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duda, el ensayo fue una de las formas preferidas de los pensadores durante las primeras
décadas del siglo XIX. Los intelectuales, en un intento por mejorar sus países y
América Latina entera, recurrían a este género popular como instrumento. Como han
observado muchos críticos del período, el neoclasicismo predominaba en la primera parte
del siglo. Se ponía énfasis en la moderación y el "buen gusto". Sin embargo,
en los ensayos (tal como otras obras escritas en el período) los autores tenían un
estilo impresionante - usaban el ensayo, símbolo del racionalismo, pero escribían con
todos los sentimientos de pasión y rebeldía que acompañaban el espíritu
revolucionario. Utilizaban el pensamiento corriente y a la vez daban luz a las raíces del
romanticismo que se iniciaba ahora. Ahora bien, tomando en cuenta esta peculiaridad del
ensayo hispanoamericano del siglo XIX, hemos escogido unos ensayos que esperamos
ejemplifiquen este estilo distintivo. No es decir que son ni los únicos ni los mejores
pero que son ejemplos fiables de la producción ensayística que se asocia con la lucha
por la independencia. Ilustran tanto el respeto que tenían los intelectuales
iberoamericanos por el pensamiento clásico como la convicción que sentían por su causa.
Otro aspecto en la selección de los ensayos es la cuestión de los "temas".
Al ver las múltiples implicaciones que surgen con la frase "Conocer es
resolver" planteada por Martí, es
menester que los ensayos escogidos exploren los diversos temas que brotan. Aunque los
revolucionarios se preocupaban principalmente por la política, esta frase trae consigo un
espectro amplio de interpretaciones--Conocer es resolver la cultura del país, la
religión y otros asuntos morales, la economía, la historia de todo el continente, etc.
Se ofrece aquí una variedad de ensayos que sí tocan el gobierno y la política pero
también tienen influencia sobre otros asuntos de la identidad hispanoamericana.
*(Preparado por Timeko S. McFadden)
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