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Mariana Bernárdez

(1964)

 

Mariana Bernárdez nació en la Ciudad de México en 1964. Desde niña recibió una educación esmerada en colegios privados que potenció su vocación literaria. Ella misma nos cuenta en su peculiar estilo que a la temprana edad de once años esa vocación se convirtió en objetivo de su vida: “el rayo que habría de confirmar las voces que habitaban [en mí] fue la presencia de Alberti con la ‘Canción 8’; once años y herida y consolada fui por la poesía.”*

Para poder revelar ese mundo interior que le proporcionaba una perspectiva de observación única, Mariana Bernárdez unió la filosofía a su pasión por las letras. Estudió primero Ciencias de la Comunicación Social en la Universidad Anáhuac, donde presentó su tesis “La comunicación intersubjetiva en Ortega y Gasset”, 1988; siguió luego estudios en literatura en la Universidad Iberoamericana con una tesis de maestría sobre la teoría poética en “Cancionero y Romancero de Ausencias”, de Miguel Hernández. Finalmente, ambas dimensiones, filosofía y literatura, convergen en su tesis doctoral sobre María Zambrano (“María Zambrano: acercamiento a una teoría poética de la aurora”, 1997) que representa ya el pensamiento maduro de Mariana Bernárdez, jalonado ahora por una extensa obra poética. Pero esta proyección académica sólo nos sirve como testimonio de una pasión, de un énfasis en la perfección, de una lucha por la palabra, o como Bernárdez señala: “Si [el escritor] asume su compromiso comprende que a través suyo se prolonga la historia milenaria de las palabras; pulir, bruñir, sopesar sus expresiones parte de su orfebrería, quien pronuncia abre paso a la realidad.”*

Mariana Bernárdez hace uso en su estudio sobre Ramón Xirau (Ramón Xirau: hacia un sentido de la presencia, 2010) de una cita que puede con precisión aplicarse a su obra poética (tanto en prosa como en verso):

“Para actuar es necesario clarificar, deslindar, dividir. Pero para penetrar en lo más profundo de la vida no se puede ni dividir, ni deslindar, ni clarificar. […] Vida y camino son una y la misma cosa, y crear la vida es crear camino. La vida es camino.”

Se comprende así su predilección por el símbolo, por la metáfora, pero sin buscar oscurecer el texto como sucede con frecuencia en la poesía de Góngora. Bernárdez persigue el significado profundo de la vida desde la experiencia vivida, pero sin sujetar las palabras a un aquí y a un ahora que haría efímera su obra. Su poesía transciende su raíz de inspiración para convertirse en experiencia humana y articular de este modo, como señaló en una entrevista, “la vastedad del silencio que sobreviene cuando lo vivido rebasa la articulación del lenguaje.”* Veamos como ejemplo el siguiente poema de Alguna vez el Ciervo, 2010:

Permanecen huellas

La mano en baile
la tarde     los labios
          la lluvia en regocijo de sernos
                               más que amantes
                  Rostro de mí tu rostro
                  Nombre de tu mi nombre
y a pesar de lo vivido
           las horas de adentro
aún llaman por ti.

Mariana Bernárdez es una autora prolífica; y aunque ha publicado libros de corte académico de notable repercusión (María Zambrano: acercamiento a una poética de la aurora, 2004; Todo está en la línea: conversaciones con Raúl Renán, 2008; Ramón Xirau: hacia el sentido de la presencia, 2010), su vocación es la creación literaria a través del ensayo (La espesura del silencio, 2005; Bailando en el pretil, 2007; Sendas del olivo, 2011; Después de los mares, 2012) y de modo muy especial la poesía (entre los libros que recibieron más aclamación entre la crítica destacan: Rictus, 1990; El agua del exilio, 1994; Sombras del fuego, 2000; Incunable, 2004; Alguna vez el ciervo, 2010; Trazos de esgrima, 2011).

Para esta introducción a la literatura hemos seleccionado un poema, “Padre tiene la cabeza llena de estrellas” (Nervadura del relámpago, 2013), que ejemplifica dos dimensiones fundamentales de su poética: La preocupación por la palabra precisa y un distanciamiento estético que transciende lo íntimo vivido, o como Bernárdez nos dice:

“Escribir es asumir sin más el estar en la vida, y a veces estar conlleva arrancarse de ese espacio que es el cuerpo, exiliarse y tomar una distancia, paradójicamente, para lograr un mayor acercamiento al hecho, para sopesarlo en sus cualidades, desmenuzar la apariencia de sus rasgos y tratar de atisbar aquello que lo fundamenta.” (Bailando en el pretil).

(Gómez-Martínez)

 

*Rey D. Linares. “Entrevista a Mariana Bernárdez”. Proyecto Cultural Sur, 2011. http://proyectoculturalsur.net/entrevista-a-mariana-bernardez/

(Foto: Claudia Nierman)

 

Proyecto Ensayo Hispánico