Edgar Montiel

 

TESIS POR UNA FILOSOFÍA AMERICANA (*)

América es el país del porvenir. En tiempos futuros se mostrará su importancia histórica, acaso en la lucha entre América del Norte y América del Sur.
Hegel

La lucha en América adquirirá en su momento dimensiones continentales. Será escenario de muchas grandes batallas dadas por la humanidad para su liberación.
Che Guevara

En sorprendente (y sospechosa) coincidencia, Hegel y el Che Guevara predicen que el destino de la humanidad depende de las luchas entre el Norte y el Sur. Y con eso han dicho todo.

¿La construcción de una verdadera filosofía latinoamericana depende también de esas luchas? Creemos que sí, eso es al menos lo que ha mostrado la historia de las ideas en América Latina: en medio de una sociedad dependiente y colonial ha sido imposible crear una filosofía auténtica.

Pero la filosofía, la literatura y el arte no son reflejos mecánicos de una realidad. Las producciones intelectuales pueden y deben liberarse antes que las estructuras políticas y económicas. Por eso hay un esfuerzo excepcional a realizar para sentar las bases de esa filosofía latinoamericana. Ya no se puede seguir con la cobardía intelectual de hablar de la filosofía “de lo” americano, como lo hacen los Congresos Interamericanos de Filosofía.

Hay que entrar al meollo del problema. A nuestro juicio hay cuatro contiendas decisivas que deben librar los filósofos latinoamericanos. Y deben de ganarlas para que América Latina pueda encontrar su yo filosófico. Estas luchas son:

Imitación / Creación

Recepción / Crítica

Aculturación / Identidad

Conformismo / Subversión Creadora

De la victoria sistemática de los segundos sobre los primeros depende la configuración de una filosofía propiamente americana. Una filosofía que se nutra de los valores de la civilización latinoamericana y sea capaz de crear sus propias problemáticas (condición esencial de toda filosofía). Que no habla “de lo” americano, sino que haga de la historia americana (en su dimensión cultural, política, económica, social, etc.), la fuente principal de sus reflexiones. Ahí encontrará los sujetos y objetos de sus filosofemas.

La literatura latinoamericana ha encontrado ya un rostro propio con el que se presenta al diálogo mundial de las culturas. Esta literatura reconocida y admirada en Oriente y Occidente es una expresión de la civilización latinoamericana. Ahora le toca el turno a la filosofía. Hay que afilar las armas de la razón para convertírsela en la otra filosofía. La filosofía interlocutora de Occidente.


* Se trata, en efecto, de una Tesis con la que obtuve el Diplôme d’Étude Approfondie de Filosofía en La Sorbona, en junio de 1980. Va aquí la versión completa, aligerada de recargos académicos, preservando su tono afirmativo y propositivo, una apuesta por la filosofía de Nuestra América. Y como en toda apuesta hay riesgo, ¿cómo le fue a la Tesis? Cuadernos Americanos, de México, publicó un fragmento en su entrega de noviembre de 1980. Cultures, de Unesco, París, publicó otros, en francés a inglés. Con los años aparecieron versiones en Lima, Madrid, Washington, Santiago de Chile, Buenos Aires, Arequipa, Puebla, etc. Las primeras reacciones fueron reveladoras de la pertinencia del problema planteado, las que reseñé para Cuadernos en junio de 1981, que reproduzco al final como “Coletillas de un debate”. Desde entonces estas tesis han tenido vida propia... 

[Esta versión digital sigue el texto que se incluye en el libro de Edgar Montiel, El humanismo americano. Filosofía de una comunicad de naciones, Perú: Fondo de Cultura Económica, 2000. Edición autorizada para Proyecto Ensayo Hispánico. Abril de 2002.]

 

© José Luis Gómez-Martínez
Nota: Esta versión electrónica se provee únicamente con fines educativos. Cualquier reproducción destinada a otros fines, deberá obtener los permisos que en cada caso correspondan.

 

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