André Franco

La Teología de la Liberación en el debate actual

Clodovis Boff & Leonardo Boff. Teología da Libertação no Debate Atual. Petrópolis: Editora Vozes, 1985.

Los hermanos Leonardo y Clodovis Boff en el corto, pero muy didáctico libro A Teologia da Libertação no Debate Atual (77 páginas), sintetizan la historia, el compromiso, la reacción y estado del pensamiento sobre la teología de la liberación en Latinoamérica. La obra contiene dos ensayos escritos por los hermanos Boff durante el difícil período en que Leonardo fue llamado a Roma por el Sumo Pontífice y los más altos cardenales de la jerarquía eclesiástica.

El primer ensayo, de Clodovis Boff, se titula “Teologia da Libertação: O que é isso mesmo?” (11-44) y el segundo, “A Teologia da Libertação Latino-americana e a Instrução sobre alguns aspectos da ‘Teologia da Libertação’ da S. C. para a Doutrina da Fé” (47-77) por el mismo autor y su hermano, uno de los exponentes más acreditados de la nueva teología, Leonardo Boff.

Ya en las primeras páginas el lector notará una de las características principales de la obra, que es el uso de un lenguaje extremamente coloquial. El objetivo, obviamente, es permitir que su contenido sea leído por personas de las más variadas clases sociales y niveles intelectuales. En su ensayo, Clodovis Boff se propone explicar de la manera más clara posible lo que es la teología de la liberación. Empieza por decir, por ejemplo, que la teología de la liberación había trascendido los limites de la Iglesia y se había tornado un fenómeno público. Según el autor del ensayo, por detrás de la teología de la liberación hay un pueblo y no libros. Obviamente, Clodovis Boff está a la vez haciendo la defensa de la teología de la liberación, de sus partidarios y de su praxis, y atacando sus detractores, como por ejemplo la alta jerarquía de la Iglesia Católica en Roma, y su aproximación meramente teórica ante lo teológico.

El autor del ensayo trata de apoyar sus ideas y su interpretación teológica usando una estrategia retórica muy conocida: el argumento de la autoridad. Clodovis Boff nombra a varios teólogos europeos que supuestamente tienen conocimiento y autoridad para expresar un juicio de valor sobre la teología surgida desde la práctica en los pueblos de la América Latina; entre ellos, E. Schillebeeckk, K. Rahner, Urs von Balthasar, Juan Alfaro y J. B. Metz.

Enseguida el autor busca hacer un recorrido histórico de la teología de la liberación, pero sin fijarse meramente en fechas, en grandes eventos o héroes. Clodovis Boff señala que el nuevo movimiento había empezado en Latinoamérica antes de la década de 60, como una praxis liberadora. Para el teólogo brasileño la teología vino, más bien, en un segundo momento; o sea, vino como expresión de la práctica liberadora de la Iglesia.

Otro punto fundamental de la argumentación de Clodovis Boff y de los adeptos de la praxis de la teología de la liberación es la opción preferencial por los pobres. En tono provocativo afirma que, “sólo entienden de teología de la liberación dos tipos de personas: los pobres y los que luchan por justicia. O sea, los que tienen hambre de pan y los que tienen hambre de justicia (y se solidarizan con los primeros). Tampoco pueden entender de la teología de la liberación los satisfechos: los hartos y los acomodados con el status quo” (17). Sin embargo, a veces, el tono provocativo y la claridad de pensamiento son sustituidos por declaraciones y soluciones fáciles, como la de utilizar eslóganes o frases hechas como “caridad social,” “sal de la tierra,” y “luz del mundo” como sinónimos de la teología de la liberación; o aún, lo que es peor, intentar poner la nueva corriente teológica en términos matemáticos: TDL = fe + opresión.

Quizás una de las partes más importantes de todo el ensayo sea la que aborda los mitos en torno de la teología de la liberación. Clodovis Boff enumera cuatro mitos comunes que según él tienden a disminuir la relevancia de la nueva práctica teológica: 1) el mito de la paternidad doctrinaria; 2) el mito del reduccionismo; 3) el mito de la inspiración marxista; 4) el mito de una teología no-científica.

En el primer mito, Boff trata de aclarar que para él no existe un padre, ni siquiera es relevante discutir quienes fueron los fundadores de la teología de la liberación. Su posición sobre el mito de la paternidad de la teología de la liberación la explica de una forma directa y muy clara en el párrafo que concluye su exposición: “Para decir todo, los verdaderos padres de la teología de la liberación son la Iglesia jerárquica y el pueblo oprimido y cristiano de América Latina” (26). O sea, la nueva teología surge mayormente de las fallas de la Iglesia Católica tradicional y de su incapacidad para ayudar a los pobres a superar su condición de oprimidos y su estado de miseria material.

El segundo mito para Clodovis Boff es aquél que implica que la teología de la liberación reduce la fe a una ideología terrena, la esperanza a una escatología temporal y la caridad a la mera práctica política. Para él, la teología de la liberación hace mucho más que eso; ella “es un discurso impregnado por la luz de la fe” (27).

El tercer mito, quizás el más importante, es el de la inspiración marxista. Según Boff es difícil deshacer este mito porque su naturaleza es más afectiva que racional. Para él es menester afirmar que el marxismo no es el motor o base de inspiración para la teología de la liberación. La fuente, el corazón de esta nueva teología, para Clodovis Boff, es el Evangelio. “El marxismo es una cuestión secundaria y periférica. Cuando asumido, lo es apenas parcialmente y instrumentalmente, como además lo hacen los papas, los obispos y muchos científicos sociales hoy en día. Así, es la fe la que asimila o se sobrepone al marxismo y no el contrario” (29 énfasis del autor). Creo que vale resaltar que el propio Boff conscientemente o no, asume el marxismo ya que de veras no existe una media fe o una media convicción. En otras palabras, el marxismo parcial que menciona Boff es, aunque él no lo quiera asumir, más bien un marxismo por entero, inclusive en su modo de operar, como instrumento o herramienta ideológica.

El cuarto y último mito es el de que la teología de la liberación es una teología no-científica. Y aquí yace una gran contradicción, ya que Boff, prisionero de su tiempo y de su circunstancia, no percibe que sólo una mente marxista, o sea profundamente influenciada por el materialismo histórico y el cientificismo de esta corriente de pensamiento, perdería su tiempo intentando probar que sí, que la nueva teología tiene aspectos científicos.

Otra sección del ensayo que merece ser leída más atentamente es la intitulada: “Ejes o nudos centrales de la teología de la liberación” (30-36). El autor nos habla de lo que para él es la gran inspiración de la teología de la liberación: “La gran inspiración que precede a la tarea específica de la teología de la liberación es articular correctamente la liberación (social) con y sobre la Salvación, la praxis con y sobre la fe [...] establece un puente entre el Misterio de Dios y la historia de los hombres. Pues no basta conocer la verdad de la fe. Es necesario aún desarrollar el significado humano e histórico de esta fe” (30, énfasis del autor). Según Clodovis Boff las cuestiones fundamentales son: “¿Qué representa Dios para un continente pobre como América Latina? ¿Cómo Dios se revela a los oprimidos? ¿Qué es ser cristiano en un mundo de hambrientos?” (30). En esta parte del texto tenemos un Boff más militante y agresivo (o más apasionado por su causa). Por ejemplo, nos dice: “Es una tontería, un cliché y una calumnia tachar la teología de la liberación de horizontalismo y politización de la fe. Lo que ella quiere es más bien romper con los dos extremos: el de un espiritualismo que olvida el mundo y el de un materialismo que olvida el Misterio” (30).  Enseguida Boff enumera y explica en detalle las principales figuras y temas –los ejes– de la teología de la liberación: Dios, Cristo, María e Iglesia.

En el ensayo de Clodovis Boff también hay espacio para la celebración de las principales contribuciones traídas por la teología de la liberación: 1) haberse acordado que los pobres existen y buscan liberarse (37); 2) haber desarrollado decisivamente el significado liberador de la fe (37-38); 3) haber expresado y legitimado la exigencia del tejido popular de la Iglesia (38); 4) haber concebido la teología de la liberación como “acto segundo,” que viene después de un “acto primero,” que es la vida concreta y práctica de la fe (38); 5) haber desplazado el sitio principal de elaboración teológica de la academia (facultad, instituto o seminario) a la comunidad eclesial (38); 6); haber dado como tarea especial al teólogo pensar la praxis concreta, los problemas reales de la Comunidad de fe y no temas abstractos y ajenos a la vida del Pueblo de Dios (39); 7) haber aproximado la teología al pueblo, ya que ella no es de interés apenas de teólogos, sino también de la gente humilde (39); 8) haber dado a la teología un carácter y un peso público (40); 9) haber buscado una asimilación decidida de las contribuciones positivas de las ciencias sociales (40); 10) haberse enfrentado a la cuestión del marxismo a partir de otro lugar distinto del cultural (diálogo cristiano-marxista), esto es, a partir de la realidad del pobre (opresión y liberación) (40-41).

El ensayo “Teologia da Libertação: O que é isso mesmo?” de Clodovis Boff termina con una sección sobre los tres desafíos que la teología de la liberación sigue teniendo por adelante: 1) fijar más claramente la centralizad y la soberanía de la fe en la reflexión de la praxis concreta del pueblo; 2) reforzar la comunión eclesiástica al nivel de la gran Iglesia y en particular con la Santa Sede; 3) retomar el diálogo con los teólogos de otras iglesias en nivel de igualdad fundamental.

Antes de concluir su ensayo Boff resalta otra vez más que la teología de la liberación tiene algo que ofrecer a la Iglesia centrada en Roma. Según él, al nivel de contenido, la nueva teología –gracias a su definitiva opción por los pobres– puede ser la solución para sacarlos del olvido en que se encuentran, y al nivel metodológico, puede ser la fuerza motriz de la Iglesia Católica Romana si ésta adopta el énfasis en la praxis de la teología de la liberación.

El segundo ensayo del libro Teologia da Liberação no Debate Actual es de Leonardo Boff, quién es hoy en día, quizás, el teólogo de la liberación más conocido del gran público, gracias, por una parte a sus libros, por otra, por las controversias y los problemas que ha tenido con la alta jerarquía del Vaticano.

En ese trabajo Leonardo Boff trata de analizar el documento “Instrução sobre alguns aspectos da Teologia de la Libertação”. Boff discute el documento, sugiere algunos cambios en él, y critica la perspectiva adoptada por Roma ante la teología de la liberación, sobre todo, el tono negativo de la primera versión. Para los cardenales brasileños Dom Paulo Evaristo Arns y Dom Aloísio Lorscheider que acompañaron a Leonardo Boff durante su audiencia en el Vaticano, la Instrucción sobre la Teología de la Liberación puede ser mejorada si se cumplieran tres puntos básicos: 1) que los forjadores de esa nueva teología, tales como: Gustavo Gutiérrez, Jon Sobrino y los hermanos Boff sean invitados a participar de los debates; 2) que se consulten a los episcopados que posen un reconocido trabajo pastoral liberador junto al pueblo para resaltar el carácter pastoral y eclesial de esa teología; 3) que se realice la reunión de elaboración de la nueva versión de la Instrucción, en un país del Tercer Mundo.

Un pasaje interesante del ensayo de Leonardo Boff es aquel donde afirma ser necesario “rechazar el totalitarismo marxista especialmente aquel de versión estalinista” (54). Según Boff, aquellos que critican a los teólogos de la liberación porque estos utilizan algunas categorías marxistas en su análisis y praxis están actuando “en el campo de la difamación y de la calumnia” y eso es aún más “intolerable cuando viene de autoridades eclesiásticas de alta importancia” (55). Para el autor del segundo ensayo, esta actitud difamatoria en torno a los teólogos de la liberación “prosigue cuando son imaginados como ilusorios, promotores de lucha de clase, inaccesibles al diálogo, como si fueran académicos perdidos en sus teorías de gabinete y no estuviesen involucrados en las situaciones de miseria y opresión en que viven los pobres, siendo ahí antes desarmadores de conflictos, animadores de resistencia en nombre del Evangelio que promotores de rupturas en la sociedad y en la iglesia” (55).

Curiosamente, después de negar la utilización del marxismo como orientación ideológica por varias paginas, Boff pasa a hablarnos de los pobres y oprimidos –según él, los sujetos de la liberación–, en términos que son más bien categorías marxistas. “Los propios pobres, conscientizados y organizados, se convierten en los primeros sujetos y promotores de su propia liberación [...] históricamente ningún cambio social significativo se ha hecho a partir de un solo segmento de la sociedad, sino siempre a partir de un grupo histórico y social de aliados” (59). Y aquí la teología de la liberación converge hacia las teorías pedagógicas de Paulo Freire. De acuerdo con Boff, “La pedagogía de los últimos 20 años desarrollada especialmente por Paulo Freire nos enseña a todos una ‘pedagogía del oprimido’ (no para el oprimido) y la ‘educación como práctica de libertad’ (y no como domesticación para la inserción en el sistema imperante)” (59).

Boff agudiza la discusión al confrontar la posición conservadora de la Iglesia Católica Apostólica Romana. Según él, es necesario que la Iglesia asuma una postura más activa y a la vez menos paternalista. “Solamente una iglesia libre y liberada del paternalismo histórico mediante el cuál, ciertamente sin querer, mantiene a los pobres en dependencia, puede efectivamente ayudar a que los pobres se liberen solidariamente, a partir de su fe cristiana” (61).

Enseguida Leonardo Boff apoyándose en los escritos de Puebla resalta que “el compromiso por la liberación implica denuncia de situaciones en la sociedad y en la iglesia que no agradan a Dios, como el hambre, la muerte de millares de niños durante los primeros años de vida, las condiciones degeneradas de trabajo, la explotación económica, la opresión política y la manipulación del cristianismo para mantener semejante situación con la complacencia de autoridades eclesiásticas que restringen la evangelización al campo estrictamente intra-eclesial y religioso” (65).

Antes de pasar a la discusión de la relación existente entre el marxismo y la teología de la liberación, Boff deja claro su insatisfacción con la “Instrucción”: “El documento del Vaticano quiere fines excelentes –liberación y libertad– pero se muestra paupérrimo en la preocupación con los medios mediante los cuales los pobres y sus aliados puedan llegar hacia ellas” (66).

Leonardo Boff llama la atención ante el hecho de que se puede claramente escuchar la voz y, el discurso de la corriente más tradicional de la Iglesia al lo largo del texto de la Instrucción. Según Boff, “el documento romano sigue hablando, aunque sigilosamente, de una relación ‘crítica’ con el marxismo (más de diez veces)” (73). Para refutar la crítica de que los teólogos de la liberación son marxistas simplemente porque usan las categorías y un discurso que, as veces, se asocia con el marxismo, Leonardo Boff cita al propio Sumo Pontífice: “Juan Pablo II hizo cosa semejante en muchos mensajes y, sobre todo, en su encíclica Laborem Exercens donde usa con toda libertad, dentro del horizonte de la fe, categorías prestadas de Marx: ‘alienación’, ‘explotación’, ‘medios de producción’, ‘dialéctica’, ‘praxis’, etc” (76).

No sólo por el tono polémico o por abordar los temas principales de la teología de la liberación, sino también por la importancia de los hermanos Leonardo Boff y Clodovis Boff –figuras centrales del movimiento– se hace, creo, menester, la lectura del libro A Teologia da Libertação no Debate Atual a todos aquellos que buscan conocer más sobre la teología de la liberación. Los dos ensayos serán útiles también a aquellos que deseen investigar más a fondo esa nueva forma de pensar y hacer teología.

André Franco
Abril 2003

Referencia: Clodovis Boff & Leonardo Boff. Teología da Libertação no Debate Atual. Petrópolis: Editora Vozes, 1985 (la traducción de las citas de André Franco).

 

© José Luis Gómez-Martínez
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