Teoría, Crítica e Historia

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La abolición de la esclavitud
y el mundo hispano


La trata

El comercio de esclavos, como la esclavitud misma, tiene orígenes remotos. El tráfico de esclavos como actividad económica se conocía en África desde tiempos antiguos. En sus comienzos se encontraba asociado a las guerras o a catástrofes naturales que desplazaban a las personas de unos lugares a otros. El auge islámico a partir del siglo VIII en el norte de África intensificó el comercio de esclavos y su transporte a Asia, pero todavía como parte secundaria del incremento en el comercio. La entrada de los países europeos en la trata de esclavos africanos en el siglo XV inicia una nueva etapa, cenagosa, como señala Castelar, en la devastación de África, en la creación de prejuicios raciales, en la deshumanización y conversión del ser humano en mercancía (dimensión gráfica de la trata de negros).

Se puede señalar como el origen europeo del comercio organizado e institucionalizado de esclavos negros la fecha de 1441, cuando Antam Gonçalvez capturó 12 esclavos negros y los trajo a Lisboa como regalo para el príncipe Enrique el Navegante. El comercio de esclavos aumentó con rapidez como método de financiación de las expediciones. En 1441 se funda la Compañía de Lagos y luego la Compañía de Arguim; ambas compañías controlan a partir de 1448 el comercio de esclavos (Peralta). Martínez Montiel nos señala que ya en el siglo XV se embarcaban “anualmente en la costa occidental africana 3.500 esclavos” (33).

La llegada de los europeos a América va a expandir en dimensiones antes insospechadas la trata de negros con consecuencias funestas para África. Se inicia así un capítulo de la historia occidental que ha de durar cuatro siglos. Las ramificaciones para África fueron devastadoras: “Se abandonó la agricultura, se formaron verdaderos monopolios entre los reyes del litoral occidental y se llevó cabo el acarreo masivo de cautivos que, procedentes de todas las regiones, eran entregados para su venta en las factorías de la costa. Esta sangría humana detuvo el progreso y el avance de regiones enteras, África fue despoblada de sus hombres y mujeres en edad productiva, y al faltar la fuerza de trabajo, convertido el ser humano en mercancía, sobrevino la ruptura de la unidad tradicional, el espíritu comunitario africano se corrompió” (Martínez 33).

La explotación de las minas y el rápido desarrollo de los ingenios de azúcar en América, unido a la drástica disminución de la población aborigen (por las guerras, por el trabajo forzado, por las enfermedades, por masacres), acrecentó la falta de obra de mano y el aumento acelerado de una dependencia, en el orden económico, en la importación de esclavos negros. Para finales del siglo XVI, la población aborigen de las islas caribeñas había casi totalmente desaparecido y la economía dependía ahora de una población en su mayoría esclava.

En la cronología se detalla, de modo esquemático, el desarrollo de la trata de esclavos en América. El primer asiento de negros lo otorgó Carlos I, en agosto de1518, en beneficio del Duque de Bresa. Se autorizaba en él a la introducción de 4.000 negros a la Indias Occidentales durante un periodo de cuatro años. Durante el siglo XVI el trafico negrero estuvo en manos de portugueses, primero a través de intermediarios (como en el caso de este primer asiento que el Duque de Bresa vendió a los traficantes portugueses), luego, de 1580 a 1640, fechas en las que los tronos de España y Portugal estaban unificados, se otorgaron los asientos sin intermediarios. A partir de 1640, Portugal pierde el monopolio que ahora va a compartir con Holanda, Francia e Inglaterra. Mediante la Real Cédula de 1789, se concede la libertad para el comercio de negros.

El auge de los esclavos negros y surgimiento de una nueva estructura socio-económica que dependía del trabajo de los esclavos, motivó que se empezara a regular su comportamiento. En 1685 entra en vigor en las Antillas francesas el Code Noir, que rápidamente se empezó a aplicar, con variantes más o menos significantes, en las demás regiones americanas. El último código de comportamiento en la Antillas, “Reglamento de esclavos en Cuba”, data de 1842.

El siglo XIX trae consigo una nueva conciencia de la dignidad humana y un deseo de abolir la esclavitud. Inglaterra presiona a España y en 1817 firma un tratado internacional mediante el cual se comprometía a suprimir la trata y abolir la esclavitud en un plazo de tres años. El acuerdo sin provisiones específicas quedó únicamente en expresión diplomática. No fue hasta 1867 cuando se publicó un decreto condenando e imponiendo penas para el tráfico negrero. Para entonces, sólo el Caribe español y Brasil mantenían activa la trata de esclavos. Knight señala que de 1835 a 1840, en un periodo en el que se prohibía la trata, se importaron en Cuba 165.000 esclavos, mientras que sólo 3.362 fueron interceptados antes del desembarco de su cargo de esclavos negros (53). El siguiente cuadro muestra la distribución de la población en Cuba en 1841, fecha en la que la población esclava adquiere su máximo porcentaje (43.32%) y cuyo número total superaba el de los “blancos”:

Blancos

Negros libres

Esclavos

418.292

152.838

436.495

 

Años

Esclavos
traídos a Cuba

1512-1763

60.000

1763-1789

30.875

1790-1799

50.516

1800-1809

52.958

1810-1822

142.019

1823-1831

50.000

1832-1865

141.439

Fuente: Robert Brent Toplin.

Bibliografía citada

  • Knight, Franklin W. Slave Society in Cuba During the Nineteenth Century. Madison: University of Wisconsin Press, 1970.

  • Martínez Montiel, Luz María. Negros en América. Madrid: MAPFRE, 1992.

  • Peralta Rivera, Germán. Los mecanismos del comercio negrero. Lima: Interbanc, 1990.

  • Toplin, Robert Brent. Slavery and Race Relations in Latin America. Westport, Connecticut: Greenwood Press, 1974.

 

 

© José Luis Gómez-Martínez
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