![]() |
Juan Bautista Alberdi |
![]() |
|
Juan
Bautista Alberdi Juan Bautista Alberdi nació en San Miguel de Tucumán, Argentina, el 20 de agosto de 1810, en el seno de una familia acomodada. Cursa allí sus primeros estudios, que luego continúa en Buenos Aires en el Colegio de las Ciencias Morales. Cursó estudios de Derecho en Córdoba y Buenos Aires. En 1837 publicó su Fragmento preliminar al estudio del derecho, que llamó la atención de sus contemporáneos y cimentó su prestigio de intelectual. Terminó sus estudios de Derecho en 1838. Por esos años participaba ya en las reuniones de la denominada Generación del 37 (Esteban Echeverría, Juan María Gutiérrez, Miguel Cané, Marco Avellaneda, entre otros que formaron la Asociación de Mayo). Las ideas liberales de la Generación del 37 causó la persecución de sus miembros y Alberdi se exilió en 1838 en la Banda Oriental (hoy Uruguay). Aunque participó en los años formativos de estudiante del idealismo exaltado de Echeverría y en general de los miembros de la Asociación de Mayo, la obra de Alberdi es lo más opuesto de la exaltación romántica de Echeverría, su obra, siempre meditada, destaca por la sistematización, y es clara y racional. En 1840 viajó a Europa, pero ya en 1843 estaba en Chile, desde donde combatió el gobierno de Juan Manuel de Rosas. En la política argentina, apoyó a Justo José Urquiza en su lucha contra Rosas y cuando éste fue derrotado en 1852, Alberdi ocupó numerosos cargos políticos y diplomáticos. Su obra más importante de esta época Bases y puntos de partida para la organización política de la Federación Argentina, (1852), influyó fuertemente en la constitución argentina de 1853. Después de la derrota de Urquiza en 1861, Alberdi fijó su residencia en París, donde escribió obras criticando a Bartolomé Mitre y Domingo Faustino Sarmiento. Denuncia la guerra contra Paraguay en El crimen de la guerra, 1870. Alberdi pasó la mayor parte de su vida fuera de Argentina: unas veces exiliado por causas políticas, otras por exilio voluntario o por misiones diplomáticas. En 1879, tras cuarenta y un año de casi constante ausencia, regresa a Argentina para ocupar el puesto de Diputado por la provincia de Tucumán. Sarmiento ocupaba el cargo de Ministro del Interior y manda un emisario a dar la bienvenida a Alberdi. Se reconcilian así las dos personas más ilustres del momento y que habían mantenido durante su vida enconadas polémicas. Durante esta estancia en Argentina, Alberdi es homenajeado en la Facultad de Derecho. La muerte le encontró en París (Francia) el 19 de julio de 1884, en una misión diplomática. En sus primeros escritos ensayísticos, algunos de corte costumbrista, Alberdi rinde tributo a Larra y firma sus ensayos con el seudónimo de Figarillo. Aunque escribió también una novela alegórica, Peregrinación de Luz del Día (1871), su prestigio se debe más a la repercusión política de sus polémicas (con Mitre y Sarmiento), a su pragmatismo político-económico y, ante todo, al impacto inmediato de las Bases. En el campo del pensamiento iberoamericanista ha repercutido sobre todo su ensayo "Ideas para presidir a la confección del curso de filosofía contemporánea" (1842). En este ensayo, adelantándose al pensamiento del siglo XX, Alberdi afirma: “No hay, pues, una filosofía universal, porque no hay una solución universal de las cuestiones que la constituyen en el fondo. Cada país, cada época, cada filósofo ha tenido su filosofía peculiar, que ha cundido más o menos, que ha durado más o menos, porque cada país, cada época y cada escuela han dado soluciones distintas de los problemas del espíritu humano”. Su estilo en prosa, nos dice Earle y Mead, es el de un estadista preocupado siempre por el problema de América: ha meditado y tiene mucho que decir, pero el tiempo no le permite declamar ni poetizar con frecuencia. Refrena su emoción, agudiza su razón, y se expresa en claros conceptos, frases y párrafos cortos y directos, comparaciones concretas, aforismos y sentencias” (30). En la sección de Antología se incluye el texto completo de varios ensayos de Alberdi.
|