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Anáfora

La anáfora es una figura del lenguaje que consiste en la repetición de una o más palabras en lugares prominentes del verso en poesía o de la frase en prosa. Tradicionalmente se asocia la anáfora con la poesía y la repetición de una o más palabras al comienzo del verso. En este sentido hablamos de la anáfora en el soneto de Góngora que incluimos en la antología y que repite la palabra “mientras” al comienzo de los versos uno, tres, cinco y siete:

Mientras por competir con tu cabello
oro bruñido al sol relumbra en vano;
mientras con menosprecio en medio el llano
mira tu blanca frente el lilio bello;

mientras a cada labio, por cogello,
siguen más ojos que al clavel temprano,
y mientras triunfa con desdén lozano
del luciente cristal tu gentil cuello,

También hay un caso de anáfora en los siguientes versos de García Lorca del poema “La guitarra”:

Llora monótona
como llora el agua,
como llora el viento
sobre la nevada.

En este caso se repiten las tres primeras palabras en los versos dos y tres, pero es todavía más fuerte el sonido anafórico de la palabra “llora” en posición tónica en el primero, segundo y tercer verso. En realidad, las posibles combinaciones anafóricas sólo están limitadas por la creatividad del poeta. Veamos como ejemplo el siguiente poema de Antonio Machado que incluimos también en la antología:

Caminante, son tus huellas
el
camino, y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace
camino al andar.
Al andar se hace camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante, no hay camino,
sino estelas en la mar.

Este poema presenta gran riqueza de combinaciones anafóricas: a) el uso tradicional de la anáfora con la palabra “caminante” al comienzo de tres versos; b) el uso de la palabra “camino” al final de tres versos (recurso denominado epífora en los manuales profesionales); c) el uso anafórico de la palabra “camino” en los versos dos al cinco con las variantes de encontrarse la palabra “camino” una vez al comienzo del verso, una vez en el medio y dos veces al final.

Como recurso fónico y rítmico, la anáfora es mucho más frecuente en poesía que en prosa. No obstante, su función es la misma independiente del género literario. En el ensayo “Mi raza”, José Martí usa este recurso al repetir las palabras “negro” y “blanco”, aunque en el análisis del contenido a veces olvidemos su valor rítmico:

Los hombres de pompa e interés se irán de un lado, blancos o negros; y los hombres generosos y desinteresados se irán de otro. Los hombres verdaderos, negros o blancos, se tratarán con lealtad y ternura, por el gusto del mérito y el orgullo de todo lo que honre la tierra en que nacimos, negro o blanco.

 

(Gómez-Martínez)

Proyecto Ensayo Hispánico