Jorge Majfud

 

Crítica de la pasión pura


VI
Los últimos mandamientos

36, AMENAZA. Ya Darwin había observado que la lucha por la sobrevivencia es más intensa entre los individuos de una misma especie. La creatura no podía ser una excepción y vivió este problema como individuo, familia, clan, tribu, raza y, finalmente, como nación. En toda la historia civilizada, y desde mucho antes, la creatura se ha enfrentado, con obsesión, a una única amenaza exterior: las otras creaturas.

37, INCESTO. Existe una innegable relación entre la prohibición del incesto y la formación de las sociedades humanas. Generalmente se acepta la idea de que semejante prohibición disparó el gatillo de la cultura y la civilización en Gea. Pero no ha de ser menos cierta la relación inversa: la necesidad de sociedades más grandes que la familia exigió la exogamia, como pacto o signo de familiaridad. —Durante cientos de miles de años, las creaturas fueron animales cazadores y recolectores. Tomaban de la naturaleza aquello que la naturaleza les ofrecía y por ello debían desplazarse de un lugar hacia el otro en grupos no mucho mayores al número familiar. De esa forma se evitaba, en lo posible, la competencia. Por entonces, no debieron ser infrecuentes los asaltos de machos vecinos en búsqueda de nuevas hembras o de más poder. El incesto debió ser la práctica común y la exogamia el delito ya que, a la inversa de lo que se cree, el incesto es lo normal en la naturaleza y su prohibición una anormalidad fundamental de las creaturas metafísicas. (Algo semejante ocurre con la homosexualidad. No se puede decir que esta condición humana sea “contra natura”, porque, para la naturaleza, la homosexualidad no es más desviación que el ponerse ropas o prohibir el incesto.) Un clan más o menos cerrado por la necesidad de sobrevivencia y conflictivo por el desarrollo sexual de sus miembros menores, debió imponerse reglas sexuales, es decir, tabúes. Luego, las creaturas ensayaron sociedades convenientes pero inestables; se asociaron a mayor escala para la defensa o para la caza. Hasta que, no hace mucho, sobrevino la más grande de las revoluciones que cambiaría un millón de años de prehistoria: la agricultura. Entonces las creaturas debieron aceptar al vecino, el otrora enemigo. El antiguo celo indogámico ya no fue solo un factor de conflictos familiares; se transformó en el primer elemento anti-social, una amenaza para la unidad de la comunidad. La exogamia, en cambio, pasó a ser una institución de vital importancia para la sociedad; y el incesto, un recuerdo oscuro. —Desde entonces, la cooperación entre las creaturas fue más importante que la competencia; la familia o el clan se expandió en tribu, aldea y ciudad. No sin paradoja, se puede decir que el primer paso hacia la civilización, hacia el zōon politikón (animal cívico), fue la agricultura. Porque no solo aglomeró creaturas sino que las obligó a organizarse, moral y legislativametne; y también posibilitó la división del trabajo y el comercio gracias a la sobreproducción.

38, MOISÉS. Según el Antiguo Testamento, Moisés escribió el Decálogo en el monte Sinaí; probablemente 1450 años antes de Cristo. Con la Ley se realizó para los hebreos el frustrado esfuerzo de Amenofis IV: el monoteismo. Sin embargo, los últimos cinco mandamientos (no asesines, no cometas adulterio, no robes, no mientas, no codicies) son anteriores a los primeros y anteriores al faraón hereje. Los mismos ya eran conocidos entre los hindúes como “Deberes de orden general”. También el budismo posee cinco preceptos, cuatro de los cuales coinciden con los últimos de Moisés. No hace mucho, el teólogo alemán Hans Küng escribió que mucho antes de lo que en la Biblia se anuncia como Mandamiento de Dios ya estaba escrito en el código de Hammurabi (siglo XVIII a. C.). —Se las mire por donde se las mire, salta a la vista que la Primer tabla y la Segunda poseen orígenes y significados diferentes. Seguramente, si abandonásemos a una pareja de niños en un planeta distante y semejante a Gea, con el tiempo las nuevas generaciones de creaturas repetirían todos nuestros mitos, fundarían religiones semejantes a las nuestras, ideologías y muertes de ideologías. Pero antes que nada volverían a comenzar por el dictado de los últimos cinco Mandamientos. En la actualidad, no son pocas las autoridades religiosas que reconocen que una creatura sin religión puede vivir según una “ética humana”, y en ellas están concentradas las esperanzas de un fin de las “guerras santas”.

39, PROHIBICIÓN. La insistente preposición no indica la preexistencia de su contrario. Porque, como decía Freud refiriéndose al tabú, “no vemos qué necesidad habría de prohibir algo que nadie desea realizar; aquello que se haya prohibido tiene que ser objeto de un deseo”. Exactamente lo mismo dice Lévi-Strauss en Las estructuras elementales del parentesco: “No habría razón alguna para prohibir lo que, sin prohibición, no correría el riesgo de ejecutarse”. El origen de la prohibición (dice) debe buscarse en la existencia de un peligro que amenaza al grupo. “...Aún debemos descubrir las razones por la cual el incesto implica un perjuicio para el orden social”. Precisamente, el psicoanálisis nos dice que este tipo de prohibiciones se hayan interiorizadas en forma de horror al acto que se prohíbe. Pensamos que en las profundidades de la prehistoria las creaturas vivían en permanente conflicto con la naturaleza y consigo mismas —aún en tiempos de paz, la seguridad y el conflicto debieron estar presentes como preocupación. Como aún lo hacen el resto de los animales y algunas creaturas, los machos luchaban entre sí respondiendo a los instintos más básicos y por respeto a las leyes de Darwin. El macho vencedor asesinaba (6) al vencido, fornicaba (7) con sus hembras y tomaba (8) lo que dejaba su adversario o su vecino. Más tarde, las creaturas más evolucionadas e inteligentes se valieron para esto mismo de instrumentos más sutiles: codiciaron (10) y mintieron (9) en beneficio propio. —Queda otra cuestión: ¿por qué la prohibición más universal de todas (según los etnólogos), el incesto, no aparece referida de forma explícita en el Decálogo? Ni en el Decálogo ni en ninguna otra Ley extranjera. ¿Tal vez porque lo está de forma implícita?

39, GRIEGOS. En La república de Platón se expone la tesis, conocida de la época, según la cual la naturaleza es injusta por naturaleza y la justicia es producto de un contrato social, algo así como un pacto de no-agresión. Glaucón argumenta ante Sócrates: “...cuando los hombres comenzaron a cometer y sufrir injusticias, y a comprobar la consecuencia de estos actos, decidieron los que no tenían poder para evitar los perjuicios ni para lograr las ventajas, que lo mejor era establecer mutuos convenios con el fin de no cometer ni padecer injusticias. Y de ahí en delante comenzaron a dictar leyes, y llamaron legal y justo a lo que la ley prescribe”. (Estas palabras del griego no están lejos de la afirmación freudiana según la cual la justicia nace del sentimiento de impotencia, propio de la infancia). Después, cuando Sócrates responde a Glaucón, lo que hace es argumentar a favor de la justicia como poder superior a la injusticia. Sin embargo, la intuición griega había hecho una observación antropológica que Sócrates deja de lado y no refuta. Por su parte, Glaucón ve este contrato más como un papel escrito que como una exigencia interiorizada, y por ello subestima (como Trasímaco) la perseverancia de la creatura justa ante la hipotética abolición de las “leyes”. Esta abolición ya no es un problema legal o político sino psicológico, y para hacerla efectiva no es necesario un dictador anarquista sino un lavado de cerebro. Lo cual no es imposible y la historia registra muchos de ellos.

40, PRECIO. La máxima confuciana “no hagas a los demás lo que no quieres hagan contigo”, formula el principio básico de la tolerancia. Jesús la confirmó luego a su manera o a la manera del Padre. Los pitagóricos prescribieron lo mismo; Sexto lo formuló así: “Todo lo que quieras que tu prójimo sea para ti, se tú para tu prójimo”. Si no existiera en lo más profundo de las creaturas la propensión a obviarla y el temor a que la obvien los demás, estas recomendaciones nunca se hubiesen perpetuado de la forma que lo hicieron. (Los tres hombres dijeron lo mismo: el individuo y el grupo son uno. Si el individuo está enfermo la sociedad lo está también. Y sobre todo lo inverso: ningún individuo está totalmente sano en una sociedad enferma.) Estas fórmulas que podríamos llamar éticas, poseen traducciones legislativas; entre las más célebres y antiguas están el Código de Hammurabi y la Torah: “Ojo por ojo y diente por diente”. Ambas obligaciones, unas interiores a las creaturas y otras interiores al papel, son determinantes en el funcionamiento de una sociedad.

41, CASTIGO. En una sociedad con alta consciencia ética los reos son escasos. También son menos en aquellas sociedades en donde la ley castiga con mayor rigor. Cuando después de la guerra Mozambique cayó en una ola de delincuencia, ésta fue contrarrestada con ajusticiamientos públicos de extrema crueldad. A un simple ladrón o a un inocente se lo podía quemar vivo en medio de la excitación popular, y la memoria de este espectáculo terminó por desalentar a un conjunto numeroso de futuros delincuentes. Un ejemplo inverso lo encontramos en un país vecino y más civilizado. El fin de un régimen injusto y riguroso y la mayor permisividad del nuevo gobierno, convirtieron a Johannesburgo en la ciudad más violenta y peligrosa del mundo. Y para darse cuenta de ello no es necesario caminar por George street.

42, RENUNCIA. La renuncia al beneficio propio siembre es bien vista por las creaturas de Gea, y no tiene más límites que la propia resistencia del renunciante. Las sociedades aplauden y veneran a los mártires que se sacrifican en beneficio de un grupo, o simplemente por otra persona. A eso las creaturas llaman altruismo o Che Guevara. Por el contrario, el egoísta significa una amenaza para el grupo, por efecto o por mal ejemplo. —En todas las sociedades, uno de los elementos más apreciados es el orden que la mantiene con vida. Cuando uno anda en un país desconocido, la primer palabra que se procura aprender es la que significa agradecimiento, a pesar de no tener una utilidad inmediata; la segunda, para dar los buenos días o para saludar. Ambas representan la voluntad de no-agresión. También los llamados “buenos modales” reflejan ese pacto secreto. No hablar en secreto en una reunión, no usar un idioma extraño al grupo no es solo un problema de forma o de “mala educación”; también significan una renuncia a favor del otro.

43, ESPÍRITU. Con todo, las creaturas de Gea no se reducen a las simples leyes que las ayudaron a surgir de su estado más primitivo. También su espíritu es un logro, y está formado no solamente en su relación con el otro sino también consigo-misma. Las creaturas de Gea no sólo son la consecuencia de una más elevada complejidad ética, sino también de una metafísica variable y a veces contradictoria. Karl Jaspers lo resumió así: “El primer paso para la represión de los meros instintos es la violencia exterior, que produce terror y angustia. Luego viene la violencia, ya indirecta, del tabú; después la adecuada superación de la creencia del hombre que se domina a sí mismo mediante el sentido de su hacer emanado en la creencia”. —Los últimos cinco Mandamientos se refieren a la supervivencia por la convivencia; los cinco primeros pertenecen a un nivel metafísico; son posteriores a los últimos cinco y la base primera de las tres grandes religiones monoteístas —la verdadera contribución de Moisés a la historia y a las creaturas de Gea.

45, TIEMPOS. La tesis de un origen común o restringido de la humanidad se afirma o se confirma con el peso de dogmas religiosos y de indicios científicos: Adán y Eva, la naturaleza monogenética de los seres humanos, la convergencia retrospectiva de las lenguas y de los mitos, los hábitos intelectuales en su búsqueda de la verdad. Veamos que algo semejante ocurre con lo que entendemos por ética y moral. Existen principios morales, escasos y comunes a todas o casi todas las creaturas, y están resumidos, con alguna omisión, en la segunda Tabla: el incesto, el homicidio, el adulterio, el robo. Las éticas, en cambio, son mucho más diversas y complejas, como lo son las culturas y las lenguas: la ética culinaria de India, la ética protestante, la ética socialista, la ética militar, si la hay. Se podría decir que los principios morales son prehistóricos, inconscientes y más estables; mientras que las éticas se formaron dentro de la complejidad cultural de la historia interior, están afectados de cierta racionalidad, son más recientes y vulnerables. De los primeros, de los tabúes y prohibiciones, se ocupó la antropología; de los segundos, la ciencia o la filosofía sociológica.

 

© Jorge Majfud. Crítica de la pasión pura (1998). La presente edición digital fue autorizada por el autor para el Proyecto Ensayo Hispánico, sigue el texto de la tercera edición (Buenos Aires: Editorial Argenta, 2000) y ha sido preparada por José Luis Gómez-Martínez. Se publica únicamente con fines educativos. Cualquier reproducción destinada a otros fines deberá obtener los permisos correspondientes. Diciembre de 2004.

 

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