"García Bacca, un humanista de
nuestro tiempo"
Carlos Beorlegui
Cristina de la Cruz
Roberto Aretxaga.
Recordar es una manera de conseguir que las personas y los
acontecimientos sigan teniendo vigencia y manteniendo su
relevancia entre nosotros. Se suele decir que el olvido supone
hacer desaparecer de la vida por segunda vez, y de modo
definitivo, a las personas que vivieron entre nosotros. Y cuando
se trata de personas que tuvieron una significación especial, el
olvido es tanto más injusto y la obligación de recordar cobra
una especial fuerza.
Un
capítulo de nuestra historia cultural amenazado de olvido, con
todas las consecuencias que ello acarrea, lo constituye el
referente al exilio republicano; el conjunto de personalidades,
políticas, intelectuales y civiles, que, al finalizar la guerra
civil de 1936-39, tuvieron que cruzar la frontera española para
refugiarse en otros países y rehacer allí sus vidas, siendo
ocultada su existencia al conjunto de los españoles que quedaron
en la Península, durante los cuarenta años que duró la dictadura
franquista.
Entre el numeroso conjunto de intelectuales que tuvo que
exilarse se hallaba el filósofo Juan David García Bacca. Este
año de 2001 hemos celebrado el centenario de su nacimiento.
Nacido en Pamplona el 26 de junio de 1901, muy joven ingresó en
el seminario que los claretianos tenían en Alagón (Zaragoza),
continuando después todo su itinerario de formación clerical en
diversos centros religiosos, como Solsona y Cervera, en tierras
catalanas, hasta ser ordenado sacerdote, en 1925.
Advirtiendo sus superiores las extraordinarias dotes
intelectuales del joven sacerdote, le enviaron a la Universidad
de Lovaina para continuar los estudios de filosofía y teología,
así como a otras universidades (Munich, Friburgo, París), donde
García Bacca tuvo ocasión de realizar estudios de física
atómica, matemáticas, lógica matemática, y otras disciplinas
científicas, de la mano de especialistas de primerísima fila del
panorama intelectual europeo.
A
su regreso a Cataluña, comenzó su carrera profesoral enseñando
teología y filosofía en el seminario de Solsona de donde él
había salido, para después pasar a la Universidad Autónoma de
Barcelona, recién erigida y en la que defenderá su tesis
doctoral (la primera de todas las que allí se iban a defender)
sobre un tema de filosofía de la ciencia.
En Barcelona, su trabajo profesoral se centró en la Lógica
Matemática y en la Filosofía de la Ciencia, materias pioneras en
la universidad española antes de la guerra civil, utilizándose
sus textos de Lógica Matemática en algunas universidades
alemanas, y mereciendo la atención de filósofos de la talla de
Quine, quien recensionará algunos de ellos en diversas revistas
científicas.
En
el mismo año que estalló la guerra civil (1936), había ganado
las oposiciones a la Cátedra de Introducción a la Filosofía de
la Universidad de Santiago de Compostela, cátedra que no pudo
ocupar ni ejercer nunca debido al estallido de la guerra.
Fiel al Gobierno constitucional de la República, los
acontecimientos le obligaron a permanecer en París durante la
mayor parte de la contienda bélica, teniendo que plantearse al
final de ella su futuro. Y entre varias ofertas que se le
presentaron, eligió la que le ofrecía la Universidad de Quito,
emprendiendo el viaje hacia la capital ecuatoriana en el otoño
de 1938, e iniciando de esa forma su “transtierro” en diversas
naciones de Hispanoamérica. En Ecuador, donde conoció a la que
llegaría poco después a convertirse en su esposa, María Fanny
Palacios, sólo permaneció cuatro años, trasladándose en 1942 a
la ciudad de México, contratado por la Universidad Nacional
Autónoma de México (UNAM). Allí se había concentrado el
contingente más importante y numeroso del exilio intelectual
español.
Su
permanencia en México, a donde había llegado inicialmente con la
invitación de impartir un curso sobre la filosofía de Heidegger,
junto con José Ortega y Gasset (el filósofo madrileño no quiso
finalmente acercarse a México), se prolongará durante cuatro
años, hasta 1947, momento en que acude a Caracas, invitado por
la Universidad Central de Venezuela a colaborar en la fundación
de su Facultad de Filosofía y Letras. Esta invitación, que
provenía sobre todo del intelectual venezolano Mariano Picón
Salas, la compartía con otros filósofos españoles, también
exilados en México, como José Gaos, Eugenio Ímaz, Manuel Granell
y otros. La acogida de este importante grupo de intelectuales
fue calurosa y agradecida, y su estancia, muy aprovechada. Pero,
tras un período de tiempo, tanto Gaos como Ímaz regresaron a
México, su lugar de residencia, mientras que Juan David García
Bacca, junto con Manuel Granell, se quedaron definitivamente en
Caracas.
En
Venezuela será donde, tras el reconocimiento del régimen de
Franco por las Naciones Unidas, y, a la vista de caducarse con
ello su pasaporte de ciudadano de la República, se nacionalizó
venezolano con toda su familia, y en Venezuela permanecerá hasta
1971, momento en que se jubila como catedrático de filosofía de
la Universidad Central de Venezuela. En este momento decide
regresar junto con su esposa a Ecuador, para residir allí el
resto de su vida. La muerte le aconteció en Quito, al comienzo
del mes de agosto de 1992.
Atrás quedaba una impresionante labor profesoral por las
diferentes Universidades en las que había ido impartiendo su
profundo y brillante magisterio, y por otras muchas que habían
disfrutado de su condición de conferenciante o de profesor
invitado. Pero sobre todo quedaba atrás su extensísima obra
escrita, distribuida en numerosos libros, una amplia lista de
artículos filosóficos en revistas especializadas, una extensa
lista de artículos periodísticos, así como numerosas
traducciones, recensiones de la más amplia variedad de libros,
introducciones a otros, etc.
No
es este el momento de presentar, ni siquiera de forma sintética,
los ricos y variados contenidos de su producción escrita, porque
existe ya un amplio abanico de estudios sobre su filosofía, que
estudian el conjunto de su obra, o bien aspectos fundamentales
de la misma.
A pesar de la magnitud y calidad de su obra filosófica, tenemos
que reconocer que García Bacca apenas es conocido en nuestro
contexto cultural español sólo por una parte exigua de los
profesionales que se dedican al mundo de la filosofía, pero es
un perfecto desconocido en ámbitos más amplios del espectro
cultural español. En este sentido, el desconocimiento y el
olvido en el que se encuentra tanto la persona como la obra de
García Bacca es consecuencia lógica de su pertenencia a la
generación “exilada” o “transterrada”, en la medida en que su
trabajo universitario y su producción escrita se han dado y
producido en ámbitos lejanos a nuestra península, resultando
difícil el acceso a sus obras para el lector español. Pero,
incluso admitiendo esta dificultad, hay que reconocer también
que, comparando la suerte de su obra con la de otros compañeros
de exilio, nuestro filósofo resulta menos conocido que otros
autores que consideramos han producido una obra de menor valía y
significado.
Por todas estas razones, era necesario aprovechar este año 2001,
en que celebrábamos el centenario de su nacimiento, para
organizar un Congreso Internacional que sirviera para dar a
conocer entre nosotros su obra y para juntar en un foro adecuado
al más amplio conjunto de especialistas en su filosofía, con
objeto de que entre todos mostráramos la importante
significación de su pensamiento dentro del entorno filosófico
hispano, y se expusieran los últimos logros del esfuerzo
investigador de quienes se hallan trabajando sobre la rica
filosofía garciabaquiana.
El
Comité Organizador se esforzó en su momento en invitar y
conseguir la presencia y participación de todos los más
significativos especialistas en García Bacca y el entorno de la
generación del exilio, tanto españoles como hispanoamericanos, y
casi lo lograron, constando sus participaciones en esta
publicación. Sólo tenemos que lamentar la ausencia de algunos,
muy significativos, a quienes otras obligaciones académicas, al
margen de su voluntad, les impidió estar presentes en el
Congreso y aportar sus reflexiones. Es el caso de José Luis
Abellán, catedrático de Historia de la Filosofía Española de la
Universidad Complutense de Madrid, sin duda, como lo avala el
amplio abanico de sus publicaciones,
el máximo especialista en historia de la filosofía española, y
sobre todo de la generación del exilio republicano. Así mismo,
no pudimos contar con la presencia de Raúl Fornet-Betancourt,
nacido en Cuba y afincado actualmente en Alemania (profesor de
filosofía en la Universidad de Bremen, y director del
departamento para América Latina del Instituto de Misionología
en Aachen, de cuya Universidad es catedrático honorario),
estudioso del pensamiento marxista de García Bacca.
Tampoco, finalmente, pudimos contar con la presencia del
filósofo cubano Pablo Guadarrama, profesor de la Universidad de
La Habana y especialista en historia del pensamiento filosófico
en Latinoamérica.
A la vista de ello, intentamos paliar la ausencia del Dr. Pablo
Guadarrama con la presencia de su colega cubano, Dr. Rafael Pla
León, profesor de la Universidad de La Habana, pero problemas de
burocracia política impidieron también su presencia entre
nosotros. Igualmente cabe destacar la ausencia de Dña. Josefina
Bigott,
quien además de estudiosa y amiga personal de García Bacca,
editó una de las últimas obras de nuestro filósofo.
A
parte de estas ausencias, podemos decir que este Congreso contó
con la participación de casi todos los más importantes
especialistas de la obra del filósofo hispano-venezolano. Pero,
entre todo este elenco de especialistas, tenemos que destacar,
sin lugar a dudas, la presencia de uno de los hijos del propio
J. D. García Bacca, el Dr. Francisco García Palacios, quien nos
brindó una interesantísima intervención sobre el lado humano de
la figura de su padre, redactada, según su propia confesión, en
colaboración con su hermana pequeña, Cristina.
El
Congreso lo organizamos alrededor de varios núcleos temáticos,
relacionando la filosofía de García Bacca con la filosofía
española, en general; con la generación del exilio; con el
entorno del pensamiento filosófico hispanoamericano, y con el
entorno de la cultura vasca. Desde una pluralidad de enfoques y
perspectivas se presentaron una serie de intervenciones que,
debido a su diversidad, quisiéramos articular aquí siguiendo un
esquema que nos permita apuntar finalmente alguna conclusión, si
no definitiva, sí al menos integradora de una lógica interna que
permita al lector una primera aproximación al pensamiento
garciabacquiano. Es por ello, que en esta publicación no se
sigue un orden riguroso, fiel a la estructura del programa del
Congreso. Se ha optado, más bien, atendiendo al contenido de las
aportaciones que allí se presentaron, por un orden temático que,
a nuestro juicio, permite vislumbrar aspectos concretos de su
vida y de su pensamiento. Presentamos a continuación brevemente
el contenido de las mismas.
La
primera intervención del Congreso corrió a cargo del profesor
del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de
Madrid, Dr. Javier Muguerza, quien presentó, en una bien
documentada exposición, el amplio panorama de la generación del
exilio de 1939 y su incidencia y significación en el conjunto
del panorama filosófico hispano, bajo el título “El lugar del
exilio filosófico de 1939 en el pensamiento español
contemporáneo”. Un primer y exhaustivo repaso de los principales
representantes del exilio, Joaquín Xirau, José Ferrater Mora,
José Gaos, María Zambrano, Eugenio Ímaz, Eduardo Nicols, José
Bergamín, Juan Larrea y Juan David García Bacca, entre otros,
sirvieron de base para la posterior reflexión que el profesor
Muguerza realizó sobre las diferentes conceptualizaciones del
exilio que se pueden encontrar en algunos de estos pensadores:
el exilio como transtierro, en la aproximación histórico
social de Gaos; el exilio como destierro, tal y como
queda caracterizado en los textos de Sánchez Vázquez; o el
exilio como categoría metafísica, atemporal y
transcendente, configuradora del pensamiento de María Zambrano a
partir de 1939. Lo cierto es que las palabras de Muguerza
permitieron profundizar y remarcar, si cabe, aún más en la
quiebra que la circunstancia del exilio supuso para la filosofía
española: la definitiva ruptura y pérdida de una serie de
intelectuales que tuvieron que abandonar España y continuar su
labor intelectual, independiente y fructífera, en diferentes
países de acogida. Desde un planteamiento filosófico profundo y
reflexivo, Muguerza planteó también, rota la continuidad, la
posibilidad de recuperación de la filosofía del exilio y el
sentido desde el cual integrar lo perdido dentro del actual
panorama filosófico español: un cosmopolitismo enraizado.
En esta publicación no se ha podido recoger el trabajo del
profesor Muguerza. Sin embargo, este marco general de la
filosofía española en el exilio es presentado por Carlos
Beorlegui en un artículo que, bajo el título “Garcia Bacca y el
exilio republicano de 1939”, presenta y analiza las coordenadas
históricas y sociales a partir de las cuales es posible
comprender el pensamiento de García Bacca como uno de los más
destacados miembros de esta generación de pensadores.
Antes de comenzar con la presentación de los contenidos
fundamentales de la filosofía garciabacquiana, tenemos la
intervención de su hijo, Francisco García Palacios, llena de
interés anecdótico y de simpatía filial, que nos brinda el lado
más humano de nuestro filósofo, de quien apenas conocíamos
aspectos más cercanos de su biografía, hasta la publicación
reciente de sus Confesiones. Esta ponencia de su hijo
constituye, sin lugar a dudas, un complemento enriquecedor del
perfil humano de García Bacca y nos hace partícipes de una
semblanza personal, íntima y desconocida que contribuye a
enriquecer su biografía no escrita. La presentación de
este perfil humano, en palabras de sus hijos, contribuye a
demostrar cómo dentro del espíritu de este hombre de
pensamiento riguroso, versátil y fecundo habitaba una persona
cuya aquilatada calidad humana tenía la misma magnitud que su
excepcional capacidad intelectual.
A
continuación, presentamos una serie de trabajos encaminados a
desarrollar la obra conjunta de García Bacca o algunas de las
facetas más representativas de su extensa obra filosófica. La
ponencia de Carlos Beorlegui constituye el marco más ambicioso
para presentar de forma global los aspectos más significativos
de la filosofía del pensador pamplonés. Su título, “La voluntad
de utopía. La entraña filosófica de García Bacca”, encierra ya
la pretensión de describir, bajo la multitud de ropajes con los
que García Bacca ha ido presentándonos su filosofía a lo largo
de su dilatado periplo intelectual, los rasgos más específicos y
peculiares de la misma, resumidos sobre todo en su honda
conciencia utópica y audaz.
El
tema central de su artículo gira sobre este aspecto básico del
pensamiento garciabacquiano, su voluntad de utopía,
omnipresente en toda su trayectoria filosófica. Efectivamente
–como se señala- el aliento utópico de García Bacca comienza a
expresarse muy tempranamente, a partir ya de su desmarque del
neotomismo, para aposentarse en el suelo teórico del
raciovitalismo. Carlos Beorlegui realiza un análisis de este
utopismo a través de tres momentos: 1) el modo de expresarlo en
la etapa de influencia de Ortega y Dilthey, y que ha sido
llamada etapa “hermenéutica histórico-vital”; 2) los rasgos de
su utopismo en la época marxista; y 3) por último, en la etapa
final, denominada etapa “tecnocéntrica”. Después de un recorrido
por cada uno de estos diversos proyectos utópicos, y tras el
análisis de las semejanzas y diferencias más significativas
entre los mismos, el profesor Beorlegui hace una valoración de
la concepción antropológica y cosmovisional que García Bacca nos
presenta señalando como ésta está llena de aciertos y múltiples
sugerencias que no podemos obviar, aunque también, para
finalizar, apunta la conveniencia de subrayar algunos aspectos
críticos con este esquema utópico.
Durante el Congreso, completaron la presentación de los rasgos
específicos de la filosofía de nuestro autor la ponencia del
profesor de la Universidad de Zaragoza, Dr. Ignacio Izuzquiza,
“El pensamiento de García Bacca. Notas para una partitura de la
belleza imposible”, y la del profesor de la Universidad de
Burgos, Dr. Miguel Ángel Palacios Garoz, “Mi relación con J.D.
García Bacca y su filosofía de la música”.
Aunque tampoco incluida en esta publicación, quisiéramos
recordar la reflexión del primero de ellos en aquel encuentro.
Ignacio Izuzquiza elaboró un discurso que, bajo el epígrafe
“Notas para una partitura de la belleza imposible”, quiso
mostrar los rasgos más característicos de la filosofía de García
Bacca y la actualidad de dicho proyecto filosófico. Así,
tratando de responder al interrogante de cómo es posible hoy en
día pensar con García Bacca, fueron presentadas diversas notas
esenciales para entender el legado actual de su filosofía. La
primera de ellas recaló en el rechazo de la tradición filosófica
clásica. La filosofía clásica es sólo intérprete de la realidad,
y en el parecer de García Bacca, hay que construir una nueva
filosofía que abra nuevas perspectivas. La crítica del filósofo
se realiza desde dentro de la tradición filosófica,
abordándola desde su profundo conocimiento y situándose frente a
ella para superarla. La segunda nota esencial es el componente “trans”
permanentemente presente en toda la producción filosófica
garciabacquiana. Izuzquiza hizo ver la inquietud y tensión que
refleja ese trans, entendido como superación, en este
pensamiento, y que se caracteriza esencialmente en las
categorías ontológicas de transformación, transustanciación
y transfinitud. La apuesta por la probabilidad y la
posibilidad fue el contenido analizado en la tercera nota. Un
reto presente en la obra de García Bacca y que se traduce en un
acercamiento a la realidad no tanto por lo que es, sino por su
posibilidad de ser. La realidad en el pensamiento de García
Bacca siempre es secundaria, y ante ésta siempre se antepone la
probabilidad. Otra de las claves destacada fue el afán de García
Bacca por pensar de nuevo el concepto de yo, el concepto
de sujeto, explicitado concretamente en su teoría del
sujeto creador y base de su humanismo positivo. Asimismo, el
concepto de inmortalidad, de incuestionable influencia
unamuniana, es definitivo en el pensamiento de García Bacca, y
se presenta como el quinto rasgo distintivo del mismo. García
Bacca asocia además al análisis de este concepto su teoría
radical sobre la materia, ya que -como señaló Izuzquiza- los
materialistas son los que piensan en serio sobre la inmortalidad.
Finalmente, la sexta nota vino a reflejar los distintos ámbitos
que habitó la filosofía de García Bacca y que son definitivos
para su completa comprensión: la poesía, manifestación de la
lucha entre el lenguaje y el silencio de la persona, y que
García Bacca recupera con la reivindicación de la metáfora como
vía de conocimiento. La música y su categoría del ritmo, ya que
este último es uno de los elementos más importantes de la
existencia, por su capacidad para captar el momento. Y
finalmente, su concepto de transustanciación referido a
qué y quién es dios en su pensamiento.
Como conclusión a este repaso por las notas esenciales del
pensamiento de García Bacca, Izuzquiza puntualizó que la
pretensión del filósofo no fue dar lecciones, sino más bien
apuntar diferentes direcciones del pensar. Construyó su propio
pensamiento, sabiendo que éste no es fácil. Esto, sin embargo,
no lo convierte en un ejercicio de erudición teórica, sino que,
por el contrario, viene a explicar el afán del filósofo por
hacer transparente la complejidad. García Bacca fue un hombre de
su tiempo preocupado por el mismo, que lo vivió con una profunda
voluntad de comprensión, entendiendo que al final lo que debe
permanecer es sencillamente el silencio necesario para pensar.
Por su parte, Miguel Ángel Palacios Garoz, profesor de la
Universidad de Burgos, amigo personal del filósofo y, sin lugar
a dudas, uno de los que más han contribuido a dar a conocer su
filosofía de la música, se centra primeramente en la
presentación de su relación personal con Juan David García Bacca
durante 18 años, la cual, en un primer momento, surgió fruto de
una inquietud juvenil, consolidó un proyecto de investigación,
la tesis doctoral del ponente,
y se mantuvo ininterrumpida hasta la muerte del filósofo en
1992. Tras esta amplia referencia, se presenta y explica la
filosofía de la música elaborada por García Bacca, que -como se
indica- incluye una óntica y una ontología. La
óntica de la música se ocupa de investigar el tipo de ente
de lo musical: sus condiciones necesarias y suficientes, sus
elementos y totalidades, sus categorías más propias. En la
ontología de la música, García Bacca plantea la posibilidad
de hablar en lenguaje natural del tipo de ente de lo musical; y
a la vez, estudia el lenguaje musical, con su sentido propio y
como lenguaje ontológico y antropológico.
Fiel a los gustos del filósofo, Miguel Ángel Palacios reserva la
parte final de su exposición para la presentación de unos
significativos textos autobiográficos de García Bacca, que
fueron leídos durante el congreso mientras, de forma simultanea,
los oyentes disfrutaban del sonido de tres ilustraciones
musicales especialmente seleccionadas para su audición, ya que,
como señala el profesor Palacios, el objetivo de su exposición
no era sólo y exclusivamente tratar de música sino
permitir, como pedía el filósofo, tratarnos con ella.
La
referencia a la significación de la filosofía de García Bacca
dentro de la generación del exilio republicano de 1939 la llevó
a cabo, además de la ponencia inicial de Javier Muguerza, la del
profesor de la Universidad Complutense de Madrid, Antonio
Jiménez, quien bajo el título “García Bacca y su labor como
traductor”, desarrolló, con amplio detalle de datos, el
meritorio trabajo de traducción de toda esta generación del
exilio, y la de García Bacca, de modo especial. Antonio Jiménez,
en su análisis, subraya la importancia del conocimiento
historiográfico para la correcta comprensión del desarrollo y
progreso de la filosofía española. Realiza en primer lugar una
contextualización que le sirve para remarcar el papel decisivo
que tuvieron las traducciones de las obras capitales de la
filosofía universal en el desarrollo de la filosofía española.
Desde mediados del siglo XIX, cuando se institucionalizan los
estudios filosóficos en España y consecuentemente surge la
necesidad de contar con manuales para la enseñanza, Antonio
Jiménez expone el catálogo de las obras traducidas por las
editoriales más importantes del último tercio del siglo XIX y
principios del XX: la Biblioteca Perojo (línea neokantiana y
positivista); la Biblioteca Científico-literaria de Federico de
Castro (línea krausista); la Biblioteca Económica-filosófica de
Antonio Zozaya o la España Moderna de Lázaro Galdeano. En estas
y otras editoriales se publicaron las traducciones de las obras
más importantes del momento, así como gran parte de los textos
clásicos y modernos de la filosofía, contribuyendo notablemente
a la consolidación del pensamiento filosófico español que, sin
duda, tuvo su momento de máximo esplendor, en el primer tercio
del siglo XX. La labor de Revista de Occidente, en donde se
recogen las traducciones de García Morente, Eugenio Ímaz y José
Gaós, y, ya en el exilio, el trabajo de la editorial mexicana
Fondo de Cultura Económica también son analizados por el
profesor Jiménez, quien finaliza su reflexión destacando la
fecunda y prolija labor traductora de García Bacca en el exilio,
entre las que destaca las relativas a la filosofía griega, la
filosofía romana, la filosofía medieval, la filosofía moderna y
contemporánea y las distintas antologías del pensamiento
venezolano y colombiano. Un colofón que nos acerca, sin duda, a
uno de los legados más importantes de García Bacca para la
filosofía en español en ese su intento y reivindicación del
castellano como lengua filosófica.
Las referencias al impacto de García Bacca en el panorama
filosófico hispanoamericano corrieron de parte de varios
profesores llegados de América Latina. Carmen Bohórquez,
profesora de la Universidad del Zulia (Maracaibo, Venezuela),
Judith Kristoffy, profesora de la Universidad Central de
Venezuela (Caracas), y antigua alumna de García Bacca, y
finalmente Alberto Saladino, profesor de la Universidad Nacional
Autónoma de México.
La
intervención de Carmen Bohórquez se centra en “García Bacca y la
recuperación de la memoria filosófica venezolana”. En primer
lugar, rescata la figura del filósofo y trata de ubicar su
pensamiento dentro de unas coordenadas que permitan una
aproximación conceptual al mismo. La profesora Bohórquez se
refiere así a García Bacca como un humanista, atendiendo
a esa fe inquebrantable en el hombre tan presente en su vida y
obra. Por esa misma fe y defensa del hombre creador, el filósofo
también fue un redomado optimista social, comprometido
con la realidad en la que se insertó, y presente también en el
desarrollo de su proyecto filosófico. Durante esta presentación
también se elogia la labor de García Bacca con respecto a la
recuperación de la filosofía venezolana.
En el mismo año de su llegada a Caracas, García Bacca publica su
primer comentario sobre Andrés Bello, continuando en la década
siguiente no sólo con su tarea de revitalización de la obra de
este pensador, sino también redescubriendo tres siglos de
filosofía venezolana. Ahondando en los archivos y bibliotecas,
García Bacca rescató las obras de los más importantes pensadores
venezolanos, entre los que cabe destacar Alfonso Briceño,
Agustín de Quevedo y Villegas, Juan Antonio Navarrete y
Francisco José de Urbina. No se quedó, sin embargo, el afán de
García Bacca en esta tarea de rescate, sino que también vino a
escudriñar en ese pasado con el objetivo de ofrecer modelos
concretos de buenos ejemplos de filosofar dados por americanos,
en especial por venezolanos. Más aún, supo darles un sentido
histórico nuevo, destacando la conciencia de América presente en
todos esos autores. Las palabras de Carmen Bohórquez ponen en
evidencia el compromiso fundamental de García Bacca con
Venezuela. Su tarea de reconstrucción crítica del pasado
filosófico de este país fue de vital importancia, hasta el punto
que bien podría decirse que García Bacca puede considerarse en
Venezuela un filósofo de la liberación, un filósofo del pensar
liberador.
Por otro lado, Judith Kristoffy disertó sobre la presencia del
filósofo en Venezuela y sobre los elementos centrales de su
filosofía de la ciencia. La profesora Kristoffy nos recuerda el
curso impartido por García Bacca en el Instituto Pedagógico de
Caracas en el año académico 1953-54 sobre Filosofía de la
Ciencia, completado por otro dictado en 1956-57, en donde el
filósofo expone las ideas centrales de lo que más tarde se
compilaría en los dos volúmenes sobre Teoría y Metateoría de
la Ciencia.
La profesora venezolana remarca el laborioso análisis sobre el
concepto de Ciencia que García Bacca desarrolla en este
aspecto de su filosofía y destaca la construcción del nuevo
concepto que él mismo elabora. Deudor de muchos filósofos, la
novedad de su reflexión se manifiesta, precisamente, en la
capacidad sintetizadora con la que abordó su aproximación a la
ciencia. García Bacca adaptó muchos lineamientos de la filosofía
“clásica” para explicar el complejo fenómeno de la ciencia
contemporánea. Confirmó la rigurosidad tradicional de la
filosofía y su actual vigencia. Reconstruyó y cohesionó
magistralmente las aportaciones de los grandes filósofos de la
ciencia en un nuevo sistema plagado de aportaciones propias.
Asimismo, dejó su sistema abierto para futuros cambios y
delimitó la tarea futura del filósofo, que, igual de abierta y
dinámica, ha de ser capaz de integrar las dos grandes áreas de
la producción racional humana: la filosófica y la científica. En
las conclusiones finales se aportan algunos elementos críticos
con respecto a las ideas recogidas por García Bacca en su
filosofía de la ciencia, que quizás podrían quedar resumidos
todos ellos en el afán audaz, pero quizás demasiado pretencioso,
omniabarcador, con el que García Bacca se enfrentó a este tema.
Finalmente, Alberto Saladino reflexionó sobre la filosofía de
García Bacca y el entorno filosófico mexicano. Como apuntábamos
anteriormente, García Bacca fijó su residencia en México desde
1942 hasta 1947. Sin duda, esta corta estancia contrasta con la
prolija producción intelectual del filósofo en México. El
profesor Saladino se encarga de repasar los hitos más
importantes de dicho legado mexicano, recordando cómo en México
García Bacca publicó dos obras fundamentales de su pensamiento:
la primera de ellas, Invitación a filosofar,
en dos tomos: el primer volumen dedicado a la forma del conocer
filosófico y el segundo, al conocimiento científico. Y la
segunda, Filosofía de las ciencias. Teoría de la relatividad,
publicada en 1941. García Bacca encontró en México una comunidad
intelectual con la que colaboró muy intensamente y en la cual su
obra adquiere un notorio reconocimiento. Estas circunstancias le
permiten su inmediata adscripción a actividades académicas, de
manera que durante los cinco años que vivirá en México, García
Bacca participa en diversos esfuerzos de ayuda al dinamismo
cultural mexicano. En México, García Bacca desempeñó su labor
docente como catedrático de Filosofía en la Universidad Nacional
Autónoma de México, realizó una labor editorial encomiable e
impartió numerosos cursos y conferencias. Saladino recordó
también que uno de los propósitos del proyecto filosófico de
García Bacca consistió en estimular la reflexión en español, de
manera que tomó a México como plataforma para desarrollar sus
principales quehaceres intelectuales al difundir los temas más
importantes de la filosofía. Para redondear la exposición sobre
la inusitada labor intelectual de García Bacca en México,
Saladino inventarió las traducciones de los textos grecolatinos
que García Bacca acompañó con comentarios, introducciones o
prólogos y notas, y fueron publicadas por varias editoriales,
especialmente por la UNAM. Las ideas filosóficas más importantes
que desarrolló García Bacca en su periplo mexicano abarcaron
temas tan prolijos como la historia de la filosofía,
destacadamente de la época grecolatina, una profunda revisión de
temas de filosofía moderna, explicación de conceptos
metafísicos, preocupaciones de historia y filosofía de la
ciencia, cuestiones de antropología filosófica, promoción de la
filosofía marxista, difusión de corrientes como el
existencialismo y la fenomenología, planteamientos de historia
de la filosofía, discusión de temas de filosofía del arte,
epistemología de la mitología, teogonía, historia de la ciencia
y de la técnica, etc. Una labor realmente fecunda que no ha
pasado desapercibida para los intelectuales mexicanos, y que,
aunque en su momento fue especialmente reconocida, en la
actualidad necesita de un nuevo incentivo para que García Bacca
pueda seguir estando presente en México.
La
jornada final se centró en desarrollar el pensamiento
antropológico de García Bacca, a cargo del profesor de la
Universidad de UNISINOS (Sao Leopoldo, Brasil), Castor
Bartolomé; la presencia de la poesía de Machado en la obra de
García Bacca, por la profesora de la Universidad de Deusto,
Cristina de la Cruz; así como la labor editora que Anthropos ha
ido realizando los últimos veinte años en relación con la obra
de nuestro filósofo, a cargo del representante de la Editorial,
Ángel Nogueira Dobarro.
Castor Bartolomé realiza una aproximación ético-antropológica al
pensamiento de Juan David García Bacca en el artículo “Finitud y
transfinitud humanas”, centrándose en su obra Sobre virtudes
y vicios,
punto de referencia a través del cual otear algunos ejes claves
de su concepción ético-antropológica del ser humano. La obra
mencionada, escrita en sus años de vida finales y por ello
considerada como la síntesis de su trabajo, se estructura a
partir de tres ensayos en los que el autor escudriña la vida y
la ciencia con la sabiduría de sus noventa años. El profesor
Bartolomé se centra concretamente en la relación entre la
ciencia, la ética y la antropología, destacando que una de las
grandes originalidades de García Bacca consistió en atreverse a
desafiar el modo tradicional de abordar esta relación (que
consiste en costurar estos saberes dispares por sus respectivas
periferias), tratando de comprender cómo los avances
científico-tecnológicos pueden servir para transformar los
clásicos conceptos y normas de la moral.
Finalmente, recogemos el análisis realizado por la profesora
Cristina de la Cruz sobre la presencia del poeta Antonio Machado
en el pensamiento de García Bacca. Para el mismo, se sirve
inicialmente de las palabras poema y diálogo a fin de ir
desgranando el modo en cómo se presenta la especial y muy
personal relación del filósofo con el poeta. Efectivamente, las
referencias explícitas a Machado en la obra de García Bacca son
muy numerosas. En ella, podemos encontrar continuas referencias
a pensamientos, poemas y sentires del poeta, que le sirven al
autor para ir entretejiendo un discurso donde la palabra y el
estilo adquieren una profunda, original y muy personal
significación. Sin embargo, y a pesar de que García Bacca revela
en primera persona la influencia de Machado en su pensamiento,
es significativo la poca atención que han prestado los
estudiosos de García Bacca al estudio explícito de la presencia
de la metafísica poética machadiana en su pensamiento. La
profesora Cristina de la Cruz reclama la necesidad de realizar
un estudio crítico que permita contextualizar y profundizar la
influencia machadiana en el proyecto filosófico de García Bacca.
Lógicamente, las características de la publicación impiden
llevar a cabo dicho desarrollo, sin embargo sus anotaciones
quieren contribuir, al menos, a esbozar una serie de trazos para
esa posible investigación.
Capítulo específico merece el trabajo del Dr. Roberto Aretxaga,
de la Universidad de Deusto, quien presentó sus investigaciones
sobre la relación de García Bacca con el entorno político y
cultural vasco. El objetivo de su propuesta reflexiva consistió
en realizar una aproximación al entorno vasco de García Bacca
con la intención de contribuir a estimular el interés por el
filósofo vasco-navarro en nuestro entorno sociocultural más
cercano aprovechando la conmemoración del centenario de su
nacimiento, y contribuir a un mejor conocimiento general del
mismo. Este propósito se vio cumplido tras el recorrido que
Roberto Aretxaga hizo por algunos de los momentos de la
biografía íntima y exterior de García Bacca relativos a su
nacimiento en Pamplona e infancia en San Sebastián, y la
profunda amistad que mantuvo con algunos intelectuales y
políticos vascos. Entre ellos, se destacó especialmente la
relación con el líder nacionalista Manuel de Irujo. Las
investigaciones realizadas por Roberto Aretxaga nos permiten
conocer la existencia de un vínculo afectivo-sentimental muy
profundo de García-Bacca con el entorno vasco. Las relaciones
mostradas en su presentación, escrupulosamente documentada,
permiten abrir una nueva vía para la recuperación de su figura y
pensamiento, y hacerlo de manera que resulten elementos
fecundadores de nuestro contexto socio-cultural e intelectual
más próximo. En su artículo se presenta una de las raíces que
sostuvieron y nutrieron la dilatada y ajetreada vida personal e
intelectual de García Bacca y que, sin duda, contribuye a
comprender mejor la complejidad y riqueza de ambas.
Incluimos en estas Actas el trabajo seleccionado del doctorando
venezolano de la Universidad de Salamanca, Alonso José Montilla
Rivas, titulado “El hombre como creador según García Bacca”, en
el que el autor realiza una aproximación al pensamiento de
García Bacca sobre la técnica y su función creadora de hombre y
mundo.
Finalmente, presentamos una nueva Bibliografía de y sobre García
Bacca, renovada y completada, en el empeño de evitar errores
presentes en compilaciones anteriores, así como presentar las
últimas y numerosas novedades que se han producido en estos
últimos años.
Una de las ideas más reiteradas a lo largo de este congreso fue
la que reclamaba la necesidad de recuperación del
pensamiento de García Bacca. Pero hay que dejar claro, en primer
lugar, que este deseo de recuperación tiene que
completarse con la consciencia de que García Bacca es un
patrimonio filosófico de nuestros hermanos hispanoamericanos, y
no se trata de recuperar su obra para arrebatársela a ellos. Se
trata simplemente de conseguir que la obra de García Bacca sea
más conocida y valorada entre los españoles, a la vez que debe
seguir produciendo sus frutos al otro lado del Atlántico,
ayudándonos a conformar entre todos los que vivimos a ambos
lados de este inmenso océano una comunidad filosófica
auténticamente “hispano-americana”. Pero hemos de ser
conscientes, por otro lado, de que quizás tanta insistencia en
la recuperación puede producir a veces su efecto
contrario: el de que quede encasillado como algo perdido para
siempre y, si cabe, recuperable ocasionalmente durante un breve
espacio de tiempo, como el que fue este encuentro que ahora se
reseña. Nada resulta tan valioso como la posibilidad de
recuperación real de estos autores, que nunca será tal si no va
acompañada de un compromiso firme y serio de promoción de su
filosofía. Sólo entonces podremos decir que algo se ha
recuperado definitivamente. Por ello, en estas palabras finales,
quisiéramos hacer especial mención a la labor que desde hace más
de veinte años viene realizando Anthropos. Sin duda, las
palabras de Ángel Nogueira, representante de esta casa editorial
y encargado del cierre del Congreso, abren una puerta a la
esperanza con respecto a la verdadera recuperación del
pensamiento de García Bacca, así como también la publicación de
estas actas y otros estudios que permitan acercarnos y conocer
su pensamiento. Con estos intentos se pretende colaborar de
manera fundamental a remediar la escasez de estudios de y sobre
García Bacca. Una pretensión honesta y amable que, junto a las
aportaciones de otros estudiosos de su obra, permita conocer,
contextualizar, y aclarar su pensamiento. El fruto de este
esfuerzo conjunto posibilitará, sin duda, el reconocimiento que
merece la obra de García Bacca, y su definitiva y bien entendida
recuperación. Recuperar -como señala Carlos Beorlegui-
para aceptar lo valioso de su filosofía y el talante de su
filosofar, al igual que para entablar un diálogo crítico con su
visión del hombre y del universo. Con lo cual realizaremos su
más profundo deseo: convertir su obra en un “bien común”, en un
“bien de la Sociedad”.
No
podemos terminar esta presentación sin mostrar nuestro más
profundo agradecimiento a todas las entidades y personas que nos
han ayudado a que este Congreso fuese una realidad. Comenzamos
agradeciendo a la Consejería de Cultura del Gobierno Vasco, a la
Diputación de Bizkaia y al Ayuntamiento de Bilbao su generosidad
al financiar económicamente nuestro proyecto. Sin su ayuda, este
Congreso no se hubiera podido realizar. Igualmente queremos
mostrar nuestro agradecimiento a la Universidad de Deusto,
personalizada en el Decanato de Filosofía y Ciencias de la
Educación (FICE), y en especial en su Decana, Dra. Marisa Amigo,
y en el Director del Departamento de Filosofía, Dr. Juan Manuel
Almarza. Desde el primer momento nos brindaron su apoyo y su
ánimo, así como su colaboración, poniendo a nuestra disposición
la Secretaría de la Facultad (con sus dos secretarias, Itziar y
Arrate) y todo lo necesario para la celebración de este
encuentro. Pero no sólo la dirección de la Facultad y del
Departamento tienen que ser objeto de agradecimiento, sino
también el conjunto de profesores del Departamento, que en todo
momento hicieron de presentadores de las diversas ponencias y de
anfitriones de los diversos profesores foráneos invitados. No en
menor medida, tiene que extenderse nuestro agradecimiento al
nutrido grupo de alumnos que colaboraron en la organización y
emplearon muchas horas en tener todo a punto, desde la apertura
de las salas, el buen funcionamiento de los micrófonos, las
cámaras fotográficas, los vídeos, etc. Y como último capítulo de
agradecimiento, quisiéramos referirnos a José Ángel Ascunce,
miembro también del Comité Organizador. A él queremos
agradecerle su empeño e interés desde el comienzo en la
realización de este Congreso y la publicación de las actas. No
cabe duda de que este libro, dedicado a dar a conocer la obra
del filósofo navarro J. D. García Bacca, continuará con esa
labor por él iniciada y cuyo objetivo es dar a conocer lo más
granado de los intelectuales de la generación del exilio vasco.
Esperamos que sea así y nos congratulamos de ello.
Bilbao, 16 de enero de 2002.
Carlos Beorlegui
Cristina de la Cruz
Roberto Aretxaga
Universidad de Deusto
[Fuente: Carlos Beorlegui, Cristina de la Cruz y
Roberto Aretxaga, Editores. El pensamiento de Juan David
García Bacca, una filosofía para nuestro tiempo (Actas del
Congreso Internacional de Filosofía: Centenario del nacimiento
de Juan David García Bacca). Bilbao: Universidad de Deusto,
2002.]
© José Luis Gómez-Martínez
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correspondan.