Documentos finales de Río

 

Primera conferencia General de Episcopado Latinoamericano

Documentos de Río (1955)

 

TÍTULO III
RELIGIOSOS Y RELIGIOSAS

Conclusiones 34: La Conferencia General del Episcopado Latinoamericano:

Aprovecha esta solemne ocasión para ofrecer un tributo de agradecimiento:

a) a todos los religiosos que dedicaron íntegra su vida -y muchos en grado heroico- a conquistar para la fe de Cristo las tierras de América Latina, entre los que recuerda con particular veneración, a San Francisco Solano, San Pedro Claver, San Luis Bertrán y al Venerable José de Anchieta;

b) a todas las órdenes y Congregaciones religiosas, Sociedades de vida en común e Institutos Seculares, de hombres y de mujeres, que sea con el ministerio sacerdotal, sea con la oración, el sacrificio, la catequesis, la enseñanza, las obras de asistencia y otras formas de apostolado, trabajan tan eficazmente colaborando en la conservación e incremento de la vida cristiana en el Continente Americano.

Conclusiones 35: Espera que, para mayor eficacia apostólica, se haga más efectiva de día en día la cooperación fraternal de los religiosos y religiosas con el Clero secular. Con este fin hace votos:

a) para que los miembros de las Comunidades religiosas, no sólo cumplan con celo y fidelidad los ministerios parroquiales o cooperen a ellos en las parroquias que legítimamente se les haya encomendado, sino que también, siguiendo la letra y el espíritu del Código de Derecho Canónico, salva la disciplina religiosa y sin detrimento de sus ministerios propios y específicos, se esfuercen, en la medida de lo posible y con sincero y fraternal empeño, en ayudar a los Párrocos de las Diócesis, seculares o religiosas, en sus múltiples ministerios parroquiales, de modo especial en los suburbios de las grandes ciudades y en las zonas alejadas de las parroquias más extensas; a su vez, en armonía con el texto y la mente del Código de Derecho Canónico, los Excelentísimos Ordinarios y los Párrocos utilizarán con complacencia la ayuda de los religiosos, especialmente de los que viven en la Diócesis, en sus ministerios propios y peculiares y sobre todo en el sagrado ministerio;

b) para que, con el fin de facilitar esta cooperación, no se difiera el establecimiento en todas las Naciones Latinoamericanas de las Conferencias de los Superiores Mayores Religiosos.

Conclusiones 36: Exhorta paternalmente a los Religiosos y a las Religiosas para que:

a) manteniéndose fieles al espíritu y a los fines de sus respectivos Institutos, se esfuercen en corresponder, con la generosidad de sus Fundadores, a las necesidades y exigencias del tiempo presente;

b) procuren adaptarse al ambiente en que actúan, sin exagerado y nocivo apego a costumbres o actitudes extrañas a él;

c) procuren aún mediante la difusión de las devociones propias de cada Instituto -si han sido aprobadas por la Santa Sede- cooperar a la sólida formación del pueblo, haciendo servir tales devociones al incremento de una vida íntegramente cristiana y para la defensa de la fe contra los errores y peligros que la amenazan.

Conclusiones 37: La Conferencia recordando una vez más el objeto central de sus preocupaciones, es decir, la escasez de las fuerzas apostólicas en América Latina:

a) hace votos para que las familias religiosas puedan aumentar en los Países Latinoamericanos el número de sus miembros con abundantes y selectas vocaciones, cuidando siempre celosamente su firmeza y calidad; este cuidado debe ser naturalmente aún más extremado y severo cuando se trate de vocaciones al sacerdocio;

b) desea por lo tanto que se apoye y se favorezca en cada Diócesis, junto con la de las Vocaciones Sacerdotales, la Obra de las Vocaciones Religiosas, recientemente instituida por la Santa Sede;

c) por otra parte, pide encarecidamente a todos los Religiosos que, especialmente en los lugares donde hay mayor escasez de Clero, presten su eficaz y decidida ayuda para fomentar y favorecer el reclutamiento de las vocaciones eclesiásticas, que, encaminadas al Seminario, puedan proveer suficientemente a las necesidades de las respectivas Diócesis.

Conclusiones 38: Considerando la importancia que tienen, para la vida de la Diócesis, la presencia y ayuda de los Religiosos, Sacerdotes o no, y de las Religiosas siempre que estén bien formados y preparados para las tareas apostólicas, la Conferencia se permite encarecer vivamente a los Superiores competentes:

a) que para las casas de formación escojan siempre religiosos integralmente ejemplares;

b) que cuiden con el mayor interés de la preparación intelectual especializada de sus súbditos para las tareas propias del Instituto y, en particular, para la enseñanza de la religión y del catecismo, sea en sus propios Colegios, sea en otros centros.

Conclusiones 39: La Conferencia quiere recordar las prescripciones canónicas relativas:

a) al examen previo de los Ordenandos, tanto si son seculares como si son religiosos;

b) al paso de los miembros de las religiones -y aun también, por razonable analogía, de los otros Institutos de perfección- al Seminario diocesano, previos los informes necesarios, que deben darse conforme a la verdad, «graviter onerata conscientia», y recurriendo cuando sea necesario a la Santa Sede;

c) a la recepción de religiosos en las Diócesis, evitando, a este respecto, aun las apariencias de una inoportuna facilitación a abandonar el estado de perfección.

Conclusiones 40: Por lo que se refiere en particular a las religiosas, la Conferencia:

1) Aconseja a las Superioras Mayores que con el fin de aumentar la eficacia de la labor de sus religiosas:

a) procuren que todas adquieran la más sólida formación espiritual, ascética y doctrinal, y que en el mayor número posible reciban en escuelas superiores -de religión, de pedagogía, de servicio social, para enfermeras etc.- diplomas que las acrediten en el desempeño de sus misiones específicas;

b) cuiden que las dedicadas a la labor de enfermeras en clínicas y hospitales, además de poseer la necesaria preparación profesional, conozcan adecuadamente las normas de la deontología católica relativas a su delicado campo de actividad.

2) Ruega a los Excmos. Obispos y a los Revdmos. Superiores interesados, pongan particular cuidado en la designación de los Sacerdotes que han de desempeñar su ministerio en favor de las religiosas y de sus Instituciones y vigilen a fin de que ellos:

a) atiendan a estas almas consagradas a Dios, con la mayor dedicación y espíritu sobrenatural, conscientes de que el bien que de esta manera operan, redunda también en pro de otras almas;

b) procuren desempeñar por lo tanto, con todo celo, su oficio, especialmente en lo que se refiere a la predicación, a la confesión y dirección espiritual;

c) eviten, en conformidad con las disposiciones canónicas, cualquier indebida injerencia en el régimen de la comunidad;

d) observen en el trato con las religiosas y alumnas las normas dictadas por la prudencia y por la dignidad propia del sacerdote.

Conclusiones 41: Se sugiere a los Excmos. Ordinarios, que -para favorecer el beneficioso desarrollo de los Institutos femeninos de perfección- establezcan el «día de las Vocaciones Religiosas Femeninas», que podría coincidir con el Domingo siguiente a la fiesta de la Presentación de Nuestra Señora en el Templo.

Documentos finales de Río. Río de Janeiro: Primera Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, Agosto de 1955. Edición digital de José Luis Gómez-Martínez; para la presente edición digital se ha seguido el texto de la edición digital de la Agencia Católica de Informaciones en América Latina. Enero de 2004.

 

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