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La Residencia de Estudiantes

La Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, promovida e inspirada en el compromiso educacional de la Institución Libre de Enseñanza, fundó en 1910 la Residencia de Estudiantes. Desde su origen, la Residencia de Estudiantes se convierte en un foco fundamental en el desarrollo cultural de España. Alberto Jiménez Fraud, discípulo de Francisco Giner, dirigió la Residencia de Estudiantes desde su fundación en 1910, hasta que tuvo que cerrar sus puertas en 1936.

Es conocida por haber sido la institución donde españoles como Federico García Lorca, Salvador Dalí, Luis Buñuel, Severo Ochoa, Miguel de Unamuno, Alfonso Reyes, Manuel de Falla, Juan Ramón Jiménez, José Ortega y Gasset, Pedro Salinas, Blas Cabrera, Eugenio D´Ors o Rafael Alberti, entro otros muchos, vivieron o visitaron asiduamente. Más aún, la Residencia fue un foro para el debate y la difusión de la vida intelectual de entre 1910-1936. Albert Einstein, Paul Valéry, Marie Curie, Igor Stravinsky, John M. Keynes, Alexander Calder, Walter Gropius, Henri Bergson o Le Corbusier, entre otros, visitaron y compartieron su conocimiento en la Residencia.

Luis G. de Valdeavellano, discípulo de Alberto Jiménez, describe del siguiente modo los orígenes y vinculación de La Residencia de Estudiantes con la Institución Libre de Enseñanza:

“La ‘Junta’, inspirada por Giner y Cossío y animada por su secretario don José Castillejo, uno de los más activos promotores de la España ‘ilustrada’ a la que se pretendía dar vida, proyectó la fundación de una institución educativa de carácter universitario que agrupase en una misma residencia a un primer grupo de estudiantes de los que, procedentes de toda España, acudían a estudiar a Madrid, ya a las facultades universitarias, ya a las distintas escuelas técnicas radicadas en la capital del país, proporcionando a esos estudiantes no sólo un alojamiento modesto, pero digno, sino, sobre todo, un ambiente de intimidad familiar y cultural que viniese a se algo así como un complemento de la universidad misma, algo que diese al estudiante de fuera de Madrid lo que la Universidad no le daba ni podía darle, dado el sistema de enseñanza vigente: calor de hogar intelectual, convivencia con profesores, investigadores y personas escogidas que pudiesen dirigir sus estudios y guiarles en sus primeros pasos por la vida; biblioteca fácilmente accesible, estímulos para el trabajo individual, lecturas literarias, conferencias sobre los temas más varios, sesiones de música; en suma, una educación total y humana. Este proyecto de integrar al estudiante en un medio propicio que le sirviese de hogar, alejándole de las sórdidas casas de huéspedes que eran por entonces en la mayor parte de los casos, su única vivienda posible, era para Giner una de las bases fundamentales de su ideal de reforma educativa y, para ponerlo en práctica, enseguida pensó en Alberto Jiménez como una de las personas que, por su misma juventud, sus condiciones personales y su conocimiento directo de los colegios ingleses en los que la proyectada institución quería más o menos inspirarse, mejor podía tomar a su cargo una empresa de tanto aliento como dificultades y responsabilidad. Por eso Giner escribió a Alberto Jiménez una carta pidiéndole, como el propio Alberto Jiménez ha contado, que fuese a Madrid para encargarse de ‘lanzar un pequeño colegio universitario como tímido y callado intento hasta ver si la opinión estaba preparada para recibirlo’.

Alberto Jiménez acudió enseguida al llamamiento de don Francisco Giner y, una vez en Madrid, tomo inmediatamente a su cargo la instalación del colegio proyectado por la ‘Junta’, para designar el cual se prefirió elegir sencillamente el nombre de ‘residencia’, que se estimó el más adecuado porque los reducidos medios económicos que en un principio podían asignarse a la nueva institución no permitían la fundación de un colegio universitario a la manera inglesa, ni siquiera a la de los antiguos y ya extinguidos Colegios Mayores de las viejas Universidades españolas. Así, en el mes de septiembre de 1910, Alberto Jiménez se instaló en un pequeño hotelito del número 14 de la calle de Fortuny, esquina a la de Rafael Calvo, no lejos del Paseo de la Castellana, pero sí apartado del tráfico y del bullicio de las calles céntricas y con un diminuto jardín, en un barrio donde había entonces pocas viviendas de vecinos, muchos solares sin edificar y unos cuantos hoteles particulares. Allí, en Fortuny 14, Alberto Jiménez preparó en poco tiempo y con medios muy reducidos la instalación de la residencia estudiantil proyectada, la cual fue creada oficialmente por un R. D. de 1º de octubre de 1910 con el nombre de ‘Residencia de Estudiantes’ (15-17).

La repercusión de La Residencia de Estudiantes en el primer tercio del siglo XX español es tanto mayor cuanto representaba una ventana de libertad y de apertura intelectual dentro del estado opresivo de centralización de la enseñanza en España.

 

Referencia

[Fuente: Luis G. de Valdeavellano. “Introducción”. Alberto Jiménez Fraud, La residencia de estudiantes. Visita a Maquiavelo. Barcelona: Ariel, 1972. Págs. 9-58.]

JLG-M
Actualizado: marzo de 2005

 

© José Luis Gómez-Martínez
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