Simón
Bolívar
"Síntesis biográfica de Bolívar"
Juan José Canavessi
Simón Bolívar nació en
Caracas en 1783, cuarto hijo de una familia de la burguesía criolla, a
quienes se apodaba “mantuanos”, por el manto que usaban las damas de los
estratos altos de la sociedad colonial. Tenían numerosas propiedades y
plantaciones, y eran partidarios del comercio libre. Su padre integró un
grupo enfrentado con las autoridades a partir de las reformas borbónicas.
Falleció cuando Simón no había cumplido aún tres años de edad. Su madre
murió cuando tenía nueve años, quedando a cargo de su tío. Se formó en
Caracas con el rousseauniano Simón Rodríguez y el erudito Andrés Bello.
Viajó a completar su educación a España. Además de idiomas, esgrima, baile y
matemáticas, en Madrid estudió a los clásicos y a los principales autores de
su época. Allí contrajo matrimonio y regresó a Venezuela, donde su esposa
murió prematuramente en 1803. Retornó a Europa: España, París, Milán: son
los tiempos de gloria de Napoleón. Convencido de la necesidad de luchar por
la independencia de su patria, regresó a América, pasando por Estados
Unidos. Llegó a Caracas en 1807, dedicándose a la administración de sus
plantaciones.
Ante los acontecimientos
europeos, la prisión del rey de España por parte de Napoleón y la posterior
invasión francesa a la Península, la confusión y la agitación se adueñaron
de las ciudades americanas. Así, a comienzos del año 1809 llegaron a Caracas
unos despachos oficiales que anunciaban la creación de la Junta Central de
España e Indias que terminó instalándose en Sevilla. En el panorama de
incertidumbre reinante, el 19 de abril de 1810, los miembros del Cabildo de
Caracas decidieron constituir una Junta Conservadora de los Derechos de
Fernando VII en un acto que se conoce como "La firma del Acta de
Independencia", con la cual se obligó al entonces Capitán general de
Venezuela a ceder sus poderes a esta Junta. Como parte del movimiento
político, se decidió la expulsión de los funcionarios españoles, a quienes
se embarcó rumbo a España. Así comenzaron las hostilidades con el Consejo de
Regencia que había asumido la autoridad formal en España ante el avance
francés.
Bolívar fue enviado por el
nuevo gobierno a Londres con el grado de Coronel junto con Andrés Bello y
Luis López Méndez en una misión diplomática con instrucciones de solicitar
apoyo británico a la Junta en nombre del rey Fernando VII, aprovechando la
circunstancia de que España y Gran Bretaña eran ahora naciones aliadas. Sin
embargo, Inglaterra no quiso enemistarse con las autoridades españolas.
A pesar de que no se
cumplieron todos los objetivos de la delegación, se lograron algunos
compromisos importantes gracias a la presencia de Francisco de Miranda en
Londres, con quien Bolívar empezó a mantener contactos y negociaciones. Se
consiguieron facilidades para el comercio y, al menos, se obtuvo la
neutralidad inglesa en relación con los asuntos americanos frente al Consejo
de Regencia.
De regreso a Caracas,
Bolívar promueve el retorno de Miranda y colaboró activamente en la
afirmación de la Primera República, aunque se manifestó adverso a la
Constitución del año 1811, por considerarla excesivamente liberal y
federalista, inoportuna para el momento y no acorde a la realidad histórica
y social de los pueblos de la América española.
En lucha ante las tropas
realistas capitaneadas por Monteverde, Bolívar fracasó en su intento de
retener la fortaleza de Puerto Cabello. Este acontecimiento, sumado al
terremoto de marzo de 1812, precipitó la caída de la joven república.
Bolívar habría tenido participación en un episodio confuso, en el cual
Miranda es tomado prisionero y entregado a los realistas. Bolívar, por su
parte, marchó a una isla del Caribe, desde la cual regresó hacia Nueva
Granada para reincorporarse a la lucha. Desde Cartagena publica
un
manifiesto en el que vuelca su análisis de los acontecimientos y las
razones del fracaso de la Primera República. Allí pueden observarse
elementos centrales de su pensamiento político, que desarrollará más tarde a
lo largo del proceso emancipador y de constitución de los nuevos estados
independientes.
En 1813 emprende desde
Cúcuta la que sería llamada la “Campaña Admirable”: cruzando los Andes desde
el oeste, comienza a vencer a los realistas, decreta la “guerra a muerte” en
Trujillo y entra triunfalmente a Caracas en agosto de ese año junto a
Mariño, quien logra avanzar finalizando exitosamente su Campaña de Oriente.
Bolívar se hizo cargo del gobierno e intentó ordenar la administración y
reorganizar el ejército. Pero los llaneros, aliados a los realistas y
capitaneados por Boves, lo acechan y terminan por vencerlo en 1814,
obligándolo a retirarse hacia el oriente, desde donde intenta reconquistar
posiciones junto a Mariño, lo cual resulta imposible. Así cae la Segunda
República. Bolívar marcha hacia Nueva Granada, pero ante las derrotas
sufridas por Antonio Nariño y los revolucionarios de esa región, decide
emigrar a Jamaica en 1815, en busca del apoyo británico.
El escenario europeo ha
cambiado radicalmente a raíz de la derrota de Napoleón y el restablecimiento
de las monarquías absolutistas, unidas en Santa Alianza. Desembarcará y se
hará cargo de la región el general Morillo, al frente de numerosas tropas
enviadas por el rey Fernando VII, decidido a recuperar sus reinos. Para ese
entonces, el Virrey de Lima había recuperado Chile y el Alto Perú. Solamente
quedaban en poder de los gobiernos revolucionarios el Río de la Plata, las
regiones del centro y norte de la actual Argentina y la región del Paraguay.
Es durante ese exilio que Bolívar realiza un lúcido diagnóstico y pronóstico
de la situación (Carta
de Jamaica), reafirmando el ideal independentista, consciente de los
obstáculos y las dificultades, pero esperanzado en las posibilidades de
victoria.
Dado que no logra el apoyo
británico esperado, viaja a Haití y recibe ayuda del presidente Pétion para
reiniciar la lucha en 1816. Bolívar se establece en Angostura, a orillas del
Orinoco, en el oriente venezolano, y comienza a hostilizar a los realistas
desde el este, mientras Santander lo hace desde Nueva Granada.
Progresivamente, Bolívar va logrando establecer la llamada Tercera República
y convocará a un Congreso en Angostura que sentaría las bases de una nueva
institucionalidad independiente de España. Sus ideas constitucionales toman
como base el modelo británico adaptado a un régimen republicano (Discurso de
Angostura).
La victoria bolivariana de
Boyacá (7 de agosto de 1819) decidirá la suerte de Bogotá y Nueva Granada.
Los acontecimientos en España introducen un compás de espera: los liberales
se resisten al absolutismo de Fernando VII y logran que se establezca una
constitución. Pero no hay señales auspiciosas para el movimiento emancipador
americano, como nos las hubo en tiempos de la constitución de Cádiz en 1812.
Se retoma la beligerancia y la victoria de Carabobo (24 de junio de 1821)
logrará la liberación de la región caraqueña, mientras que la victoria de
Sucre en Pichincha (24 de mayo de 1822) asentará a los independentistas en
Quito.
Los éxitos militares
permitirán el desarrollo político, de forma que este proceso derivará en la
Constitución de Cúcuta de 1821, nacimiento oficial de la República de
Colombia (historiográficamente denominada la “Gran Colombia”, conformada por
las actuales repúblicas de Venezuela, Colombia y Ecuador). Bolívar es
nombrado presidente y Santander vicepresidente. Éste último será quien
ejerza ordinariamente las funciones de gobierno, ya que Bolívar partirá en
expedición militar hacia el Perú, que ya había declarado su independencia el
28 de julio de 1821 a instancias de la presencia del general San Martín, que
había ingresado triunfalmente en Lima el 12 de julio previo, al frente de un
ejército libertador proveniente del sur, luego de la liberación de Chile.
El hasta entonces Virrey
de Lima se había establecido con tropas en la sierra, por lo cual era
imprescindible culminar la liberación total de algunas regiones del Perú y
el Alto Perú, en manos realistas.
En tal situación, Bolívar
y San Martín se encuentran en Guayaquil el 26 de julio de 1822. Fruto de esa
entrevista, San Martín se retira de la escena y Bolívar aguarda la solicitud
de las autoridades peruanas para que comande el tramo final de la lucha.
Bolívar llega a Lima en septiembre de 1823 y es nombrado Dictador en febrero
de 1824. Junto a Sucre vencen al ejército español en Junín (6 de agosto de
1824) y Sucre completa la victoria independentista en Ayacucho (9 de
diciembre de 1824).
Sucre organiza el Congreso
que proclama la República de Bolivia (1825) y Bolívar envía un discurso para
ser leído en el Congreso Constituyente que se reunió para organizar la nueva
nación. Allí expone un nuevo programa político e institucional en el cual se
manifiestan tanto su diagnóstico de la realidad como sus ideas para
establecer las nuevas repúblicas sobre gobiernos firmes, previniendo la
anarquía y las disensiones que temía podían oscurecer el futuro americano (Mensaje
al Congreso Constituyente de Bolivia).
Bolívar había convocado a
los nuevos gobiernos independientes americanos a enviar delegados a un
Congreso a realizarse en Panamá con la finalidad de buscar la unión y
confederación de todos los países emergentes de las hasta entonces colonias
españolas. Este Congreso se realizó en 1826 y no tendrá los resultados
esperados, pero resultará un precedente permanentemente invocado hasta el
presente a la hora de intentar fortalecer la unidad sudamericana.
A pesar de haber sido
nombrado presidente vitalicio del Perú hacia fines de ese mismo año, Bolívar
no acepta y se dirige hacia Colombia, amenazada por la desunión. El
escenario cambia: a la liberación del dominio español, una vez acallados los
fragores de la guerra independentista, le sucederán los problemas entre las
nuevas naciones y los enfrentamientos entre las distintas facciones
políticas. A fin de propiciar un entendimiento, Bolívar convocará a la
Convención de Ocaña, que se realizará en 1828. La imposibilidad de acuerdo
entre los federalistas liderados por Santander y los partidarios de un
gobierno fuerte y centralizado, liderados por el propio Bolívar, llevarán al
fracaso de la reunión. A fin de evitar la anarquía, Bolívar se declara
Dictador y promulga un Decreto Orgánico el 27 de agosto de 1828, con el que
procura mantener la unidad de Colombia. Un mes después, en Bogotá, logra
escapar de un intento de asesinato por parte de sus adversarios.
En ese clima de confusión
y enfrentamiento, tropas de Perú invaden Guayaquil a fin de anexarlo. El
incidente culmina cuando Sucre vence en Tarqui (febrero de 1829) y mantiene
la ciudad bajo la jurisdicción colombiana. Durante la segunda mitad de ese
año se empiezan a manifestar en Bolívar los síntomas de la tuberculosis que
lo llevará a la muerte.
Bolívar intenta normalizar
la situación convocando a un nuevo Congreso Constituyente. En enero de 1830,
en Bogotá, se dispone a inaugurarlo (Mensaje
al Congreso Constituyente de la República de Colombia). En su discurso
formaliza su renuncia indeclinable a la presidencia, a fin de allanar los
caminos. Sin embargo, la disgregación de la “Gran Colombia” no se podrá
evitar: la región venezolana se niega a enviar delegados, con lo que
oficializa su separación de Colombia, siendo nombrado Páez como presidente.
En mayo, Quito oficializa su separación y Flores asumirá la presidencia del
Ecuador. En relación con estos eventos, Sucre morirá asesinado cuando
retornaba del Congreso realizado en Bogotá.
Bolívar, enfermo y
desanimado, marcha hacia el extranjero por el río Magdalena, pero muere en
Santa Marta, en las costas de la actual Colombia, el 17 de diciembre de
1830.
Juan José Canavessi
Buenos Aires
Actualizado: septiembre 2007
© José Luis Gómez-Martínez
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