discursos
literarios y políticos del debate interétnico en Guatemala). Guatemala: FLACSO,
1998.]
© José Luis Gómez-Martínez
Nota: Esta versión electrónica se provee únicamente con fines educativos. Cualquier
reproducción destinada a otros fines, deberá obtener los permisos que en cada caso
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