Teoría, Crítica e Historia

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Gerardo Bolado

Transición y recepción: La Filosofía Española
en el último tercio del siglo XX
.

 

CAPÍTULO 4.1

FILOSOFÍA Y CIENCIA EN LA ÚLTIMA
FILOSOF
ÍA ESPAÑOLA

En este capítulo vamos a aproximarnos de manera general a la relación filosofía y ciencias en nuestra última producción filosófica, pero tomando como punto de referencia la institucionalización del área de conocimiento “Lógica y Filosofía de la Ciencia”. Por consiguiente, no buscamos documentar unas relaciones institucionales entre la institución filosófica y las instituciones científico tecnológicas, que ciertamente no han existido, sino que, más bien, pretendemos describir la continuidad de problemas y objetivos en el conocimiento filosófico científico, tal y como ha quedado planteada en los escritos de los autores más influyentes. Las teorías científicas implican ciertamente problemas y conocimientos filosóficos, como la mecánica estadística implica una teoría de la probabilidad, y, a su vez, la filosofía sabe de la realidad objetiva mediante las teorías científicas; pero no es menos cierto que la ciencia en la actualidad forma parte de los sistemas tecnológicos, donde el punto de vista científico está dominado por los intereses económicos y técnicos que lo dirigen. No tomaremos en consideración los enfoques que separan abruptamente filosofía y ciencia, bien porque solo ven el sentido económico tecnológico de la ciencia, bien porque mantienen una concepción “científica” de la filosofía carente de vigencia en nuestras sociedades técnicas. Tampoco tomaré en consideración los intentos de algunas filosofías por apropiarse de los métodos de análisis o de los conocimientos científicos para justificar o desarrollar su propia idea del mundo, sea cristiana o sea marxista.

En este acercamiento, por fuerza impresionista, me referiré por separado a los distintos grupos de autores que protagonizan la vida filosófica oficial en las cátedras universitarias, en el mundo editorial y en el debate público. De manera especial me referiré a los autores relevantes en el establecimiento y desarrollo de las relaciones entre la filosofía y las ciencias, tal y como han cristalizado en el área de “Lógica y Filosofía de la Ciencia”. Introduciré consideraciones de los maestros Xavier Zubiri y David García Bacca, y hablaré de grupos y de una generación, más que de filósofos, porque se trata bien de profesores e historiadores, bien de ensayistas normalizadores que divulgan filosofía europea o americana. Nuestra cuestión de fondo podría ser la siguiente: ¿Se ha dado algún proceso de recepción por el que ha llegado a consolidarse alguna disciplina filosófica en continuidad con la tecnología y la tecnociencia? ¿Qué enfoques de la misma parecen haberse impuesto finalmente entre nosotros? ¿Se ha hecho filosofía sistemática desde las ciencias?

En esta aproximación consideramos decisivo el establecimiento del área de “Lógica y Filosofía de la Ciencia”, por parte de la LRU desde 1983. Los catedráticos y titulares universitarios[1] de este área de conocimiento se aplican a la filosofía teórica que ha estado vinculada al conocimiento científico técnico en su configuración social real. En nuestras sociedades el conocimiento se inscribe en los sistemas complejos de tecnología. Prescindiendo de la autopercepción subjetiva del científico o del filósofo, o de cualquier otra pretensión particular, el conocimiento científico es actualmente tecnociencia al servicio de la innovación y del desarrollo económico; sólo de manera mediata responde a valores como la potencia militar, la salud, el rendimiento deportivo, el bienestar doméstico, etc. La sociedad no demanda conocimientos filosófico científicos, sino tecnologías rentables; prescindiendo del interés privado de científicos, lectores o fundaciones por las cosmovisiones filosófico científicas o por la divulgación científica. Los proyectos científicos pretenden técnicas comercializables que respondan a necesidades sociales concretas; su legitimidad es de carácter económico, la rentabilidad, no la kalia kai agathia de carácter filosófico.

Por consiguiente, desde el punto de vista institucional la filosofía no puede pretender ser fundamentadora y sistematizadora de las ciencias, ni su acomodadora en algún tipo de unidad conceptual, tampoco legitimadora de sus métodos y resultados, o clarificadora de sus conceptos y métodos; para no hablar de las cosmovisiones de raíz religioso científicas, o científico especulativas. ordenadas a fundamentar la práctica moral y jurídico política de una sociedad. que pasan a tener sólo sentido en el momento de lo privado.

La configuración de este área de conocimiento se gestó desde una recepción de filosofía analítica y se viene orientando de manera más o menos consciente a conseguir homologación internacional, es decir a establecerse como una sucursal reconocida de la Sociedad Internacional de Lógica y Metodología de la Ciencia. En su origen estos profesores se formaron en el dominio de la logística, lo que les capacitaba para entrar en las discusiones de metodología de la ciencia en torno a la concepción heredada (Carnap, Hempel, Popper, Bunge, Nagel, Lakkatos, Hintikka, Kuhn, etc). Desde mediados los años ochenta, cuando se empiezan a ganar las cátedras de Filosofía de la Ciencia[2], se observa un creciente distanciamiento de la concepción heredada, y del tratamiento de la ciencia como construcciones teóricas, y una aproximación a consideraciones sociohistóricas (Khun, Lakatos, Laudan, Merton y los mertonianos), Desde finales de los ochenta y en los noventa se registra la especialización en filosofías de ciencias particulares (filosofía de las matemáticas, filosofía de la física, filosofía de la biología, filosofía de la economía, etc), y crece el interés por la perspectiva sociológica y por la tecnología, con el consiguiente desarrollo de filosofías de la tecnología y de axiologías de la ciencia; si bien, el estructuralismo no ha dejado de tener seguidores. Por otra parte, la logística ha perdido su protagonismo en las discusiones de los filósofos de la ciencia. Pero vamos a retomar de manera más concreta nuestra pauta expositiva.

1. Las filosofías científicas de Xavier Zubiri y David García-Bacca

Los últimos veinticinco años de vida filosófica en España han conocido la publicación de un número amplio e importante de obras, en algunos casos tardías, de los maestros Zubiri y García Bacca. En la formación y en los escritos filosóficos de estos autores encontramos una relación directa entre la filosofía y las ciencias. Ambos se han ocupado con mayor o menor profundidad de las principales teorías matemáticas y físicas de la primera mitad del siglo XX, para intentar desarrollar desde ellas concepciones filosóficas a la altura de los tiempos. Entre la reducción positivista del pensamiento filosófico a conocimiento científico, y el irracionalismo de las filosofías al margen de las ciencias, ambos autores pretenden desarrollar el pensamiento filosófico que corresponde a las teorías científicas establecidas.

Por estos años empiezan a publicarse una serie de obras maduras del maestro Xavier Zubiri[3], que parecían dar continuidad a su obra de 1962 Sobre la esencia. La filosofía es metafísica cristiana empeñada en construir la idea de realidad, más allá de las investigaciones científicas, que, a su juicio, se limitan a describir el funcionamiento de lo que acontece en el ámbito de los fenómenos. Al elaborar la idea de realidad, el filosofo tiene en cuenta los conceptos y estructuras ganados por las ciencias en su interpretación de los fenómenos; pero su punto de vista metafísico es específico, busca interpretar lo real en cuanto real. Incluso cuando tratan de la mismas cosas, el punto de vista de metafísico, que se ocupa de lo real en cuanto real, diferencia y da entidad propia al tratamiento filosófico. Pongamos, por ejemplo el caso del espacio, del tiempo y de la materia. Zubiri recoge a su manera el tema moderno de las tres ideas de la razón, y distingue tres grandes ámbitos de ideación metafísica: Naturaleza, Historia y Dios, siendo la Historia, e. d. el Hombre, el puente entre la Naturaleza y Dios, y el desencadenante de su ocupación cosmológica con la materia. Cuando el filósofo hace Cosmología o Filosofía de Naturaleza, y se ocupa con el espacio, el tiempo, la materia, etc, lo hace suponiendo los conocimientos que le aportan las Matemáticas, la Física, la Química, la Biología, pero desde su punto de vista metafísico, el de la idea de espacio, la idea de tiempo y la idea de materia. En obras como Naturaleza Historia y Dios, o en Espacio tiempo y materia, se tematiza y se aplica esta peculiar filosofía científica. Contrasta la atención dispensada por Zubiri, a las ciencias de la naturaleza, con su descuido de las ciencias histórico sociales.

En su breve autobiografía intelectual[4], García Bacca pone de manifiesto la profunda influencia que su formación científica ha ejercido sobre el desarrollo de su pensamiento. Hasta el punto de que el núcleo de conocimientos científico técnicos permanecerá constante en el paso de su pensamiento filosófico por la Fenomenología, por el Raciovitalismo, por las Sendas perdidas, y por la Crítica de la economía política, incrementándose y aumentando su influencia, hasta ocupar un papel central en sus últimos escritos. La teoría de conjuntos y los números transfinitos, las axiomáticas de los formalistas y los fundamentos de las matemáticas, la logística, la teoría de la relatividad, y la mecánica cuántica, con sus correspondientes discusiones filosófico científicas, no sólo son objeto explícito de su pensamiento filosófico, sino un núcleo determinante en su evolución y constitución.

La ciencia sería el lugar determinante del pensamiento, pero no el único. También la filosofía sería un lugar del pensamiento. La ciencia proviene del pensamiento mitológico, teológico y filosófico, como de progenitores que son su premisa histórica ineludible. En otro tiempo, en la época griega y medieval, la ciencia aportaba datos que el pensamiento había de interpretar filosóficamente; a partir del Renacimiento, por el contrario, es la técnica instrumental quien suministra los datos, que habrán de ser elaborados por el pensamiento científico. La ciencia se da a sí misma sus datos, inventados o teorizados en experimentos, al aportarlos para aquel pensamiento que disponga de los métodos de elaboración conceptual pertinente.

El pensamiento filosófico sería posterior al pensamiento científico, cuando menos por una simple razón: la auténtica ciencia no es un proceso analítico, sino una serie de inventos conceptuales. Las teorías científicas encierran inventos conceptuales necesitados de análisis. El pensamiento filosófico, que no inventa teorías sobre la realidad, se ha de ocupar en analizar y clarificar los inventos conceptuales adoptados en las teorías científicas. El pensamiento filosófico analiza categorías. En este sentido, puede servir de ejemplo lo que hizo Kant con la mecánica de Newton, siempre que no se incurra en anacronismos.

García Bacca fue el primer autor español que, desde la filosofía, se dedicó a la lógica y a la filosofía de la ciencia, en el sentido contemporáneo del término, con publicaciones y cursos considerables ya en los años inmediatamente anteriores a la Guerra Civil. Esta nueva ciencia de la lógica, construida por matemáticos en relación a problemas de fundamentos, por matemáticos recibida e impulsada en España, recibió aquí su primer tratamiento sistemático del filósofo García Bacca. De hecho inauguró en la Universidad Autónoma de Barcelona un curso dedicado a la Filosofía de la Ciencia en 1934. Destacaremos de entre sus ocupaciones con temas lógicos y epistemológicos su tratado Introducció a la logistica amb aplicacions a la filosofia i a les matemàtiques considerada por Muñoz Delgado, pese a haber sido poco citada, como un acontecimiento mundial[5]. Trata con competencia temas como la probabilidad, el indeterminismo, las lógicas no clásicas, los métodos axiomáticos y los fundamentos de las matemáticas. La Guerra Civil y su consecuencia impidieron que estos trabajos se difundieran entre nosotros. A principios de los años cincuenta, Bacca publicará algún artículo en la revista Theoria. A comienzos de los años setenta se podía leer su trabajo Filosofía y teoría de la relatividad en el nº 20 de Cuadernos Teorema. Desde el año 1982 la revista y la Editorial Anthropos han venido publicando sus obras y divulgando su pensamiento.

Su filosofía de la técnica, que parece partir de la meditación de Ortega, es un Elogio de la técnica. Nos da una visión optimista de la técnica, identificada como principio civilizador, que no ve su vinculo esencial con el capitalismo, ni su tendencia desequilibradora en lo social y en lo natural, ni tampoco el peligro que conlleva para la libertad humana. Humanizar la técnica es para Bacca una cuestión de didáctica, de arqueología industrial, consistente en dar a todos los hombres la suficiente cultura científico técnica para que aprecien y vivan perfectamente adaptados en “el paisaje artificial”. Los únicos límites de la técnica son los que plantea el cuerpo humano; pero la ingeniería genética puede y debe levantar las limitaciones al avance de la técnica que plantea el aspecto animal, corporal, del hombre. El peligro de la técnica es quedar reducida a la naturaleza. Al contrario de ésta, que a veces innova y a veces repite y conserva, la técnica sólo innova. Para la técnica, la gran tentación y el gran peligro consiste en convertirse en naturaleza, aceptar la repetición y la conservación.

Se constata en este planteamiento el optimismo marxista ante la técnica, que ve a esta como un instrumento civilizador, separable de su sistema socioeconómico deshumanizador, del capitalismo. Bacca piensa que la técnica es el motor de la civilización, la gran potencia de humanización de la naturaleza y de la sociedad. La tarea de una sociedad consiste, según él, en adoptar la técnica y desarrollarla con éxito.

A mi entender, tanto la obra de Xavier Zubiri, como la obra de García-Bacca, tienen proyección en materias como la Filosofía de la Ciencia, la Filosofía de la Lógica, la Filosofía de la Tecnología, la Historia de la Ciencia, pero no han sido recuperadas por los autores que han desarrollado el área de “Lógica y Filosofía de la Ciencia”.


Notas

[1] En 1998 había ciento diez y nueve profesores universitarios trabajando en este área, de los cuales diez y nueve eran catedráticos

[2] Sanmartín en Valencia, Mosterín en Barcelona, Echeverría en San Sebastián, Quintanilla en Salamanca, etc.

[3] De la publicación y difusión de las obras de Zubiri se encarga la Fundación Xavier Zubiri (Núñez de Balboa 8,1º izda), que publica unas noticias. Diego Gracia y Antonio Pintor Ramos son los autores más determinantes en la ortodoxia zubiriana. Rafael Lazcano publicó en 1993 un Panorama bibliográfico de Xavier Zubiri practicamente completo.

[4] Esta breve biografía intelectual se encuentra en la Revista Anthropos núm. 9 de 1991, p.4 ss.. De la publicación y difusión de las obras de David García Bacca en este periodo se ha encargado la editorial Anthropos. Esta editorial, además, ha dedicado algunos números monográficos de su Revista de documentación científica de la cultura a la persona y la obra de García Bacca (1982, núm. 9; 1983, núm. 29-30, núm. 31-32; 1985, núm. 53-4; 1991, núm.  9). Un estudio de su obra, además de Izuzquiza I. El proyecto filosófico de J.D. García Bacca(1984), el de Carlos Beorlegui La audacia de un pensar (1988).

[5]Sólo la citan Bochenski, Ch. Serrus, y Ferrater-Leblanc. Vicente Muñoz Delgado, Los primeros escritos de J. D. García Bacca, Anthropos núm.  9, 1991, p.94ss: “Pienso que se puede comparar dignamente con cualquier tratado de la época. Ni en inglés había una exposición tan competente del tema. Esto vale sobre todo para la clasificación sistemática de propiedades”. Velarde Lombraña insiste en el origen y entronque matemático de la lógica en su artículo Panorama de la lógica en España, Theoria, VII, núm.  16-17-18 (1992): 339-345.

© Gerardo Bolado Transición y recepción: La Filosofía Española en el último tercio del siglo XX. Santander: Sociedad Menéndez Pelayo / Centro Asociado a la UNED en Cantabria, 2001. Edición digital autorizada para el Proyecto Ensayo Hispánico. Esta versión digital se provee únicamente con fines educativos. Cualquier reproducción destinada a otros fines deberá obtener los permisos correspondientes. Edición para Internet preparada por José Luis Gómez-Martínez.

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