Patrick Imbert
"CARTOGRAFÍA, DUALISMO Y EXCLUSIÓN"
[1]
["La
identidad nacional -como toda identidad- es un constructo imaginario
inacabado e inacabable." (Abril Trigo, Cultura
Uruguaya,¿Culturas Linyeras?, p. 23)]
1.
MODERNIDAD
"A
geopolitical imaginary, the map of nation-states, dominates ethical
discourse at a global level". Desde
esta perspectiva, Michael Shapiro en Violent Cartographies
pone en tela de juicio las historias oficiales que impregnan las
sociedades fundadas en una representación de sí mismas relacionada con
la creencia en una objetividad consolidada en la narrativa producida por
los cánones históricos y literarios. Estos cánones intentaron
construir una sociedad monosémica consensual partiendo del hecho de que
lo que un pueblo tiene en común, la mayor parte del tiempo, es lo que
debe ser olvidado. Pensamos, por ejemplo, en la exclusión y el
asesinato de miles de protestantes en Francia luego de la revocación
del Edicto de Nantes. Un nuevo canon se instauró en la época de la
Revolución Francesa, que trató de rechazar el paradigma dualista Francés/extranjero, pero que fue reemplazado
por el de barbarie/civilización.
De ahí que el proceso de atribución, es decir la atribución[4]
de las cualidades que determinan la esencia de una persona o de una
sociedad, sigue siendo funcional con respecto de un mundo monosémico
estable[5]
que, como Karl Popper demostró en The Open Society and its Enemies,
es la base de la invención de los Estados-Naciones modernos: "Most
of the modern totalitarians are quite unaware that their ideas can be
traced back to Plato. But many know of their indebtness to Hegel, and all of them have been
brought up in the close atmosphere of Hegelianism. They have been taught
to worship the state, history, and the nation"[6].
El paradigma barbarie/civilización era la base de una racionalidad que
excluía a todos los que no eran considerados asimilables, sobre todo
los negros, los pueblos colonizados y los indígenas[7].
Este paradigma, junto con el mapa de los Estados-Naciones y la necesidad
de olvidar, condujo a producir historias como las de Francia o
Inglaterra, que están completamente aisladas de las historias de las
antiguas colonias, aunque estas colonias fueran una de las causas que
ayudaron al poder colonial a desarrollarse económicamente. Este
desarrollo se asentó sobre la disponibilidad de recursos y de mano de
obra baratos y sobre la emigración de muchos jóvenes que, de otra
forma, no hubiesen podido edificarse una situación conveniente en sus
países.
Además, el paradigma barbarie/civilización se fundaba en la valoración
de seres racionales y muchas personas, entre ellas las mujeres, no eran
consideradas suficientemente racionales. Es una de las razones por las
que Olympe de Gouges, que vio los defectos inherentes a la Declaración
de los derechos del hombre y del ciudadano, produjo la Declaración
de los derechos de la mujer. Fue decapitada. Esto significa que por
más de un siglo y medio, las naciones europeas, al mismo tiempo que se
referían a ideales "universales" o republicanos, y que promovían
una ideología que intentaba hacer creer en lazos naturales y
consensuales establecidos entre los miembros de un Estado-Nación,
negaron derechos elementales, políticos e incluso económicos a la
mitad de sus poblaciones. Este hecho no impidió que esas naciones
reclamaran repetidamente la defensa del territorio a sus poblaciones en
las numerosas guerras, además de los genocidios, que se produjeron en el
transcurso de los siglos XIX y XX.
La
ideología de la modernidad, cuyo origen se encuentra en los mundos
burocrático, militar y pedagógico, ha diseminado estratégicamente una
noción del espacio estrechamente vinculada a los paradigmas dualísticos
considerados como sinónimos[9],
tales como sí mismo/el otro, interior/exterior, generadores de exclusión.
El célebre Droits des peuples à
disposer d'eux-mêmes se fundó sobre este imaginario, que permitía
a los Estados excluir o matar a miles de personas, particularmente en
Europa central, en lugares como Bukowine[10],
donde muchos Estados se adjudicaron el derecho de rechazar el
calificativo de pueblo a varios grupos, culturalmente y a menudo hasta físicamente
suprimidos del mapa. Este imaginario geo-político, forma típicamente
hegeliana de crear una identidad, se basa sobre una amnesia topográfica.
En el imaginario geo-político, los aparatos del estado ejercen un
control semántico y unen las naciones y los estados territoriales,
incluso cuando algunas naciones fueron suprimidas por medios ideológicos
y físicos violentos por esos mismos estados. Este imaginario se basa en
la voluntad de imponer una identidad, ya sea individual o social, que
niega cualquier fractura doméstica. Esta fractura doméstica tiene
varios rostros. Cuando se considera que la revolución más importante
del siglo XIX consiste en el hecho que la gente pobre o los sin tierra
hayan podido obtener títulos y convertirse en propietarios, dinámica
que atrajo a millones de personas hacia las Américas, se puede apreciar
la dinámica contradictoria de la Modernidad. El cambio estaba siempre
arraigado en entidades estables. Los estados naciones inducían a buscar
una fuerte fidelidad al territorio nacional cerrado dentro de límites
geográficos, al mismo tiempo que, por medio de leyes inadecuadas,
rechazaban a la mayor parte de la población la posibilidad de
convertirse en propietarios legítimos de una parcela de tierra (de
Soto: 1990). El arraigo era político pero a menudo no estaba fundado
sobre ventajas económicas, al contrario.
El
imaginario hegeliano, aunado a la metáfora del Estado como organismo
espacial (Hepple: 1992), y a una visión darviniana de la vida, se
convirtió en una parte importante de la literatura geopolítica de
Europa a fines del siglo XIX y principios del XX, e influenció la
invención de las naciones incluso en América Latina, África y en las
regiones relacionadas con el proceso de colonización. Esto queda
demostrado por la recurrencia del paradigma barbarie/civilización en la
obra de Sarmiento, Facundo. Este imaginario disimula, bajo
estrategias políticas, un deseo ontológico de afirmación de sí unido
a la percepción de la alteridad como una amenaza. Así, el imaginario
geopolítico se basa sobre una especie de pánico: la vulnerabiliad
frente a la alteridad. Los Estados-Naciones tratan de controlar esta
vulnerabilidad presentando la ética como una experiencia fundada sobre
valores, definiendo estos valores y utilizando para esto la fuerza de
las armas, el poder del proceso de atribución (Imbert: 1995), la estética
de la literatura (Readings: 1996) o procesos pedagógicos o hermenéuticos
particulares. Estos procesos conducen a profecías fundadas sobre la
auto-realización y a una peligrosa paranoia como la que caricaturiza el
escritor argentino, Marcos Aguinis en la novela llamada La conspiración
de los idiotas.
Históricamente,
intelectuales, profesores y críticos, siguiendo la tradición europea
que data del siglo XIX, se comprometieron casi totalmente en la promoción
de literaturas nacionales y en una concepción del texto literario
limitado por fronteras territoriales[11]
(Anderson: 1983). Hasta hace poco, la práctica de la literatura
comparada privilegiaba la confrontación entre las literaturas
nacionales. Investigaciones recientes (Huggan: 1990) tienden a ir más
allá de estos a prioris, ya sea revelando elementos narratológicos que
trascienden las fronteras nacionales y la periodización[12] (utilizadas en
manuales pedagógicos de manera tal que se protege una agenda
territorial relacionada con la hermenéutica monotípica (Mignolo:
1999), evitando la conceptualización espacial abierta a un imaginario
transcultural o híbrido), ya sea focalizando sobre diferencias irónicas
que escapan a la ansiedad ontológica vinculada con una cultura
nacional. Estas investigaciones permiten discernir las relaciones
disyuntivas entre lugar y nación y destacar los aspectos que se
refieren a la diversidad o a la diferencia, tales como la etnicidad[13],
la clase o el género. De todas formas, para poder trascender el
imaginario hegeliano, deben escapar de una re-territorialización o de
una re-esencialización de la etnicidad, un rasgo común relacionado a
un sub-texto lleno de notas nostálgicas de las que pocos investigadores
de las literaturas étnicas postcoloniales logran desvincularse.
La
conciencia de que esta ecuación entre Nación y Estado es el principio
básico del Estado moderno y de su capacidad de generar a la vez
genocidio y olvido, lleva hoy en día a una comprensión crítica
renovada de las relaciones de dominio (Soja: 1989) y de localización y
de sus términos correlativos: posición, cartografía, espacio liminal,
espacios de contención, centro/márgenes, global/local.
2.
POSTMODERNISMO/POSTCOLONIALISMO
"History
is written by victors. Legends are woven by the people. Writers
fantasize. Only death is certain. (Danilo Kis, The Encyclopedia of
the Dead, p. 131).
Al
leer la problemática de la Guerra del Golfo desde una perspectiva ontológica,
Shapiro compara a Hegel y Lacan. Declara que Lacan "privilegia la
dinámica de la representación anteponiéndola a lo representado"
(57) y que el sujeto "se conoce a sí mismo a través de los demás,
mientras que, al mismo tiempo, desconoce esta dependencia y se asume a sí
mismo para ser enteramente independiente". En este caso, la
finalidad del Estado-Nación es de sobre-codificar este deseo ontológico
por medio de significaciones discursivas
que disimulan el hecho de que este impulso contra la alteridad es, en
parte, una manera de reemplazar una coherencia interna. Este rechazo de
la alteridad, que juega sobre la definición de las relaciones
espaciales relacionadas a las prácticas dominantes de la
inteligibilidad que excluye mundos alternativos (Foucault: 1989), es
también central en la noción de Saïd de la violencia del imperialismo
(1993) y su control sobre los relatos, ya sean historia (his-tory y no
“her” story como se podría insinuar jugando con el vocablo inglés
que diferencia ambos sexos: his-tory/her-story) o información
cotidiana, proveniente de los medios de comunicación (Imbert: 1998).
Este
rechazo de la alteridad también está relacionado con la cuestión de
la mimesis de apropiación (Girard: 1987), cuya finalidad es controlar
la "realidad" por medio de los discursos representacionales[16]
(un proceso que, en los discursos coloniales, tiende hacia el mimetismo
(Bhabha: 1984)), y genera regularmente un
proceso de victimización. Utilizando el ejemplo de dos bebés que
luchan por un juguete, aunque tienen otro idéntico en la mano, Girard
demuestra la manifestación del deseo de afirmar su propio poder simbólico
y económico, y su propia individualidad y libertad. A partir de este
hecho, conduce
también a un mundo donde la violencia está bloqueada en un juego de
deseos basados sobre la mimesis. En las sociedades tradicionales, esta
violencia es controlada por el hecho de que la víctima se percibe como
un punto a partir del cual resultan nuevas significaciones
diferenciadas. La víctima es sagrada y permite que vuelva a comenzar el
proceso de diferenciación. Este proceso es organizado, canalizado,
hecho ortodoxo por medio de ritos por instituciones religiosas. De esta
forma, la víctima y su cuerpo muerto se encuentran en la raíz de la
cultura.
En
un mundo laicizado, la mimesis de apropiación es tan operatoria como en
un mundo religioso. Se funda en el proceso victimario que lleva a
numerosas guerras y genocidios cometidos en nombre de los “ideales”
como el nacionalismo o el patriotismo. De todas formas, después de
haber producido cuerpos muertos, el mundo no puede seguir siendo el
mismo, especialmente, si las víctimas pueden alcanzar suficiente poder
simbólico y económico como para insistir sobre el hecho de que se debe
reflexionar profundamente sobre lo sucedido. Películas como La lista
Schindler o la novela de William Styron, Sophie's Choice, son
buenos ejemplos de este desarrollo. Esta reflexión sobre lo sucedido
lleva a una redefinición de los paradigmas, puesto que existe un tercer
elemento, en este caso en el discurso de los que han sido linchados,
porque la legitimidad de los discursos (fascismo, nazismo, estalinismo,
o sus epígonos contemporáneos) y de los contra-discursos (humanismo;
Camus: 1954), que condujo a la explosión de la mimesis de apropiación,
se encuentra definitivamente cuestionada.
La
mimesis de apropiación intenta controlar la mimesis de Platón. A través
de la mimesis de Platón, se puede afirmar que se tiene acceso directo a
la verdad, al mundo de las ideas o a la realidad. Este acceso pretendido
representa una base que permite fundar un argumento sobre hechos. Por lo
tanto el que puede decir lo que es la realidad, controla el mundo simbólico
y a menudo el económico porque tiene la capacidad de inducir a los
otros a que se comporten de una manera provechosa para él. Esta
conducta normalmente es controlada por medio del proceso de atribución
que define una entidad supuestamente estable, un ser. En este caso, el
Estado-Nación centralizante se compromete en una constante exposición
de la apropiación mimética con el fin de controlar la realidad. El
Estado-Nación controla la capacidad de decir lo que es un hecho y por
lo tanto determina cómo deben comportarse los individuos.
De
todas maneras, la mimesis de apropiación muestra nuevos rasgos en las
sociedades de consumo democráticas, postmodernas/postcoloniales. Las
rivalidades se ven mitigadas por la división del poder y las
responsabilidades que previenen la monopolización de las decisiones. En
la era postmoderna, la lógica de las redes es tan fuerte que, muchas
veces, es imposible hablar de decisiones, sino de micro-decisiones, lo
que contribuye a evitar conflictos y a hacer los roles operatorios más
eficientes mientras que las decisiones y las discusiones sobre los
principios se evitan. Por otro lado, la multiplicación de los objetos,
ya sean materiales o simbólicos, impide que la mimesis de apropiación
degenere en una rivalidad a gran escala en la cual el objeto mismo se
perdería de vista. Se llegaría entonces a un conflicto puro muy
arraigado en el prestigio. El conflicto es desplazado y transformado en
competitividad económica, lo que lleva a capitalizar riquezas
materiales o simbólicas y a desplazar los paradigmas. Esto resulta
claro si consideramos el destino de un escritor “étnico” canadiense
como Michael Ondaatje. El mercado ha transformado sus libros en
best-sellers; por esto escapa a los márgenes y es considerado como
parte de la nueva tendencia dominante. Este reconocimiento ayuda a
desplazar estos textos a un lugar original gracias a una nueva
contextualización. Los conflictos son también desplazados en el caso
de las naciones y de las multinacionales que rivalizan por los mejores
cerebros a escala mundial. Estas personas, entre las cuales hay muchas
mujeres, poseen un valioso capital simbólico y a veces económico.
Reclaman el respeto de la diferencia y solicitan un tratamiento de
igualdad en un mundo mundializado, iniciándose de esta forma en una dinámica
multicultural. Esta peculiar experiencia se encuentra muy bien
articulada en un país como Canadá[19].
Esta dinámica de cambios importantes se funda sobre una serie de
reglamentaciones precisas, junto con referencias sustanciales, tales
como el texto de la Carta de Derechos. Por ejemplo, la diferencia es
reconocida, en el desarrollo y la exploración, en el seno de la vida
artística y literaria cotidiana, a través de la política del Consejo
de las Artes de Canadá.
Por
lo tanto, el discurso representacional unido a la valoración de la
mimesis se ve fragmentado. Esta fragmentación nos conduce a
reconsiderar el mimetismo de Bhabha. El mimetismo de Bhabha se define como "a subject of difference that
it almost the same, but not quite" (1994: 86). Para
Bhabha, que analiza las relaciones coloniales, ser bicultural, ser
bilingüe, como muchos intelectuales colonizados, es percibido por el
poder colonizador como una desventaja, como el destino de los que nunca
serán idénticos a los que han sido educados en el seno de la
"verdadera" civilización. En una palabra, los otros nunca serían
capaces de controlar el objeto ni de tener acceso a los hechos. De todas
formas, en un contexto postmoderno/postcolonial, el mimetismo es
desplazado. Como fue claramente subrayado por Alfonso de Toro (1999: 47)
comentando a Bhabha, la nueva era ya no es contextualizada en la
legitimación de la mimesis, la monosemia y la estabilidad. Por lo tanto
el mimetismo toma otro significado. Las identidades no están
definitivamente encerradas en relaciones estables desiguales. Se definen
más bien en relaciones de poder desiguales que pueden ser modificadas,
particularmente en los cambios que trae consigo la mundialización que,
a menudo, transforman las relaciones de poderes bloqueados, locales o
nacionales, como los estudiados por Néstor García Canclini.
Por otra parte, el mimetismo contemporáneo es también contextualizado
en un mundo donde el presente y el futuro son más importantes que el
pasado y el arraigo. Ahora hay muchos medios legítimos de trabajar y de
comunicar que permiten que las personas sean reconocidas, alcanzando
objetivos y redefiniendo sus relaciones con los demás.
Esto
nos lleva, por ejemplo, a lo que Nancy Huston (escritora
anglo-canadiense que escribe en inglés y en francés, vive en París y
está casada con un ciudadano francés nacido en Bulgaria) destaca
cuando, en Nord perdu, muestra un prejuicio positivo a favor de
todas las personas con un acento. La minoría audible manifiesta
profundamente que vive una doble vida y tendría entonces, según Nancy
Huston, una historia interesante que contar. Una historia individual,
que a menudo es una historia colectiva olvidada, reducida al silencio
por el canon, como diría Bhabha. De todas formas, para Bhabha, en un
mundo donde la modernidad y los Estados-Naciones han sobrevaluado la
territorialización, la unidad y la monosemia, los que son parecidos,
"but not quite" (pero no totalmente), son sometidos a un
juicio de valor despreciativo. Para él, el mimetismo es una condición
difícil que no fue elegida, sino que es dirigida por relaciones de
poder desiguales, una concepción que continúa presente en la utilización
de términos tales como exiliado o expatriado. Es verdad que la hibridez
o el mestizaje han formado ampliamente parte de los colonizados por el
poder del Imperio, de los que se han visto obligados a vivir un
biculturalismo negativo y desigual. De todos modos, en el ensayo de
Nancy Huston, bilingüismo y biculturalismo, vivir más de una vida por
haber vivido en más de un país, es una gran ventaja. Es una riqueza
que puede fácilmente ser realizada por nuestros yos múltiples en
cualquier sitio en este planeta, que muestra todos los signos de la
globalización.
"Car
dans une langue étrangère aucun lieu n'est jamais commun" (p.
46), (porque en una lengua extranjera ningún lugar es común), escribe
Nancy Huston. Aquí encontramos el “not quite” de Bhabha en su doble
significación de lugar común (territorial y argumentativo)
recontextualizado.
Si no es un lugar común, si no es un significado completamente
compartido, hay siempre lugar para la creatividad, la sorpresa, la
diferencia, la productividad. El desplazamiento ha encontrado una
pensadora particularmente clara en Nancy Huston. El desplazamiento es aún
más fascinante en las novelas de Assia Djebar como L’Amour, la
fantasia, o en el film belga llamado La vie en rose dans lequel
un enfant joue à être gay et oblige sa mère qui tombe dans le
panneau, à la rétorsion.
CONCLUSION
Según
el punto de vista de Shapiro, la nueva situación
postmoderna/postcolonial conduce a remodelar el imaginario cartográfico
por medio de la redefinición del sujeto según la perspectiva de Lacan,
y no ya la de Hegel, y por el reconocimiento, con Levinas (1969) de que
la alteridad es inherente. Nos inclinamos también a considerar la
identidad como relacional, y por lo tanto plural y abierta al cambio. Se
ha convertido en una multiplicidad de imágenes de sí como lo muestra
el novelista montrealés Yann Martel en Self.
Para ir más allá del imaginario cartográfico característico de la
modernidad, optamos por deshacer permanentemente lo dicho (Derrida:
1981), lo que permite evitar una apropiación violenta de la alteridad[22].
Así,
ser consciente del imaginario cartográfico conduce a una crítica de la
perspectiva geo-política. Esta crítica enmascara la búsqueda de una
pertinencia ontológica que, en la era postmoderna/postcolonial, está
transformando las relaciones conflictivas en relaciones competitivas.
Esta competitividad tiende a ser organizada por medio de nuevos valores
que respetan la integridad individual (lucha contra la tortura o la
clitoridectomía) y que inician un diálogo democrático fundado en el
reconocimiento de la igualdad y de la diferencia, mientras conduce a múltiples
imágenes de sí capaces de contextualizarse en redes diferentes
atravesando culturas múltiples cada vez más cercanas.
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Notas
Ver S. Wahnich, L’Étranger Dans Le Discours De La Révolution
Française. Paris, 1997.
Con respecto de este paradigma que atraviesa el siglo XIX y que se
explicita en la célebre novela Facundo de Sarmiento, ver:
“L’invention des Amériques: de barbarie/civilisation à oisiveté/travail,
(con M. Couillard), Revue
canadienne de littérature comparée, vol. 27.3, septembre 2000,
p. 437-461. Ver también
Francine Masiello, Between
Civilization and Barbarism, Lincoln, University of Nebraska,
1992.
[4]
"Le processus d'attribution", en Les discours du
Nouveau Monde au XIXe siècle au Canada français et en Amérique
latine/Los discursos del Nuevo Mundo en el siglo XIX en el Canadà
francòfono y en América latina,Ottawa, Legas, 1995, p.43-60.
[5]
Salvo en los Estados Unidos, como dice Sarmiento, escritor argentino
que visitó Europa, Canadá y Estados Unidos y que, más tarde, fue
presidente de Argentina: "The Yankee is a born proprietor... he
does not say that he is poor but that he is poor right now or that
he has been unlucky, or that times are bad." (M.A.
Rockland, Travels, p.166).
[6]
Vol. 2, p. 31. Traducimos: La mayor parte de los caracteres
totalitarios modernos ignoran completamente el hecho de que sus
ideas puedan estar relacionadas a Platón. Pero muchos reconocen su
deuda con Hegel, y todos crecieron en una atmósfera cercana al
hegelismo. Fueron formados para venerar al Estado, la historia y la
nación.
[7]
Shapiro da ejemplos de esta situación cuando muestra la
transformación del Wampun frente al dinero y a la influencia de los
holandeses en el comercio intertribal indio en las Américas, una
transformación que llevó a negar la legitimidad de las
colectividades indias porque no reconocían la propriedad ni la
manera sedentaria de utilizar el espacio. Este rechazo, expresado
por J. S. Mill, Lamartine y Sarmiento, demuestra la participación
de las literaturas en la constitución y el desplazamiento de las
naciones y en un imaginario basado en el dualismo y la exclusión.
Es curioso que la mayor parte de los textos ficticios de las
literaturas europeas (salvo la inglesa), apenas mencionen la
emigración o la partida hacia las colonias.
[9]
Una verdadera sinonimia se encuentra en la base de la exclusión. Sí
mismo/el otro e interior/exterior no son sinónimos según la
perspectiva de Levinas, la alteridad podría situarse en el
interior, una dinámica que cambiaría las relaciones con la
alteridad.
[10]
Amy Colin, Im Gegenlicht des Todes: Poetik der jüdischen Identität
in der multikulturellen Bukowina, München, Fink Verlag, 2000.
[11]
Es la razón por la cual nadie menciona el Amadis
de Gaule como uno de los libros más importantes de todos los
tiempos en las antologías literarias.
[12]
Ver: P. Imbert, “Sémiotique, littérature et politique: pauvre
mais propre”, Semiotica, 67, 3/4, 1987, p. 245-263.
[13]
Ver un reciente ensayo autobiográfico titulado Nord perdu,
escrito por Nancy Huston, escritora anglo-canadiense bilingüe
(francés/inglés) viviendo en Paris.
Ver: M. Grillo, S. Berti, A. Rizzo, Discursos locales: lo nuevo y
lo viejo, lo público y lo privado, Universidad Nacional de Río
Cuarto, (Argentina), 1998; y también Keith, Michael and Pile, Steve
(1993) Place and the Politics of Identity. New
York: Routledge.
"Uncooperative" individuales fueron percibidas como células
cancerosas en el Brasil de Golbery o en el Chile de Pinochet. Esta
retorica se puede manifiestar en textos nacionalistas ligados a la
izquierda. Ver el texto de Arturo
Andrés Roig: “Neoliberalismo y filosofìa en nuestra América”.
“Los ‘chicaguenses’ o Chicago-boys, becarios argentinos que
invadieron Chicago a partir de 1955, siguieron las ideas de uno de
los grandes maestros de la Universidad de aquella urbe, con las que
infectaron las universidades nuestras.” Ver
tambien la ironia sobre esta retorica en textos liberales: In the
years to come I would like to see, for example, a Mexican society
that has been contaminated with scientific and technological
achievements like those of the United States…I would love Mexico
to have a judicial branch that is as independent, visible and
trustworthy as that of the United States,…Héctor Aguilar Camìn,
“The Invention of Mexico: Notes on Nationalism and National
Identity” in Philosophical
Designs for Socio-Cultural Transformations (Ed. T. Yamamoto)
Boulder (Colorado), Rowman and Littlefield, 1998, p. 721.
[16]
Ver F. et A. de Toro, Borders and Margins:Post-Colonialism and Post-Modernism.
Ver P. Imbert, “Girard, Bhabha et Platon: La mimésis
d’appropriation, le mimétisme et la mimésis platonicienne
confrontées au déplacement de l’objet libéral et à
l’appropriation de l’expérience de production/consommation.”
(en prensa).
Ver E. Manning,
Ephemeral Territories:
Cross-Cultural Representations of Nation, Home and Identity,.
Minneapolis, University of Minnesota Press, 2002. Ver
sobre todo para la dominación sobre el comportamiento y sobre los
sentidos: E. Manning, Transnational
Movements of Desire and the politics of Touch, (en prensa).
E.Manning es titular de una cátedra de investigación en Canadá,
en la Univesidad de Concordia (Montréal). Estudia las relaciones
entre los sentidos, la política y la tecnología.
[19]
Ver: Will Kymlicka, "Building a modern, pluralist, distinct
society in Québec" http://www.mri.gouv.qc.ca/la_bibliotheque/willkym_an.html
, o Jacob T. Lévy, Multiculturalism
of Fear, Oxford, Oxford University Press, 2000. Ver también:
Morny Joy, "Multiculturalism and Margins of Intolerance",
en C. Pizanas and J. Frideres, Freedom within the Margins,
Calgary, Detselig, 1995; o Morny Joy (1995) "Multiculturalism
and Margins of Intolerance", en C. Pizanas and J. Frideres, Freedom
within the Margins.
Néstor García Canclini, La
Globalizatiòn imaginada, Buenos Aires, Paidos, 1999.
Esta recontextualización del ensayo de Bahbha en N. Huston, se
encuentra también en la ficción. Pensamos en la novela de Pico
Iyer, The Global Soul en
la cual el uso de los conceptos de Bhabha es evidente. Por lo tanto,
tanto las fronteras genéricas como las nacionales se desplazan.
[22]
Una pérdida que el pensador brasilero Oswald de Andrade es capaz de
señalar por medio del ludismo en Anthropophagies* en 1928.
Esto le permite escapar a la dominación de los códigos europeos en
los textos literarios latino-americanos y en la crítica y de
recrear el pasado a partir de una perspectiva contemporánea. En su
obra, de Andrade contextualiza el encuentro constante de personas
originarias de las Américas, de África y Europa.
Patrick
Imbert
Universidad de Ottawa
Diciembre de 2003
© José Luis Gómez-Martínez
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correspondan.
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