![]() |
| Leopoldo Zea |
![]() |
| TEXTOS |
Texto 1
"El hombre hispanoamericano, en la medida en que fue haciéndose más consciente de sus relaciones de dependencia con un mundo que no considera como propio y de un pasado que consideraba como ajeno, trató de romper definitivamente con tal mundo y con tal pasado. Pero, en vez de negarlo de acuerdo con una lógica dialéctica, lo hizo de acuerdo con una lógica formal, esto es, conforme a una lógica que no admite la contradicción. Una lógica en la que la historia no tiene cabida. Partiendo de esta lógica, el hispanoamericano no tuvo otro camino que negar su historia, renunciar a ella, considerándola como impropia. Su historia, su pasado, fue considerada como algo ajeno, como algo que no le pertenecía por no haber sido obra suya. El pasado se le presentó como lo negativo por excelencia; como aquello que no debía ser el hispanoamericano, ni aun en el sentido de haberlo sido alguna vez. [. . .] Se entregó al difícil empeño de dejar de ser aquello que era, para ser, como si nunca hubiese sido, otra cosa distinta. [. . .] Sin embargo, el pasado no es algo que se elimine así, sin más. El pasado, si no es plenamente asimilado, se hace siempre presente" (Dos etapas del pensamiento en Hispanoamérica, pp. 20-23). |