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José de Espronceda
(1808 - 1842)
José
de Espronceda y Delgado nació el 25 de marzo de 1808 en Villafranca
de los Barros (Badajoz). Su padre era un coronel en el ejército
español, por lo que de niño vivió en distintos lugares. En 1821
ingresó en el Colegio de San Mateo (Madrid), donde enseñaba el poeta
Alberto Lista. Ya desde esa edad temprana, Espronceda destacaba por
su espíritu rebelde e ideas liberales. En 1823, junto a un grupo de
amigos (varios de los cuales destacaron luego como escritores),
fundó una sociedad secreta, “Los Numantinos” (todos eran jóvenes de
doce a diez y seis años). La sociedad fue denunciada y se condenó a
Espronceda, que ejercía como presidente, a permanecer en el convento
de San Francisco (Guadalajara) por seis meses. En 1827 salió de
España en exilio voluntario, primero a Lisboa y luego a Londres,
Bruselas, París y finalmente Burdeos, donde colaboró con los
exiliados liberales españoles contra el gobierno absolutista de
Fernando VII. En 1833, a la muerte de Fernando VII, regresó a España
donde tuvo participación activa en la vida política y literaria del
país: como militar, como periodista y como político. Murió en 1842.
La obra poética de
Espronceda anterior a su exilio voluntario en 1827 tiene marcada
influencia de su maestro Alberto Lista y responde al gusto
neoclásico. Su poesía empieza a transformarse durante los años
de exilio (1827-1833), y a su regreso a España es ya de carácter
romántico. Con la publicación de la
“Canción del pirata”
(1835) se aleja de los formalismos del romanticismo tradicional para
expresar de modo más preciso sus preocupaciones rebeldes y sus
sentimientos de libertad, igualdad y fraternidad. Sus cinco
canciones (“Canción del pirata [1835]”, “El canto del cosaco”
[1838], “El mendigo” [1835], “El reo de muerte” [1837] y “El verdugo”
[1835]) reflejan una conciencia social a través de personajes
simbólicos del romanticismo, pero Espronceda trasciende en dichas
canciones lo particular en una proyección universal.
Aunque escribió una novela
(Sancho Saldaña, 1834) y tres obras de teatro, su prestigio
como escritor se debe a su poesía; especialmente a las cinco
canciones citadas anteriormente y a dos obras extensas: El
estudiante de Salamanca (1840) poema narrativo (leyenda
fantástica de 1704 versos) y a su obra más ambiciosa, pero
inconclusa, de El diablo mundo, del cual compuso una
introducción y seis cantos (más de 5.700 versos).
Espronceda expresó su
pensamiento liberal en un ensayo,
“Política y filosofía:
Libertad. Igualdad. Fraternidad” (1836), que muestra
extraordinaria comprensión de su momento y de lo que suponía el
Romanticismo como periodo de transición, a la vez que proyectaba una
visión todavía actual en nuestros días. Su definición del concepto
de igualdad expresa bien su posición como intelectual:
“La
igualdad significa que cada hombre tiene una misión que
llenar según su organización intelectual y moral, y que no
debe encontrar trabas que le detengan en su marcha, ni
privilegio que delante de él pongan hombres que nada
valieran sin ellos; significa, en fin, que todo sea igual
para todos y que la facilidad o dificultad de su merecer
esté en razón de la igualdad o desigualdad de las
capacidades y no de los obstáculos, que antiguos abusos o
errores perjudiciales establecieron. En la igualdad consiste
por último la emancipación de las clases productoras, hasta
ahora miserables siervos de una aristocracia tan inútil como
ilegítima. Ella es sola la fianza de la Libertad, así como
la fraternidad es el símbolo de su fuerza.”
(Gómez-Martínez)
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