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Símbolo

Al aproximarnos al símbolo, necesitamos hacerlo recordando su dualidad, la literal y la figurada; es decir, su doble significado, lo que es en sí y lo que representa. Un símbolo es algo (palabra, objeto, sonido, etc.) que sugiere o representa algo diferente, normalmente un concepto más complejo, mediante una asociación, una relación o una convección cultural.

Hay símbolos que parecen tener un significado universal, como el del “círculo” en el sentido de unidad, de perfección, de totalidad; pero en general los símbolos dependen de una cultura concreta que ha establecido la conexión entre el signo y lo que simboliza; por ejemplo, la bandera, o sus colores, como símbolo de un país. Aunque algunos símbolos tienen un sentido más preciso y difundido que otros, los símbolos no tienen un significado absoluto, pues generalmente varían con el tiempo y en diversos contextos culturales. Por eso, al aproximarnos al símbolo no preguntamos qué significa, sino qué puede significar. Las siguientes tres imágenes representan símbolos muy extendidos en nuestro mundo actual: la profesión médica, la paz y el reciclaje.

Dada la dimensión connotativa del lenguaje literario, el símbolo juega un papel fundamental en la construcción de la obra literaria, independiente del género en que se articule. Una de las dimensiones más obvias es la del simbolismo por asociación que implícita o explícitamente se otorga a los nombres. San Manuel Bueno, mártir, novela corta de Unamuno, es un buen ejemplo de distintos niveles de integración de los valores simbólicos de los nombres. En un primer nivel se articula de modo explícito el nombre-símbolo de los protagonistas: Manuel = Emmanuel, que quiere decir, “Dios con nosotros”; Lázaro = el Lázaro que Jesús resucita; Ángela = en su valor de mensajera. Pero este primer nivel de significación es el que a lo largo de la novela va añadiendo profundidad al texto. El apellido de San Manuel es “Bueno”, que lleva explícito el significado literal de la palabra, pero también la conexión intertextual con Don Quijote (Alonso Quijano el bueno), que el mismo Unamuno establece en el prólogo a la obra.

Bécquer, en su “Rima IV”, otorga a la palabra “primavera” un valor simbólico multifacético: “Mientras haya en el mundo primavera, / ¡habrá poesía!” (primavera = frescura, nuevo comienzo, principio, renovación, juventud, etc.). En “La saeta” de Machado, el valor simbólico es únicamente un primer paso, necesario, para proyectar a niveles superiores de significación:

¡No puedo cantar, ni quiero
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en el mar!

“Madero”, como símbolo de la cruz en la que muere Jesús, es un primer paso para identificar con él una dimensión de la religión (con énfasis en el castigo, en la penitencia), que se opone a otra visión de la religión cristiana, implícita en el término “mar” (esperanza, superación).

(Gómez-Martínez)

Proyecto Ensayo Hispánico