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"Canción de otoño en primavera"
(Rubén Darío)

Versión sonora del texto
 

 A Martínez Sierra

  1. Juventud, divino tesoro,
    ¡ya te vas para no volver!
    Cuando quiero llorar, no lloro...
    y a veces lloro sin querer...

  2. Plural ha sido la celeste
    historia de mi corazón.
    Era una dulce niña, en este
    mundo de duelo y de aflicción.

  3. Miraba como el alba pura;
    sonreía como una flor.
    Era su cabellera obscura
    hecha de noche y de dolor.

  4. Yo era tímido como un niño.
    Ella, naturalmente, fue,
    para mi amor hecho de armiño,
    Herodías y Salomé...

  5. Juventud, divino tesoro,
    ¡ya te vas para no volver!
    Cuando quiero llorar, no lloro...
    y a veces lloro sin querer...

  6. La otra fue más sensitiva,
    y más consoladora y más
    halagadora y expresiva,
    cual no pensé encontrar jamás.

  7. Pues a su continua ternura
    una pasión violenta unía.
    En un peplo de gasa pura
    una bacante se envolvía...

  8. En sus brazos tomó mi ensueño
    y lo arrulló como a un bebé...
    Y te mató, triste y pequeño,
    falto de luz, falto de fe...

  9. Juventud, divino tesoro,
    ¡te fuiste para no volver!
    Cuando quiero llorar, no lloro...
    y a veces lloro sin querer...

  10. Otra juzgó que era mi boca
    el estuche de su pasión;
    y que me roería, loca,
    con sus dientes el corazón.

  11. Poniendo en un amor de exceso
    la mira de su voluntad,
    mientras eran abrazo y beso
    síntesis de la eternidad;

  12. y de nuestra carne ligera
    imaginar siempre un Edén,
    sin pensar que la Primavera
    y la carne acaban también...

  13. Juventud, divino tesoro,
    ¡ya te vas para no volver!
    Cuando quiero llorar, no lloro...
    y a veces lloro sin querer.

  14. ¡Y las demás! En tantos climas,
    en tantas tierras, siempre son,
    si no pretextos de mis rimas,
    fantasmas de mi corazón.

  15. En vano busqué a la princesa
    que estaba triste de esperar.
    La vida es dura. Amarga y pesa.
    ¡Ya no hay princesa que cantar!

  16. Mas a pesar del tiempo terco,
    mi sed de amor no tiene fin;
    con el cabello gris me acerco
    a los rosales del jardín...

  17. Juventud, divino tesoro,
    ¡ya te vas para no volver!
    Cuando quiero llorar, no lloro...
    y a veces lloro sin querer...

  18. ¡Mas es mía el Alba de oro!

 

[Fuente: Rubén Darío. "Canción de otoño en primavera". Cantos de vida y esperanza. Madrid: Tipografía de la Revista Archivos, Bibliotecas y Museos, 1905. Audio: interpretación de Macu Gómez, macumacu2006@yahoo.es ]

Reflexiones para una lectura de "Canción de otoño en primavera"

 

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