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Renacimiento / Humanismo

En términos generales, hablamos del “Renacimiento” como un re-nacer de la cultura de la antigüedad clásica; pero la actualidad que adquiere la cultura clásica —latina y griega— tiene su fundamento en una transformación de los valores hasta entonces vigentes; es decir, en una paulatina visión antropocéntrica de la vida (el ser humano como centro) que encuentra más puntos afines en la antigüedad clásica que se redescubre, que en los valores medievales que ahora se rechazan. Todavía nos sirve la expresión general de que en la cultura medieval Dios era el centro, mientras que en la renacentista pasa a serlo el ser humano (humanismo); es decir, mientras en el ámbito cultural medieval la vida (el ser humano en su tránsito por la tierra) era una estación de paso que conducía a la vida eterna (foco y objetivo de nuestra existencia), la cultura renacentista comienza a destacar el valor del ser humano y su vida en la tierra (así por ejemplo el énfasis en el carpe diem, en la fama).

El término “Humanismo” caracteriza esta nueva actitud vital. El ser humano se coloca en el centro de una nueva escala de valores. La concepción ascético-cristiana del medioevo se sustituye paulatinamente por un entusiasmo por la vida, la belleza y el placer de vivir: el ser humano y la razón como medida de todas las cosas. Se cuestiona la autoridad medieval en un auge de la libertad crítica, que en las humanidades se caracteriza por un florecimiento de los estudios filológicos y su implicación en la interpretación de textos; en las ciencias queda simbolizado en la substitución de la teoría ptolomaica por la heliocéntrica de Copernico (1473-1543) y Galileo (1564-1643); en las relaciones comerciales surge el mercantilismo a la vez que decaen los gremios y se inicia el capitalismo con la aparición de la banca y de la burguesía. En el ámbito político emergen las naciones-estado en una reinterpretación del modelo romano: un imperio, una ley, un idioma. La “razón de estado” se impone independiente de la moral y la religión como desarrolla Maquiavelo (1469-1527) en El príncipe (1513). Es espíritu humanista trajo consigo también un deseo de reformar la Iglesia (la Reforma Protestante). En España el Cardenal Cisneros (1436-1517) inicia la reforma de la Orden Franciscana, que entronca luego con el pensamiento erasmista que difunde Desiderio Erasmo (1469-1536).

El Renacimiento como movimiento intelectual y forma de vida se asienta en España con la época de los Reyes Católicos (Isabel y Fernando, 1474-1516). En el ámbito político se inicia el proceso de unidad española: unión de Castilla y Aragón, conquista de Granada (1492), anexión de Navarra (1515). En el ámbito social se reduce la rebelión feudal y la privanza de los favoritos; mediante la Santa Hermandad (1476) se asegura la indiscutible hegemonía de los Reyes sobre la nobleza; la victoria en Granada (1492) anula la influencia cultural musulmana; la expulsión de los judíos (1492) impone la unidad religiosa. El descubrimiento de América (1492) abre las puertas a recursos y posibilidades antes inimaginables. La intervención española en Italia establece nuevos lazos culturales que favorecen y promueven los ideales humanistas. Se introduce la imprenta (1474) y se promueve la difusión de la cultura, aun cuando ésta sea controlada a través de la Inquisición (1478).

El resultado de este renacer cultural es rápido: desde obras como La Celestina (1499), al arte Plateresco, a la Biblia Políglota (1514-1522). Se impulsa el castellano como lengua compañera del emergente imperio, como explícitamente lo propone Antonio Nebrija (1444-1522) (Arte de la lengua castellana [1492], primera gramática en una lengua neolatina, “lengua vulgar”), y se promueve su uso con publicaciones como la del Diccionario hispano-árabe (1505), que dirigió el fraile Pedro de Alcalá. Se crean nuevos centros culturales como la Universidad de Alcalá (1508).

El soneto XXIII de Garcilaso de la Vega (“En tanto que de rosa y azucena”) refleja bien el arte renacentista en la literatura. La misma persona de Garcilaso de la Vega, como se señala en su semblanza biográfica, representa también el ideal del hombre renacentista. Véase también el contraste entre el Renacimiento y el Barroco que desarrollamos de modo esquemático y con ejemplos tomados de la pintura, la escultura y la arquitectura. Véase igualmente la página sobre el Barroco, como una culminación en el arte de los recursos del Renacimiento.

(Gómez-Martínez)

Proyecto Ensayo Hispánico