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preocupación generalizada en relación a la identidad iberoamericana no fue
característica únicamente de un momento social, político, económico,
cultural particular, sino que representó una constante. Posiblemente, uno de los
aspectos más significativos de este cuestionamiento, está dado por la diversidad de
ángulos y disciplinas desde las cuales se atendió el problema. A dicho carácter
abarcador se le suma un aspecto fundamental: el espíritu intrínsecamente dinámico de
cada sociedad. Esto implica la necesidad de establecer ciertos límites de trabajo en
materia geográfica, histórica, social, política, económica, cultural. Con esto en
mente, hemos circunscripto la labor a dos áreas geográficas: México y Cuba, y a un
período: el siglo XIX. Singularmente, y a pesar de la distancia temporal que los separa,
dos pensadores que atienden a la identidad iberoamericana desde posturas semejantes son
José Martí y José María Luis Mora. Tanto Martí como Mora apuntan a la necesidad de
un intento de definición de los factores y características que componen la identidad
iberoamericana. Es interesante notar la atención a la identidad que ambos, uno a
principios y el otro a finales de siglo, desde dos áreas en particular: la educación y
el gobierno. Identidad, libertad, educación, pueblo y gobierno confluyen en forma
circular en "un gobierno libre es educado." Los ensayos que integran esta
selección contextualizan el pensamiento de ambos ensayistas a la vez que destacan la
existencia de realidades paralelas a nivel social, político, cultural, educativo,
legal, económico para los habitantes de un mismo contexto. Asimismo, los ensayos
dan énfasis a la distancia evidente entre el modelo iberoamericano previsto tras la
emancipación de España y el contexto desde el cual escriben.*
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