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Francisco de Quevedo y Villegas

(1580-1645)

Francisco de Quevedo nació en Madrid en 1580. Desde niño estuvo expuesto a las intrigas de la corte (su padre era secretario de la princesa doña María y su madre dama de la reina). Hizo sus primeros estudios en el Colegio de los Jesuitas de Madrid; luego cursó humanidades (1596-1600) en la Universidad de Alcalá y de 1601 a 1604 siguió estudios de teología en la Universidad de Valladolid. En 1613 acompañó a Italia, como consejero, al Duque de Osuna (Virrey de Nápoles). En 1617, Felipe III le concede el hábito de Santiago. La caída política del Duque de Osuna (quien muere en la cárcel en 1624) le va a causar también problemas a Quevedo, quien fue desterrado temporalmente a la Torre de Juan Abad. Años más tarde, las intrigas políticas y/o su obra satírica lo llevaron a la cárcel de 1639 hasta 1643 (no fue juzgado y se desconocen las causas precisas por las que el rey Felipe IV lo encarceló). Murió poco después de salir de la cárcel en 1645.

Francisco de Quevedo era ante todo un hombre de letras. Poseía una profunda cultura humanística (conocía el griego y el latín –tradujo las Epístolas de Séneca- y dominaba el italiano, el portugués y el francés). Fue también un escritor precoz y prolífico. Su obra es multifacética y a ello debe también el constante prestigio que ha tenido dentro de las letras españolas. Cultivó los más diversos géneros literarios. Su obra en prosa es tan extensa como su obra poética. En prosa destaca como filósofo, como escritor ascético, escribió una aguda novela picaresca (Historia de la vida del Buscón), cuenta con profundas obras políticas (Vida de Marco Bruto, Política de Dios, gobierno de Cristo), obras crítico-literarias y numerosos textos festivos y satíricos.

La fama de Quevedo en el campo literario se debe principalmente a su poesía. Es también su producción más constante y la que hizo de Quevedo un mito en su propia vida. Muchos de sus poemas, sobre todo los festivos y satíricos circularon libremente en forma manuscrita. Sólo después de su muerte, en 1648, se recogió parte de su poesía en un libro, El Parnaso español. La obra de Quevedo refleja la complejidad de su propia personalidad, sus lecturas y su visión de la realidad española de su tiempo. Su estilo es barroco, pero un barroco en el que sin sacrificar la forma, predomina la agudeza del concepto. Su proximidad a la vida en la corte, ocupada en intrigas triviales y sin una visión de futuro, produjo en Quevedo una perspectiva pesimista de la vida y del futuro de España, como se refleja en los siguientes versos:

Y es más fácil, oh España, en muchos modos
que lo que a todos les quitaste sola
te puedan a ti sola quitar todos.

En las páginas de este curso hemos incluido dos sonetos de Quevedo que reflejan también dos perspectivas de su obra. Uno de ellos, “Cerrar podrán mis ojos…”, es un ejemplo de su poesía amorosa; el otro, “Miré los muros de la Patria mía”, refleja su visión pesimista de la marcha que seguía la política de España.

(Gómez-Martínez)

Proyecto Ensayo Hispánico