Manuel García Castellón
 
 

 

Capítulo I
teología de la liberación para un nuevo mundo

LO ESPONTÁNEO Y LO FORMAL EN EL QUEHACER TEOLÓGICO

Convengamos, para establecer los parámetros de nuestro análisis, en que existen dos tipos de proceder teológico: uno expositivo o estructurante y otro creativo o generativo.

En el primero, por lo general, la palabra teología sugiere una idea de grandes sistemas orgánicos: Tomás de Aquino, Maimónides, Alberto Magno, Karl Barth... En estos autores, tanto la exposición de lo revelado en la Biblia cuanto los contenidos doctrinales que de ella se infieren procuran el método y la estructura. Pero, obviamente, tal conocimiento desarrollado de la fe es siempre el acto a posteriori de otra fase teológica, la cual se distingue por su calidad generativa y espontánea. Es decir, se trata de aquel proceder en el que el creyente, como individuo o formando iglesia, se pone en relación personal con los credenda de la Revelación y responde mediante gestos, signos, sacramentos o sacramentales, plegarias, actitudes prácticas en virtud de los valores ético-religiosos, discursos, en fin, una serie de actitudes emocionales o intelectuales que van desde el minium teologicum de un grito o clamor existencial a las producciones de la mística o de la profecía. Naturalmente, dicha teología generativa puede ser objeto de discurso escrito; pero su principio es gestual, oral. Así dicen los hermanos Boff.

A Teologia popular é sobretudo uma teologia oral. É uma teologia falada. O escrito aí opera ou como função do diálogo da fé (roteiro) ou como resíduo, vale dizer, como colheita do que se discutiu e que se quer guardar. (31).

Es en esta actitud generativa, o “difusa e capilar” como también dicen los Boff (27), donde podemos situar el origen de la nueva teología latinoamericana de liberación, entendida ésta como el corpus de producciones referentes al contenido liberador de la fe evangélica. En dicho ámbito surge ese “mínimo” teologal paradójicamente constituido por el clamor de la inmensa mayoría. Es decir, se trata de una teología que con cierta modestia epistemológica es recogida a niveles pastorales y profesionales para ser luego sistematizada, racionalizada y discernida por mediación de la ciencia social y la hermenéutica escrituraria. La finalidad es convertirla en programática de acción cristiana o compromiso con la humanidad histórica. Así, la TL coloca bajo la luz evangélica las que Dussel llamaría “palabras políticas o primeras” (1977, 107), grito primordial del pobre hacia un Dios del que espera vindicación y liberación. Pero, en definitiva, no hay diferencia sustancial entre las actitudes teológicas generativa y terminativa; una y otra se alimentan mutuamente; una y otra poseen el elemento primordial de la fides quaerens intellectum, una y otra son expresión humana respecto al logos divino. Una y otra interaccionan. Y en tanto que en ambas deben mediar la fe y el entendimiento, no habría por tanto diferencia básica entre la simple jaculatoria y el más pretendidamente acabado de los sistemas.

Así, en la simplicidad de lo generativo y gestual, comienza esta teología de los pobres, que luego se ha constituido en sistemas más o menos orgánicos, vg. los del español Ignacio Ellacuría, el peruano Gustavo Gutiérrez, los brasileños hermanos Boff o Hugo Assman, los argentinos Mínguez Bonino o Enrique Dussel. Para los Boff, no habría problema en no querer llamar “teología” a ese discurso: “Nem precisa. Trata-se de fato de uma Teologia anônima e colectiva mas com seu vigor e verdade. Mas é Teologia de fato e do fato, assim como medicina caseira é verdadeira medicina” (31-32). Para los teólogos de la liberación, la espontaneidad de esta teología —inspirada por el clamor popular— es nota precisamente de su carácter sígnico o “sacramental”, ya que es la verdadera voz de la nueva Iglesia, la nueva formulación del kerygma de siempre, el cual afirma que los pobres son la opción fundamental de Jesucristo. Los Boff dicen que “antes de constituir um novo método teológico, a Teologia da Libertação é um novo método de ser teólogo” (38). La novedad del mensaje consiste en recordar a la Iglesia que los pobres son su primera responsabilidad, así como en reivindicar el mensaje social de los profetas y de Jesús como “Carta de libertad”. Con todo, ulteriormente, esta teología aspira y llega a formulaciones sistemáticas, pero siempre procurando estar vivificada mediante interacción con su propia fase germinal, la que nace de las mismas bases populares.

© Manuel García Castellón. Guamán Poma de Ayala: Pionero de la Teología de la Liberación. Madrid: Editorial Pliegos, 1992. Edición digital autorizada para el Proyecto Ensayo Hispánico. Esta versión digital se provee únicamente con fines educativos. Cualquier reproducción destinada a otros fines deberá obtener los permisos correspondientes. Edición para Internet preparada por José Luis Gómez-Martínez.

 

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