García Bacca y su labor como traductor
Antonio
Jiménez
El presente estudio, leído como ponencia en el Congreso
Internacional de Filosofía celebrado con ocasión del centenario
del nacimiento de Juan David García Bacca (1901-1992), se
enmarca dentro de una investigación mucho más amplia que estoy
realizando sobre las traducciones de obras filosóficas al
castellano y la evolución de la filosofía (académica) en España
desde la década de los años cuarenta del siglo XIX hasta las
últimas aportaciones del exilio republicano de 1939, donde
García Bacca ocupa un destacado lugar.
1.-
Introducción. Las traducciones de obras filosóficas.
Pero antes de hablar del filósofo hispano-venezolano es preciso
hacer una sucinta introducción sobre las traducciones de obras
filosóficas al castellano para comprender el papel desempeñado
por las mismas en el desarrollo de la filosofía en nuestro país.
Comenzaré con una cita de Gaos, tomada del prólogo al libro
póstumo de Eugenio Ímaz Luz en la caverna (1951), a
propósito de la labor traductora del pensador donostiarra, que
lo mismo se puede aplicar a Gaos como a García Bacca, pues los
tres conforman el papel de excelentes traductores del siglo XX:
Es corriente pensar que no
deben contarse las traducciones entre los trabajos
personales. No porque no se deban a personas, sino porque no
son trabajos originales [...] Lo que se piesa corrientemente
de las traducciones vale para las traducciones corrientes,
pero nada más. Hay traducciones que, aunque no sean trabajos
originales en el sentido habitual de esta expresión,
atestiguan una auténtica originalidad, a saber, en la manera
de traducir. Cierto que el testimonio lo deponen solo para
el competente de veras y éste es siempre raro. Hay, por otro
lado, traducciones que pertenecen a la historia universal de
la cultura, como las primeras o las mejores traducciones de
las obras maestras de las grandes lenguas de la cultura a
las otras de estas lenguas. Hay, incluso, épocas de la
historia de una cultura, y hasta de la cultura en general,
caracterizadas por las traducciones o por ciertas
traducciones. Nuestros días son una de estas épocas en la
historia de la cultura de los pueblos de nuestra lengua. Las
traducciones del alemán, principalmente las de filosofía,
son una característica de la cultura de los pueblos en
nuestros días. Son manifestación del reemplazo de la
influencia predominante de otras culturas por la alemana en
la nuestra, y de un nuevo interés por la filosofía en ésta.
En el año 1990 comencé a
interesarme por la historiografía filosófica al integrarme en un
equipo de investigación del Istituto di Storia della
Filosofia de la Universidad italiana de Padua, dirigido por
los profesores Giovanni Santinello y Gregorio Piaia, para la
elaboración de una Storia delle storie generali della
filosofia cuyo objetivo fundamental consistía en la
reconstrucción científica de los criterios y distintas
modalidades bajo los cuales se compusieron las obras que abarcan
el desarrollo histórico completo de la filosofía desde el
Renacimiento hasta finales del siglo XIX.
Fue con ocasión de esta investigación cuando empecé a
interesarme por las traducciones al español de obras de
filosofía, especialmente de historia de la filosofía, que venían
a completar mis anteriores estudios y trabajos sobre el
krausismo.
En fecha más reciente inicié otra
investigación sobre los filósofos del exilio, deteniéndome
también en la gran actividad traductora que tuvieron algunos de
ellos. Así, en los congresos que en 1999 se celebraron, bajo el
lema común de 60 Años Después, intervine con ponencias
sobre las traducciones de Eugenio Ímaz y José Gaos. Y en el año
2000, con ocasión del primer centenario del nacimiento de ambos
filósofos, participé en sendos actos completando el trabajo
iniciado.
El estudio sobre las traducciones no es una cuestión baladí, ni
que interese tan sólo para tener una visión completa de tal o
cual filósofo particular que haya ejercido, además, como
traductor; es la base para poder comprender el desarrollo y el
progreso filosófico de España que, en poco más de sesenta años,
pasó de ocupar la cola europea a situarse en uno de los lugares
de cabeza.
Como ya dejé dicho, mi interés por
la historiografía filosófica
me llevó a
fijarme en una serie de historias de la filosofía publicadas por
españoles, tanto originales como traducidas, aunque ahora sólo
mencionaré éstas últimas. Obras como Précis de l'histoire de
la philosophie, escrito por Salinis, arzobispo de Auch, y el
abate Scorbiac, en 1834 y adaptado y traducido por Víctor Arnau
y Lambea en 1847; Manual clásico de filosofía de Servant
Beauvais (París, 1832), traducido y anotado por José López de
Uribe en 1838 y reeditado en 1843-45; Manual de la historia
de la filosofía de J. F. Amice (París, 1829), traducido con
notas y aumentado con un apéndice sobre la filosofía en España
por Ramón Martí d'Eixalá en 1842; Historia elemental de la
Filosofía de Monseñor Bouvier (Le Mans, 1841), traducida por
Antolín Monescillo en 1846 en 2 vols.; Curso de Filosofía
de Géruzez (París, 1833), traducido y acondicionado por Miguel
Suris y Baster en 1847.
Todas estas historias tienen un escaso valor filosófico, se
hallan vinculadas al eclecticismo y su contenido es
eminentemente pedagógico y didáctico, aunque necesarias en el
ambiente educativo español por la escasez de manuales originales
en los primeros años de institucionalización académica de los
estudios filosóficos. Y esta institucionalización va a crear
enseguida una serie de necesidades que el mercado editorial
tendrá que ir satisfaciendo. Llama la atención el hecho de que,
durante la segunda mitad del siglo XIX, son numerosas las
editoriales, librerías e imprentas que aparecen al socaire de
esta nueva necesidad, y aunque hay que advertir el predominio de
la literatura de creación, del ensayo literario y de la
historia, cada vez son más numerosos los libros que reflejan el
ambiente filosófico y científico del momento.
De esas necesidades, la primera son
los manuales y libros de texto dedicados a la enseñanza de los
bachilleres y universitarios;
la otra necesidad se refiere a las obras clásicas de la
filosofía y del pensamiento científico, así como a los textos
más significativos en cada una de las épocas históricas del
desarrollo de la civilización occidental, y, sobre todo, los más
específicamente contemporáneos. A los estudiosos de la filosofía
no les basta el recurso a las buenas historias de la filosofía,
sino que tienen que acudir a las obras de los autores más
significativos. Las editoriales del momento realizaron una
impresionante labor traductora que no ha sido sino mínimamente
estudiada y valorada.
Mencionaré tan sólo algunas de
ellas que no podemos dejar en el olvido. La Biblioteca Perojo
fue fundada por José del Perojo en 1876.
Un año antes, junto con Manuel de la Revilla, había creado la
Revista Contemporánea. Discípulo de Kuno Fisher en
Heidelberg, Perojo traducirá en 1883 la Crítica de la razón
pura de Kant, directamente del alemán, pues hasta entonces
al filósofo de Königsberg
se le traducía del francés. Dentro de la "Colección de Filósofos
Modernos" se publicaron Obras filosóficas de Descartes
(traducidas por Manuel de la Revilla en 2 vols.), Obras
filosóficas de Spinoza (trad. de Reus y Bahamonde), Obras
selectas de Voltaire (trad. del Abate Marchena) y Obras
filosóficas de Spencer. Los primeros principios (Trad. de
J.A. Ireveste). Fuera de esta colección aparecieron, entre otras
obras, Los conflictos en la ciencia y la religión de
Draper, El origen de las especies de Darwin y la
Historia de la creación natural de Haeckel.
La Biblioteca
Científico-Literaria fue fundada en Sevilla en 1877 por el
krausista Federico de Castro
y contó desde el principio con la colaboración de Manuel Sales y
Ferré y Francisco Barnés y Tomás. Se tradujeron obras de autores
contemporáneos como Spencer (Estudios políticos y sociales;
Educación física, intelectual y moral; Fundamentos de
la Moral), Stuart Mill (El gobierno representativo),
Th. Ribot (La Psicología alemana contemporánea), C.
Bernard (Lecciones de Fisiología general) y E. von
Hartmann (La verdad y el error en el Darwinismo, en trad.
de Sales y Ferré).
Patricio de Azcárate creó la
Biblioteca Filosófica en la editorial madrileña Medina y
Navarro a principios de la década de los 70. Poco importa que
tradujera las obras del francés cuando de lo que se trataba era
de divulgar los clásicos de la filosofía, que apenas si podían
leerse en castellano. Azcárate tradujo Obras completas de
Platón en 11 volúmenes (1871-1872); Obras de Aristóteles
en 10 volúmenes (1874), con los diversos tratados de la
Lógica, el De Anima y otros opúsculos de
Psicología, la Metafísica, la Política, las
Éticas y el breve tratado sobre Virtudes y Vicios;
Obras de Leibniz en 5 volúmenes (1877-1878), conteniendo una
serie de escritos metafísicos y la Monadología (vol. 1º),
el Nuevo ensayo sobre el entendimiento humano (2º y 3º),
la correspondencia con Foucher, Fontenelle, Arnauld y Clarke
(4º) y la Teodicea (5º).
La Biblioteca Económica
Filosófica de Antonio Zozaya
publicó más de 150 volúmenes entre 1880 y 1920, traduciendo a
autores capitales de la filosofía como, p. e., a Platón (Diálogos
socráticos y Diálogos dogmáticos), Aristóteles (Poética
y Política), Epicteto (Máximas), Marco Aurelio (Los
doce libros), Séneca (Tres libros filosóficos),
Cicerón (De la República, Los diálogos y Los
oficios), Erasmo (Elogio de la locura), Maquiavelo (El
príncipe), Bacon (Novum Organum), Descartes (Meditaciones
metafísicas y Discurso del método), Spinoza (Tratado
teológico-político), Leibniz (La monadología. Opúsculos),
Hume (Ensayos económicos), Rousseau (El contrato
social), Kant (Metafísica de las costumbres y
Lógica), Beccaria (Los delitos y las penas),
Condillac (Lógica), Fichte (Discurso a la nación
alemana y Destino del sabio y del literato), Hegel (Lógica)
y Krause (Ideal de la Humanidad).
La España Moderna,
fundada por Lázaro Galdeano en 1889 fue una revista a imitación
de la francesa Revue de deux mondes y a la vez una
editorial
en la que colaboraron los intelectuales de fin de siglo: Galdós,
Clarín, Pardo Bazán, Valera, Menéndez Pelayo, Unamuno, Posada,
Altamira, Buylla, Dorado Montero... Se publicaron más de 600
volúmenes, prestando una atención exclusiva a autores
contemporáneos. Entre otras, se traducen 17 obras de Spencer
(como, por ejemplo, El organismo social, Principios de
sociología, Las inducciones de la sociología...), 14 de H.
Taine (Filosofía del arte, Los filósofos del siglo XIX...),
8 de Nietzsche (Así hablaba Zaratustra, Más allá del bien y
del mal, La genealogía de la moral, Aurora, El caso Wagner, La
Gaya ciencia...) y 7 de Schopenhauer (El mundo como
voluntad y representación, Fundamentos de la moral, Ensayos
sobre religión...). Otros autores traducidos son: Amiel (Diario
íntimo), Baldwin (Elementos de psicología), Caro (Littré
y el positivismo, El pesimismo en el siglo XIX), Comte (Principios
de filosofía positiva), Darwin (Viaje de un naturalista
alrededor del mundo), Engels (Anti-Dühring), Fichte (Discursos
a la nación alemana), Fouillée (La filosofía de Platón),
Guyau (La educación y la herencia, La moral inglesa
contemporánea), Kropopkin (Campos, fábricas y talleres;
La conquista del pan), Lombroso, Mercier (Lógica,
Psicología, Ontología), Papini (El crepúsculo de los
filósofos), Renán (Estudios de historia religiosa,
Memorias íntimas), Wundt (Compendio de psicología,
Principios de filosofía)...
Otras editoriales importantes de la época, pero en las que no
podemos detenernos ahora, contribuyeron también eficazmente a la
elevación del nivel filosófico del país. Como, p. e., Lib. de
Fernando Fe, Lib. de Victoriano Suárez, Sáenz de Júbera
Hermanos, Lib. de Hernando, Imp. de Enrique Rubiños, Aurelio J.
Alaria Impresor, Imp. de Manuel G. Hernández, Imp. de M. Minuesa,
Imp. de Medina y Navarro, etc.
A esta altura de la exposición se
requiere un pequeño análisis o corolario que interprete, de
alguna manera, los datos hasta aquí expuestos. No insistiré en
el papel que tuvo el liberalismo de mediados y segunda mitad del
siglo XIX (tanto en el sexenio revolucionario como en la
restauración) en el aumento del nivel cultural en general y del
filosófico en particular, al haberlo tratado ya en otro lugar,
pero sí me interesa resaltar el papel jugado por determinadas
doctrinas o escuelas en esta campaña de regeneración cultural,
p. e., el krausismo y derivaciones afines (krausopositivismo e
institucionismo), el neokantismo, el positivismo o el
evolucionismo. Todas ellas vieron en la traducción un puntal
básico para lograr sus objetivos de colonización
filosófico-doctrinal.
Si nos detenemos brevemente en el krausismo, vemos que esto se
cumple a la perfección. Y no sólo en el caso de Sanz del Río,
que ejemplifica paradigmáticamente el ejercicio de la traducción
(Krause, Weber, Gervinus) para la construcción de un pensamiento
propio, sino también en Gumersindo de Azcárate (Ahrens,
Mackenzie y Fawcet), Giner de los Ríos (Krause, Ahrens, Röder,
Falckenberg) o González Serrano (Auerbach, Guido Villa y Ossip
Lourié). O la labor traductora de los krausistas del grupo
sevillano como Federico de Castro y Manuel Sales y Ferré, a los
que se podrían añadir algunos si no krausistas, sí muy
vinculados a ellos, p. e., Antonio Machado y Núñez y Antonio
Machado y Álvarez. Este último tradujo del inglés en 1888 la
Antropología de E. B. Tylor, con la que se inicia la
antropología moderna (la edición inglesa de Anthropology
es de 1881).
Si pasamos al siglo XX, el fenómeno de las traducciones va a
alcanzar un desarrollo espectacular. Es un hecho que mediada la
segunda década de ese siglo la filosofía había alcanzado un
desarrollo tan alto en España que podía parangonarse con la de
las naciones más cultas de Europa, como Francia o Alemania. Pero
este hecho es todavía más llamativo si nos paramos a pensar que
un siglo atrás nos encontrábamos en el furgón de cola europeo.
¿Qué había sucedido para que se produjera en poco tiempo un
cambio tan espectacular? Pues, entre otras cosas, la salida al
extranjero para estudiar en los centros más prestigiosos y la
traducción al castellano de obras de filosofía. Gracias a esta
doble circunstancia la filosofía española pudo empezar a
regenerarse y a modernizarse. Este fue el papel fundamental de
Ortega y Gasset con sus estudios en las universidades alemanas
de Leipzig, Berlín y Marburgo, y la fundación de la Revista
de Occidente con la editorial del mismo nombre, donde se
habrían de traducir las obras capitales del pensamiento
contemporáneo.
Desde el inicio de la década de los veinte la cultura española
conoce un momento vital de gran efervescencia: se fundan algunas
editoriales potentes cuyo catálogo de publicaciones va a ofrecer
un gran número de libros traducidos. En 1919 Nicolás Mª de
Urgoiti, que el 1917 había fundado con Ortega El Sol,
crea la editorial Calpe en la que destacan dos colecciones de
mucho éxito: la "Colección Universal", dirigida por Manuel
García Morente, y la "Biblioteca de Ideas del Siglo XX",
dirigida por Ortega. En esta última aparecen, entre otros libros
importantes, La decadencia de Occidente de Spengler
(traducida por García Morente en 1923); Conocimiento del
hombre, de Adler; Ideas para una concepción biológica del
mundo, de von Uexküll y Conceptos fundamentales en la
historia del arte (1924), de Wölfflin. El propio Ortega
funda en 1923 la Revista de Occidente donde se
traducirán, antes de la guerra civil, unas 160 obras de los
autores más importantes del momento, principalmente alemanes:
Scheler, Jung, Brentano, Simmel, Messer, Landsberg, Eddington,
Russell, Natorp, Heimsoeth, Pfänder, Litt, Hartmann, Hessen,
Müller, Dempf, Spann, Hoffding, Weber, Husserl, etc. Como ha
señalado Gaos:
No me parece exagerado decir
que la Revista de Occidente, lo mismo si se piensa
sólo en la revista que si se amplía el pensamiento a la
editorial, es la representación suprema, en el aspecto
intelectual, de un período de la cultura española.
Para llevar a cabo esta labor excepcional, en la editorial
orteguiana se dieron cita un plantel de rigurosos y competentes
traductores como Manuel García Morente, Eugenio Ímaz, José Gaos,
Xavier Zubiri, Joaquín Xirau, Fernando Vela, Luis Recasens
Siches, Ramiro Ledesma Ramos, Ramón Carande, Julián Marías y
Manuel Mindán Manero. En la imposibilidad de referirme a todos,
me centraré sólo en los tres primeros.
García Morente, antes de colaborar con Revista de Occidente,
había realizado ya una importante serie de traducciones para las
editoriales Victoriano Suárez, Calpe y La Lectura, como
Crítica de la razón práctica, Crítica del juicio, Fundamentación
de la crítica de las costumbres y Crítica de la razón
pura (todas de Kant), Ética (Abel Rey), Discurso
del método y Meditaciones metafísicas (Descartes),
Opúsculos filosóficos (Leibniz). En Revista de Occidente
tradujo La decadencia de Occidente (Spengler), Cartas
biológicas a una dama (von Uexküll), El origen del
conocimiento moral (Brentano), Investiganiones lógicas
(Husserl) juntamente con Gaos, Fenomenología de la voluntad
(Pfänder) y Cultura femenina y otros ensayos (Simmel) en
colaboración con Ímaz, Pérez Bances y Vela.
Ímaz traduce
antes de la guerra civil para Revista de Occidente La ética
moderna (Litt), Filosofía de la sociedad (Spann),
Sobre la libertad humana (Schopenhauer) e Historia de la
cultura griega (Burckhardt), entre otras. Durante el exilio
traduce para la editorial mexicana Fondo de Cultura Económica un
total de 34 obras, como Filosofía de la historia (Kant),
Filosofía de la Ilustración y Antropología filosófica
(Cassirer), Economía y sociedad (Weber), La filosofía
actual (Bochenski), Idea de la Naturaleza
(Collingwood) o Lógica (Dewey). Un capítulo aparte merece
la traducción de las obras de Dilthey,
que es la primera que se hace a cualquier lengua; la dirigió en
10 vols. de los que tradujo 8: Introducción a las ciencias
del espíritu, Hombre y mundo en los siglos XVI y XVII, De
Leibniz a Goethe, Hegel y el idealismo, Psicología y teoría del
conocimiento, El mundo histórico, Teoría de la concepción del
mundo e Historia de la filosofía; excepto la última,
aparecida póstumamente en 1951, el resto se publicaron en 1944 y
1945.
Por lo que respecta a Gaos, guarda
una sorprendente similitud con Ímaz. Antes de la guerra traduce
para Revista de Occidente Psicología (Brentano), El
resentimiento de la moral y El puesto del hombre en el
cosmos (Scheler), Lecciones sobre la filosofía de la
historia universal (Hegel), Los seis grandes temas de la
metafísica occidental y La metafísica moderna (Heimsoeth),
El concepto de la angustia (Kierkegaard), Los
caracteres de la Edad Contemporánea e Introducción a la
teoría de la ciencia (Fichte), Antropología en sentido
pragmático (Kant). En el exilio se publican para F.C.E.
Meditaciones cartesianas e Ideas relativas a una
fenomenología pura y una filosofía fenomenológica (Husserl),
Aristóteles y La teología de los primeros filósofos
griegos (Jaeger), La experiencia y la naturaleza
(Dewey), El ser y el tiempo (Heidegger), Ontología
(Hartmann).
2.- García Bacca como traductor.
Como este trabajo se refiere
exclusivamente a la actividad traductora de Juan David García
Bacca (1901-1992) no se va a entrar en consideraciones generales
o puntuales sobre su pensamiento y trayectoria filosófica, para
lo que ya contamos con sendas excelentes monografías de Ignacio
Izuzquiza
y Carlos Beorlegui.
Asimismo, para detalles biográficos en relación con su obra
puede leerse al propio García Bacca
o los números monográficos de la revista Anthropos
dedicados a su persona y a su obra.
Me parece oportuno recordar de nuevo aquí las palabras de José
Gaos citadas al comienzo de este artículo sobre la traducción
porque ilustran de manera convincente el papel desempeñado por
esta actividad en algunas de las figuras más importantes de
nuestra filosofía en el siglo XX.
Que las traducciones no fueron una ocupación ocasional y
relativa en la trayectoria vital de García Bacca (sin olvidar,
por supuesto, que habrían de constituir una importante fuente de
ingresos en los primeros y difíciles años del exilio) lo
demuestran varios hechos: el cuidado que puso en las mismas, con
la traducción de determinados términos no en la forma
tradicional en que se nos habían venido presentando, y las
justificaciones sobre su elección; la participación en empresas
estatales por el fomento y divulgación de la cultura en general
y de la filosofía en particular (muchas de sus traducciones
responden a este sentir y aparecieron en ediciones populares de
amplia tirada); el recurso constante a las fuentes clásicas
griegas (base de toda buena filosofía), pero también su interés
por determinados autores modernos y contemporáneos; todo lo cual
contribuiría a formar el "poso común" de un sistema original y
fecundo, uno de los más interesantes de todo el siglo XX en la
cultura de lengua española.
Como señala atinadamente uno de sus intérpretes,
Su contribución al conocimiento
moderno de numerosas obras clásicas a través de sus
traducciones, constituyó uno de los aspectos más importantes
de su quehacer intelectual [...] Fue García Bacca un
traductor muy especial, que asimilaba los conceptos en la
lengua original y los vertía a la nuestra conservando,
con limpia trasparencia, toda la vital frescura de las
ideas, con toda la fuerza de las emociones que se arrastran
con ellas. Por ello, él mismo en estas obras se autodefinía
como traductor y autor. Se sabía enfrentar con aguda
inteligencia a aquellas palabras que en el idioma griego
están cargadas de significados remotos y profundos: para él
estas palabras sonaban en múltiples tonalidades y por eso
las llamaba palabras acordes. Para adaptar al castellano la
magnificencia de estos acordes, García Bacca sabía muy bien
como dilatar y ensanchar nuestro idioma castellano. Para
ello compone o descompone palabras con las cuales hace
frases que expresan conceptos que ajustan al riquísimo y
versátil idioma de Homero.
García Bacca, en realidad, hizo de
la traducción una ocupación filosófica hasta el punto de que, si
bien dispersa y no sistematizada, nos dejó una teoría de la
traducción.
De manera explícita en dos artículos,
pero sobre todo en los prólogos, introducciones, claves
hermenéuticas y notas críticas, técnicas y explicativas que
acompañan la mayoría de sus traducciones, así como en multitud
de referencias a lo largo y ancho de toda su obra, fue
reflexionando sobre esta ocupación a la que se entregó con
verdadero fervor y entusiasmo y en la que consumió muchas horas
de su existencia. De aquí que sea necesario insistir en la
importancia de sus traducciones, que en modo alguno constituyen
un trabajo menor en comparación a su obra original. Porque es
imposible traducir a un filósofo sin filosofar, porque toda
traducción es, a su vez, interpretación.
Puede correrse el peligro de
relegar la obra de García Bacca como traductor a un segundo
plano respecto de otras obras originales o de sus
contribuciones a la filosofía de la ciencia, la lógica o las
matemáticas. Este es un error que, en el caso de García
Bacca -como ocurre con todo verdadero traductor-, debe
evitarse. Porque las traducciones realizadas por García
Bacca encierran toda una serie de aspectos importantes desde
un punto de vista teórico, y están vinculadas a elementos
centrales de su pensamiento filosófico. Vinculadas por dos
motivos: a) por una relación obvia de los clásicos
del pensamiento y de la literatura con la obra del mismo
García Bacca; b) por la existencia, implícita, pero
reconocida, de una peculiar teoría de la traducción, que se
encuentra unida a la teoría del lenguaje y de la
reivindicación del castellano como instrumento filosófico de
gran importancia.
Con todo lo dicho anteriormente,
está claro que García Bacca no realiza nunca traducciones
literales, de aquí las críticas que muy a menudo han sufrido sus
versiones por parte de filólogos y lingüistas.
Traducir no significa para el filósofo hispano-venezolano
encontrar la correspondencia exacta de la palabra original en la
nueva lengua, sino trasmitir el verdadero espíritu que late en
su prístino decir y que despierta en nosotros (hombres alejados
por varios siglos de distancia) el interés por aquella honda
preocupación reflexiva. Por ello recurre en sus traducciones con
demasiada frecuencia al uso de metáforas y neologismos cuando no
encuentra el término apropiado en nuestra lengua, en un intento
de explotar al máximo las posibilidades del castellano como
lengua de pensamiento que había permanecido ajeno a la
revolución de la modernidad filosófico-científica. Hay en García
Bacca desde esta óptica un proceso de creación, o incluso más
bien de recreación, en que la obra a traducir se transforma en
la obra traducida, no respetando la letra sino el espíritu, no
la forma sino el contenido, no el cuerpo sino el alma.
El problema de la fidelidad al texto se encuentra siempre frente
al riesgo de la interpretación. Salir con bien de estos Escila y
Caribdis es ya tarea casi divina, pero no intentarlo es
pusilanimidad inadmisible. García Bacca en todo momento admite
el reto con una audacia y valentía admirables.
Esta es la relación de las
traducciones
realizadas por García Bacca:
-
1.- Martin HEIDEGGER: La esencia del fundamento.
México, Ed. Séneca, 1941.
-
2.- Tres poemas primitivos de la filosofía griega.
Traducción y notas de David García Bacca.
Quito, Imprenta de la Universidad, 1942.
-
3.- Obras de Platón. Traducción, introducción y notas
de David García Bacca.
Quito, Imprenta de la Universidad, 1942-46, 3 vols.
-
4.- PLOTINO: Enéadas (Enéada I). Traducción y notas
de David García Bacca.
Buenos Aires, Losada, 1942; 2ª ed., 1948, 239 pp. Una
versión parcial de esta traducción se publicó con el título
de Primera Enéada de Plotino (ocho primeras secciones)
en la revista El Hijo Pródigo [México] I, 5 (1943),
pp. 436-440.
-
5.- PLOTINO: Presencia y experiencia de Dios. Selección
de textos. Traducción y notas de David García Bacca.
México, Ed. Séneca, Col. El clavo ardiendo, 1942, 63 pp.
-
6.- El Poema de Parménides (Atentado de hermenéutica
histórico-vital). Traducción y comentarios por David
García Bacca.
México, Universidad Nacional Autónoma de México, Centro de
Estudios Filosóficos de la Facultad de Filosofía y Letras,
Imprenta Universitaria, 1943, XV+237 pp.
-
7.- Los Presocráticos. Traducción, prólogo y notas de
David García Bacca.
México, El Colegio de México, 1943-1944, 2 vols. de XVIII+211
pp. y 181 pp., respectivamente; 2ª ed.: Caracas, Universidad
Central de Venezuela; 3ª ed.: Barcelona, Ariel, 1954.
Reeditado en México por F.C.E. en 1979 y 1980, 397 pp.
-
8.- Martin HEIDEGGER: Hölderlin y la esencia de la poesía.
Traducción y notas de David García Bacca.
México, Séneca, 1944; 2ª ed., Mérida [Venezuela],
Universidad de los Andes, 1968; 3ª ed.: Edición, traducción,
comentarios y prólogo de David García Bacca.
Barcelona, Anthropos, 1989, 87 pp. También se publicó en
Revista Nacional de Cultura [Caracas] nº 109
(marzo-abril 1955), pp. 163-174.
-
9.- EUCLIDES: Elementos de geometría I, II.
Precedidos de Los Fundamentos de la Geometría por D.
Hilbert. Introducción versión y notas de David García Bacca.
México, UNAM, Bibliotheca Scriptorum Graecorum et Romanorum
Mexicana, 1944; 2ª ed., 1992, XCII+41+180 pp. [El texto de
Euclides se ofrece en versión bilingüe. En 1956 se publicó
un segundo volumen con los libros III, IV y V de Euclides
con versión, prólogo y notas de José Álvarez Laso. 2ª ed.,
1992, XIX+240 pp. Texto bilingüe].
-
10.- Soliloquios de Marco Aurelio. Introducción,
selección , traducción y notas de David García Bacca.
México, Secretaría de Educación Pública, 1944, 87 pp.
-
11.- PLATÓN: Banquete. Ion. Versión directa,
introducciones y notas de David García Bacca.
México, UNAM, Bibliotheca Scriptorum Graecorum et Romanorum
Mexicana, 1944, 210 pp. Edición bilingüe.
-
12.- PLATÓN: Eutifrón. Apología. Critón. Versión
directa, introducciones y notas de David García Bacca.
México, UNAM, Bibliotheca Scriptorum Graecorum et Romanorum
Mexicana, 1944, 189 pp. Edición bilingüe.
-
13.- ARISTÓTELES: Poética. Versión directa,
introducción y notas de David García Bacca.
México, UNAM, 1945. Reeditado en Venezuela por la
Universidad Central en 1970 y 1978; hay una 4ª ed. en 1982,
168 pp.
-
14.- Moralistas griegos. Caracteres morales de Teofrasto
y Enchiridion o Manual de Máximas de Epicteto. Versión,
introducción y notas de David García Bacca.
México, Secretaría de Educación Pública, 1945, 85 pp.
-
15.- BOECIO: Consolación por la filosofía. Prólogo y
selección de David García Bacca.
México, Secretaría de Educación Pública, 1945, 88 pp.
-
16.- PLATÓN: Hipias Mayor. Fedro. Versión directa,
introducciones y notas de David García Bacca.
México, UNAM, Bibliotheca Scriptorum Graecorum et Romanorum
Mexicana, 1945; 2ª ed., 1966, CLXXVII+97+97 pp. Edición
bilingüe.
-
17.- PLUTARCO: Vidas paralelas. Selección y prólogo
de David García Bacca.
México, Secretaría de Educación Pública, 1945, 95 pp.
-
18.- JENOFONTE: Memorables (Recuerdos de Sócrates).
Prólogo, traducción y notas de David García Bacca.
México, Secretaría de Educación Pública, 1945.
-
19.- TUCÍDIDES: Guerra del Peloponeso. Traducción,
selección y notas de David García Bacca.
México, Secretaría de Educación Pública, 1945.
-
20.- ESQUILO: Prometeo encadenado. Prólogo, selección
y notas de David García Bacca.
México, Secretaría de Educación Pública, 1946, 74 pp.
-
21.- DESCARTES: Reglas para la dirección del espíritu.
Prólogo y selección de David García Bacca.
México, Secretaría de Educación Pública, 1946.
-
22.- JENOFONTE: Recuerdos de Sócrates. Banquete. Apología.
Versión directa, introducciones y notas de David García
Bacca.
México, UNAM, Bibliotheca Scriptorum Graecorum et Romanorum
Mexicana, 1946, XXXIII+XCVII+541 pp. Edición bilingüe.
-
23.- JENOFONTE: Socráticas. Economía. Ciropedia.
Traducción y estudio preliminar
por David García Bacca.
Buenos Aires, W. M. Jackson, Clásicos Jackson vol. XXIII,
1949, 503 pp. Reeditado en Barcelona, Océano, 1999, XXIII+487
pp. [García Bacca sólo traduce el primer texto, que
reproduce de la edición anterior; la versión de la
Economía es la clásica del licenciado Ambrosio Ruiz
Bamba en Madrid, 1786; para la Ciropedia ha editado
la traducción de Diego Gracián, revisada y corregida por
Casimiro Flórez Canseco en Madrid, 1781].
-
24.- HEIDEGGER: Doctrina de la verdad según Platón y
Carta sobre el humanismo. Santiago de Chile, Universidad
de Chile, Colección Tradición y Tarea, 1953, 234 pp. [J.D.
García Bacca realizó la traducción del primer texto, pp.
111-158, y A. Wagner de Reyna la versión del segundo.
Acompaña la edición un largo estudio de Ernesto Grassi bajo
el título de "El humanismo y el problema del origen del
pensamiento moderno"].
-
25.- Antología del pensamiento filosófico venezolano. 1:
Siglos XVII-XVIII. 2: Siglo XVIII. Suárez y Urbina.
Diccionario filosófico por Federico Riu. 3: Siglo XIX.
Andrés Bello. Introducción sistemática y prólogos
históricos, selección de textos y traducción del latín al
castellano de David García Bacca.
Caracas, Ministerio de Educación, Dirección de Cultura y
Bellas Artes, Biblioteca Venezolana de Cultura, Colección
Andrés Bello, 3 vols.
[vol. I, 1954; vols.
II y III, 1964].
-
26.- Fragmentos filosóficos de los presocráticos.
Caracas, Universidad Central de Venezuela, 1954; 2ª ed.:
Caracas, Ediciones del Ministerio de Educación, Dirección de
Cultura y Bellas Artes, 1963, 363 pp.
-
27.- La doctrina de la guerra justa de los indios en
Venezuela (Tres documentos inéditos del Archivo del Palacio
Arzobispal de Caracas). Nota histórica de E. Arcilla
Forias. Versión paleográfica por Dolores Bonet de Sotillo.
Traducción de las notas latinas por
David García Bacca.
Caracas, Universidad Central de Venezuela, 1954.
-
28.- Tres grandes filósofos-poetas de la Grecia clásica:
Jenófanes, Parménides, Empédocles. Traducción de David
García Bacca.
Quito, Casa de la Cultura Ecuatoriana, 1954.
-
29.- Antología del pensamiento filosófico en Colombia, de
1647 a 1751. Selección de manuscritos, textos,
traducciones del original latino, introducciones por David
García Bacca. Bogotá, Imprenta Nacional, Biblioteca de la
Presidencia de Colombia, 1955, 362 pp.
-
30.- Agustín QUEVEDO y VILLEGAS: Tratados filosóficos.
Selección y traducción del original latino Opera
Theologica por David García Bacca. Caracas, Imprenta
Nacional, 1955, 347 pp.
-
31.- Alfonso BRICEÑO: Disputaciones metafísicas (1638).
Texto traducido del original latino con una introducción por
David García Bacca. Caracas, Universidad Central de
Venezuela, 1955, 206 pp.
-
32.- Textos clásicos para la historia de las ciencias.
Caracas, Universidad Central de Venezuela, Facultad de
Humanidades y Educación, Instituto de Filosofía, 1961-1968,
2 vols. de 151 pp. y 252 pp., respectivamente.
-
33.- Ulrich KLUG: Lógica jurídica. Trad. del alemán
por David García Bacca. Caracas, Universidad Central de
Venezuela, Publicaciones de la Facultad de Derecho vol.
XXV, Ed. Sucre, 1961, 234 pp.
-
34.- Refranero, poemas, sentenciario de los primeros
filósofos griegos (Refranes presocráticos). Traducción
del original griego al castellano por David García Bacca.
Caracas/Madrid, Edime, 1962, 157 pp.; 2ª ed., 1969; 3ª ed.,
1972.
-
35.- Karl MARX: Diferencia entre la filosofía de la
naturaleza según Demócrito y según Epicuro. Primera
traducción completa y directa del original alemán, con todos
los textos griegos y latinos por David García Bacca.
Caracas, Universidad Central de Venezuela, 1973, 218 pp.
-
36.- HEGEL: Scripta latina minora. Dos discursos latinos.
Traducción de David García Bacca. Publicado en la revista
Cultura Universitaria [Caracas] nº 100 (1973), pp.
109-125.
-
37.- Disertaciones latinas de Kant. Traducidas al
castellano por David García Bacca.Caracas, Universidad
Central de Venezuela, 1974, 146 pp.
-
38.- TOMAS DE AQUINO: Del ente y de la esencia.
Comentarios por fray Tomás Cayetano, O. P. Traducción
del latín por David García Bacca.. Caracas, Universidad
Central de Venezuela, 1974, 319 pp.
-
39.- Isaac S. NEWTON: Principios matemáticos de filosofía
natural. Traducción del latín y notas por David García
Bacca. Caracas, Universidad Central de Venezuela, 1977, 53
pp.
-
40.- David HILBERT: Pensamiento axiomático.
Traducción de ........ Caracas, Universidad Central de
Venezuela, 1978.
-
41.- B. RIEMANN: Sobre las hipótesis que hacen de
fundamento de la Geometría. Traducción de David García
Bacca. Caracas, Universidad Central de Venezuela, 1978.
-
42.- H. SCHOLTZ: La axiomática de los antiguos.
Traducción del alemán por David García Bacca. Caracas,
Universidad Central de Venezuela, 1978, 40 pp.
-
43.- PLATÓN: Obras Completas. Primera Parte. Socrática.
Tomo I. Carmides, Lisis, Eutifrón, Apología de Sócrates,
Fedón, Menón. Traducción, prólogo, notas y Clave
hermenéutica de David García Bacca. Caracas, Coedición de la
Presidencia de la República de Venezuela, la Facultad de
Humanidades y Educación y la Dirección de Bibliotecas,
Información, Documentación y Publicaciones de la Universidad
Central de Venezuela, 1980, 446 pp.
-
44.- Obras Completas. Primera Parte. Socrática. Tomo II.
Teeteto, Sofista, Político.
Idem, idem, 1980, 378 pp.
-
45.- Obras Completas. Tomo III. Banquete, Hipias, Fedro.
Idem, idem, 1981, 373 pp.
-
46.- Obras Completas. Tomo IV. Parménides, Protágoras,
Filebo. Idem, 1981, 338 pp.
-
47.- Obras Completas. Tomo V. Eutidemo, Gorgias. Idem,
1981, 201 pp.
-
48.- Obras Completas. Tomo VI. Timeo, Critias, Cratilo.
Idem, 1982, 261 pp.
-
49.- Obras Completas. Tomo VII. República, libros I-V.
Idem, 1982, 304 pp.
-
50.- Obras Completas. Tomo VIII. República, libros VI-X.
Idem, 1982, pp. 309-551.
-
51.- Obras Completas. Tomo IX. Leyes, libros I-VI.
Idem, 1983, 249 pp.
-
52.- Obras Completas. Tomo X. Leyes, libros VII-XII.
Epínomis. Idem, 1983, pp. 250-518.
-
53.- Obras Completas. Tomo XI. Hipias menor, Alcibíades
I, Ion, Laques, Menexeno y Cartas. Idem, 1983, 274 pp.
-
54.- Obras Completas. Tomo XII. Diálogos Dudosos y
Apócrifos. Idem, 1983, 225 pp.
3.- Sobre
algunas traducciones de García Bacca
En la precedente relación, que sobrepasa el medio centenar de
obras, se aprecia muy claramente cómo García Bacca recorrió
todas las épocas de la historia de la filosofía, si bien sería
el pensamiento clásico en lengua griega al que habría de prestar
una especial atención. Y este hecho es tanto más notable si
tenemos en cuenta que apenas había en nuestra idioma
traducciones serias y fiables del pensamiento antiguo, pues la
mayoría de las veces dichas traducciones se realizaban a partir
de versiones francesas en vez del original griego. Además, la
gran actividad traductora del momento se refería casi con
exclusividad a obras de autores modernos y contemporáneos. Por
ello hay que insistir en el caso excepcional que constituye
García Bacca, juntamente con José Gaos. Las siguientes palabras
de Emilio Lledó lo corroboran:
En la cultura filosófica de la
lengua española Gaos constituye, creo, un caso singular,
junto con otro transterrado, Juan David García Bacca. En una
época en que la filosofía, en los países de habla española,
olvidaba la gran tradición griega de la que apenas había
ediciones y traducciones, Gaos y García Bacca intentaron
ponernos delante de esa tradición y facilitarnos su cultivo.
Porque, efectivamente, con toda la importancia que la propia
y original creación tenga para el desarrollo de la
filosofía, parece que esa creatividad encuentra su cauce más
ancho y fluido entre las orillas de la tradición. Tal vez
como complemento a los grandes escritores filosóficos que,
como Unamuno y Ortega, habían encontrado en el ensayo una
forma brillante y libre de filosofar, el esfuerzo de Gaos y
García Bacca se había centrado, al menos inicialmente, en la
más modesta tarea de llevarnos hacia "los textos mismos", a
aquellos textos con los que comienza nuestra tradición
filosófica y que constituyen la disciplina y el estímulo más
vigoroso para desarrollar el propio pensamiento.
Fue en la década de los 40, en los primeros años del exilio y
durante su fructífera estancia en la Universidad Nacional
Autónoma de México (entre 1942 y 1947), cuando García Bacca
realizó la mayoría de traducciones de clásicos del pensamiento
griego, con excepción de las Obras Completas de Platón,
que habrían de constituir su testamento filosófico en los
inicios de la década de los 80.
Desde los presocráticos hasta el neoplatónico Plotino, el
pensador hispano-venezolano recorrió toda la filosofía antigua
con una especial insistencia en Parménides y Platón, aunque sin
olvidar a Aristóteles y a los representantes de la ciencia de la
época. Haciendo una breve exposición cronológica, publicó varias
ediciones diferentes de textos presocráticos señaladas con los
números 2, 6, 7, 26, 28 y 34. En Quito dió a la estampa primero
Tres poemas primitivos de la filosofía griega (nº 2) que
doce años después reeditaría como Tres grandes
filósofos-poetas de la Grecia clásica: Jenófanes, Parménides,
Empédocles (nº 28); estos tres poemas serían luego incluidos
en las diversas colecciones de fragmentos presocráticos (números
7, 26 y 34).
Ahora bien, el trabajo de mayor enjundia filosófica, por el
esfuerzo hermenéutico-interpretativo que supuso, estuvo dedicado
a Parménides. Recién llegado a México llamado por José Gaos para
enseñar filosofía en la Universidad Nacional Autónoma de la
capital, publicó El Poema de Parménides (Atentado de
hermenéutica histórico-vital) (nº 6), un denso trabajo de
más de doscientas cincuenta páginas, de las que tan sólo doce
contienen la traducción y el resto un extensísimo comentario a
los versos y estrofas del texto. La traducción ha sido dividida
en tres partes: Proemio, Poema ontológico ["Lo pat-ente según el
ente". Tà pròs alétheian] y Poema fenomenológico ["Lo que
'parece' según lo que 'aparece'"]. Tà pròs dóxan]. Sobre
la forma de traducción, el propio García Bacca nos dice haber
adoptado
(...) una forma mixta de verso
y prosa, dando a la prosa una redacción sentenciosa, casi de
fórmula técnica, para hacer resaltar la cualidad de
"principios" ontológicos que ciertas afirmaciones
parmenídeas poseen.
Los hexámetros originales han sido dispuestos en estrofas: 9 en
la primera parte, 19 en la segunda y 12 en la tercera. Lamenta
el traductor no poseer la facultad poética de un Mallarmé o de
un Valéry para habernos ofrecido una versión más poética y
musical, próxima al original griego, aunque agradece a sus
amigos y poetas José Carner y Alfonso Reyes la ayuda que le han
prestado para lograr una mayor sonoridad; igualmente se refiere
a José Gaos por la ayuda técnica prestada sobre el texto griego.
No especifica García Bacca de donde traduce, aunque es
presumible que sea de la obra Die Fragmente der Vorsokratiker
de H. Diels.
Por lo que respecta al uso de la palabra atentado en el
título de la obra, García Bacca nos quiere decir cómo nosotros,
los modernos, sólo podemos enfrentarnos al texto antiguo por
medio de la interpretación (que es tanto recreación como
invención, según se dijo supra), es decir, hermenéutica
histórico-vital. Platón, evidentemente, no necesitaba
interpretar a Parménides pues ambos eran el mismo presente
histórico, pero nosotros, que no lo somos, necesitamos de la
interpretación que es un auténtico parricidio, un crimen
intelectual, un pecado cometido conscientemente y que, por lo
mismo, libera nuestra alma de la angustia de la culpa. Es, en
todo caso, el rechazo de la tarea de ciertos filólogos que
cercenan nuestro deseo de pensar y de ser hombres libres:
E imitando una de esas frases de nuestro Unamuno -el que de
rabia y enojo se murió, que éste es, y no la angustia
heideggeriana, uno de los modos más castizos de morirse un
español-, diría : "hay que ir a rescatar el Poema de
Parménides del poder de los bachilleres, curas, barberos,
duques y canónigos que lo tienen ocupado"; rescatarlo, en
especial, del poder de los filólogos, de ciertos filólogos,
que, los muy benditos, se creen habernos hecho un gran
servicio a los filósofos con reunirnos "los Fragmentos de
los presocráticos", y hasta nos ofrecen compasivos, por si
no sabemos tanto chisme de griego como ellos, una traducción
intransitable e ininteligible.
Contra tales filólogos, bachilleres, curas, barberos, duques
o canónigos en filosofía o de la filosofía, va esta obra.
Sale, pues, cargada, recargada y sobrecargada de intenciones
asesinas, de atentados criminales en filosofía.
Mas el lector comprensivo, que
no padezca de la enfermedad de nuestra época: "la angustia o
angostura vital", no descubrirá en esta obra sino un
humilde, sincero y parcial intento de "salvación individual".
Ya suficientemente prevenidos sobre el atentado realizado con
Parménides, García Bacca nos advierte a continuación su decisión
de seguir en esa línea con el resto de los poemas de los
presocráticos y los diálogos de Platón, dando por hecho el uso
legítimo de formas literarias en el discurso filosófico:
Me permito recordar a los críticos que esta obra es un
"atentado", y se lo recuerdo no para pedir su indulgencia y
perdón, pues estoy determinado a repetir el atentado con
todos los poemas de los presocráticos y con los diálogos
platónicos, sino para que ellos conviertan este atentado en
realidad, y pueda, con sus buenos ejemplos y éxitos, ensayar
yo mismo con más probabilidades de éxito los géneros
literarios del poema filosófico según el modelo "Un coup de
dés jamais n'abolira le hasard" de Mallarmé, y el diálogo
filosófico, iniciado por Valéry en "L'âme et la danse;
Eupalinos".
Y la reintroducción en
filosofía de las formas literarias "diálogo filosófico" y
"poema filosófico" aspira simplemente a desterrar las formas
de manual, de disertación académica, de exposición
sistemática... formas que están matando la filosofía y que
no permiten saber si el autor "vive", y si no es una broma
de mal gusto anteponer a una obra de "verdades
supratemporales, supraesenciales y supraindividuales" el
nombre propio de una persona concreta y viviente en este
tiempo, en este espacio, en esta época histórica.
La edición garciabaquiana se abre con un lema que contiene tres
citas que giran en torno a la importancia del mito como origen y
configuración del saber filosófico. Empieza con Hesíodo:
Nosotros los pastores -rudos, malas lenguas, vientres
insaciables-, sabemos dar apariencias de verdad a lo falso;
pero sabemos también, si nos lo proponemos, decir la verdad
bajo la forma de mitos.
(Teogonía, vr. 28 sg.)
Continúa con Parménides:
Yo soy quien habla; pon tú cuidado, por tu parte, en
escuchar el mito.
(La Diosa reveladora del Poema a Parménides. Poema
ontológico. I, 1)
Y concluye con Aristóteles,
en donde sabiduría y mito se identifican y el filósofo es "filómythos":
El amante de la sabiduría es, a su manera amante de los
mitos.
(Metafísica, I, cap. II)
Como ejemplo de la traducción realizada por García Bacca
reproduzco a continuación el comienzo de la vía de la verdad y
doy también, para su comparación, las versiones de Montero
Moliner y Conrado Eggers-Victoria E. Juliá.
Traducción de García Bacca:
I.1
Atención, pues;
que Yo seré quien hable:
Pon atención tú, por tu parte, en escuchar el mito:
cuáles serán las únicas sendas investigables del Pensar.
I.2
Esta:
Del Ente es ser; del Ente no es no ser.
Es senda de confianza,
pues la Verdad la sigue.
I.3
Estotra:
Del Ente no es ser; y, por necesidad, Del Ente es no ser,
te he de decir que es senda impracticable
y del todo insegura;
porque ni el propiamente no-ente conocieras,
que a él no hay cosa que tienda,
ni nada de él dirías:
que es una misma cosa el Pensar con el Ser.
Así que no me importa por qué lugar comience,
ya que una vez y otra
deberé arribar a lo mismo.
La versión de Montero Moliner dice así:
Pues bien, te contaré (tú escucha y recuerda el relato)
cuáles son las únicas vías de investigación que son
pensables:
La primera, que Es y no es No-ser
es la vía de la creencia (pues sigue a la Verdad).
La otra, que no es y es necesariamente No-ser,
ésta, te lo aseguro, es una vía impracticable.
Pues no conocerías lo No-ente (ello es imposible)
ni lo expresarías.
Pues lo mismo es el pensar y el
Ser.
Igual es para mí por donde comience.
Pues allí mismo tendré que
volver de nuevo.
Por último, la traducción de este
mismo fragmento realizada por Conrado Eggers y Victoria E. Juliá
es como sigue:
Pues bien, te diré, escucha con atención mi palabra,
cuáles son los únicos caminos de investigación que se puede
pensar;
uno: que es y que no es posible no ser;
es el camino de la persuasión (acompaña, en efecto, a la
Verdad);
el otro: que no es y que es necesario no ser.
Te mostraré que este sendero es por completo inescrutable;
no conocerás, en efecto, lo que no es (pues es inaccesible)
ni lo mostrarás.
Pues “sólo” lo mismo puede ser y pensarse.
Común es para mí
aquello desde donde comienzo; pues allí volveré nuevamente.
En Los Presocráticos (nº 7), Fragmentos filosóficos de
los presocráticos (nº 26) y Refranero, poemas,
sentenciario de los primeros filósofos griegos (nº 34)
García Bacca reproduce las mismas traducciones con ligerísimas
variantes; el nº 27 no lleva prólogo ni advertencias, y el nº 35
carece de las notas que acompañan los demás. Los textos han sido
traducidos de la compilación de Diels-Krantz Die Fragmente
der Vorsokratiker (ediciones de 1934-1936 y 1951-1952) y
unos pocos de la edición de Mullach (Didot). La estructura de
los tres libros es la misma, aunque varíe el orden en que
aparecen las tres partes. Una la constituyen los poemas
filosóficos de Jenófanes, Parménides y Empédocles; otra contiene
el refranero clásico griego, es decir, las sentencias de los
siete sabios: Cleóbulo, Solón, Quilón, Tales, Pítaco, Bías y
Periandro; y una tercera está formada por los fragmentos
filosóficos de Heráclito, Alcmeón, Zenón, Meliso, Filolao,
Anaxágoras, Diógenes de Apolonia, Leucipo, Metrodoro de Kío y
Demócrito (Demócrates).
La edición señalada con el nº 7
lleva un Prólogo y unas Advertencias donde el traductor da
cuenta y razón del modo como ha traducido los tres poemas
filosóficos con una fidelidad extrema al original griego que
desdice bastante su proceder en la mayoría de los casos, no
siguiendo el orden de la edición de Diels-Krantz, y manteniendo
siempre una versión más filosófica que filológica. Como los tres
poemas eran recitados y cantados por sus autores en el amplio
peregrinar (épistrofosi) por los áridos paisajes de
Grecia y sus colonias, a modo de los rapsodas épicos ("así iban
por el mundo nuestros antepasados en la filosofía"),
ha querido el traductor, en la medida de lo posible (que es más
bien imposible), reproducir los hexámetros originales en
estrofas filosóficas con ritmo, acentuación y melodía cantables.
Y en ese peregrinar, a veces, "aquellos locos divinos que se
llamaron Jenófanes, Parménides y Empédocles" acabaron tal mal
que fueron despedidos, como le ocurrió también a Don Quijote, a
pedradas
por los mismos a quienes iban a ayudar.
La traducción de Platón merecería un capítulo aparte por el
esfuerzo que tuvo que suponer verter al castellano toda su obra
completa. Como recientemente ha reconocido un estudioso de estas
versiones platónicas,
Hubo, en realidad, en GB una
interacción dialéctica entre traducción e interpretación: el
empeño por verter el griego de Platón al español más
adecuado fue, para él, la manera más genuina de adentrarse
en el pensamiento del filósofo ateniense; y este esfuerzo de
penetración progresiva le hizo cada vez más sensible a la
frase y al párrafo que más justicia hacen a los textos
platónicos, pletóricos de sentido.
Ya en la década de los 40 publicó varios diálogos de Platón,
primero en Quito (nº 3) y luego en México; la editorial de la
Universidad Nacional Autónoma de México disponía de una
pretigiosa colección, la Bibliotheca Scriptorum Graecorum et
Romanorum Mexicana, que publicaba las obras en edición
bilingüe con aparato crítico e introducciones filosóficas. En
ella salieron tres volúmenes conteniendo Banquete e
Ion (nº 11), Eutifrón, Apología y Critón (nº
12), y Hipias Mayor y Fedro (nº 16). Aunque García
Bacca no especifica claramente el texto griego que reproduce y
del que hace la traducción, parece verosímil que usa la edición
de la Association Guillaume Budé y la de H.N. Fowler en Loeb
Classical Library. Como ejemplo y resumen del método de trabajo
hermenéutico llevado a cabo por el traductor en el nº 16, de las
167 páginas en que está distribuido, 32 corresponden a la
introducción filosófica al Hipias Mayor (en donde analiza
el programa de tratamiento ontológico de la belleza según
Sócrates y el plan óntico concreto según Hipias, y se concluye
con las definiciones de belleza); 95 están dedicadas al Fedro
(con un estudio sobre el problema de la trascendencia y
decadencia del alma, amor y belleza y un análisis de las
relaciones entre retórica y dialéctica); 5 contienen las notas
al texto griego reproducido dando cuenta de las variantes según
las diferentes versiones y las lecturas de los comentaristas; y,
por último, 28 están dedicadas a las notas sobre la traducción
castellana. Estas notas son de tres tipos: sobre la manera de
traducir determinados términos unas; otras dan cuenta de los
personajes históricos o míticos que aparecen en los textos o los
lugares geográficos que se citan; las demás aclaran determinados
aspectos filosóficos de Platón y de los otros pensadores con los
que dialoga y polemiza.
Pero no será hasta la época de
plena madurez, treinta y cinco años más tarde, cuando García
Bacca ya octogenario complete la traducción definitiva de los
escritos del filósofo ateniense, una empresa sólo posible
gracias a la colaboración de tres instituciones: la Presidencia
de la República de Venezuela, la Facultad de Humanidades y
Educación y la Dirección de Bibliotecas, Información,
Documentación y Publicaciones de la Universidad Central de
Venezuela. Realizada en doce volúmenes (números 43 a 54)
apareció en el breve período comprendido entre abril de 1980 y
junio de 1983 con los títulos que se especifican en nota
.
El propio García Bacca justificó los porqué de su
traducción al comienzo del prólogo con que se inicia el volumen
primero: necesidad, conveniencia y lujo, tres razones para hacer
algo:
La primera lo es más que
suficiente en todos los órdenes, desde el vital al cultural;
la segunda, simplemente suficiente; la tercera,
insuficiente, -menos respecto de ciertas cosas, que, para
algunas personas, resulta ser el lujo la más potente,
decorosa y urgente de las necesidades.
Como Platón se ocultó tras el nombre de Sócrates, y como tampoco
aparece interviniendo en los diálogos, no podemos saber en
realidad qué sea de Platón y qué de Sócrates; por eso el
traductor gusta de la expresión "Obras completas de
Sócrates-Platón". La estructura de estos tomos es siempre la
misma: el vol. I contiene un prólogo general (pp. 5-46) y
una clave hermenéutica (pp.47-80) que vuelve a reproducir
en el vol. III (pp. 7-82). Luego, cada obra va precedida de un
argumento donde expone los personajes (codialogantes
filosofantes los llama García Bacca, mientras que a Sócrates se
refiere como filosofante dialéctico) y la temática o problemas a
desarrollar. Para concluir con una serie de notas
críticas que justifican la traducción de determinados términos o
vocablos, la aclaración de puntos filosóficos secundarios, o
bien explicitan algunas alusiones y menciones a personajes
históricos, sucesos narrados, etc., que contextualizan cada una
de las obras.
Conviene advertir el orden que el traductor confiere a los
diálogos platónicos, desmarcándose absolutamente tanto de las
clasificaciones antiguas como modernas. Divide su edición en
tres partes. Una primera, denominada Socrática,
comprendería todos aquellos diálogos en los que interviene
Sócrates, ya como dialogante-oyente, ya como
dialogante-director: Parménides, Sofista, Timeo, Carmides,
Lisis, República, Banquete, Fedro, Fedón. Si algo sorprende
de esta ordenación es que Parménides sea el diálogo
primero y Fedón el último. La segunda parte, que denomina
Académica, se correspondería con las obras compuestas en
la Academia (387-347): Leyes, Teeteto, Sofista, Político,
Filebo. Y la tercera o Biográfica estaría compuesta
por las Cartas. De cada diálogo se reproduce la primera
página en griego, así como otras que se corresponden con pasajes
célebres e importantes.
En la clave hermenéutica se
abordan algunas cuestiones fundamentales y técnicas para su
traducción-interpretación de Platón. A destacar lo que llama
"palabras acorde de significados",
tomando dicho concepto de la música para referirse a palabras
plurisignificacionales frente a otras que son
unisignificacionales: así "lógos", que significa razón,
discurso, dicho, leyenda, relato, cuento, disertación,
proposición, definición, razonamiento, fórmula, ley,
consideración y proporción. Luego vienen frases típicas o
unidades conceptuales-verbales a modo de fórmulas; si hay
palabras acorde, también frases acorde: "lógo kaì
ergo", kalòs kagathós", etc. En tercer lugar, conexiones
típicamente filosóficas: p. e., "idéa-eidos-eídolon". Por
último, indicadores de existencia, con referencia a nombres
propios: Sócrates, Zenón, Parménides, el Extranjero de Elea...;
a expresiones: ¡por Zeus!, ¡por los dioses!...
El prólogo nos ofrece la mejor exposición de la teoría
garciabacquiana de la traducción. Dada la simbiosis intelectual
que se produce entre traductor y autor no pueden sorprendernos
las referencias a García Bacca como autor-traductor,
filósofo-traductor y, en definitiva, autor-filósofo-traductor,
que todo eso es, y mucho más, nuestro pensador en su empeño
para dar sentido, y hacer
sensible y sentida, una peculiarísima e inevitable
dificultad de una traducción-transmisión de Sabiduría entre
unos hombres idos -"pasados", hace 2.500 años- y otros
hombres presentes: los de habla castellana de 1980.
La edición griega utilizada por García Bacca es la publicada por
"Les Belles Lettres. Association Guillaume Budé", de cuya
traducción francesa también se ha servido para la versión
castellana, al igual que la inglesa de Loeb Classical Library,
siendo ambas asímismo usadas para las introducciones y las
notas. Otros textos de apoyo han sido el Liddell-Scott Greek
Dictionary (Oxford, 1951), el Lexicon platonicum de
Astius (1936), la Real Enziklopädie der Altertumswissenschaft
de Pauly-Wisova y la edición de Burnet (Oxford, 1953) para el
texto griego.
De Aristóteles tradujo la Poética (nº 13) a partir de las
ediciones de J. Hardy en la Association Guillaume Budé (París,
1932) y W. Hamilton Fyfe en Loeb Classical Library (1939).
Precede al texto, que se acompaña de 244 notas críticas, una
larga introducción filosófica de cien páginas. Además, realizó
una versión de los Analíticos posteriores que se
mencionará más adelante.
Bajo el título de Moralistas griegos (nº 14) García Bacca
recogió una selección de los Caracteres, del aristotélico
Teofrasto, y del Enchiridion o Manual del estoico
Epicteto.
Un capítulo muy importante de las traducciones lo constituyen
los textos científicos. Preocupado por la ciencia desde sus años
juveniles de formación en el extranjero, García Bacca fue
desarrollando a lo largo de su vida una original y profunda
reflexión sobre la ciencia contemporánea hasta el punto de
elaborar una filosofía de la ciencia. Y dado su interés especial
por el mundo clásico, no puede extrañarnos que pusiera, con
frecuencia, su mirada en autores como Euclides, los pitagóricos,
Tales, Plutarco, Zenón o Aristóteles, entre otros. Se inició con
la traducción parcial de los Elementos de Geometría de
Euclides (nº 9) según el texto griego de I.L. Heiberg y H. Menge
en la Bibliotheca scriptorun graecorum et romanorun
teubneriana (Lipsiae, 1881-1885) y la traducción italiana de
Enriques Gli Elementi d'Euclide e la critica antica e moderna
(Roma, 1925). Y culminó su trabajo con los dos volúmenes de
Textos clásicos para la historia de las ciencias (nº 32),
una excelente antología tomada de Ivor Thomas: Selections
illustrating the history of greek Mathematics. Vol. I, From
Tales to Euclides (Colección Loeb, 1939) para el volumen
primero, conteniendo el segundo los Analíticos posteriores
de Aristóteles según el texto griego de Ross (Aristotle's
Prior and Posterior Analytics, a revised text with
introduction and commentaries, Oxford, at the Clarendon Press,
1949). No se ofrece una edición íntegra del texto aristotélico,
pero sí casi entera.
La figura del neoplatónico Plotino
despertó el interés de García Bacca en los inicios del exilio.
De él tradujo la Primera Enéada (nº 4) con comentarios
introductorios y notas técnicas, basándose en el texto griego
establecido por Bréhier (París, Association Guillaume Budé,
Société d'Editions Les Belles Lettres, vol.I, 1924); también
tuvo en cuenta la traducción latina de Marsilio Ficino, que es
de 1492. Aunque el filósofo hispano-venezolano tenía la
intención de traducir íntegramente las Enéadas, sólo
editó ésta primera, así como una selección de la cuarta bajo el
título de Presencia y experiencia de Dios (nº 5),
centrada en los planteamientos místicos de Plotino, con textos
intercalados de San Juan de la Cruz y de Santa Teresa de Jesús
para demostrar que la experiencia mística no es monopolio de
ninguna religión positiva y que una filosofía de tipo dialéctico
como la plotiniana puede ser tan eficaz o más en el acercamiento
a Dios como las vías purgativa e iluminativa de la mística
clásica. Publicó además, por separado, un buen estudio
introductorio sobre la filosofía de Plotino.
Además tradujo a autores no filósofos, destacando de manera muy
especial Jenofonte en dos volúmenes con Recuerdos de
Sócrates. Banquete. Apología (nº 18 y 22) y Socráticas.
Economía. Ciropedia (nº 23) en ediciones íntegras; y
antologías de las Vidas paralelas de Plutarco (nº17), la
Guerra del Peloponeso de Tucídides (nº19) y el
Prometeo encadenado de Esquilo (nº 20).
Por lo que respecta a la filosofía
romana, García Bacca tradujo extractos selectos de los
Soliloquios del emperador y filósofo estoico Marco Aurelio (nº
10) y de la Consolación por la filosofía de Boecio (nº15).
Aunque según Izuzquiza
tradujo obras de Cicerón
y Lucrecio,
lo cierto es que sólo les puso prólogos e introducciones.
De filosofía medieval sólo tradujo un texto, si bien
importantísimo: el opúsculo De ente et essentia (nº 38)
de Santo Tomás de Aquino con los cometarios del cardenal
Cayetano.
El pensamiento escolástico colonial
ocupó también mucho tiempo de las preocupaciones filosóficas de
García Bacca.
A mediados de la década de los 50 publicó una serie de obras que
ponían de manifiesto la pujanza y vitalidad de la filosofía en
los nuevos territorios incorporados a la corona española. Desde
la Antología del pensamiento filosófico venezolano (nº
25) en tres volúmenes, con un amplio recorrido entre los siglos
XVII y XIX a través de Alfonso Briceño, Agustín Quevedo y
Villegas, Tomás Valero, Juan Antonio Navarrete, Francisco José
Urbina, Antonio José Suárez, Federico Riu y Andrés Bello; hasta
las ediciones más específicas de los Tratados filosóficos
de Agustín Quevedo (nº 30) y las Disputaciones metafísicas
de Alfonso Briceño (nº 31); o La doctrina de la guerra justa
(nº 27); sin olvidar la Antología del pensamiento filosófico
en Colombia, de 1647 a 1751 (nº 29). Recuperación de toda
una tradición filosófica que García Bacca creía necesaria para
fortalecer la identidad propia de las tradiciones culturales
hispanoamericanas.
El capítulo final de su labor
traductora se refiere a las etapas moderna y contemporánea. Aun
sabiendo de su interés por la filosofía clásica, García Bacca
fue un hombre de su tiempo que pensó para su tiempo. Por ello
tradujo a autores que han marcado el pensamiento de la
modernidad desde Descartes a Heidegger. Del filósofo francés nos
dejó una selección de las Reglas para la dirección del
espíritu (nº 21) y lo mismo hizo con Isaac Newton y sus
Principios matemáticos de filosofía natural (nº 39), tomando
de la edición latina de 1687 el capítulo de las definiciones y
los tres primeros axiomas añadiendo una serie de notas
explicativas. Por lo que respecta a las Disertaciones latinas
de Kant (nº37), García Bacca tradujo Forma y principios
del mundo sensible e inteligible (1770) y Nueva
dilucidación de los principios primeros del conocimiento
metafísico (1775) a partir de la edición crítica de la
Academia de Berlín; la traducción de Nova dilucidatio...
recibió fuertes críticas por parte de Agustín Uña
tachándola de muy deficiente. En cuanto al texto Scripta
latina minora (nº 36), en él se recogen dos discursos
parciales de Hegel como director del Gymnasium de Nürenberg.
La disertación Diferencia entre la filosofía de la naturaleza
según Demócrito y según Epicuro (nº 35), trabajo doctoral de
Marx, constituye la primera traducción completa y directa del
original alemán al castellano con todos los textos griegos y
latinos tomando como base la clásica edición MEGA. La filosofía
de Heidegger, por su parte, ejerció una gran influencia sobre el
pensamiento de García Bacca desde siempre y ello se refleja en
las versiones aquí mencionadas: La esencia del fundamento
(nº 1), que es su primera traducción, la Doctrina de la
verdad según Platón (24), y, sobre todo, Hörderlin y la
esencia de la poesía (nº 8), con una serie de comentarios
interesantísimos que ocupan la mitad de la edición.
De Ulrich Klug, profesor de la Universidad de Heidelberg,
traduce Lógica jurídica (nº 33), una obra que plantea la
importancia de la lógica dentro del marco estricto de la ciencia
del Derecho. Además, su preocupación por la axiomática, la
logística y todo lo relativo a la formalización, le lleva a
interesarse por una serie de trabajos en este campo donde
destacan especialmente los de David Hilbert, profesor en
Könisberg y Gotinga, del que nos ofrece Los Fundamentos de la
Geometría (nº 9) y Pensamiento axiomático (nº40); el
primero de estos trabajos es una fundamentación de la geometría
euclidiana, de ahí que apareciese juntamente con su traducción
de los libros 1º y 2º de los Elementos de geometría de
Euclides. También traduce Sobre las hipótesis que hacen de
fundamento de la Geometría (nº 41) de Bernhard Riemann,
profesor en Gotinga especializado en el desarrollo de las
geometrías no euclidianas, y La axiomática de los antiguos
(nº 42) de Heinrich Scholtz, profesor en Kiel y Münster.
Hasta aquí la
referencia a todos sus trabajos de traducción. Una tarea que
sitúa a Juan David García Bacca entre los filósofos más activos
en este campo, juntamente con Manuel García Morente, José Gaos y
Eugenio Ímaz.
Notas
GAOS, J.: Obras Completas, IX. Sobre Ortega y Gasset
y otros trabajos de historia de las ideas en España y la
América española. México, UNAM, 1992, p. 215.
De la obra mencionada han aparecido los siguientes
volúmenes: I, Dalle origini rinascimentali alla
"historia philosophica". Brescia, Editrice La Scuola,
1981; II, Dall'età cartesiana a Brucker. Brescia,
Editrice La Scuola, 1979; III, Il secondo illuminismo
e l'età kantiana. Padova, Editrice Antenore, 1988, 2
vols.; IV, L'età hegeliana. La storiografia
filosofica nell'area tedesca. Padova, Editrice
Antenore, 1995, tomo I. Está a punto de salir el segundo
tomo de este cuarto volumen sobre la historiografía
filosófica en el área eslavo-danubiana y latina, donde
se incluye la contribución española durante la primera
mitad del siglo XIX, y ya está muy avanzado el volumen
quinto y último, Il secondo Ottocento, donde se
completará la historiografía filosófica española de la
segunda mitad del siglo XIX.
Cfr. mis trabajos: Una nueva luz en la caverna: la
labor traductora de Eugenio Ímaz (1900-1951). En
Sesenta años después. Euskal Erbestearen Kultura.
Edición a cargo de Xabier Apaolaza, José Ángel Ascunce e
Iratxe Momoitio. San Sebastián, Editorial Saturrarán,
2000, vol. II, pp. 227-258; Eugenio Ímaz, intéprete y
traductor de Dilthey. Ponencia presentada en el
Congreso Internacional "Eugenio Ímaz en su centenario
(San Sebastián 1900- México 1951)" celebrado en la
Universidad del País Vasco, San Sebastián, del 12 al 15
de diciembre de 2000 (en prensa); José Gaos
(1900-1969) como traductor. Intervención en el
Congreso Internacional "60 Años Después: La Cultura del
Exilio", celebrado en Madrid, Alcalá de Henares y
Toledo, del 22 al 27 de noviembre de 1999 (en prensa);
"La labor traductora de José Gaos", en Anales del
Seminario de Historia de la Filosofía (Universidad
Complutense de Madrid) nº 18 (2001), pp. 219-235.
Cfr. mis trabajos Los comienzos de la historiografía
filosófica en España. En HEREDIA SORIANO, A. (Ed.):
Mundo Hispánico-Nuevo Mundo: Visión Filosófica. Actas
del VIII Seminario de Historia de la Filosofía Española
e Iberoamericana. Salamanca, Ed. Universidad de
Salamanca, 1995, pp. 483-519; y 150 años de Historia
de la Filosofía en España. En ALBARES ALBARES, R.;
HEREDIA SORIANO, A. y PIÑERO MORAL, R. (Eds.):
Filosofía hispánica y diálogo intercultural. Actas del X
Seminario de Historia de la Filosofía Española e
Iberoamericana. Salamanca, Ed. Universidad de
Salamanca y Fund. Gustavo Bueno, 2000, pp. 319-341.
Existe una excelente obra sobre este tema que abarca,
prácticamente, todo el siglo XIX, de VILLALAIN BENITO,
J.L.: Manuales escolares de España. I, Legislación
(1812-1939). Madrid, UNED, 1997 y II, Libros de
texto autorizados y censurados (1833-1874). Madrid,
UNED, 1999.
Sobre esta figura tan interesante como desconociada del
pensamiento hispánico de la segunda mitad del siglo XIX
existe una excelente tesis doctoral (inédita) de Mª
Dolores Díaz Regadera con el título de José del
Perojo y Figueras (1850-1908). Neokantismo y reformismo,
defendida en la Universidad Autónoma de Madrid en 1995.
Cfr. LÓPEZ ÁLVAREZ, J.: Federico de Castro y
Fernández (1834-1903), Filósofo e Historiador de la
Filosofía. Cádiz, Servicio de Publicaciones de la
Universidad, 1984, pp. 47-48.
Cfr. MARTÍN SOSA, N.: Patricio de Azcárate
(1800-1886), Filósofo e Historiador de la Filosofía.
Salamanca, Ediciones Universidad de Salamanca, 1979, pp.
123-133.
El madrileño Antonio Zozaya (1859-1943), poeta,
novelista y periodista, fue director de La Justicia.
De formación krausista evolucionó hacia la ciencia
experimental. Al finalizar la guerra civil se marchó al
exilio en la célebre expedición del "Sinaia",
falleciendo poco después en México.
Cfr. ASUN, Raquel: "La editorial 'La España Moderna'".
Archivum. Revista de la Facultad de Filología
(Universidad de Oviedo), tomos XXXI-XXXII (1981-1982),
pp. 133-199.
Cfr. mi trabajo 150 años de 'Historia de la
Filosofía' en España, ed. cit., pp. 319-341.
GAOS, José: "Presentación" al libro de Tomás Gurza
Índice de la Revista de Occidente, en Obras
Completas VI: Pensamiento de Lengua Española.
Pensamiento Español. México, UNAM, 1990, p. 243.
Para una visión completa de las traducciones de Eugenio
Ímaz, véase mi trabajo Una nueva luz en la caverna:
la labor traductora de Eugenio Ímaz (1900-1951),
citado en nota 3.
Un estudio muy completo de las traducciones de Dilthey
llevadas a cabo por Ímaz, así como de la relación de las
mismas con el resto de las versiones hispanas y de otras
lenguas, se encuentra en mi trabajo Eugenio Ímaz,
intéprete y traductor de Dilthey, citado en nota 3.
Un estudio detallado de las traducciones realizadas por
Gaos se encuentra en mi artículo "La labor traductora de
José Gaos (1900-1961)", citado anteriormente en nota 3.
Cfr. IZUZQUIZA, I.: El proyecto filosófico de Juan
David García Bacca. Barcelona, Anthropos, 1984, 541
pp.
Cfr. BEORLEGUI, C.: García Bacca o la audacia del
pensar. Bilbao, Universidad de Deusto, 1988, 280 pp.
Cfr. GARCIA BACCA, J.D.: Autobiografía intelectual y
otros ensayos. Caracas, Universidad Central de
Venezuela, 1983, 505 pp.; también Confesiones.
Autobiografía íntima y exterior. Barcelona/Caracas,
Anthropos/Universidad Central de Venezuela, 2000,
XVIII+149 pp.
Cfr. Anthropos. Revista de documentación científica
de la cultura nº 9 (febrero 1982),48 pp.; hay una
nueva edición, muy ampliada, en octubre de 1991, 175 pp.
También debe consultarse el número monográfico dedicado
a Juan David García Bacca, In memoriam, dirigido
por Josefina Bigott: Episteme NS. Revista del
Instituto de Filosofía, Vol. 13, nº 1-3
(Enero-Diciembre, 1993), 176 pp, publicado por la
Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad
Central de Venezuela.
BRUNI CELLI, Blas: "García Bacca: el traductor y el
filósofo", en Episteme NS 13 (1993), pp. 39-40.
"García Bacca tenía, y en esto es importante insistir,
para adelantarse a las críticas superficiales de
siempre, un concepto y una teoría muy particular de la
función del traductor. Cuando él mismo se calificaba de
traductor-autor, de traductor-filósofo, era porque lo
que se bucaba era hacer 'filosóficamente' aprovechable
para nosotros en el siglo XX lo que se dijo de 'viva
voz' entre 'vivientes' hace 25 siglos". En BRUNI CELLI,
B: art. cit., p. 41.
Cfr. GARCIA BACCA, J.D.: "Traducción y Traición", en
Ensayos. Barcelona, Península, 1970, pp. 128-134; y
"Transcribir, traducir, transfigurar", en Anthropos
nº 9 (Octubre 1991), pp. 90-96.
IZUZQUIZA, I.: op. cit., p. 53. En esta obra se
encuentra el mejor estudio sobre la labor traductora de
García Bacca.
"Las traducciones de García Bacca suelen encontrar
frecuentes críticas por parte de los traductores con una
mera formación lingüística. Tales críticas resaltan el
hecho de que García Bacca no respeta la originalidad del
texto a traducir, sino que éste sufre un importante
proceso de transformación, que resulta irreconocible al
término de la traducción. Entrar en esta cuestión exige
abordar el mismo centro de la teoría del texto y de la
teoría de la traducción, y algo que no puede ser, en
modo alguno, marginal, respecto al problema que
mencionamos: la peculiaridad de que sea un literato o un
filósofo el que traduzca los textos de su misma materia,
y que éste intente 'traducir' una experiencia teórica o
literaria y no sólo el mero soporte de la misma". En
IZUZQUIZA, op. cit., pp. 54-55. Es un lugar común
que toda traducción encierra una traición y que el
traductor es un traidor, pero ¿acaso no es mayor
traición la perruna fidelidad al texto original?.
Cfr. GARCIA BACCA, J.D.: "Traducción y Traición", en
Ensayos. Barcelona, Península, 1970, pp. 128-129.
"No debe olvidarse que el procedimiento de traducción
de García Bacca equivale a un verdadero proceso de
creación. Es necesario crear en castellano el mismo
ritmo de pensamiento y lenguaje que se expresa en el
lenguaje que se quiere traducir, y no solamente imitar
ese ritmo. Una imitación, o una transcripción paralela
no puede ser una verdadera traducción, pues obligará a
perder muchos de los elementos esenciales de aquello que
intenta traducirse. Una verdadera traducción supone
transmitir un movimiento de expresión original, que
solamente puede mostrarse mediante la creación de una
expresión también original, que pueda parangonarse con
aquélla". En IZUZQUIZA, I.: op. cit., p. 126.
Para la elaboración del listado de traducciones
realizadas por García Bacca he consultado y contrastado
los libros de I. Izuzquiza y C. Beorlegui citados
supra. Asimismo, de este último, el artículo
"Grandes maestros del exilio vasco. IV. Juan David
García Bacca (1901-1992)", Mundaiz (Universidad
de Deusto. Donostia) nº 47 (1994) pp.145-186; además,
BEORLEGUI, C y ARETXAGA, R.: "Bibliografía de Juan David
García Bacca", en <http://www.ensayistas.org/filosofos/venezuela/g-bacca/bibliode.htm>;
el profesor Beorlegui, catedrático de Filosofía en la
Universidad de Deusto (Bilbao), es el mejor especialista
sobre la filosofía y la obra del pensador
hispano-venezolano, habiéndole dedicado una decena de
monografías. También he revisado los repertorios de
PERDOMO DE GONZALEZ; M.: Bibliografía de Juan David
García Bacca. Caracas, Universidad Central de
Venezuela, 1981, 77 pp.; DIAZ DIAZ, G.: Hombres y
documentos de la filosofía española. Madrid, CSIC,
vol. III, 1988, pp. 380-392; y Anthropos nº 9, en
sus dos versiones. He de señalar las notables
diferencias y errores que existen entre los distintos
listados, lo que me ha llevado a una criba siempre que
me ha sido posible localizar las diferentes
traducciones, tarea no siempre fácil (algunas, aun
teniendo noticia segura de su existencia, no he
conseguido verlas). Aunque no puedo afirmar que el
catálogo de las traducciones de García Bacca aquí
ofrecido sea el definitivo, sí es el más completo
elaborado hasta la fecha.
LLEDÓ, E.: "Prólogo" a Obras Completas de José Gaos
II. Orígenes de la filosofía y de su historia. Antología
de la filosofía griega. El significado de Lambda.
Páginas adicionales. México, UNAM, 1991, p. 5.
GARCIA BACCA, J.D.: "Advertencias preliminares" a El
Poema de Parménides. México, Imprenta Universitaria,
1943, p. XIII. Estas "Advertencias preliminares" están
fechadas en Quito a 13 de abril de 1941.
GARCIA BACCA, J.D.: "Prólogo" a El Poema de
Parménides, p. XI.
"Advertencias preliminares", pp. XIII-XIV; esta nota
introductoria esta fechada en Quito a 13 de abril de
1941. Repárese en las frases finales de la cita que
coinciden con la tesis mantenida por Ortega y Gasset en
el ensayo Ideas para una Historia de la Filosofía
(1942) puesto como prólogo a la traducción de la
Historia de la Filosofía de Emile Bréhier.
El Poema de Parménides, p. 11. El castellano
utilizado es tan duro y arcaico que algunos versos son
ininteligibles. Por eso en una versión más actual del
poema introduce cambios en la estrofa segunda y en el
comienzo de la tercera, quedando así:
I,2
Que el Ente es; y que no hay manera de que el Ente no
sea:
Es senda de confianza, seguida por Verdad.
I.3
Que el no-Ente es; y que hay manera de que el Ente no
sea:
Te he de decir que es senda impracticable...
En Refranero, poemas, sentenciario de los primeros
filósofos griegos. Caracas-Madrid, Edime, 1962, p.
35.
MONTERO MOLINER, F.: Parménides. Madrid, Gredos,
1960, p. 8.
Los filósofos presocráticos, I. Introducciones,
traducciones y notas por Conrado Eggers Lan y Victoria
E. Juliá. Madrid, Gredos, 1978, p. 477.
Los Presocráticos I. Jenófanes - Parménides -
Empédocles. Traducción, prólogo y notas de Juan
David García Bacca. México, El Colegio de México, 1943,
p. VIII del "Prólogo". Dicho prólogo está fechado en la
Universidad de Morelia a 23 de septiembre de 1942.
Cfr. Ibid., pp.
VIII-IX. En este mismo pasaje del prólogo hay una
velada, pero tajante, alusión a España cuando García
Bacca señala cómo en nuestro tiempo y en cierta nación
si un filósofo se atreviera a hablar con valentía,
diciendo las verdades a ciertas personillas, terminaría
en pedradas y en la cárcel.
BRAVO, Francisco: "El Platón de J.D. García Bacca", en
Episteme NS 17 (1993), p. 14.
He aquí el contenido de cada uno de los diferentes
tomos, con indicación del subtítulo y el género a que
pertenece:
Tomo I:
Carmides (O sobre la sapiencia. Ensayo)
Lisis (O sobre la amistad. Obstétrico)
Eutifrón (O sobre lo pío y lo impío. Ensayo)
Apología de Sócrates (Diálogo)
Critón (O sobre la práctica. Ético)
Fedón (O sobre el alma. Ético)
Menón (O sobre la virtud. Ensayo)
Tomo II:
Teeteto (O sobre Ciencia. Ensayo)
Sofista (O sobre lo Ente. Lógico)
El Político
Tomo III:
Banquete (O sobre el amor. Ético)
Hipias Mayor (O sobre la belleza. Disuasivo)
Fedro (O sobre lo bello. Ético)
Tomo IV:
Parménides
Protágoras (Sofistas. Exhibición)
Filebo (O sobre el placer. Ético)
Tomo V:
Eutidemo (O erístico. Refutativo)
Gorgias (O sobre la retórica. Refutativo)
Tomo VI:
Timeo
Critias (O Atlántico)
Cratilo (O sobre la rectitud de los nombres)
Tomo VII:
República (O sobre lo justo. Político)
[Libros I-V]
Tomo VIII:
República
[Libros VI-X]
Tomo IX:
Las Leyes (O la legislación)
[Libros I-VI]
Tomo X:
Leyes
[Libros VII-XII]
Epinomis (O el filósofo)
Tomo XI:
Hipias Menor (O sobre la falsedad. Disuasivo)
Alcibíades I (O sobre la naturaleza del hombre.
Obstétrico)
Ion (O sobre La Ilíada. Ensayo)
Laques (O sobre la valentía. Obstétrico)
Menexeno (O epitafio. Ético)
Cartas
Tomo XII:
Diálogos dudosos:
Alcibíades II (O sobre la plegaria. Mayeútico)
Hiparco (O el codicioso. Ético)
Minos (O sobre la ley. Político)
Los rivales en amores (O sobre la filosofía. Ético)
Teages (O sobre la sabiduría. Mayeútico)
Clitifonte (O protréptico. Ético)
Diálogos apócrifos:
Axíoco (O sobre la muerte)
Sobre lo justo
Sobre la virtud
Demódoco (O sobre la deliberación)
Sísifo (O sobre la deliberación)
Erixias (O sobre la riqueza)
Definiciones
GARCIA BACCA, J.D.: "Prólogo" a Obras completas de
Platón. Caracas, Universidad Central de Venezuela,
1980, vol. I, p. 7.
GARCIA BACCA, J.D.: "Clave hermenéutica", en op. cit.,
p. 49.
"Prólogo" a Obras completas de Platón, p. 28.
Cfr. GARCIA BACCA, J.D.: Introducción general a las
Enéadas. Buenos Aires, Losada, Biblioteca
Filosófica, 1948, 164 pp.
Cfr. CICERON. Cuestiones Académicas. Versión
directa, notas e introducción de Agustín Millares Carlo.
Prólogo de Juan David García Bacca. México, El Colegio
de México, 1944, 201 pp.; también De los deberes.
Versión y notas de A. Millares Carlo. Prólogo de J.D.
García Bacca. México, El Colegio de México, 1945.
Cfr. LUCRECIO CARO, T.: De la Naturaleza de las cosas.
Estudio preliminar de J.D. García Bacca. Caracas,
Ministerio de Educación. Comisión Editorial de las Obras
Completas de Lisandro Alvarado, vol. 6, 1958, XXXIX+487
pp. Edición bilingüe.
Cfr. GARCIA BACCA; J.D.: Autobiografía intelectual y
otros ensayos, ed. cit., pp. 355-439.
Cfr. UÑA JUAREZ, A.: "La Nova dilucidatio de Kant
y su cognitio metaphysica", en La Ciudad de
Dios 197 (1984), pp. 65-126.
Antonio Jiménez
Universidad Complutense de Madrid
[Fuente: Carlos Beorlegui, Cristina de la
Cruz y Roberto Aretxaga, Editores. El pensamiento de Juan
David García Bacca, una filosofía para nuestro tiempo (Actas
del Congreso Internacional de Filosofía: Centenario del
nacimiento de Juan David García Bacca). Bilbao: Universidad de
Deusto, 2002.]
© José Luis Gómez-Martínez
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correspondan.
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