Timeko S McFadden
Verano de 1999

 

"Indios", un ensayo de Juan Montalvo

Estudio crítico

En la obra de Juan Montalvo, destacan unos conceptos claros entre ellos la justicia y la integridad. Escribió con una gran pasión por su patria y sus ciudadanos. Escrito en 1887 en la revista El Espectador, "Indios" es una crítica fuerte sobre la condición del indio. No fue raro que los escritores escribiesen sobre los indios porque constituían la masa fundamental de [los] trabajadores en su época; y la más escarnecida y explotada al mismo tiempo (Albornoz 85). Como muchos de los escritores de su hora, Montalvo no limita su tesis a Ecuador. La obra parece ser una llamada para el cambio a todos los países con poblaciones indígenas. Hay varios elementos que resaltan en el ensayo.

I
"Los indios son esclavos del abuso y la costumbre."

Lo impresionante aquí, como en el título, es el uso de "indio" como término genérico. Montalvo no es específico en su referencia a ellos, haciendo brotar unos asuntos interesantes. Nos muestra su conocimiento de la realidad indígena más allá de su Ecuador y su comprensión de los problemas de estos indios. Llama la atención a cualquier país que tenga indios. Pero ensancha también su visión para incluir todos los oprimidos.

II
"Y el indio vuelve, porque esta es su condición."

Un elemento curioso en cuanto a la identidad hispanoamericana es la presencia casi constante de un sentido de fatalismo. Es decir, muchas veces miembros del pueblo iberoamericano (especialmente los de los márgenes) creen que es su destino estar afuera del "centro". En esta frase, el indio vuelve –no trata de huir de su miseria. Montalvo comienza con "y" curiosamente. Es como si preguntara "¿Por qué vuelve?" A pesar de tanto abuso, el indio todavía regresa. Además, la extensión de la frase la hace tan definitiva y final que indica una posición sin escape. Parece como si el indio nunca podrá superar su situación por su propia voluntad, porque la decisión está fuera de su control.

III
"Decirle…: ‘Eres libre’ y seguir oprimiéndolo,
es burlarse del cielo y de la tierra."

La crítica que hace Montalvo es obvia aquí. Sin duda, esto es lo que hacía los líderes durante el período – decían que los negros y los indios eran libres pero seguían oprimiéndolos con la misma discriminación de antes. El enfoque aquí es la hipocresía intensa de la sociedad, blancos y negros:

"Al decir que hay amos buenos y malos, da a entender que la causa de los infortunios del indio es de carácter moral, desprendiéndose de allí que la terapéutica, no sería otra que la administración de una pócima de moralidad. Y la misma división de buenos y malos, además, implica una equivocada y parcial visión del problema, pues que en rigor no existen amos buenos, ya que si bien es cierto o posible que no todos desciendan hasta la ferocidad y el crimen, la totalidad explota al indio y vive como dice el mismo Montalvo de su trabajo y sudor." (Albornoz 88)

Montalvo ataca el carácter de los líderes con sus palabras, ilustrando bien por qué sufrió dos destierros. Se verá que Martí también reitera este punto de vista sobre la moralidad.

IV
"Para esta infame tiranía todos se unen."

Hemos aquí otra crítica de los otros miembros de la sociedad. Se recuerda de las palabras de otros pensadores de la época sobre "la suprema ley natural". En pocas palabras, se refieren a la tendencia de una clase "superior" a dominar a la clase minoritaria. Todo pueblo necesita dominar a otro. Esta tendencia sigue siendo estudiada hoy día por críticos como Spivak y los estudios subalternos. Por supuesto, con esta suposición vienen varios problemas. Por ejemplo, si reina inevitablemente esta ley suprema y natural, ¿por qué luchar por igualdad?

V
"Las razas oprimidas y envilecidas durante trescientos años,
necesitan ochocientos para volver en sí y reconocer
su derecho de igualdad ante Dios y la justicia.

Los negros y los indios han sufrido tanto que tomaría muchos más años para arreglar su posición en la sociedad. Montalvo pone énfasis en la destrucción que causaron los españoles y ahora los gobiernos nuevos (aspecto que tal vez ignoraba la elite gobernante).

En el campo krausista, se cree la idea de que la sociedad sigue un constante proceso de mejora cada día, cada época. El hecho de que Montalvo escribe que se necesita tiempo para sanarse, indica que él cree que es posible. Las razas anteriormente oprimidas puede sobrevivir y superar sus circunstancias.

VI
Montalvo y Martí

Como nuestro punto de partida viene de los pensamientos famosos de Martí, es menester que se explore las semejanzas entre los dos filósofos. Es interesante analizar las palabras que comienzan "Indios" y "Mi raza" . Los dos autores se incluyen a sí mismos en la lucha. Ellos ven la tarea de asegurar la igualdad y justicia por todos como una responsabilidad personal. Aunque Martí no emplea explícitamente la palabra "yo", se da la impresión de que este es su intento.

Otra semejanza es la crítica moral que muestran los dos hombres. Mientras Montalvo comenta la insinceridad de los blancos y negros hacia los indios, Martí habla de la importancia del carácter. El color de la piel no importa – es el espíritu, el corazón puro que hace verdaderos hombres.

El retrato del indio presentado por Montalvo y Martí merece comentario. Como ya se ha mencionado, el fatalismo parece ser rasgo presente en la identidad hispanoamericana. Se ve esta característica en la frase ya mencionada. En "Nuestra América" , Martí reitera este retrato en dos instancias. En las dos, utiliza la palabara "mudo"para describir al indio. El término trae consigo varias implicaciones. Primero, puede significar una gente callada. Es decir, es simplemente parte de su manera o su disposición. Segundo, puede ser una gente silenciada. Son personas oprimidas en la sociedad que no tienen voz a causa de su posición económica o cultural. ¿Y si este silencio no es algo impuesto sino algo elegido? Quizá el indio no quiere hablar y denunciar sus condiciones. En este escenario, la culpa se le echa al indio y no al opresor.

VII
Evaluación y valor del ensayo

Este ensayo es un buen ejemplo del estilo de Juan Montalvo y sus convicciones románticas. Escribe en una prosa llena de pasión y fuego. Sin embargo, de todos los instrumentos literarios que utiliza él, quizás el más importante se encuentra en las primeras palabras del ensayo. Se incluye a sí mismo en la lucha por igualdad, animándonos a todos nosotros con ardor romántico. En su ensayo, como en muchos otros del período, se pregunta: ¿Quiénes somos? La respuesta de Montalvo no es una positiva. Su pueblo es uno que no ha apreciado sus recursos humanos. Sin embargo, todavía hay tiempo para arrepentimiento y para seguir adelante.

Bibliografía selecta de Montalvo

  • Montalvo, Juan. Capítulos que se le olvidaron a Cervantes. Buenos Aires: Editorial mericalee, 1944.
  • ____ . Las catilinarias; El Cosmopolita; El Regenerador. Caracas: Biblioteca Ayacucho, 1977.
  • ____ . El Espectador. Ambato: Ilustre Municipio de Ambato, 1987.
  • ____ . Geometría moral. Ambato: Ediciones Sesquincentenario II Convención Nacional, 1987.
  • ____ . El libro de las pasiones. Ambato: Ilustre Municipio de Ambato, Consejo Editorial, 1987.
  • ____ . Prosas. La Habana: Casa de las Américas, 1968.
  • ____ . Siete Tratados. Buenos Aires, Editorial Americalee, 1944.

Bibliografía selecta sobre Montalvo

  • Albornoz, Oswaldo. Montalvo: ideología, pensamiento político. Quito: Publicaciones Tercer Mundo, 1982.
  • Carrión, Benjamín. "Presentación." El pensamiento vivo de Montalvo. Buenos Aires: 11-36
  • Chang-Rodriguez, Raquel y Malva E. Filer. Voces de Hispanoamérica. Boston: Heinle y Heinle Publishers, 1988.
  • Mead, Robert. Perspectivas interamericanas: literatura y libertad. New York: Las Américas, 1967.
  • Mújica, Bárbara. Texto y vida: Introducción a la literatura hispanoamericana. New York: Holt, Rinehart y Winston, 1992.
  • Roig, Arturo Andrés. El pensamiento social de Montalvo. Quito: Tercer Mundo, 1984.
  • Sánchez, Manuel Moreno. Montalvo. México: Ediciones de la Secretaría de Educación Pública, 1942.
  • Zaldumbide, Gonzalo. Montalvo y Rodó. Nueva York: Instituto de las Españas, 1938.

 

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