Ernesto Mayz Vallenilla

 

El problema de América

 

PRÓLOGO A LA SEGUNDA EDICIÓN

El título de este breviario –publicado gracias al generoso interés de la Dirección de Cultura de la Universidad Central de Venezuela– toma su nombre del que llevaba originalmente un ensayo aparecido en el Anuario de Filosofía de la Facultad de Humanidades y Educación del año 1957. Junto a él, antecediéndolo, la presente publicación recoge el texto de una conferencia dictada el año 1955 dentro de un ciclo titulado “Historia de la Cultura en Venezuela”, también difundida en volumen por la misma Facultad. Es necesario, por tanto, explicar las razones que tenemos para reproducirlos y hacerlos hoy tomar cuerpo de unidad en una nueva publicación.

A pesar de su diversa fecha de aparición y de la disimilitud de la forma y estilo con que están expresadas –fruto, como se comprende, de la circunstancia de su inicial publicación– las ideas contenidas en estos dos trabajos forman una indisoluble unidad. Ambos proyectos responden a un solo propósito y la marcha de sus intelecciones no acusa solución de continuidad. Es más: uno y otro no se comprenderían totalmente sin su mutua implicación sistemática. Ello quedaba anunciado, incluso, en las palabras finales de la conferencia de 1955.

Esta circunstancia, aunada al interés que teníamos de introducir una serie de correcciones en los textos originales, nos ha movido a su reproducción, toda vez que, mediante aquéllas, quedan esclarecidos algunos puntos que, después de publicados, nuestra propia labor de crítica nos había demostrado imperfectos o menesterosos de ampliación.

Uno de esos puntos –cuya modificación, a primera vista, pudiera parecer fruto de una descomedida y arbitraria decisión– ha sido el de ensanchar el ámbito de las afirmaciones contenidas en la conferencia del año 1955 hasta un círculo de cuestiones mucho más extensas que las que se apuntaban originalmente en ella. Los análisis que entonces aplicábamos a la descripción de “nuestra conciencia cultural”, se ven ahora referidos a la conciencia cultural de Latinoamérica; y, sin aparente motivo, los resultados obtenidos mediante el examen de una esfera regional, se extienden a la cultura latinoamericana en un intento de apresar los rasgos que constituyen el ser histórico del hombre que es protagonista de aquella cultura.

Esta variación es más aparente que real y se debe a que en la propia conferencia de 1955, si se interpretaba correctamente su sentido, las afirmaciones debían referirse a un ámbito mucho más extenso que al simplemente nacional o regional al cual habían sido aplicadas. En efecto, además de hablarse en ellas explícitamente de “los latinoamericanos de hoy” (cfr. el Tomo I de Historia de la Cultura en Venezuela, págs. 99 y 102), las categorías filosófico-históricas que se empleaban para realizar los análisis –vgr. la del Nuevo Mundo– le conferían a las tesis sostenidas un círculo de aplicación mucho más amplio que el simplemente nacional.

Por cuanto nuestro propio trabajo intelectual –dedicado en los últimos años a encarar este problema– nos reveló la necesidad de semejante desarrollo, e incluso su intrínseca posibilidad de acuerdo con los cánones del método empleado, hemos creído conveniente operar esa corrección que, a la vez de otorgarle su justa extensión al ámbito de las afirmaciones contenidas en la conferencia, no desmerece en absoluto el rigor de sus análisis (cfr. las indicaciones metodológicas apuntadas en la Introducción, así como la observación No 1). Al propio tiempo, por hallarse esos análisis en íntima conexión, tanto lógica como ontológica, con los realizados en “El problema de América” (constituyendo estos últimos su expresa condición de posibilidad), se imponía como una cuestión de principio –y no simplemente como un mero artificio sistemático– que se variase el sentido de las afirmaciones que habíamos efectuado en aquella conferencia.

También en relación al segundo trabajo hemos debido practicar algunas modificaciones. Ellas se refieren a expresiones y giros que nos parecieron inapropiados y equívocos. Así, por ejemplo, nuestra reflexión crítica nos ha ido convenciendo de que es de todo punto de vista impropio hablar, en sentido puramente ontológico, de un “ser latinoamericano”. Ello implica en sí un contrasentido. Lo único que puede afirmarse con rigor, y comprobarse históricamente, es una experiencia americana del Ser que, al realizarse, configura a su vez el ser histórico del hombre latinoamericano. Semejante experiencia histórico-ontológica revela una comprensión “original” del Ser en el latinoamericano y, al propio tiempo, postula que deben existir especiales condiciones de posibilidad existenciarias mediante las cuales ella se realice. Por tal motivo, las expresiones que a aquello se referían han sido vertidas en nuevos enunciados, los cuales formulan con mayor precisión estos aspectos. La posibilidad misma de efectuar el cambio sin afectar el texto, revela que si bien el autor tenía en mientes el concepto, la versión inicial era simplemente defectuosa.

Al par que estas modificaciones se han realizado otras de menor importancia que, a nuestro juicio, mejoran ostensiblemente el rigor del texto. Asimismo, por cuanto ahora los trabajos se publican conjuntamente, se han suprimido algunas observaciones que habían sido empleadas únicamente para notificar las mutuas referencias.

Para concluir, sólo nos resta agradecer a la crítica latinoamericana, que tan generosamente se ha ocupado de ambos trabajos, las valiosas sugerencias que nos ha proporcionado y las cuales nos han servido de estímulo para elaborar otros ensayos que actualmente preparamos sobre el mismo tema. Todo ello obliga nuestra gratitud y empeña el entusiasmo en una causa tan noble como la de trabajar en favor de la dignificación de la filosofía en nuestro continente.

Por cuanto la Dirección de Cultura de la Universidad Central tiene el propósito de distribuir este opúsculo entre los estudiantes liceístas y universitarios, mi mayor deseo sería que estas ideas sobre América pudieran cumplir la altísima misión de despertar en ellos la vocación por la filosofía y el amor por los problemas de nuestra cultura. Ninguna recompensa mayor podría recibir mi esfuerzo.

E. M. V.
Caracas, enero de 1969

© José Luis Gómez-Martínez
Nota: Esta versión electrónica se provee únicamente con fines educativos. Cualquier reproducción destinada a otros fines, deberá obtener los permisos que en cada caso correspondan.

 

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