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El sistema filosófico de Krause

López Morillas nos dice sobre el contexto filosófico de su época, que Krause “pretendía consumar mediante su doctrina la ansiada y necesaria reconciliación del idealismo subjetivo de Kant y Fichte y el idealismo absoluto de Schelling y Hegel. La analítica de Kant, las aspiraciones reformadoras y humanitarias de Fichte, el panteísmo de Schelling, y el sistema de nociones universales últimas –categorías— de Hegel, todo ello encuentra cabida, con mayores o menores modificaciones, en el racionalismo armónico” (El krausismo 31).

Krause busca la totalidad del saber y para ello parte de una pregunta inicial ¿cómo logramos atribuirnos un conocimiento auténtico de las cosas? Krause, al igual que Kant, afirma la objetividad de conocimiento que se adquiere a través de un método analítico que comienza, dentro de la tradición cartesiana, con el conocimiento de nuestros estados corporales y de su naturaleza mudable y múltiple. López Morillas describe así el proceso:

“Nuestros estados corporales se convierten en materia de conocimiento porque, precisamente por ser múltiples y variados, los adscribimos todos a un ‘algo’ único y estable que les sirve de sustento. Este algo es el yo primario y la visión del yo primario es el primer eslabón en la cadena de verdades que de él se habrán de extraer mediante el método inductivo.

Una vez revelado el yo primario, Krause procede a inducir por vía analítico-subjetiva que este yo es una unidad en la que se contienen dos elementos: cuerpo e intelecto. El yo se conoce a sí mismo como finito por dos razones: a) porque tiene que dar por indisputable la presencia de otros yos que lo limitan; y b) porque sus propias funciones se le revelan como limitadas. Ahora bien, lo finito es lo parcial y lo parcial presupone necesariamente un todo que es su fundamento. Este todo es, según Krause, la esencia original o primaria de la cual brotan los dos elementos, cuerpo e intelecto, que se contienen en la unidad del yo. El cuerpo forma parte de la esfera de la Naturaleza, el intelecto de la del Espíritu. Naturaleza y Espíritu son, a su vez, esencias finitas que, en calidad de tales, postulan una esencia superior, infinita, fundamento de todas las esencias finitas y fuente de toda realidad. Krause llama a esa esencia superior Wesen, que puede traducirse por Ser Absoluto o Dios. (32-33)

Una vez alcanzado el conocimiento de una esencia superior, infinita, a través del proceso inductivo de la analítica, Krause descubre en la sintética, siguiendo ahora un proceso deductivo, el organismo de los seres contenidos en Dios. López Morillas describe el proceso como sigue:

“La parte sintético-objetiva comienza con la reflexión sobre el Ser Absoluto. Esta reflexión conduce a la organización de una ciencia fundamental en la que se contienen todas las ciencias particulares. Conviene advertir, sin embargo, que ese contenido es puramente esquemático, formal, es decir, que consiste en una articulación de principios o categorías que han de regir inalterablemente la investigación de cada una de las ciencias subordinadas. Las cuatro primeras ciencias que deduce Krause de la ciencia fundamental son la Teoría de Esencia Original, la Ciencia de la Razón, la Ciencia de la Naturaleza y la Teoría de la Esencia Integral o antropología. Ahora se puede ver que la parte sintético-objetiva de la metafísica de Krause recorre la misma senda que la parte analítico-subjetiva, pero en sentido contrario. Ya hemos visto que en la parte analítica la demostración se remonta inductivamente de la unidad básica del yo, a través de la dualidad cuerpo-intelecto, hasta la totalidad superior de Dios. En la parte sintética, a la inversa, la investigación empieza con la totalidad superior de Dios y desciende deductivamente, a través de la dualidad naturaleza-espíritu, hasta la unidad básica del yo. El yo se revela ahora como el individuo humano. El hombre, síntesis perfecta de las dos esencias finitas del universo, es la esencia finita más elevada que ha salido de la mano de Dios” (35-36).

Krause señala cuatro disciplinas particulares que tratan las esencialidades: Mátesis, que estudia los conceptos físico-matemáticos; Lógica, que investiga las leyes y formas del pensamiento racional; Estética, que estudia la belleza como atributo divino; Ética, que estudia la vida humana y sus relaciones. Siempre teniendo en cuenta que se hallan en la íntima relación de un organismo:

“Esta tierra, nuestra morada, y esta humanidad en ella son una parte interior del reino de Dios, dentro del cual los hombres llegarán un día a la perfección que cabe en su naturaleza conforme al plan divino del mundo. La sociedad fundamental humana, esencial donde quiera que hay hombres, será también realizada en la tierra en su tiempo debido, cuando la humanidad haya pasado su infancia y su juventud. Así como el individuo, sólo en su tercera edad llega al claro conocimiento y cumplimiento de su destino, así los pueblos y la humanidad toda sólo después de siglos y millares de siglos llegan en su historia a este pleno conocimiento, a su entera humanización” (Krause 35-36)

 

Obras citadas

  • Krause, C. C. F. Ideal de la humanidad para la vida. Madrid: Imprenta de Martínez García, 1871.

  • López Morillas, Juan. El krausismo español. Perfil de una aventura intelectual. México: Fondo de Cultura Económica, 1956.

JLG-M
Actualizado: marzo 2005

 

© José Luis Gómez-Martínez
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