Marina Herbst
Verano de 1999

 

"Contextualización y continuidad en la
problemática de la identidad iberoamericana:
sobre educación pública en Mora"

La constante lucha por la emancipación y la definición de su propia identidad que caracteriza a los países iberoamericanos llama también la atención a la interrelación existente, con mayor intensidad que en otros casos, entre política y sociedad. Esta dependencia interdisciplinaria no es reciente, por el contrario, tiene sus raíces en la situación iberoamericana durante el período independentista y las ideas de la ilustración europea. Iberoamérica presentó un caso particular: las ideas independentistas y anti-peninsulares que florecieron luego del a independencia coexistían con una formación ilustrada y elitista. Consecuentemente, la fragmentación socio-política de la que daba cuenta el despotismo ilustrado, se vio también reflejada y gozó cierta medida de continuidad temporal en el contexto iberoamericano. Significativamente, existía una cierta conciencia de la situación a la vez que distintos intentos de subsanarla. Esto se hizo notorio particularmente en tres períodos históricos: el de formación institucional (posterior a la emancipación de la mayoría de las colonias, principios del siglo XIX), el de formación nacional (finales del siglo XIX), el de cuestionamientos y luchas sociales (década del 70' del siglo XX).

Un factor común en estos tres momentos fue la necesidad de dar atención urgente a la situación educativa, remediando las falencias existentes e impulsando cambios radicales. La educación no se planteó únicamente como una necesidad cultural o intelectual; dentro de estos contextos se le adjudicó un carácter liberador. Educar, entonces, no solamente significaba alfabetizar, sino formar liberando; asegurando así la libertad. La educación representaba un instrumento político, determinando de esta manera su relación con la identidad (del individuo en sociedad y como miembro de un grupo nacional). Tomadas fuera de su contexto y en un nivel superficial, esto es lo que las ideas de Mora, Martí y Freire proponen, estando en armonía entre sí. Sin embargo, en tanto forman parte de un panorama contextual amplio, esta aparente unidad no es tal. En el presente trabajo me propongo contextualizar el pensamiento de José María Luis Mora en lo tocante a la educación pública y tomando a "Pensamientos sueltos" como punto de partida. Mora dialoga con su contexto, articulando no solo sus propias ideas sino también expresando aquellas que forman parte de su realidad. La correspondencia temporal existente entre Mora y sus "Pensamientos" es semejante a la que evidencian Martí en "Nuestra América" y más tarde Paulo Freire con la pedagogía de la liberación. Anteriormente hemos destacado el carácter político que se le imprime a la reforma educativa. Con esto en mente hemos decidido circunscribir el presente trabajo a una selección de ensayos de dos autores, José Martí y José María Luis Mora, y a algunas constituciones nacionales (dada su atención a la reforma educativa). Por su parte, las ideas de Paulo Freire en Pedagogía del oprimido, pueden entenderse desde una perspectiva social, pedagógica o política.

En "Pensamientos sueltos" Mora plantea a la educación pública como el instrumento fundamental en la organización institucional de una nación independiente, dado su rol formador de ciudadanos responsables. El arreglo y apoyo de la educación pública es, de acuerdo con Mora, la única manera en que el país puede salir adelante. Es más, si los ciudadanos están en ignorancia de sus derechos y obligaciones, careciendo de voz y voto en cuestiones que les conciernen, serán fácilmente oprimidos. Escobar Valenzuela afirma que para Mora la educación "es el instrumento a través del cual se va a estructurar el nuevo hombre y la nueva sociedad," para así hacer de México una nación moderna, brindando "al hombre una ideología que le permitirá conocer sus derechos y obligaciones, al hacerlo consciente de su ciudadanía" (254-55, 258). Sin embargo, el "Discurso sobre la necesidad de fijar el derecho de ciudadanía en la República" revela que para Mora la educación es un instrumento político, más que social. El derecho de ciudadanía, propone Mora en el "Discurso," debe estar supeditado a la propiedad —o la situación económica— de los habitantes: aquellos que gozan de una situación económica desahogada, en tanto dan cuenta de su laboriosidad, honradez, juicio y moderación, atienden al bien común. La educación pública forma al ciudadano para que pueda cumplir con sus obligaciones sociales a la vez que sepa defender sus derechos. Sin embargo, sólo es ciudadano —y puede ejercer y reclamar sus derechos— quien se encuentra en una determinada posición económica. De esto se desprende que la educación pública no es ni pretende ser accesible a la totalidad de la población, sino a una minoría; la misma minoría educada/ilustrada que constituye la audiencia de José María Mora.

Es importante señalar ciertos puntos. En primer lugar, educación pública no equivalía a educación gratuita. Si bien existían escuelas para párvulos o subvencionadas por el estado o algún particular, se requería una mensualidad, ya sea de la comuna o de los asistentes (Cf. Staples 121-26). Asimismo, a la vez que las ideas de Mora estaban en armonía con las de su contexto, tenían raíces políticas —además de culturales y sociales— en la península ibérica y las constituciones y legislaciones anteriores y sentaban las bases para las de posterior promulgación en el México independiente. Esto se hace evidente al tomar dos textos que atienden al tema desde el área institucional-legislativa: la constitución española de 1812 y la mexicana de 1824. El Título IX de la Constitución de 1812 está íntegramente dedicado al ordenamiento de la educación, estableciendo la creación de escuelas y de un ente que las supervise, la uniformidad en los planes de enseñanza y la instrucción a cargo de personas debidamente calificadas. México había proclamado su independencia en 1821; la Constitución de 1824 constituye unos de los primeros intentos por regular las instituciones nacionales, proponiendo de manera explícita lo que el Plan de Iguala y el Acta de Independencia solamente sugerían. El artículo 50 de la Constitución (mexicana) de 1824 ordenaba el establecimiento de instituciones educativas así como preveía la necesidad de "establecer las contribuciones necesarias" para solventar los gastos. Es interesante señalar que bajo este mismo encabezamiento ambas Constituciones aseguraban la libertad de imprenta.

En "Nuestra América" Martí plantea esta interrelación desde otro ángulo: la identidad iberoamericana. Al plantear el tema de la identidad, implica también la cuestión educativa: se hace necesaria una toma de conciencia de la afinidad existente entre los países americanos. En el marco contextual de finales del siglo XIX, las ideas de Martí están restringidas al área política y particularmente a la lucha independentista de Cuba. Sin embargo, su propuesta posee un alcance mayor. Al igual que Mora, Martí confronta una problemática iberoamericana que exige solución a fin de lograr una efectiva emancipación, constituyendo de esta manera un país (o países) independiente. Esto será posible solamente al introducir determinados cambios (políticos, sociales, económicos, culturales). Implica una reconcepción de la persona y de aquello a lo que considera su centro, cuestionando aquello impuesto arbitrariamente.

La preocupación por la situación educativa en Iberoamérica apunta a la (re)-afirmación de los derechos individuales; no siendo ya personas sujetas a una autoridad ajena, sino ciudadanos que deciden libremente para y con conocimiento de su propia sociedad. Esto implica un claro entendimiento de su responsabilidad como ser social y de su comunidad en sí en forma aislada y como parte de un todo. Las ideas de Martí y Mora parecen aproximarse a la pedagogía de la liberación tal como la plantea Paulo Freire. Sin embargo, es el contexto mismo desde el cual cada uno de estos autores articula su pensamiento, el que da cuenta de la divergencia existente. Paradójicamente, los mismos textos, cada uno dentro de su contexto y en diálogo con los otros, da cuenta de la continuidad de una problemática: la fragmentación existente en Iberoamérica, que aún intenta definir su identidad.

Obras consultadas

  • Escobar Valenzuela, Gustavo Alberto. El liberalismo ilustrado del doctor José María Luis Mora. México: UNAM, 1974.
  • Freire, Paulo. Pedagogía del oprimido. 49 edición. Traducción de Jorge Mellano. México: Siglo veintiuno ediciones, 1997.
  • Larroyo, Francisco. Historia comparada de la educación en México. Décima edición actualizada. México: Editorial Porrúa, 1973.
  • Martí, José. "Maestros ambulantes" Antología del ensayo hispánico. Online. http://www.ensayistas.org/antologia/XIXA/marti/marti3.htm   8 de julio de 1999. 1- 4.
  • ---. "Nuestra América" Antología del ensayo hispánico. Online. http://www.ensayistas.org/antologia/XIXA/marti/index.htm   21 de septiembre de 1998. 1-5.
  • Mora, José María Luis. "Discurso sobre la libertad civil del ciudadano" Antología del ensayo hispánico. Online. http://www.ensayistas.org/antologia/XIXA/mora/mora5.htm   8 de julio de 1999. 1-7
  • ---. "Discurso sobre la necesidad de fijar el derecho de ciudadanía en la República y hacerlo esencialmente afecto a la propiedad." Antología del ensayo hispánico. Online. http://www.ensayistas.org/antologia/XIXA/mora/mora6.htm   8 de julio de 1999. 1- 9.
  • ---. "Pensamientos sueltos sobre educación pública" Antología del ensayo hispánico. Online. http://www.ensayistas.org/antologia/XIXA/mora/mora4.htm   8 de julio de 1999. 1- 7.
  • Robles, Marta. Educación y sociedad en la historia de México. México: Siglo XXI, 1977.
  • Staples, Anne. "Panorama educativo al comienzo de la vida independiente" Ensayos sobre historia de la educación en México. Josefina Zoraida Vázquez y otros, eds. México: El colegio de México, 1981. 115-170.
  • Zárate, Julio. Fase final de la guerra por la Independencia. Con documentos anexos: Plan de Iguala, Tratados de Córdoba, Acta de independencia. Volumen 8. México: Biblioteca Mínima Mexicana, 1955.