Objetivos
El
proceso de globalización y la revolución digital como medio de transmisión de la
información, requiere en nuestros días una práctica de adaptación de los métodos y
contenido de la enseñanza. Hace años que Paulo Freire combatía en Pedagogía del
oprimido (1970), lo que él denominaba una educación "bancaria", es decir,
una educación cuyo objetivo era "depositar" información en el educando. La
estructura era clara: el educador, poseedor de los conocimientos, era el encargado de
transmitirlos al educando, que participaba como receptor pasivo en el proceso educativo.
Poseer la información implicaba poder. Nuestro mundo ha cambiado de modo radical en las
últimas décadas. La información, cada día de modo más obvio, está a disposición de
todos. El poder lo tiene ahora: a) quien sabe cómo localizar la información que
necesita; b) quien posee criterios propios para discernir entre los datos, con frecuencia
contradictorios, que encuentra; c) quien ha adquirido la capacidad para evaluar desde los
diversos contextos la profusión de datos a los que tiene acceso.
Al integrar estos requisitos en el proceso educativo, reaparecen viejos problemas que
ahora no podemos eludir. La distancia tradicional entre los planos del
"educador" y del "educando" se convierte en una barrera que dificulta,
cuando no impide, el proceso educativo. Ambos, educando y educador, necesitan participar
en el mismo proceso de reflexión. La información deja de ser el foco de atención que
ahora pasa a ocuparlo el educando La educación se convierte así en una práctica de
descubrir (nuestro propio ser, nuestra realidad circundante, nuestra posición en el
mundo). Otra de las limitaciones fundamentales de la educación tradicional, oculta en un
sistema rígido que buscaba la uniformidad y la transmisión de información, era la
sistemática anulación de la personalidad del educando.
Hoy hablamos, siguiendo en esto también a Paulo Freire, de una educación liberadora.
Y con ello queremos decir una educación cuyo objetivo es enseñar a reflexionar,
capacitar al ser humano para un continuo proceso educativo de auto-realización (tanto en
cuanto a la realidad propia, como a la toma de conciencia de nuestra circunstancia
personal, local, regional, global).
Ahora bien, para que esta práctica de "educación liberadora" sea
auténtica, requiere, como primer paso ineludible, superar los tradicionales procesos
uniformadores en cuanto al lugar, el tiempo y el procedimiento; es decir, superar los
límites de encuentro en un lugar físico (la sala de clase), de un tiempo predeterminado
(las horas fijadas para la clase) y, el más nefasto de todos, de un rígido proceso
lineal de transmisión de la información, al que todos los "estudiantes"
tenían que ajustarse, independiente de sus diferencias individuales (obligándoles, poco
a poco a conformarse con lo impuesto en menoscabo de la creatividad individual).
El encuentro tradicional (una sala de clase y un grupo determinado de participantes),
imponía serios obstáculos a las mejores intenciones. De los tres impedimentos
anteriores, el de la sala de clase era difícil de evitar (los intentos de educación a
distancia eran substitutos pobres, sólo justificables en un intento de masificar la
educación). Pero incluso a través de la educación a distancia se hacía necesario
mantener un proceso lineal, donde el foco era la información a transmitir y no la persona
a educar.
El medio digital nos proporciona un foro capaz de superar los obstáculos anteriormente
citados. La sala de clase es ahora el Internet (está donde nosotros estamos). La hora de
clase prefijada deja de ser un requisito (el Internet y los distintos medios que pone a
nuestra disposición están siempre presentes). Por último, un curso por Internet
debidamente desarrollado nos libera igualmente del antes ineludible proceso lineal. La
materia a cubrir es la misma, pero el camino se puede convertir en una senda individual,
dependiente de la propia intuición, de las propias preferencias y, más importante, de la
propia creatividad, que puede ahora pasar a convertirse en la fuerza individual que marca
el camino a seguir.
Tales son los objetivos de este curso, una guía interdisciplinaria, confinada en la
materia prefijada a cubrir, pero sin límites en las proyecciones individuales, que ahora
dependen del poder creativo de cada uno de los participantes.
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