"La filosofía de García Bacca y
el entorno filosófico mexicano"
Alberto Saladino
Arribo de
Juan David García Bacca a México
Juan David García Bacca
llegó a tierras mexicanas en 1942, cuando contaba con cuarenta y
un años de edad; era un pensador ya formado pues había obtenido
su doctorado de filosofía y letras en la Universidad de
Barcelona y la carrera de matemática y física la había cursado
en las Universidades de Zurich y en Munich, graduándose en ésta,
además hizo cursos de filosofía griega y de otros tópicos en las
Universidades de Lovaina, Bruselas y París. Más aún, al arribar
a tierras americanas, a Ecuador en 1938, había producido ya una
importante y amplia obra filosófica, pues contaba con la
publicación de cinco libros en los cuales se vislumbran aportes
a los campos de la epistemología, filosofía de la ciencia y
lógica. En efecto, en Barcelona le habían editado: Algunas
consideraciones sobre el problema epistemológico (1932);
Las nociones de causa, efecto y causalidad en las ciencias
físicas modernas (1933); Estructura lógica de las
ciencias físicas (1936) -trabajo con el cual había obtenido
el doctorado-; Introducción a la lógica moderna (1936), e
Introducción a la logística (1935-1936). Cuando ya se
encontraba en América apareció impresa en París su
Interprétation historique de la logique classique et moderne
(1939).
Su contacto con México
lo había anticipado, toda vez que promovió la publicación de dos
obras fundamentales: Invitación a filosofar en dos tomos,
abordando en el primero(1940) la forma del conocer filosófico y
en el segundo (1942) el conocimiento científico, y la
Filosofía de las ciencias: Teoría de la relatividad (1941),
de manera que cuando pisa suelo mexicano fue recibido como un
integrante, de reconocido prestigio, de la comunidad
intelectual.
Hacia 1942 ayudaba a animar el
ambiente cultural nacional de la comunidad de transterrados
españoles, de suerte que ellos seguramente fueron los más
prestos en la acogida de Juan David García Bacca. En ese
numeroso grupo de sus paisanos destacaban científicos y
humanistas.
Entre algunos de los hombres de ciencia deben citarse los casos
de Cándido Bolívar (1897-1976), Ignacio Bolívar (1850-1944),
Odón de Buen (1863-1945), Rafael de Buen (1891-1966), Honorato
de Castro (1885-1962), Leonardo Martín Echeverría (1894-1958),
Faustino Miranda (1905-1964), Bibiano F. Osorio y Tafall
(1903-1993), José Pluche, Enrique Rioja (1895-1963).
De los humanistas es
oportuno recordar a Carlos Bosch García (1919-1995), Juan Comas
(1900-1979), José Manuel Gallegos Rocafull (1895-1963), José
Gaos (1900-1969), Santiago Genovés T. (1923), Eugenio Ímaz
(1900-1950), Agustín Millares Carlo, Eduardo Nicol (1907-1900),
Juan A. Ortega y Medina (1913-1995), Ángel Palerm (1917-1980),
Adolfo Sánchez Vázquez (1915), Jaime Serra Hunter (1878-1943),
Germán Somolinos D'Ardois (1911-1973), Joaquín Xirau
(1895-1946); Ramón Xirau (1924), María Zambrano (1907-1977).
Cuando arriba García
Bacca a México encuentra esa comunidad estudiosa inmersa en el
proceso de integración a la vida cultural mexicana, hecho al que
contribuyó, pues se le abrían perspectivas para su desarrollo
intelectual. El reconocimiento a su obra le permite su inmediata
adscripción a actividades académicas, de manera que durante los
cinco años que vivirá en México, de 1942 a 1947 participó en
diversos esfuerzos de coadyuvancia al dinamismo cultural
mexicano.
Durante el quinquenio
de sus estancia en México se desempeñó como catedrático de
filosofía en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM),
realizó una labor editorial encomiable, fue conferencista en
diversos eventos. Si bien luego de su salida del país no volvió
a dictar más cursos, en verdad nunca se desligó de México, pues
durante las décadas siguientes del siglo XX mantuvo una activa
colaboración editorial y participó como conferenciante en
ciertos eventos, por ejemplo el primer congreso mexicano de
física.
Obra editorial
Uno de los propósitos
del proyecto filosófico de Juan David García Bacca consistió en
estimular la reflexión en español, de manera que tomó a México
como plataforma para desarrollar sus principales quehaceres
intelectuales al difundir los temas más importantes de la
filosofía. Para el efecto, escribió y publicó artículos y
ensayos en las más prestigiadas publicaciones periódicas como
Cuadernos Americanos y Filosofía y Letras; escribió
libros que vieron la luz mediante los sellos de distintas casas
editoriales como la Universidad Nacional Autónoma de México,
Universidad Veracruzana, Fondo de Cultura Económica, El Colegio
de México, Editorial Árbol, Editores Unidos Mexicanos, Editora
Central y la Secretaría de Educación Pública; puso, como
traductor y editor, al alcance de los interesados y de los que
interesó textos de filósofos griegos y latinos, al ser uno de
los principales e iniciales protagonistas de la colección
Bibliotheca Scriptorum Graecorum et Romanorum Mexicana de la
UNAM.
Su producción
hemerográfica en México la inició durante su estancia en el
país, pero la prolongó varias décadas después. En Cuadernos
Americanos aparecieron los textos siguientes: "Las flores y
la flor; filosofía y las filosofías" (1944); "La concepción
poética del universo físico" (1944); "El existencialismo alemán
y existencialismo francés (Heidegger y Sartre)" (1947); “Nuestro
cuerpo (su pasado, presente y porvenir)" (1957); “Camus y la
filosofía contemporánea” (1958); “Una vez más acerca de libertad
e historia” (1966) y “Ciencia, técnica, historia, filosofía en
la atmósfera cultural de nuestro tiempo” (1970).
Sus colaboraciones en
la revista Filosofía y Letras de la Facultad del mismo
nombre de la UNAM, fueron tres, una de ellas apareció cuando ya
no vivía en México: “Problemas filosóficos de la fenomenología
literaria” (1944); “La evolución de la física, como serie
monótona creciente de inventos conceptuales” (1947) y “E.
Husserl y J. Joyce o teoría y práctica de la actitud
fenomenológica” (1948).
Los libros que escribió
y entregó a las prensas de las más diversas editoriales
mexicanas, tanto de instituciones universitarias como del
gobierno y privadas, los cuales aparecieron a lo largo de las
décadas que van de los cuarenta a la de los años ochenta del
siglo XX, tenemos: Invitación a filosofar. I. La forma del
conocer filosófico (La Casa de España en México/Fondo de
Cultura Económica, 1940); Filosofía de las ciencias: Teoría
de la relatividad (Árbol, 1941); Invitación a filosofar.
Primera parte. Los tres modelos helénicos de ciencia.
Interpretación histórico-vital de la división eidética, de la
definición y de la delimitación en Platón, Aristóteles y
Euclides (El Colegio de México/Fondo de Cultura Económica,
1942); Sobre estética (UNAM, 1943); Filosofía en
metáforas y parábolas. Introducción literaria a la filosofía
(Editora Central, 1945, 317 pp.); Existencialismo
(Universidad Veracruzana, 1962, 289 pp.); Metafísica natural,
estabilizada y problemática, metafísica espontánea (Fondo de
Cultura Económica, 1963, 517 pp.); Humanismo teórico,
práctico y positivo, según Marx (Fondo de Cultura Económica,
1965, 92 pp., 2ª edición 1974); Presente, pasado y porvenir
de Marx y el marxismo (Fondo de Cultura Económica, 1965, 2ª
edición, 1985); Cosas y personas (Fondo de Cultura
Económica, 1977); y Pasado, presente y porvenir de grandes
nombres: Mitología, teogonía, teología, ciencia y técnica
(Fondo de Cultura Económica, 1988-1989). Además participó con el
texto "La filosofía de las ciencias según Antonio Caso" en el
homenaje que se le rindió a dicho filósofo mexicano (1947).
Para redondear la
exposición sobre la inusitada labor intelectual de Juan David
García Bacca en México deben inventariarse sus traducciones de
textos de filósofos grecolatinos, las que acompañó con
comentarios, introducciones o prólogos y notas, las cuales
fueron publicadas por varias casas editoriales, destacadamente
por la UNAM. La relación es la siguiente: El poema de
Parménides (Atentado de hermeneútica histórico-vital) (
UNAM, 1942); Los presocráticos (2 vols., El Colegio de
México, 1943); Euclides, Elementos de geometría, precedida de
los fundamentos de geometría (UNAM, 1944); Platón,
Eutrifon, Apología, Critón (UNAM,1944, 2ª edición 1965);
Platón, El Banquete (UNAM, 1944); Cicerón, Cuestiones
académicas (El Colegio de México/Fondo de Cultura Económica,
1944); Cicerón, Los deberes (El Colegio de México, 1945);
Platón, Hipias Mayor (UNAM, 1945) Jenofonte,
Memorables (recuerdos socráticos) (Secretaría de Educación
Pública, 1945); Jenofonte, Recuerdos de Sócrates. Banquete.
Apología (UNAM, 1946, 2ª edición 1993); Aristóteles, La
Poética (UNAM, 1946); Platón, Hipias Mayor, Fedro
(UNAM, 1966); Los presocráticos (Fondo de Cultura
Económica, 1979), y Jenofonte, Recuerdos de Sócrates.
Banquete (UNAM, 1993).
Su labor de editor en
México consistió en haber puesto al alcance textos de
inapreciable valor, aprovechando el ambiente cultural promovido
por el escritor Jaime Torres Bodet, entonces responsable del
ministerio de educación, por lo cual popularizó de Marco
Aurelio, Soliloquios (Secretaría de Educación Pública,
1944); de Boecio, Consolación por la filosofía
(Secretaría de Educación Pública, 1945), y los Moralistas
griegos. Caracteres morales de Teofrasto y Enchiridion o manual
de máximas de Epicteto (Secretaría de Educación Pública
(1945).
Tal como lo apunta David Suñe
Miguel, la vocación de divulgador de García Bacca radicó en
traspasar las fronteras de las aulas, para llevar la filosofía a
la sociedad y así erigirla en bien cultural.
Naturalmente su propósito coincidió con manifestaciones de
políticas culturales posrevolucionarias estimuladas por
distintas instituciones educativas que prohijaban condiciones
para disminuir el analfabetismo, por lo cual se estimularon la
edición masiva de textos, como lo ejemplifican los casos de la
Secretaría de Educación Pública, la Universidad Nacional
Autónoma de México y el Fondo de Cultura Económica, tres
organismos públicos que acogieron sus propuestas editoriales.
Ideas filosóficas
Por la relación de
artículos, libros, traducciones y ediciones, se observa que las
ideas filosóficas de García Bacca en México abarcaron tópicos de
historia de la filosofía, destacadamente de la época
grecolatina; revisión de temas de filosofía moderna; explicación
de rubros de metafísica; preocupaciones de historia y filosofía
de la ciencia; cuestiones de antropología filosófica; promoción
de la filosofía marxista; difusión de corrientes como el
existencialismo y la fenomenología; planteamientos de filosofía
de la historia; discusión de temas de filosofía del arte;
epistemología de la mitología, teogonía, historia de la ciencia,
y técnica. Toda vez que el material de reflexión contenido en
sus obras editadas en México es amplísimo, sólo destacaré
algunas ideas recurrentes que llenan de contenido su proyecto
filosófico en función de lo que más le interesó y me interesa,
cultivando el axioma que él mismo propala de que todos los
estudios históricos son interesados.
Como es del dominio de quienes han
revisado los trabajos de García Bacca, la idea que cultivó de
filosofía tiene como eje rector el intento de forjar un proyecto
filosófico más que crear sistema filosófico alguno, de ahí que
busca mostrar las virtudes del idioma para el efecto, de
evidenciar los saberes filosóficos como útiles, factibles de ser
empleados por los miembros de la sociedad, para lo cual recurre
a un lenguaje, si bien conceptuoso, de carácter literario con el
fin de coadyuvar a la promoción de una atmósfera cultural
filosófica. Dentro de esa preocupación resalta su inquietud por
trascender la interpretación de la filosofía como mera
descripción contemplativa de la realidad, al ubicarla como un
saber útil y transformador. Así al abordar la forma de
conocimiento filosófico sustenta: “Filosofar es una invitación a
hacer bailar las ideas”,
es un tipo específico de abstraer y relacionar dialéctiamente
ideas; concepción en las que se palpa la influencia de Manuel
Kant, pero también de Carlos Marx.
De esta manera, al
filósofo le asigna la función de interpretar y explicar la
realidad, penetrando su esencia, de forma que revele lo oculto
de los fenómenos para poner sus conocimientos al servicio de los
demás y para que usufructúen los beneficios correspondientes al
transformarlos en bienes sociales.
Pienso que bajo tales
concepciones de la filosofía y del filósofo resulta pertinente
presentar algunos de sus planteamientos difundidos en México
sobre rubros de historia de la filosofía, metafísica, filosofía
de la ciencia y marxismo, porque fueron los ámbitos filosóficos
en los que buscó entrar en diálogo con la comunidad filosófica
de mi país.
Una de las
singularidades de la manera como efectúa la revisión histórica
de la filosofía estriba en trascender ciertas convenciones, por
lo cual se pronuncia en realidad por una filosofía de la
historia de la filosofía, de modo que buscará identificar ideas
rectoras de cada etapa filosófica y de cada pensador. Así
resulta reveladora que su exposición acerca de la filosofía de
la historia de la filosofía la inicie con Demócrito y la termine
con Carlos Marx, clasificando al primero de materialista, a
Platón de idealista, Aristóteles de naturalista, Duns Scoto de
individualista, René Descartes de subjetivista y Carlos Marx de
transustancialista.
De ello se colige que
su intención por mostrar el desarrollo de la filosofía como
expresión de épocas y sello de cada pensador, le permite
recuperar lecciones de la historia de la filosofía para orientar
su proyecto filosófico. Su particular dedicación de esfuerzos,
durante su estancia en México, por traducir a los clásicos del
pensamiento filósofico grecolatino, y como consecuencia fomentar
la cultura filosófica, se explica por la asunción que hizo de la
máxima de Cicerón de intepretar la historia como maestra de la
vida.
Sus ideas sobre la metafísica son
consideradas por algunos estudiosos de su obra tanto la parte
más profunda de su producción como respaldo de toda su
concepción filosófica.
Si el núcleo de su filosofar es la metafísica, como lo suscribió
en 1940,
resulta capital referirse a una de sus obras más importantes
publicadas en México, la Metafísica natural, estabilizada y
problemática metafísica espontánea. La exposición de sus
ideas metafísicas las expuso en dos partes. En la primera abordó
los prolegómenos generales, que versaron sobre el análisis de
datos, el ser y el estar. En la segunda parte, referida a los
prolegómenos especiales, revisó los conceptos, potenciaciones;
mundo, tipos de realidad, categorías; mundo en
casa-laboratorio-mercado; sentimentalidades de mansión, hotel,
hospedería; estructura del mundo de los sentimentales y de las
sentimentalidades.
Como puede observarse, la
peculiaridad consiste en internarse en el análisis de tópicos
heterodoxos de la metafísica. Para hacer más comprensible su
propuesta reflexiva, inicia el libro con la “Advertencia” de
haber aplicado el principio de exclusión de toda autoridad
filosófica, justificando la inexistencia de citas con el
argumento de ser deudor de todos los filósofos desde Aristóteles
hasta Zubiri.
Esta obra singular de metafísica
trasciende la especulación ontológica al aprovechar su formación
científica con lo que reflexiona sobre las leyes de los
fenómenos, puesto que para él lo que de metafísica hay en la
realidad se halla establecido en el mundo, según lo consigna en
el “Epílogo”. Tal idea de la metafísica lo lleva a considerar
que todos los estudios filosóficos expresan ontologías
regionales, por lo menos así lo suscribió en la Poética
de Aristóteles al interpretarla como una ontología regional pues
su ámbito lo acota a la investigación del ser de lo poético.
Junto a sus reflexiones
metafísicas, García Bacca descolló en sus análisis de ciencia,
desde mi punto de vista, la otra cara de la moneda de sus
recurrentes inquietudes intelectuales. En México lo evidenció
mediante los trabajos que ejecutó de historia y de filosofía de
la ciencia. Para el primer caso recordemos dos testimonios. 1)
En 1942 propugnó la explicación de los modelos de ciencia
griega, de manera que al de Platón lo hizo corresponder con el
de la dialéctica; el de Aristóteles con la lógica, y el de
Euclides con el de la geometría; 2) la traducción de los
Elementos de geometría de Euclides, con el fin de que los
científicos entraran en contacto directo con los temas
originarios de esta rama de la matemática.
Sobre la filosofía de
la ciencia su obra en general está llena de variadas reflexiones
sobre su modo de conocer; ubica a la física como el paradigma de
la ciencia; establece la diferencia entre ciencia y filosofía y
la relación de ciencia y técnica. Lo nítido de sus reflexiones
en esta disciplina radica en remitir a la filosofía como saber
del universo, acotando como función de la ciencia ser traductora
del mundo. Desde época temprana externó su interés por mostrar
las singularidades del conocimiento científico, al dedicarle
amplias explicaciones en el tomo II de su Invitación a
filosofar, donde además de sustanciar los modos de ciencia
helénica en el “Prólogo” recusó la clasificación de ciencias
ideográficas y nomotéticas de Windelband y Rickert argumentando
que sólo existen apariciones históricas del mismo universo de
cosas.
Acerca de la labor del
científico y para diferenciarlo del filósofo, le acota como
ámbito de su quehacer la realidad natural, cuya función consiste
en explicar los fenómenos para obtener provecho. Tal idea
continuará presente en su obra Pasado, presente y porvenir de
grandes nombres. Mitología, teogonía, teología, filosofía,
ciencia y técnica. En ella presenta sus reflexiones
relacionadas con la ciencia y la técnica como los temas de
nuestro tiempo, por lo cual incluyó como tópicos de análisis la
relatividad, teoría cuántica, biología, ecuaciones integrales,
cálculo vectorial, etc.
Las preocupaciones
científicas de Juan David García Bacca estuvieron presentes en
la cultura mexicana siempre, desde que publicó su primera obra
en el país hasta la mencionada de 1988. Una de las razones
estriba en el hecho de que la ciencia se convirtió en tema
gnoseológico fundamental del siglo XX y García Bacca, tan atento
a su época, se autoimpuso la tarea de reflexionarla como parte
esencial de sus intereses y quehaceres filosóficos.
Otra preocupación de Juan David
García Bacca en México lo fue su peculiar interpretación del
marxismo. En 1965 dio a la luz Humanismo teórico, práctico y
positivo según Marx, que volvió a editarse en 1974 y también
Presente, pasado y porvenir de Marx, reeditado en 1985.
Seguramente por la influencia del existencialismo, del cual fue
uno de los principales difusores en Hispanoamérica, le asignó a
su interpretación del marxismo un profundo compromiso con el
hombre, con la justificación siguiente: “El humanismo parece
ser, pues, tema, o el tema, de nuestro tiempo. Proponerse, y
ponerse a levantar el tema del hombre al nivel de problema...
fueron, ante todo, la ocurrencia de Marx.”
Una de sus propuestas
consiste en manifestar que la obra de Carlos Marx se ha
manoseado por devotos e ignorantes por lo que se dedicó a
presentarlo de manera distinta al explicar el humanismo teórico,
el humanismo práctico y el humanismo positivo de Marx, que son
las partes integrantes del primer libro, demostrando que a él
correspondió el mérito de haber puesto la filosofía, la
economía, la política, la ciencia, al servicio de las mayorías;
quien rescató la dignidad del hombre. De ahí se deriva su
concepción de la filosofía como actividad intelectual
transformadora.
De todo lo expuesto queda claro que
el proyecto filosófico de García Bacca impulsado en México,
fomentado ampliamente, tenía como singularidad los análisis
heterodoxos de los temas abordados. La ruptura de convenciones
interpretativas exhiben su inquietud por convocar a pensar, de
superar la imitación y la repetición. Su empresa fue todo un
reto, por lo cual, quizá sabiendo el carácter envalentonado de
los mexicanos y para hacerse comprender mejor, externó a manera
de invitación que es "Más fácil ser valiente contra personas que
contra ideas, pero es más fácil, honroso y legalizado, aún
canonizador, morir por una idea, matar por una idea, que
examinarla, discutirla, negarla. El miedo a pensar es más
potente que el miedo a morir".
Entorno de la filosofía mexicana
Centraré mi explicación
en el ambiente filosófico y las circunstancias culturales de la
década de los cuarenta, los cuales rodearon la estancia de Juan
David García Bacca en México. A principios de los años cuarenta
la sociedad mexicana vivía aún los saldos de la efervescencia
posrevolucionaria, particularmente los del régimen de Lázaro
Cárdenas del Río, quien había tenido la osadía de adoptar la
educación socialista, defender la soberanía y los recursos del
país e incentivar el establecimiento de nuevas instituciones
culturales como el Instituto Politécnico Nacional, las bases del
Instituto Nacional de Antropología e Historia, la Casa de España
en México, el Fondo de Cultura Económica, etc.
Como he recordado, en
el ámbito filosófico, el dinamismo se fortaleció por la
actividad que irradiaban los intelectuales españoles
transterrados quienes habían recibido desde 1938 el apoyo
igualmente del gobierno de Cárdenas y que persistió con Manuel
Ávila Camacho, quien gobernaba cuando llegó a México Juan David
García Bacca. La vida filosófica mexicana tenía cierta
relevancia con el quehacer de pensadores como José Vasconcelos,
Antonio Caso y Samuel Ramos, entre otros. Entonces se editaban
ya las revistas de amplio impacto cultural Cuadernos
Americanos y Filosofía y Letras, ésta fundada en
1941. Se había creado el Centro de Estudios Filosóficos de la
UNAM en 1940, inspirado por Eduardo García Máynes; el 8 de
octubre de 1940 nació El Colegio de México como transformación
de la Casa de España en México; se estableció la Facultad de
Filosofía del Centro Cultural Universitario en 1945, más tarde
convertido en Universidad Iberoamericana; surgió en 1947 el
"grupo Hiperión" integrado por Leopoldo Zea, Luis Villoro,
Ricardo Guerra, Joaquín Sánchez Macgregor, Jorge Portilla y
Emilio Uranga; en este mismo año Leopoldo Zea funda en la
Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM el seminario de
historia de las ideas en América.
Con la llegada de intelectuales
españoles exiliados inició nuevo ciclo la filosofía en México,
toda vez que coadyuvaron en la profesionalización de la vida
filosófica.
En esa labor descollaron como docentes, investigadores,
traductores, forjadores de instituciones y desarrollando una
obra filosófica de significativas resonancias en diversas
disciplinas. Destacadamente fueron los casos de José Gaos, José
Manuel Gallegos Rocafull, Wenceslao Roces, Joaquín Xirau,
Eugenio Ímaz, Eduardo Nicol, quien en 1940 inició la impartición
del seminario de metafísica en la Facultad de Filosofía y Letras
de la UNAM. A ella vino a contribuir Juan David García Bacca,
por lo cual se le ha citado como otro de los pensadores
españoles integrado a las actividades intelectuales mexicanas.
Durante los años
cuarenta la filosofía mexicana exhibía varios núcleos de
reflexión: 1) los trabajos sobre la identidad cultural y el ser
del mexicano y del latinoamericano promovida por José Gaos y que
se consolidó con la integración del "grupo Hiperión"; 2) la
renovación de temáticas con la aparición de seguidores de
corrientes como el neokantismo con Francisco Larroyo; Miguel
Bueno; Miguel Ángel Cevallos, Guillermo Héctor Rodríguez, Juan
Manuel Terán Mata; 3) la incentivación de la filosofía cristiana
de credo católico; 4) intentos por trascender el dogmatismo
marxista; 5) la discusión de corrientes como el existencialismo,
la fenomenología, el historicismo.
Claro que otros pensadores
trabajaban cuestiones difíciles de ubicar en alguna corriente,
que a decir de Juliana González, fue la tendencia dominante del
siglo XX,
y porque, como apunta Fernando Salmerón,
la filosofía mexicana al carecer de escuelas, plantea la
exigencia de añadir las disciplinas que se cultivaban y
recibieron impulso como la antropología filosófica, axiología,
filosofía de la historia, historia de las ideas, estética,
ética, lógica, metafísica, filosofía social.
La filosofía de la
cultura que tenía como principal representante a Samuel Ramos,
cuya temática fue ampliada por José Gaos a los ámbitos de la
historia de las ideas como base para mostrar la posibilidad de
la existencia de la filosofía del ser del mexicano y de la
filosofía americana, encontró acogida en el "grupo Hiperión" y
de manera específica en Leopoldo Zea, quien empezó a desarrollar
la filosofía latinoamericana amparado en la interpretación de la
igualdad de los hombres de cualquier parte del mundo, en la
comprensión de la igualdad de derechos de cada una de las
sociedades para fomentar los valores universales.
Durante estos años
salieron a la luz pública los textos siguientes: de Antonio Caso
(1883-1946), La persona humana y el estado totalitario
(1941), El peligro del hombre (1942), Filósofos y
moralistas franceses (1943), México, apuntamientos de
cultura patria (1943) y Evocación de Aristóteles
(1946); Varios, Homenaje a Caso (1947); de Samuel Ramos
(1897-1957), Hacia un nuevo humanismo. Programa de una
antropología filosófica (1940); de José Gaos, Filosofía
de la filosofía e historia de la filosofía (1947); de
Leopoldo Zea, Superbus philosophicus (1942), El
positivismo en México (1943), Apogeo y decadencia del
positivismo en México (1944), En torno a una filosofía
americana (1947), Ensayos sobre filosofía de la historia
(1947) y Dos etapas del pensamiento en Hispanoamérica
(1949).
En cuanto al
neokantismo, cuya promoción seguía las dos escuelas, la de Baden
y de Marburgo, además de amparar el cultivo de la fenomenología,
sus seguidores orientaron sus esfuerzos a fundamentar la
ciencia. En el inventario de la producción filosófica de quienes
lo fomentaban tenemos a: Francisco Larroyo (1912-1981), La
lógica de las ciencias; Miguel Ángel Cevallos (n. 1912),
Ensayo sobre el conocimiento, con prólogo de José Gaos
(1944) y Examen del sujeto. (La historia de una institución
vista a través de la vida de sus hombres) (1947); Juan
Manuel Terán quien escribió en 1947, La idea de la vida en el
pensamiento español. (La metafísica de la vida como ente de vida
y salvación), publicado en 1953.
La corriente filosófica
que renovó bríos en esta década fue la escolástica, que había
encontrado en Emeterio Valverde Tellez (1864-1948) a uno de sus
más importantes pioneros. Puede decirse que como tributo a sus
afanes, en esta década se le homenajeó con la profusa
circulación de textos que analizaban tópicos relacionados con la
historia y renovación de los planteamientos del tomismo,
scotismo y suarismo.
La producción al
respecto es apabullante: Julio Dávila (n. 1886), Introductio
ad philosophiam (1945); José María Gallegos Rocafull,
Historia de la filosofía en México (1943), La nueva
criatura. Humanismo a lo divino (1943), La allendidad
cristiana (1943) y El orden social según la doctrina de
Santo Tomás de Aquino (1947); Antonio Gómez Robledo (n.
1910), La política de Vitoria (1940), Cristianismo y
filosofía en la experiencia agustiniana (1942) y La
filosofía en Brasil (1946); Daniel Kuri Breña, La
filosofía del derecho en la antigüedad cristiana. Una curva del
pensamiento filosófico (1949); David Mayagoitia Silva,
Ambiente filosófico en la Nueva España (1945); Gabriel
Méndez Plancarte (1905-1949), Humanistas mexicanos del siglo
XVIII (1941), Hidalgo, reformador e intelectual
(1945) y Humanistas mexicanos del siglo XVI (1947);
Bernabé Navarro, Introducción a la filosofía moderna en
México (1948); Oswaldo Robles (1905-1969), Esquema de
antropología filosófica (1942), Propedéutica filosófica
(1943); José Sánchez Villaseñor (1911-1961), El drama de la
metafísica (1940), Pensamiento y trayectoria de José
Ortega y Gasset (1941) y Crisis del historicismo y otros
ensayos (1945); Joaquín Xirau, Amor y mundo (1940),
Filosofía de Husserl (1941) y Lo fugaz y lo eterno
(1942); Alfonso Zahar Vergara, La filosofía de la ley en Fr.
Domingo de Soto, O. P. (1946).
Acerca del marxismo debe
reconocerse que en esta década continuaba popularizándose al
materialismo dialéctico como el principal contenido de su
filosofía, el cual era presentado como la ciencia de las
ciencias, que era la interpretación soviética, la cual soslayaba
el carácter complejo y problemático de las ideas de Marx,
enfatizando las reflexiones sobre una de las perspectivas
abiertas por Federico Engels, continuadas por Lenin y
codificadas por Bujarin, Stalin.
Ciertamente los intentos por trascender su simplismo
acontecieron también en esta década: uno lo constituyó la
impartición de la primera cátedra universitaria en 1943 por Eli
de Gortari y la otra los trabajos de dos inmigrantes, el español
Wenceslao Roces y el argentino Aníbal Ponce. De todas formas
quien se había erigido en principal figura del marxismo era
Vicente Lombardo Toledano,
fundador de la cultura socialista mexicana, quien por cierto en
1946 inició la edición de la revista Documentos, dedicada
a asuntos filosóficos, económicos y políticos desde la
perspectiva marxista-leninista.
El estancamiento del
marxismo fue consecuencia también del inicio de la guerra fría
que llevó a la proscripción al Partido Comunista Mexicano. Entre
los textos de marxismo publicados en los años cuarenta tenemos
los de Lombardo Toledano: Lenin, el genio (1942); La
Universidad Obrera de México y la educación política del
proletariado (1943); Cristianos y socialistas unidos
contra la regresión (1943), Objetivos y táctica del
proletariado y del sector revolucionario de México en la actual
etapa de la evolución histórica del país (1947).
Otros pensadores que
editaron obras en estos años, pero con dificultad para ubicarlos
en corrientes, en orden alfabético, son: Pablo González
Casanova, Misoneísmo y modernidad cristiana en el siglo XVIII
(1948); Isaac Guzmán Valdivia, Para una metafísica social
(1946); José Hernández Chávez, Lógica (1945); Eduardo
García Maynes, Ética empírica. Ética de bienes. Ética formal.
Ética valorativa (1944); Adolfo Ménendez Samará (1908-1953),
discípulo de Antonio Caso, quien publicó Fanatismo y
misticismo y otros ensayos (1940), Iniciación en la
filosofía (1946) y Menester y precisión del ser
(1946); Eduardo Nicol, Psicología de las situaciones vitales
(1941) e Idea del hombre (1946); José Vasconcelos,
Manual de filosofía (1940) y Lógica orgánica (1945).
La relación de la obra de García
Bacca con varias de estas temáticas fueron obvias. Había
declarado desde 1940 que Manuel Kant era su guía analítica y
contribuyó a su aclimatación con sus obras; incluso sentó las
bases para polemizar sobre el marxismo, pues con dedicatoria
externó, más tarde en 1965, al justificar sus trabajos sobre
Carlos Marx que sus ideas estaban siendo tergiversadas, razón
principal por la cual se introdujo en una explicación distinta
del marxismo. Con respecto a sus preocupaciones acerca del
existencialismo y la fenomenología debe señalarse sus trabajos
de popularización y lo mismo sobre algunas disciplinas. Tampoco
estuvo al margen de las preocupación de la producción filosófica
latinoamericana. Ciertamente sobre temas de la neoescolástica
sólo los abordó en Venezuela.
La obra de Juan David García Bacca
no ha pasado desapercibida para los intelectuales mexicanos, de
manera que la han atendido filósofos de las más distintas
tendencias e historiadores de la ciencia, desde la década de los
cuarenta hasta la última del siglo XX. Por ejemplo, Antonio Caso
comentó sus ideas en su artículo del Universal del 7 de
septiembre de 1945 intitulado "Filosofía en parábolas";
el principal forjador de la filosofía latinoamericana, Leopoldo
Zea, reconoció su labor intelectual al grado de que para
sustentar la influencia de las circunstancias en el hombre a él
recurrió, al citar una de sus principales y tempranas obras:
"... el griego, por su estructura vital, 'decía' en voz alta lo
que silenciosamente las cosas 'eran'";
Fernando Salmerón compartió el planteamiento de Patrick Romanel
quien en 1954 exponía que junto con Gaos promovió el pensamiento
de José Ortega y Gasset
y lo cita en la revisión sobre la filosofía mexicana de la
segunda mitad del siglo XX; el principal impulsor de la
institucionalización de la ciencia en México, el biólogo Enrique
Beltrán refirió que García Bacca también se interesó por temas
de historia de la ciencia por lo que citó algunos de sus textos;
Ramón Xirau destacó su labor como traductor tanto de textos de
pensadores griegos como del siglo XX;
Rosa Krauze recuerda el texto que García Bacca elaboró sobre
Antonio Caso publicado en 1949;
Jorge Martínez Contreras también recoge su texto sobre el
existencialismo de 1947;
Juliana González y Mauricio Beuchot lo mencionan en sus
colaboraciones aparecidas en el libro La filosofía en México.
Siglo XX. 1. Aproximaciones (1988); Gabriel Vargas Lozano lo
ha hecho en ocasiones recurrentes, por ejemplo en su texto "La
filosofía en México al final del siglo XX";
y para confirmar el inicio de la valoración de sus ideas
filosóficas, Enrique Dussel dirigió la tesis de maestría en la
Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM de David Suñe Miguel "Micrología
en torno a lenguaje y mundo en Juan David García Bacca",
defendida en 1998.
Claro que el
reconocimiento, mediante el análisis crítico de la obra
realizada en México por Juan David García, tiene que ser
incentivada, entre otras razones, porque como ningún filósofo,
en tan sólo cinco años de estancia, publicó la mayor obra
filosófica de que se tenga memoria; porque la cantidad de
ejemplares de sus trabajos, tanto de libros como de artículos y
traducciones, que han circulado en mi país se cuentan por miles,
otra vez, como los de ningún otro filósofo; además, sin duda,
seguirán reproduciéndose, como ya lo prueban las reediciones de
varios de sus trabajos, particularmente sus traducciones; porque
incluso por su formación científica se erigió en precursor de la
filosofía analítica. O sea, en México y para beneficio de los
interesados y a los que debemos seguir interesando en la
filosofía, Juan David García Bacca seguirá presente.
Notas
Ascensión H. De León Portilla, España desde México.
Vida y testimonios de transterrados. Universidad
Nacional Autónoma de México, México, 1978; Gabriel
Vargas Lozano "Esbozo histórico de la filosofía mexicana
del siglo XX" en Filosofía de la cultura en México.
Plaza y Valdés/Universidad Michoacana de San Nicolás de
Hidalgo, México, 1977, pp. 96-104; Ángel Bassols
Batalla "La geografía mexicana y el exilio español. Una
introducción al estudio de los científicos y sus
aportaciones", ponencia presentada en el V Congreso
Mexicano de Historia de la Ciencia y de la
Tecnología.Universidad Michoacana de San Nicolás de
Hidalgo, Morelia, agosto de 1996, 15 pp.; Alberto
Saladino García "Influjo de los transterrado españoles
en el estudio de la historia de la ciencia y de la
tecnología en México", Coatepec, revista de la
Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma del
Estado de México, Toluca, Nueva Época, Año 4,
primavera-verano, 1995, pp. 25-28.
David Suñe Miguel, Micrología en torno a lenguaje y
mundo en Juan David García Bacca. Tesis de Maestría
en Filosofía de la Facultad de Filosofía y Letras de la
Universidad Nacional Autónoma de México, México, 1998,
pp. 65-66.
Juan David García Bacca, Invitación a filosofar. I.
La forma de conocer filosófico. La Casa de España en
México/Fondo de Cultura Económica, México, 1940, p. XI.
Florentino Martino "Prólogo" en Juan Davin García Bacca,
Ensayos. Ediciones Península, Colección
historia, ciencia, sociedad 69, Barcelona, 1970, p. 5 y
David Suñe, tesis citada.
Juan David García Bacca,,Invitación a filosofar I. La
forma del conocer filosófico. La Casa de España en
México/Fondo de Cultura Económica, México, 1940, X.
Juan David García Bacca, Metafísica natural
estabilizada y problemática metafísica espontánea.
Fondo de Cultura Económica/DIANIOA del Centro de
Estudios Filosóficos de la UNAM, México, 1963, p. 7.
Aristóteles, Poética. Universidad Nacional
Autónoma de México, Colección Bibliotheca Scriptorum
Graecorum et Roamnorum Mexicana, México, 1946, p. IX.
Juan David García Bacca, Humanismo teórico, práctico
y positivo según Marx. Fondo de Cultura Económica,
México, 1965, p. 9.
Juan David García Bacca, Pasado, presente y porvenir
de grandes nombres. Mitología, teogonía, filosofía,
ciencia, técnica. Fondo de Cultura Económica,
México, 1988, T. I, p 39.
Gabriel Vargas Lozano "Presentación" de La filosofía
en México. Siglo XX. 1. Aproximaciones. Universidad
Autónoma de Tlaxcala, Tlaxcala, 1988, p. 10.
Juliana González Valezuela "Nicol en el contexto de la
filosofía de México en el siglo XX", Ibid., p.
61.
Fernando Salmerón "La filosofía. Primera parte" XX" en
Las humanidades en México 1950-1975. Universidad
Nacional Autónoma de México, México, 1978 , p. 221.
Gabriel Vargas Lozano "Esbozo histórico de la filosofía
mexicana del siglo XX", en ob. cit., pp. 97, 109.
Antología de pensamiento filosófico venezolano
(Siglos XVII-XVIII). Ministerio de Educación,
Introducciones sistemáticas y prólogos históricos,
selección de textos y traducción del latín al castellano
por Juan David García Bacca, Caracas, 1954.
Antonio Caso, Obras completas. VI. Historia y
antología del pensamiento filosófico. Evocación de
Aristóteles. Filosofía, Universidad Nacional
Autónoma de México, México, 1972, pp. 454-456.
Leopoldo Zea, El positivismo en México. Nacimiento,
apogeo y decadencia, 1ª reimpresión. Fondo de
Cultura Económica, México, 1975, p. 20.
Fernando Salmerón, Las mocedades de Ortega y Gasset,
2ª edición. Universidad Nacional Autónoma de México,
México, 1971 , p. 10.
Rosa Krauze Kolteniuk, La filosofía de Antonio Caso,
2ª edición. Universidad Nacional Autónoma de México,
México, 1977, p. 371.
Jorge Martínez Contreras, Sarte, la filosofía del
hombre. Siglo XXI Editores, S. A., México, 1980, p.
461.
Arena. Suplemento cultural de Excélsior,
Año I, Tomo I, Nº 28, México, 15 de agosto de 1999.
Alberto Saladino
Universidad Nacional Autónoma de México
[Fuente: Carlos Beorlegui, Cristina de la
Cruz y Roberto Aretxaga, Editores. El pensamiento de Juan
David García Bacca, una filosofía para nuestro tiempo (Actas
del Congreso Internacional de Filosofía: Centenario del
nacimiento de Juan David García Bacca). Bilbao: Universidad de
Deusto, 2002.]
© José Luis Gómez-Martínez
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