inicio |
índice |
prólogo |
cap 1 |
cap 2 |
cap 3 |
cap 4 |
cap 5 |
cap 6 |
cap 7 |
anexo 1 |
conclusiones
| biblio
Gerardo Bolado
Transición y recepción: La Filosofía Española
en el último tercio del siglo XX.
CAPÍTULO 5.8
Filosofía y educación moral en la ESO
El papel otorgado a la Filosofía moral y política en la educación
moral de los alumnos de enseñanza secundaria ha sido controvertido y ha
sufrido diversas vicisitudes en las últimas décadas. En general, cabe
afirmar que ni el Estado, ni la Comunidad Educativa han confiado de
manera especial en la aportación específica de la filosofía en esta
educación moral básica de los futuros ciudadanos.
En 1979 la ley de Villar Palasí implantó la Ética en los tres años de BUP, como una materia alternativa a la Religión
católica. Los tres cursos de BUP tenían dos horas semanales de
Ética, obligatorias para todos los alumnos que no querían formación
religiosa católica. ¿Podía
un profesor de filosofía, medianamente formado, consciente de su posición
heredada de la filosofía moral y política de la Ilustración, en
cuanto funcionario de un Estado social y democrático de derecho,
aconfesional, aceptar el compromiso con una Ética concebida como
alternativa a la Religión?. Ciertamente la Razón de Estado no es la
Razón pura práctica, y las relaciones Iglesia-Estado eran y siguen
siendo intrincadas en España; sin embargo, el compromiso político
tiene que saber lo que sacrifica al legislar. El desarrollo legal que
dispuso la Ética como alternativa a la Religión estaba sacrificando
las orientaciones de la filosofía moral y política promotoras, críticas
y legitimadoras de la actual forma democrática de Estado. Por otra
parte, en un sistema educativo centrado en la transmisión y evaluación
de contenidos conceptuales, sin tematizar los contenidos procedimentales
y actitudinales, ¿Cómo podía ganar entidad una materia como la Ética,
cuyos contenidos son valores y actitudes, y cuyos procedimientos
argumentativos y reflexivos no concluyen con la necesidad y objetividad
de los procedimientos científico técnicos?
Entre 1983 y 1990 la Reforma de las enseñanzas medias puso en marcha
sin éxito una Educación para la
convivencia con dos horas semanales en cuarto curso de Enseñanza
Secundaria Obligatoria. Esta materia fue perdiendo peso específico
mientras se incrementaba la tendencia de la Reforma a reducir la educación
moral a los contenidos transversales de los distintos bloques temáticos
de los Diseños Curriculares Base. La presión de la institución filosófica
y/o el fracaso de la concepción transversal hicieron, sin embargo, que
el Real Decreto de mínimos 1007/91 dejara lugar a la materia La
vida moral y la reflexión ética, aunque quedó sin definir el carácter
específicamente filosófico de esta materia. En noviembre de 1994,
después de tres largos años de indefinición, la Secretaria de Estado
para Educación dispuso finalmente La
vida moral y la reflexión ética, como materia específica con
evaluación independiente dentro del área de Ciencias
Sociales, Geografía e Historia en el cuarto año de la Enseñanza
Secundaria Obligatoria. De esta manera, se establecía un espacio de dos
horas semanales para la reflexión moral dentro de una LOGSE, que tendía
a dispersarla en el trabajo transversal de actitudes y valores por parte
de las distintas materias del curriculo. Se trataba de un término medio
entre dos extremos indeseables: concentrar la educación moral ciudadana
en la Ética, por no reconocer la tarea educativa de las distintas
materias, o dispersar la reflexión ética en los DCB, por no reconocer
la proyección educativa de la Filosofía Moral y Política en el área
de “Ciencias Sociales”. Además, situaba esta materia con
independencia de la religión en el marco de la experiencia histórica y
en conexión con las técnicas sociológicas, económicas, jurídicas y
políticas.
Sin embargo, conviene no perder de vista la correspondencia existente
entre la disponibilidad horaria y el peso específico de las materias,
para valorar adecuadamente las posibilidades de esa ética filosófica.
La importancia de las materias se mide efectivamente por el número de
horas de que dispone en la programación semanal de las clases, extremo
éste al que son especialmente sensibles los alumnos. Una Ética filosófica,
presente en el horario con dos horas semanales, se percibe claramente
como una materia complementaria que ha de ser por fuerza muy selectiva
con sus contenidos.
En el Real Decreto 3473/2000, que modifica el Real Decreto 1007/1991 de
las enseñanzas mínimas de la ESO, se plantea de manera optativa y sin
dotación horaria una Ética,
que de no entrar en vigor será sustituida con un cuarto bloque del área
de Ciencias Sociales, Geografía e Historia en el cuarto curso de ESO,
con el título ya conocido de “La
vida moral y la reflexión ética”.
De nuevo se proyecta un futuro incierto para la Ética filosófica, que
tendrá que ser despejado por la iniciativa de los profesores de filosofía.
Ni el Ministerio ni las comunidades educativas de los centros han
favorecido la educación moral de carácter filosófico. Si la autoridad
educativa en la etapa PSOE reconoció tarde y mal el papel de la Ética
filosófica en la educación moral ciudadana, ahora la autoridad de
signo PP ha vuelto a dejar indefinida su aplicación. Por otra parte,
las comunidades educativas han tendido a reducir la educación en
valores y actitudes a su tratamiento transversal, sin apreciar en su
medida el papel de la educación moral filosófica en la Enseñanza
Secundaria Obligatoria. Un reflejo lógico de este estado de cosas es la
actitud de los alumnos, que tampoco valoran la Ética filosófica,
identificada con frecuencia por ellos con la educación religiosa.
Reducida a dos horas semanales, y en un ambiente poco propicio para su
desarrollo, la eficacia educativa de esta filosofía moral ha supuesto
un reto prácticamente insuperable para los profesores de filosofía.
Para concluir estas consideraciones sobre el pasado reciente me referiré
al contenido y enfoque de esta Ética filosófica. En todo este periodo,
la constante reivindicación del carácter laico y aconfesional de la Ética
filosófica no ha llegado a conseguir claramente su objetivo. Por otra
parte, desde la década de los ochenta, la filosofía moral de los Jóvenes
Filósofos se ha transmitido a través de los materiales y libros de
texto en los contenidos conceptuales y actitudinales de la ética de
secundaria, y ha dominado en gran parte los planteamientos de los
profesores. El individualismo moral, rectificado a partir de los años
noventa con temas traídos de las éticas cívicas comunitaristas, ha
estado presente en esta educación moral filosófica, que ha marginado
el aspecto jurídico político y ha tendido a demonizar el Estado y las
leyes, por lo general, en sintonía con las condiciones de la comunidad
educativa. Se han trabajado actitudes fundamentales del individuo en
Democracia, como la Tolerancia, la Solidaridad, etc, se han discutido
problemas morales de las sociedades modernas, incluso se han expuesto
conceptos y teorías morales de la felicidad y del deber, pero no se ha
discutido como corresponde la legitimidad del Estado y de las Leyes, ni
el compromiso y la exigencia ciudadana para con los mismos.

©
Gerardo
Bolado Transición y recepción: La Filosofía Española en el último
tercio del siglo XX. Santander: Sociedad Menéndez Pelayo / Centro
Asociado a la UNED en Cantabria, 2001. Edición digital autorizada para
el Proyecto Ensayo Hispánico. Esta versión digital
se provee únicamente con fines educativos. Cualquier reproducción
destinada a otros fines deberá obtener los permisos correspondientes.
Edición para Internet preparada por José Luis Gómez-Martínez.