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Encabalgamiento

Un aspecto importante en la creación del ritmo en poesía es el uso de las pausas. Hay dos momentos fundamentales que coinciden con el final de un verso y con el final de una estrofa. En algunos versos, divididos en hemistiquios, existe igualmente una pausa interna entre dichos hemistiquios. En términos generales, las pausas en poesía coinciden con las pausas gramaticales. Veamos unos ejemplos:

a) Pausa interna entre dos hemistiquios:

Era un aire suave, de pausados giros;
                                 (Rubén Darío)

Famoso capitán y gran guerrero
                    (Alonso de Ercilla)

b) Pausa al final del verso:

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi Dios la libertad,
mi ley la fuerza y el viento,
mi única patria la mar.
      (José de Espronceda)

c) La pausa al final de la estrofa es más prolongada y, como en el caso de la estrofa anterior de Espronceda, frecuentemente coincide con el punto (.) gramatical.

 

El encabalgamiento

En un intento por crear variaciones rítmicas especiales, los poetas hacen uso del encabalgamiento para alterar el ritmo que establece la estructura gramatical o la duración de las pausas entre hemistiquios, al final del verso o, incluso, entre estrofas. Lo normal en poesía es que cada verso forme una unidad que es, en cierto modo, independiente y completa. Así, por ejemplo, la estrofa de Espronceda:

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi Dios la libertad,
mi ley la fuerza y el viento,
mi única patria la mar.

El encabalgamiento altera la unidad sintáctica y con ello modifica el ritmo al variar la duración de la pausa. A su vez, como la pausa no coincide con la estructura sintáctica, sirve también para destacar matices emocionales que afectan el contenido, como sucede en la siguiente estrofa de Manuel Matero:

Oye cuánto ruido; el mundo tiembla
como
un abril pisoteado. Advierte
de qué
manera el hombre necesita
cantar
su muerte con la voz del trueno.

Aunque en este curso de introducción a la literatura no nos detenemos en diferenciar los distintos tipos de encabalgamiento, sí que importa individualizar aquí algunos para luego comprender mejor su uso en los textos que leemos:

1) El encabalgamiento interno tiene lugar entre los hemistiquios de un verso. El siguiente cuarteto de versos dodecasílabos está dividido en hemistiquios de seis sílabas. El contraste entre el primer verso y el encabalgamiento del cuarto verso nos muestra bien su efecto en el ritmo. En el primer verso la pausa después de la coma (,) es amplia para dar sentido al verso. En el cuarto verso, el encabalgamiento disminuye la pausa, que todavía existe, para mantener la unidad sintáctica:

Era un aire suave, de pausados giros;
El hada Harmonía ritmaba sus vuelos;
e iban frases vagas y tenues suspiros
entre los sollozos de los violoncelos.
                                  (Rubén Darío)

2) El encabalgamiento léxico consiste en dividir una palabra entre el final de un verso y el comienzo del siguiente. Este tipo de encabalgamiento no es frecuente, pero es importante por su efecto rítmico. En la siguiente estrofa de cinco versos, de siete y once sílabas (lira), Fray Luis de León emplea el encabalgamiento y mantiene así la rima consonante y, más importante, prolonga, con la pausa (aunque breve) al final del verso, la pronunciación de la palabra “miserablemente”:

Y mientras miserable-
mente
se están los otros abrasando
con sed insacïable
del peligroso mundo,
tendido yo a la sombra esté cantando;

3) El encabalgamiento sirremático tiene lugar entre palabras que forman una unidad sintáctica que en la estructura del lenguaje no admite pausa. Así sucede, entre otros casos, con el sustantivo y el adjetivo (o su complemento), con el verbo y el adverbio:

Y una triste expresión, que no es tristeza,
sino algo más y menos: el vacío
del mundo
en la oquedad de su cabeza.
(Antonio Machado)

Se quedó con la túnica
de
su inocencia antigua.
(Juan Ramón Jiménez)

…………………. Advierte
de qué manera el hombre necesita
cantar
su muerte con la voz del trueno.

En estos tres ejemplos se produce el encabalgamiento entre palabras que según la estructura del idioma se deberían pronunciar sin pausa. Pero en estos casos la pausa al final del verso, mucho más breve a causa del encabalgamiento, añade una nueva dimensión de profundidad al concepto y al valor emotivo de las palabras.

(Gómez-Martínez)

Proyecto Ensayo Hispánico