Dos caminos ante la pobreza:
Los padres Gabriel y Néstor en la novela Nicodemus
Steven Casadont
Monseñor Ramón Bogarín
(1911-1975)
Recordado por
los paraguayos como defensor de los derechos humanos y por su trabajo
con los oprimidos como líder del grupo de Acción Católica, Monseñor
Bogarín representa el espíritu del Vaticano II
y de Medellín en el Paraguay, un país pobre
dominado por la dictadura militar de Alfredo Stroessner durante treinta
y cinco años. Su “opción por la pobreza” se realizó en la forma de su
trabajo con Acción Católica, y empezó unos veinte años antes de la
llamada de Juan XXIII, en el Concilio Vaticano II, a que la Iglesia
fuera una “Iglesia de los pobres”. Su carácter
no era político por naturaleza, pero como defensor de los derechos
humanos en el Paraguay, llegó a ser enemigo del estado por atreverse a
ir en contra del gobierno.
Ramón Pastor
Bogarín Argaña nació el 30 de marzo de 1911 en Ypacaraí, Paraguay, unos
cuarenta kilómetros de la capital paraguaya, Asunción. Hizo sus estudios
primarios en Ypacaraí y sus secundarios en Asunción. En 1930, cumplió su
servicio militar en el Cuerpo de Aspirantes a Oficiales de Reserva y
recibió el grado de Sub-Oficial de Artillería. Ingresó luego en la
Facultad de Medicina de la Universidad Nacional, donde cursó un año. Sus
inquietudes vocacionales no se vieron satisfechas, y su familia lo mandó
a Francia donde inició estudios en la Facultad de Ingeniería Mecánica en
París. Todavía insatisfecho con esta nueva carrera, ingresó entonces en
el Seminario de Vocaciones Tardías de Saint Ilan, Francia, y de allí
pasó al Pontificio Colegio Pío Latino Americano de Roma, donde
permaneció siete años. Su vida de seminarista en Roma había coincidido
con la expansión de la Acción Católica en Italia, y Bogarín fue influido
por Monseñor Civardi, el maestro de la espiritualidad y organización de
Acción Católica. Se graduó de Bachiller en Derecho Canónico y de
Licenciado en Teología, y fue ordenado sacerdote, en Roma, en 1938.
El comienzo de
la segunda guerra mundial lo hizo volver al Paraguay en 1939, y en
diciembre del mismo año fue designado Vice Asesor Eclesiástico de la
Junta Central de la Acción Católica, y Rector del Oratorio de Nuestra
Señora de la Asunción y Panteón Nacional de los Héroes. En 1940, fue
nombrado Director Nacional de la Pía Unión del Clero y Director del
Oficio Catequístico Arquidiocesano. Y, en 1941, un Decreto del Venerable
Episcopado lo designó Director General de la Acción Católica del
Paraguay. En 1947 fundó y dirigió Trabajo, un periódico de
orientación socialcristiana.
En 1957 se
anunciaba en el Vaticano la creación de la Diócesis de San Juan Bautista
de las Misiones y la designación de Monseñor Bogarín como su Obispo
Residencial. En 1961 fue elegido para ser Delegado del Episcopado
Paraguayo ante el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM). En 1962
asistió a la primera sesión de Concilio Vaticano II y lo eligieron
miembro de la Comisión Conciliar de Seminarios y Escuelas Católicas.
Participó en todas las sesiones del Concilio y, al concluir el Concilio,
el Santo Padre lo designó miembro de la Comisión Post-Conciliar de
Educación Cristiana.
Fue electo
Vice-Presidente de la Conferencia Episcopal Paraguaya y Presidente de
las Comisiones Episcopales de Seminarios y Vocaciones y del Apostolado
de los Laicos en 1966. En la Segunda Conferencia General de CELAM en
Medellín, en 1968, presidió la Comisión de Juventud. En 1969 es elegido
Presidente de la Conferencia Episcopal Paraguaya, cargo que desempeñó
durante tres años, y Presidente de los Departamentos de Pastoral de
Conjunto y de Comunicaciones Sociales.
Es recordado
por los paraguayos por su trabajo con Acción Católica, cuyo contacto con
distintos grupos sociales presentó una amenaza al régimen represivo de
Stroessner. Aunque los colegas de Bogarín hablan de la postura anti-comunista
del obispo, Stroessner lo acusó de ser comunista “para ahogar y reprimir
todo intento de reivindicación de derechos humanos y de justicia social”
(124). Sin embargo, Bogarín
rechazaba casi con furia las acusaciones de comunistas arrojadas
por la prensa oficialista contra sus amadas Ligas Agrarias, y se
jugó una y otra vez por defender a los líderes campesinos.
Sostenía que al atribuir al comunismo las reivindicaciones, el
gobierno no hacía sino favorecer esa ideología política. (124)
Monseñor
Bogarín falleció en su sede episcopal el 3 de septiembre de 1975 cuando
la represión de la dictadura militar del presidente Stroessner era
particularmente despiadada con las Ligas Agrarias Cristianas fundadas
por el Obispo. Es recordado con particular afecto por quienes lo
conocieron, evidenciado por los testimonios escritos en el libro,
Monseñor Ramón Bogarín Argaña-Testimonios.
Bibliografía
© Steven Casadont,
Dos caminos ante la pobreza: Los padres Gabriel y
Néstor en la novela Nicodemus. 2005.