|
Sor Juana Inés de la
Cruz
(1651-1695)
Juana
de Asbaje y Ramírez nació en 1651 en San Miguel de Nepantla, México,
en el seno de una familia pudiente, y murió en 1695 (el retrato que
poseemos de Sor Juana Inés de la Cruz se pintó años después de su
muerte). Desde niña mostró gran inclinación por el estudio. Ella
misma nos cuenta cómo aprendió a leer:
"No había cumplido
los tres años de mi edad cuando enviando mi madre a una
hermana mía, mayor que yo, a que se enseñase a leer en una
de las que llaman Amigas, me llevó a mí tras ella el cariño
y la travesura; y viendo que la daban lección, me encendí yo
de manera en el deseo de saber leer, que engañando, a mi
parecer, a la maestra, la dije que mi madre ordenaba me
diese lección [...]; y supe leer en tan breve tiempo, que ya
sabía cuando lo supo mi madre, a quien la maestra lo ocultó
por darle el gusto por entero y recibir el galardón por
junto; y yo lo callé, creyendo que me azotarían por haberlo
hecho sin orden. Aún vive la que me enseñó (Dios la guarde),
y puede testificarlo."
Esta pasión por el estudio
es una nota que define toda su vida y su deseo, como diría después,
"de querer vivir sola; de no querer tener ocupación obligatoria que
embarazase la libertad de mi estudio, ni rumor de comunidad que
impidiese el sosegado silencio de mis libros." Por esta razón,
aunque sirvió en la corte del Virrey Marqués de Mancera durante tres
años (1664-1667), en 1667 deja las comodidades de la corte para
ingresar en el convento de las Carmelitas en busca de un refugio que
la permitiera dedicarse al estudio, aunque no satisfecha lo abandonó
a los tres meses. En 1669 entró en el Convento de San Jerónimo,
donde permaneció hasta su muerte, y adoptó el nombre de Sor Juana
Inés de la Cruz, con el cual ha pasado a la historia literaria.
De sus escritos se
desprende que no se hizo monja únicamente por convicción religiosa.
Y esta es otra nota que define a Sor Juana Inés de la Cruz. Luchó
contra las costumbres y leyes sociales que relegaban a la mujer al
ámbito de la casa y a la ignorancia (en una época incluso consideró
vestirse de hombre para poder asistir a la universidad). Frente a
las opciones de matrimonio o convento prefirió esta última: "Entréme
religiosa, porque aunque conocía que tenía el estado cosas (de las
accesorias hablo, no de las formales), muchas repugnantes a mi
genio, con todo, para la total negación que tenía al matrimonio, era
lo menos desproporcionado y lo más decente que podía elegir en
materia de la seguridad que deseaba de mi salvación".
Las citas anteriores
pertenecen a
"Respuesta de la poetisa a la muy ilustre Sor Filotea de la Cruz"
(1691), que es un texto fundamental para comprender el amor de Sor
Juana Inés de la Cruz por el estudio, los problemas que tuvo que
enfrentar por ser mujer y su lucha en pro de la educación de la
mujer. A partir de 1693 se desprendió de su extensa biblioteca y
vivió en recogimiento y meditación hasta su muerte en 1695.
Su obra escrita,
primordialmente poesía, sigue la
tradición barroca de su época y circuló ampliamente durante su
vida extendiendo su fama de poeta. Gran parte de su poesía se
recogió en 1689 en el volumen Inundación Castálida. Escribió
también dos obras de teatro, Los empeños de una casa (1683) y
Amor es más laberinto (1689, en colaboración con Francisco
Fernández del Castillo) y tres autos sacramentales entre los que
destaca El divino Narciso (1690). Parte de su obra inédita se
publicó en 1700 en Fama y obras póstumas. Hay dos obras en
prosa que debemos destacar: la primera (Carta
atenagórica, 1690) por la profundidad de su erudición en el
tratamiento de los textos sagrados; la otra (Respuesta
a Sor Filotea, 1691) por su carácter autobiográfico y su
fuerte defensa en pro de la educación de la mujer. En la antología
de este curso hemos incluido un poema escrito en redondillas
("Hombres necios que acusáis") en el que Sor Juana Inés de la Cruz
imputa a los hombres por su comportamiento con las mujeres.
(Gómez-Martínez)
|