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| José Luis Gómez-Martínez |
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DISCURSO LITERARIO Y
PENSAMIENTO DE LA LIBERACIÓN: 4. Proyección Al llegar ahora al final de la ruta que nos propusimos al establecer los objetivos de este estudio, destaca un hecho irrefutable: la riqueza contextual de la obra literaria cuando nos aproximamos a ella desde una perspectiva dialógica que substituye el discurso depositario de la modernidad por un discurso humanístico; es decir, cuando superamos la hermenéutica tradicional que constringía el texto en los estrechos límites de las disciplinas académicas. La lectura depositaria buscaba la clasificación del texto, quería que significara en sí mismo. La lectura humanística, desde la perspectiva del discurso antrópico, que aquí hemos desarrollado, busca, por el contrario, la apropiación del texto, asumirlo en un discurso dialógico. Por supuesto no se trata aquí, en cuanto reflexiones escritas y destinadas a su publicación, del nivel más íntimo del discurso humanístico; o sea, de aquél que se establece en un compromiso interno entre el texto y el lector y que se desarrolla en un contexto personal indiferente a cualquier pertenencia disciplinaria. Lo que nos propusimos en este estudio fue problematizar el texto mismo en diálogo con su contexto cultural. En este plano de reflexión, los documentos de Medellín, la obra teológica de Gutiérrez y la novela de Aguinis encuentran un primer nivel de contextualización en los paradigmas de unas disciplinas concretas. Pero en la lectura humanística que hemos seguido, el dato depositario de la clasificación primera de los tres textos como "documentos", como "obra teológica", como "novela", se supera al problematizar los límites de las retóricas propias de dichas disciplinas. Nótese que no se pretende negar (borrar, en terminología posmoderna) el contexto que implica la pertenencia a una disciplina concreta, el uso de una forma retórica aceptada, sino únicamente asumirlo; es decir, superarlo en cuanto a las limitaciones que antes nos imponía, pero retenerlo en cuanto proporciona los parámetros que posibilitan su ulterior contextualización cultural. Los temas que hemos tratado en este estudio, surgen así entrelazados en las tres obras citadas en una proyección dialógica; o sea, cada uno de los tres textos problematiza y contextualiza los otros dos a modo de una espiral que permite el regreso al acto inicial de significar para suspenderlo como provisional, pues se está ahora en un plano distinto que a la vez presupone el significado anterior y posibilita su propia problematización a través de parámetros diferentes, con lo que se enriquece y se proporciona al texto su carácter dialógico, abierto. Mediante este proceso se va estableciendo el sentido dinámico de la narrativa de una época y sus claves de codificación. En realidad, lo cierto es que en este estudio hemos cubierto apenas las primeras vueltas de la espiral en que nos arrolla una lectura crítica de La cruz invertida. Por un lado, sólo hemos tratado algunos de los temas, sin duda centrales, pero que dejan fragmentario el pensamiento de la liberación; por otra parte, en el desarrollo de las secciones precedentes nos hemos limitado casi exclusivamente a establecer los lazos de diálogo y los procesos de contextualización entre los Documentos finales de Medellín, la primera edición de Teología de la liberación y La cruz invertida. Incluso dentro de este contexto limitado en el que se omite, entre otras, referencias precisas a la dimensión política, económica e institucional, de los pueblos iberoamericanos, quizás el gran tema que falta es el del "imperialismo" económico o cultural; es decir, las relaciones entre desarrollo y subdesarrollo, tan importantes en el discurso teórico de la liberación de esta época, pero que en la novela, adelantándose a su tiempo en esto como en tantos otros aspectos, están relegadas a un plano muy secundario dentro de la problemática que se plantea. No quiere ello decir que se desconozcan, únicamente que fuera del discurso teórico no parecen repercutir tanto en el ser humano marginado como los esquemas de opresión autóctonos. En cualquier caso, la proyección más fecunda de lo expresado en las secciones anteriores se encontrará en un estudio ahora diacrónico, tanto en el contexto de los cambios que introduce Gustavo Gutiérrez en su última edición de Teología de la liberación, como en la obra y vida de los teólogos de la liberación (de Leonardo Boff, por ejemplo), o en la relación con los documentos de las reuniones episcopales de Puebla (1979) y de Santo Domingo (1992), que han ido modificando el pensamiento de Medellín (8). Notas
[Este texto se publicó por primera vez en El ensayo en nuestra América. Edición de Horacio Cerutti Guldberg (México: UNAM, 1993). Se incluye aquí con ligeras modificaciones en la terminología.] |
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