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Reflexiones para la lectura
San Manuel Bueno, mártir
En la sección de antología
de este curso hemos incluido tres obras de
Miguel de Unamuno:
un poema (“La oración del ateo”), un ensayo (“Mi religión”)
y esta novela corta,
San Manuel Bueno, mártir. Las
tres obras comparten una temática semejante y una preocupación muy
peculiar de Unamuno: la pregunta sobre la razón de nuestra
existencia. Según Unamuno, de todos los “yo” que conviven en una
persona (el “yo” que yo creo ser; el “yo” que los demás creen que
soy; el “yo” real, cómo Dios me ve, etc.), el más importante, el más
real de todos es el “yo” que yo quiero ser. Unamuno cree que este
“yo” es el “yo” creador, el que de verdad define a la persona,
aunque por ser un “querer ser”, sea también un yo ficticio. Unamuno
nos dice sobre este punto lo siguiente: “Una cosa es que todos mis
personajes novelescos, que todos los agonistas que he creado los
haya sacado de mi alma, de mi realidad íntima –que es todo un
pueblo–, y otra cosa es que sean yo mismo. Porque, ¿quién soy yo
mismo? ¿Quién es el que se firma Miguel de Unamuno? Pues… uno de mis
personajes, una de mis criaturas, uno de mis agonistas.”*
- Lo primero que
notamos al leer la novela es el posible simbolismo de los
nombres: Lázaro, Ángela, Manuel… Pero debemos tener cuidado y
pensar que todos ellos están abiertos a multiplicidad de
interpretaciones. Por ejemplo, el nombre de “Renada” contiene
dos posibles sentidos: “Renada” del verbo “renacer”, volver a
nacer; o “Renada” como una intensificación de la palabra “nada”,
“re-nada” ¿Qué valor podemos dar al simbolismo de los nombres en
el contexto de su interpretación de la novela?
- El primer párrafo de
la novela nos señala que es un relato de Ángela Carballino a
modo de confesión. La narradora nos habla en primera persona,
¿es una narradora fidedigna?
- Hemos dicho que el
primer párrafo introduce a la narradora, pero este primer
párrafo se complementa al final de la narración de Ángela: La
primera palabra del relato es “Ahora” y en la última sección
regresa a ese presente de la escritura: “Y al escribir esto
ahora…” ¿Qué función tiene el distanciamiento que se expresa en
estos tres últimos párrafos de la narración de Ángela?
- A lo largo del relato
hay varios indicios que nos van anticipando el “secreto” de don
Manuel. Por ejemplo, la temprana cita de la Biblia:
“¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?”; o cuando
Ángela nos dice que “él se callaba” en el momento de decir “creo
en la resurrección de la carne y la vida perdurable”. ¿Qué otros
indicios hay y qué función tienen?
- ¿Cómo podemos
explicar la posición de Lázaro ante la religión antes y después
de conocer a don Manuel? ¿En qué consiste su cambio?
- Casi al final de la novela (párrafo 263),
Ángela establece una distancia entre los sucesos y la escritura
de los mismos. Usa dos aproximaciones, la primera explícita al
decirnos que ahora tiene más de 50 años; la segunda a través de
la metáfora de la nieve, ¿cómo podemos interpretar esta
metáfora?
- En los últimos cuatro
párrafos del texto el narrador es Unamuno, ¿cómo llamamos a este
recurso y que aporta a la interpretación de la novela?
- Dentro de los
múltiples “yo” que conviven en la persona de don Manuel hay dos
que destacan: el “yo” agónico que nos relata Ángela y el “yo”
que don Manuel quiere ser (el modo como vive y actúa), ¿cuál de
los dos es más real?
- ¿Cómo podemos
explicar que se llame “mártir” a don Manuel?
- Un tema importante de
esta novela es también un tema que no se trata en sus páginas.
Un tema en fuerte debate en la Europa de su época (y
especialmente en España), es el debate en torno a las ideas
socialistas y la lucha de clases, ¿en qué sentido puede afectar
nuestra interpretación? ¿Cómo responde el sacerdote ante la
propuesta de fundar un “sindicato católico”?
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* Miguel de Unamuno.
Tres novelas ejemplares y un prólogo. Madrid: Espasa-Calpe,
1968.
(Gómez-Martínez)
Proyecto Ensayo Hispánico
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