Teoría, Crítica e Historia

 

Dos caminos ante la pobreza: Los padres Gabriel y Néstor en la novela Nicodemus

Steven Casadont

 

Monseñor Bogarín y Néstor

En el capítulo intitulado “Gabriel”, hemos incluido citas de Camilo Torres para desarrollar en una forma más amplia los pensamientos e ideales ante la decisión de Gabriel a hacerse laico y guerrillero contra las fuerzas del estado. En el caso del Monseñor Bogarín, la inspiración que modela al personaje del padre Néstor, no existen publicaciones de sus charlas y, por ende, no es posible incluir citas suyas en nuestro estudio central. Consecuentemente, hemos incluido esta breve lexia para indicar los paralelos entre el personaje ficticios de Néstor y el de Monseñor Bogarín, según los testimonios de sus miembros del grupo Acción Católica en Paraguay.

Monseñor Bogarín, como en el caso del padre Néstor, llegó a ser una voz potente en contra de un gobierno opresivo. Por su oposición a los abusos de los derechos humanos de la gente paraguaya en 1969, “security forces closed a Catholic seminary, expelled Jesuit priests from the country, cancelled relief shipments from the United States, and violently repressed Church-backed student demonstrations” (Horst 725). La reacción del gobierno de Stroessner señala la percibida amenaza que representaba Bogarín y sus grupo a la seguridad del estado. Las tensiones entre la Iglesia y Stroessner resultó en la muerte de sacerdotes en los comienzos de los setenta. En 1970, le pidió a Stroessner que detuviera la persecución de los líderes entre los campesinos cristianos, y el año siguiente la Iglesia expulsó de su seno a un ministro paraguayo y al jefe de la policía. Stroessner respondió con el asesinato de un número de curas que trabajaban con los campesinos y expulsó a otros del país (Horst 725-26).

En la novela, varias veces el padre Néstor le avisa a Gabriel para no olvidarse de su puesto como sacerdote y no meterse demasiado en lo político. La visión que Bogarín tenía para su Acción Católica tampoco incluía una doctrina política. “Monseñor era estricto en delimitar los confines de la competencia de la Iglesia, y de la misma Acción Católica como tal, en la política” (Testimonios 19). Reflejando los sentimientos de Néstor, cuando le dice a Gabriel que la revolución no es algo que se hace, sino se organiza, Bogarín desaprobó de la formación de un sector político de Acción Católica.

Recuerdo una conversación personal de aquellos días con el Monseñor: no podía disimular su turbación y su descontento. Para él, aquella fundación era prematura, y se necesitaba todavía, en su opinión, una penetración larga y asimilada de convicciones cristianas y de nuevas ideas de cambio en el país para intentar la aventura política. (Testimonios 19)

En Nicodemus, el grupo de Acción Católica llega a tener unos 70,000 miembros; en el caso de Bogarín, la magnitud de la penetración social de su grupo era también significante.

En muy pocos años se llegó a crear una gran organización, que se extendió a distintos estratos sociales, desde los laborales hasta los estudiantiles, desde las barriadas hasta las parroquias de clase media y alta, pasando por los sectores de los hombres, las señoras, los jóvenes, las señoritas, los adolescentes. Un volumen muy grande de gente comenzó a frecuentar la Acción Católica, a formar parte de la misma y a lograr una real trascendencia en nuestro medio. (Testimonios 55)

Bogarín, como el padre Néstor, nunca se distanció del Evangelio y de enseñanzas sobre el significado de la cristiandad en la vida cotidiana de los miembros del grupo:

La Acción Católica, dentro de una línea de Iglesia, fue también pensada y dirigida por Monseñor Bogarín con la clara pretensión de lograr, por medio de una movilización evangelizadora, del laicado, consecuencias transformadoras, a lo largo plazo, de los hábitos y modos de nuestra vida colectiva. (Testimonios 17)

El Monseñor enfatizaba la importancia de los hechos terrenales durante los años antes de Medellín, donde la Iglesia latinoamericana haría lo mismo en sus Documentos.

Elaboraba más a fondo el tema y nos hablaba de una misión distinta con relación a la vida eterna, a que están llamados todos los hombres, de la que se tiene con relación a la organización temporal de esos mismos hombres (o la humanidad).
Dos misiones pues: divinizadora respecto de los primero (papel maternal, con el de la Iglesia), y animadora respecto de lo segundo (papel de levadura, con el de la Iglesia). Agregaba Monseñor Bogarín que la unidad de estas dos tareas se realiza en el plano de las personas. Nos decía que la Acción Católica era un movimiento de Iglesia y no una entidad de la sociedad civil. El plano institucional refleja así una dualidad de organizaciones: Iglesia y Sociedad Civil. El laico pertenece plenamente a ambas. Pero a nivel de cada persona se unifican ambas tareas: la misma persona debe organizar el apostolado bajo la autoridad de la Iglesia, y organizar la ciudad terrenal bajo la autoridad de la sociedad civil. Como hombre práctico que era, Monseñor Bogarín concluía que, en la mayoría de los casos, cada uno de nosotros, los laicos, con las mismas acciones, hace ambas cosas: da testimonio de Cristo y construye la ciudad terrestre.
(Testimonios 71)

 

Bibliografía

  • Horst, René Harder. “The Catholic Church, Human Rights Advocacy, and Indigenous Resistance in Paraguay, 1969-1989”. The Catholic Historical Review, 88.4, (2002): 723-734.

  • Monseñor Ramón Bogarín Argaña-testimonios. Asunción: Biblioteca de Estudios Paraguayos de la Universidad Católica, 1989.

 

© Steven Casadont,
Dos caminos ante la pobreza: Los padres Gabriel y Néstor en la novela Nicodemus. 2005.

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