Andrés Bello

 

Andrés Bello
(1781-1865)

Andrés Bello nació en Caracas, Venezuela (por entonces una ciudad de unos 20.000 habitantes), el 29 de noviembre de 1781. Se destacó desde muy joven por sus conocimientos y participación en la vida cultural y política de Venezuela. El prócer americano Simón Bolívar, sólo dos años más joven que Bello, lo considera uno de sus maestros. La biografía de Andrés Bello se encuentra claramente jalonada por tres grandes periodos que coinciden con los lugares de su residencia: Caracas (1781-1810); Londres (1810-1829); Santiago de Chile (1829-1865). Los que lo conocían lo describen de complexión delicada y de carácter introvertido.

Los años en Caracas fueron de aprendizaje (estudió en la Real y Pontificia Universidad de Caracas 1797-1800), y de inicio en la vida pública. En 1802 fue nombrado Oficial en las oficinas de la Capitanía General de Venezuela y en 1807 Comisario de Guerra. En 1808 se instala la primera imprenta en Caracas y se inicia la publicación de la Gaceta de Caracas y Andrés Bello fue su primer redactor. Además de sus colaboraciones en la Gaceta y de sus primeras poesías, a esta época corresponde también su Resumen de la Historia de Venezuela. En 1810 fue enviado a Londres, junto a Simón Bolívar; eran los inicios de la lucha por la independencia y la misión de Bello era servir con su pluma la causa independentista.

Los años en Londres (1810-1829) fueron difíciles. A veces como representante oficial (de Venezuela, de Chile, de Colombia), pero más frecuentemente viviendo de la enseñanza del español y de su labor publicista. Allí escribió su periódico El repertorio Americano (1826-1827). También en Londres escribió muchas de sus mejores poesías (“La agricultura en la zona tórrida” y “Alocución a la poesía”). En 1829, Mariano Egaña, chileno, recomendó y consiguió que Bello accediera ir a Chile, donde residió hasta el fin de su vida.

En Chile participó activamente en la vida cultural del país, suscitando, con frecuencia, polémicas por su espíritu independiente y mesurado. Su formación en el pensamiento de la Ilustración le motivó a combatir los excesos románticos en polémica con Alberdi y Sarmiento. Combate igualmente la exaltación con la que se aceptaban las nuevas teorías sin analizar previamente las características culturales del pueblo donde se iban a aplicar:

“Instituciones que en la teoría parecen dignas de la más alta admiración, por hallarse en conformidad con los principios establecidos por los más ilustres publicistas, encuentran, para su observancia, obstáculos invencibles en la práctica; serán quizá las mejores que pueda dictar el estudio de la política en general, pero no, como las que Solón formó para Atenas, las mejores que se pueden dar a un pueblo determinado.” (“Las repúblicas hispanoamericanas: Autonomía cultural”)

Su obra ensayística aparece regularmente en los periódicos chilenos (sobre todo en las páginas de El Araucano, que Bello editó de 1830 a 1853), y en ella luchaba por la conquista de una autonomía cultural. Escribe con una prosa clara y concisa. Con motivo de la inauguración de la Universidad de Chile en 1842, Bello, como su primer rector, pedía un programa nacional de educación que desarrollara la dimensión cultural americana y chilena en todas sus facetas. Contrario a los cambios radicales, proponía una lucha por mantener una constante transformación hacia el progreso. Se le acusó de conservador, por defender lo mejor de la tradición española en un momento en el que se pretendía rechazar todo lo que pudiera recordar a España; en este sentido es de especial interés sus comentarios a la obra de José Victorino Lastarria (1817-1888). Véase en la sección de Antología, el texto completo de algunos de sus ensayos.

De entre las obras recogidas en libro destacan su Principios de derecho de gentes, de 1832, Gramática de la lengua española, de 1847, y su Filosofía del entendimiento, de publicación póstuma en 1881.

 

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