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Jorge Castillo Fan
(1967)
Jorge
Castillo Fan nació en Piura, Perú, en 1967; por línea materna
desciende de inmigrantes chinos que se establecieron en Perú a raíz
de la Primera Guerra Mundial. Su niñez y adolescencia transcurren en
su ciudad natal de Piura. Al finalizar los estudios elementales,
recibió una beca que le permitió asistir al Colegio de Jesuitas San
Ignacio de Loyola, donde cursó los estudios secundarios. Razones
económicas le impidieron, sin embargo, ingresar en la universidad y
se trasladó a Talara, ciudad que le vinculó con el mar. Sólo años
más tarde, a partir de 1996, siguió cursos como alumno libre en la
Universidad Nacional de Piura. En el año 2000 las amenazas y
persecución por su posición crítica ante el gobierno de Fujimori "se
tornaron insufribles", señala Castillo Fan, por lo que aconsejado
por su amigo, el poeta Federico Varillas Castro, tuvo que "pasar a
la clandestinidad"*.
Su formación es
autodidacta; él mismo recuerda que "mis primeras lecturas literarias
fueron dos libros de poesía: uno de Martí y el otro de Sor Juana
Inés de la Cruz, de propiedad de mi madre"*. Su inicio en la poesía
fue temprano: tenía 15 años cuando una asignación de clase, que
coincide con la traumática sensación de orfandad que le había
causado la reciente muerte de su padre, le motiva a escribir su
primer poema. El texto titulado "Náufrago en la soledad" llamó la
atención del escritor Federico Chalupa, profesor por entonces del
Colegio, quien percibió su potencial y le animó a cultivar la poesía.
Pero no es hasta la década de los noventa, a instancias de Carlos
Ramírez Nole, profesor de Literatura, que Castillo Fan publicó su
primer poemario, Insurrección del silencio (1994), y con él
inicia su participación activa en el panorama poético peruano. Fundó
con los poetas Lelis Rebolledo Herrera y José Díaz Sánchez el
colectivo artístico Ángeles del Abismo, de notable influencia en la
nueva generación de poetas peruanos. Sin embargo, la nota
característica de Castillo Fan es lo que él mismo ha denominado su "insularidad",
que aparece ya en su libro Eco del fuego (1995), en el cual
combate lo que él denomina "la prostitución en el ejercicio de la
literatura".
Insularidad y soledad son
términos que la crítica asocia con la persona y la obra de Jorge
Castillo Fan; también su deseo de encontrar un lenguaje poético que
se aleje del lenguaje coloquial. Pero su obra se aproxima a tales
conceptos de forma innovadora. No busca la soledad ni aislarse; el
poeta parte de un sentimiento profundo de soledad para encaminarse
hacia el "otro" y alcanzar así la plenitud. La insularidad es la
motivación que busca puentes que permitan la unión. El lenguaje de
Castillo Fan se aleja de lo coloquial en el sentido que huye de la
imagen gastada, para producir un lenguaje natural, lleno de
sugerencias e imágenes renovadoras, como en el siguiente poema de
Lámpara de fiebre (2003).
Una palabra
Una sola palabra
que aflore del fuego más perfecto
de los cuerpos sellados por el viento
Como en el amor más alto de la hierba y del rocío
o aquél en que los ojos fundan
los más hondos encuentros
Una palabra
Un puente que se enciende para siempre
Un solo soplo de alma
y todo bajo el cielo estará dicho.
En la sección de antología
hemos incluido dos poemas de Jorge Castillo Fan,
"¿Hubo
luna en nuestro
sueño?", de Canción triste de cualquier hombre (1998) y
Yo
hubiera querido hacer de este silencio", de Lámpara de fiebre
(2003). Entre sus otros libros de poesía destacan Revólver del
amor (1996) y Yo soy aquel espejo (2003).
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* Carta del 26 de octubre de 2009.
(Gómez-Martínez)
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