El proceso de codificación

 

El proceso de codificación

Todo intento de comunicación implica necesariamente un proceso de codificación. Es decir, para comunicarnos necesitamos articular nuestros pensamientos a través de signos externos y convencionales, pero compartidos entre las personas que desean comunicarse. Por ejemplo, en mi clase de español yo articulo palabras según el código fonético del idioma español. Se asume en este intento de comunicación que los participantes conocen también el código fonético del español y pueden de ese modo interpretar lo que yo pronuncio.

Este es sin duda un primer paso en la comunicación. Pero decíamos al comienzo que los signos son externos y convencionales. O sea, son signos (códigos) que no fueron creados por mí y que tengo que interpretar en mi intento de comunicación. Este proceso de comunicación / interpretación tiene como mínimo dos dimensiones. Por una parte el autor que habla o escribe y por otra el oyente o el lector que trata de interpretar lo que lee o escucha. Nosotros estamos familiarizados ya con nuestros esfuerzos por interpretar un texto (un cuento o un poema). Vamos a detenernos por un momento en un ejemplo que muestra los problemas por parte del escritor. Vamos a considerar un ensayo “El cholo” de Eugenio María de Hostos. Se trata de un ensayo escrito en 1870 contra el racismo y en el cual afirma:

“Si el cholo, en el cual predominan las cualidades orgánicas de la raza india, la gran cualidad moral de esa noble raza, abatida pero no vencida por la conquistadora, abrumada pero no sometida por el coloniaje, desenvuelve la fuerza intelectual que ha recibido de la raza europea, el cholo será un miembro útil, activo, inteligente, de la sociedad peruana; mediador natural entre los elementos de las dos razas que representa, las atraerá, promoverá aún más activamente su fusión, y la raza intermedia que él anuncia, heroicamente pasiva como la india, activamente intelectual como la blanca.” (El énfasis mío)

A pesar que todo el ensayo trata de superar y combatir el racismo, Hostos se encuentra en un momento atrapado por los códigos culturales de su tiempo (en un sentido que nosotros denominaríamos racista hoy día) y atribuye la “fuerza intelectual” en el cholo (el mestizo) al europeo. Tanto el autor, pues, como el lector participan de un proceso de codificación, ya sea en el acto de escribir o en el acto de leer.

Si del autor pasamos al texto, observamos que es también en sí mismo un producto de complejos procesos de codificación. El texto lleva consigo, en efecto, una multiplicidad de posibles codificaciones independientes de su autor, que cambian de acuerdo a los cambios culturales. Así, cuando hablamos del discurso de la modernidad, del discurso de la posmodernidad, del discurso antrópico, estamos hablando también de modos diferentes de ver la realidad, o lo que es lo mismo, de interpretar la codificación de un texto. Consideremos brevemente un ejemplo concreto de texto a través de un concepto, la otredad (la visión del otro), y la aplicación de dicho concepto en una situación concreta: la llegada de Cristóbal Colón a América en 1492:

A.     Discurso de la modernidad: mi centro como universal.
La modernidad se proyecta en imposición logocentrista: la verdad como algo transferible. Desde el discurso de la modernidad, la “otredad” era juzgada desde mi contextualización y en función a mi contextualización. Por ello se habla de la llegada de Colón a América como“descubrimiento”; es decir, el centro europeo como único portador de significado.

B.     Discurso de la posmodernidad: deconstrucción de todo centro como foco unívoco de significado, con lo que se pospone su definición.
La posmodernidad es la duda de la modernidad, es la perplejidad ante el descubrimiento de lo fatuo y quimérico de creer en la existencia de un centro unívoco que se proyecte como referente de toda significación. Desde el discurso de la posmodernidad se reconoce el derecho de la “otredad” a su propio discurso, pero ambos discursos se erigen independientes. Así, entre los muchos discursos posibles ante la llegada de Colón, se habla de la conquista de América, de la destrucción de América, del descubrimiento de América, o se opta por usar el término más neutro de “el encuentro con América”. Cada uno de estos códigos surge independiente e indiferente de los demás.

C.     Discurso antrópico: definición en la transformación.
El discurso antrópico supera el concepto de “centro” que aporta la modernidad (de todo centro como punto fijo y unívoco), para colocar en primer plano la historicidad de la“estructura” misma. El centro antrópico es un centro dinámico, un centro sujeto a la continua transformación. Es un centro que sólo se concibe en el proceso dinámico de su contextualización y como núcleo de codificación de dicha contextualización. En el discurso antrópico, la “otredad” pasa a ser un punto más en la contextualización de mi discurso y, como tal, esencial en el momento de pronunciarme: el discurso antrópico asume la “otredad” como paso previo al acto de significar. El texto en este caso, la llegada de Colón a América en 1492, se leerá como descubrimiento desde una perspectiva europea; como conquista desde la perspectiva de la Colonia; como saqueo y destrucción desde la perspectiva de los pueblos precolombinos. Es decir, la codificación e interpretación de este texto incluye todas esas perspectivas como complementarias, pues el concepto de “descubrimiento”, legítimo desde la perspectiva española, no se comprenderá en su amplio significado si no se considera que fue también “conquista” y “destrucción”.

El lector no es tampoco un participante neutro. El lector se aproxima al texto desde la actualidad de un código en constante transformación. Veamos un ejemplo tomado de “Nuestra América”, un ensayo de José Martí. El autor utiliza en ese texto el término “sietemesino”. En el siglo XIX era común que las personas que nacían a los siete meses tuvieran complicaciones que impidieran o dificultaran un crecimiento físico normal, en el caso de que pudieran sobrevivir. Dentro de ese contexto, “sietemesino” adquiere un valor cultural que se expresa en procesos peculiares de codificación. Martí nos dice: “A los sietemesinos sólo les faltará el valor. Los que no tienen fe en su tierra son hombres de siete meses. Porque les falta el valor a ellos, se lo niegan a los demás”. El código que usa el lector del siglo XXI es ya diferente y estas frases de Martí carecen de sentido o, en el peor de los casos, pueden interpretarse como degradación de un grupo de seres humanos, con lo que se contradice su propio pensamiento.

Con lo aquí indicado vale para darnos una idea de la complejidad de los procesos de codificación. A lo largo de este curso hemos usado repetidas veces el ensayo “Nuestra América” como fuente de procesos de codificación, como ejemplificamos en el esquema que se incluye en la aproximación metodológica para el estudio del ensayo.

Para un desarrollo filosófico más profundo de la complejidad del proceso de codificación, véase “El texto y la estructura de la comunicación.”

 

 

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