Teoría, Crítica e Historia

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Gerardo Bolado

Transición y recepción: La Filosofía Española
en el último tercio del siglo XX
.

 

CAPÍTULO 6.1

Filosofía del arte y de la experiencia estética
para una sociedad estetizada

En periodos de transición política tiene sentido detenerse en hacer historia mientras sucede, más allá de la narración de los protagonistas o de las recensiones parciales. Porque en ellos el cambio político produce cambios radicales en la vida cultural y con ello en la actividad filosófica misma. Para decirlo de manera rotunda, desde los años setenta se ha venido produciendo una reinstitucionalización de la filosofía con nueva implantación académica, nuevos campos de aplicación científica, con un lugar bastante difuso y fragmentario en nuestra cultura democrática.

Si comparamos estos aspectos, miramos las materias y las cátedras universitarias, las asociaciones científicas y sus campos de aplicación y distribución editorial, así como las demandas culturales y sociales de reflexión filosófica, podemos identificar con facilidad cuáles son las materias, los campos de problemas y líneas de solución, que constituyen la nueva circunstancia científica y académica de la Filosofía. En este apartado haremos una aproximación a un campo de aplicación filosófica, la 'Estética y teoría de las artes', que de ser una materia desdibujada y ensimismada de las facultades de filosofía, todavía en los años setenta, ha conocido un cambio y un desarrollo notables desde los años ochenta, convertida en una de las áreas de conocimiento filosófico, para llegar a consolidarse en los años noventa con una clara proyección académica y cultural.

1. La institucionalización de una nueva Estética filosófica

Para entender esta consolidación de la Estética como un área de conocimiento filosófico, conviene atender algunos factores extrínsecos. En efecto, hemos de tener presente la creciente demanda de arte, de diseño y de imagen propagandística o publicitaria por parte de la sociedad española. No sólo se trata de que el arte se ha convertido en un mercado dentro de la cultura de ocio y espectáculo para consumo de masas, sino de que cualquier mercancía, además de revestirse mediante el diseño del atractivo de la forma bella, simula una imagen publicitaria, que es la imprescindible retórica mercantil de su distribución y venta. Más allá, por tanto, de la autonomía de la vida cultural y del espectacular incremento de los presupuestos dedicados a la creación artística y a la producción de espectáculos de arte, por parte de instituciones públicas (ayuntamientos, gobiernos autonómicos y del propio Ministerio de Cultura), y privadas (Fundaciones, galeristas y marchantes de arte), está la estilización estética del diseño industrial y la retórica de la imagen por parte de los medios propagandísticos y publicitarios.

Nuestra sociedad, que duda cabe, se ha abierto sin condiciones a lo que José Jiménez ha dado en llamar estetización creciente de la vida moderna. Pensemos en el aumento espectacular de museos y galerías, de espectáculos y medios de comunicación artística, pensemos en el desarrollo del diseño industrial, la publicidad y la propaganda, la moda y la estética personal, en nuestro país. Tenemos hasta patologías nuevas procedentes de la demanda de imagen característica en nuestras sociedades, somatizaciones de la autoimagen deseada, impuesta por los medios, como es el caso de la anorexia.

La gran demanda social de producción estética, en consonancia con el proceso de estetización en las sociedades modernas, al que me he referido antes, está detrás de la proyección académica y cultural de esta materia. Hay un interés considerable de los alumnos universitarios por las materias optativas de Estética. Estética y teoría de las artes constituye un área de conocimiento en la Facultad de Filosofía, que incluye una materia troncal en Filosofía, en Historia del Arte y en Bellas Artes, además de otras materias optativas, que ofrece, no sólo en aquellas facultades, sino también en Arquitectura y en Ciencias de la Información.

Pero no se puede explicar sólo con factores extrínsecos esta nueva implantación del área de Estética filosófica. Se impone tomar en consideración el notable cambio generacional acontecido en la universidad y en la producción editorial española, que ha dictado nuevas pautas teóricas en este campo desde una amplia recepción, tanto de historiadores y teóricos de las ideas estéticas, como de distintas ciencias y corrientes teóricas de interpretación artística, principalmente entre los años setenta y ochenta, y, ya mediados los noventa, desde una revisión apuntada de las propias tradiciones de pensamiento. Cambio generacional adelantado desde finales de los años sesenta en la producción estética de un Rubert de Ventós o de un Eugenio Trías, y propiciado académicamente, coincidiendo con la vuelta a su cátedra de José María Valverde, por la labor de autores clave en esta área, como el ingeniero Antonio Fernández Ordóñez, Eugenio Trías y José Jiménez. En años sucesivos se incorporan autores como Rafael Argullol, Félix de Azúa, y Román de la Calle, mientras Simón Marchán Fiz[1], que trabajaba ya en este campo desde los años ochenta, no se incorporará a este grupo de autores, sino mucho más tarde. En este grupo de autores encontramos algunos de los ensayistas más brillantes de la generación de Jóvenes Filósofos.

Otros autores procedentes de la Estética y establecidos en otras áreas de conocimiento o aplicaciones profesionales relacionadas con la estética, como la Historia del Arte, las Bellas Artes, la crítica de arte, o la gestión de espectáculos artísticos, han contribuido también en la misma dirección, y no sólo con su producción científica. Mencionaré entre otros a Valeriano Bozal[2], Calvo Serraller[3], a Gonzalo M. Borrás, etc.

Quería aludir aquí a Eugenio Trías y a Rubert de Ventós, y detenerme un tanto en este último, porque sus obras prefiguran los derroteros que seguirá la Estética a partir de los ochenta. Diré alguna cosa de la Teoría de la Sensibilidad, un gran libro receptor de las corrientes dominantes en los sesenta y sorprendente en el contexto español del momento. En efecto, de manera obsesiva, tal vez en reacción a la vanguardista ruptura de códigos y del equilibrio formal, y bajo la influencia del estructuralismo y la semiótica, Rubert insiste en la necesidad del código, sea como representación o como utilidad. La obra de arte deja de interpretarse como una esencia, y pasa a considerarse de manera semiótica como un signo, caracterizado tanto por ser de manera efectiva e inmediata lo significado, como por desdoblarse en significante y significado. Se entiende que el arte no ha de permanecer ensimismado, sino implicarse en la transformación del mundo, y para ello ha de liberar la sensibilidad para la percepción de lo concreto, con libertad de los universales estereotipados del mercado, la política, la metafísica, etc., de manera que se logre un equilibrio sensual del hombre con su medio. Se pretende el arte implicado de un artista comprometido con la ciudad.

La adecuada interpretación del significado del arte, piensa Rubert, debe correr a cargo de una fenomenología mundana e histórica referida a las relaciones concretas y materiales de los hombres, y que sea capaz de percibir la continuidad y el avance en la historia del arte: la continua lucha por crear orden desde el caos.. Esta estética ha de atender a los problemas estructurales y técnicos de la obra (el sistema de signos, los medios materiales de que dispone, las vías de comunicación que aprovecha) pero sin confundirlos con la significación propia de la obra de arte, que no es su estructura formal, ni su estilo, sino un modo de habitar el mundo. Hasta aquí un relieve del autor y la obra más importante hasta los años ochenta.

El establecimiento de la Estética y la teoría de las artes, tanto desde el punto de vista científico como desde el académico, ha sido obra de autores de la generación de Filósofos Jóvenes, incluso de autores pertenecientes al grupo del 55. Al margen quedaron las estéticas academicistas premodernas, fuesen de orientación neoescolástica o de inspiración fenomenológica. Resulta significativo en este sentido el libro del musicólogo, estudioso de tratadistas del siglo XVIII, y sucesor de Muniaín en la Cátedra de Estética de la Universidad Complutense de Madrid, León Tello, titulado La Estética y la filosofía del arte en España en el siglo XX. Aparece en el año 83, que es precisamente el año de la LRU y de la consiguiente reestructuración de la Facultad de Filosofía en departamentos y áreas, el mismo año en que José Jiménez ganaba la cátedra de Estética y teoría de las artes de la Universidad Autónoma de Madrid, y Román de la Calle publicaba Estética y crítica. Aquel libro de Tello nació muerto, porque estudia desde una tópica abandonada unos autores, como José Jordán de Urries y Azara, Camón Aznar, o José María Sánchez de Muniaín, que no fueron recuperados ni reconocidos en el nuevo contexto de la Estética. Como tampoco se han incorporado en la actividad y las producciones de este grupo de catedráticos otros autores como López Quintás, Luis Borobio, el jesuita Juan Plazaola, o David Estrada.

Muerto recientemente el ingeniero cántabro, afincado en Madrid, José Antonio Fernández Ordóñez[4], el catedrático más antiguo de Estética y Teoría de las Artes es José Jiménez en la cátedra de la Universidad Autónoma de Madrid. Otros catedráticos en esta área, cuando escribo estas notas, son Eugenio Trías y Rafael Argullol[5] en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, Román de la Calle[6] en la Universidad de Valencia, Félix de Azúa[7] en la Universidad Politécnica de Barcelona; desde el curso 97-98 José Luis Molinuevo en la Universidad de Salamanca, Romero de Solís[8] en la Universidad de Sevilla, y, en el curso 2000/1, Simón Marchán Fiz en la UNED. Durante el curso 97-98 el número de titulares universitarios dedicados a esta materia rondaba los 35. Mencionaré también autores de referencia obligada, aunque no estén en aquel núcleo, bien porque tienen ya algunas obras considerables, como Lluis Álvarez (Oviedo), López Brea (Cuenca), Ana María Leyra Soriano (Universidad Complutense Madrid), etc, bien por su actividad como conferenciantes y como comentaristas de arte, aunque sean ágrafos, como es el caso de Jarauta.

El desarrollo en esta área depende en buena medida de la labor ensayística y literaria, y de la actividad institucional de estos profesores, que forman un grupo bien avenido, que por lo general desarrolla su escritura de manera paralela a la correspondiente labor académica. Este desarrollo se ve favorecido por el espectacular dinamismo y crecimiento del área de conocimiento “Historia del Arte”, perteneciente a la Facultad de Bellas Artes.

En la fundamental tarea de normalización editorial, de publicación de las traducciones y comentarios de los historiadores y teóricos del arte, tanto europeos como americanos, de las aportaciones de las ciencias del arte, y de los críticos de la modernidad, que son las fuentes de los desarrollos de la Estética en su nueva implantación, han contribuido distintas editoriales. Pero destacan dos colecciones dirigidas por dos de los autores y profesores más influyentes. Por un lado, desde la Estética y la teoría de las artes, la colección Metrópolis dirigida por José Jiménez, quien así mismo dirige la revista Creación; y, por otro, desde la Historia del Arte, la colección la Balsa de la Medusa en Visor, dirigida por Valeriano Bozal, catedrático de Historia del Arte en la Universidad Complutense de Madrid y procedente de la Estética, quien así mismo dirige la revista Panoramas de Arte.

La vitalidad científica de un área de conocimiento se pone manifiesto no sólo con las publicaciones, en el mundo editorial, sino también con la institucionalización de esa producción científica a través asociaciones, cursos y congresos, con sus propias colecciones y publicaciones periódicas, abiertos a la iniciativa y el trabajo individual. En este sentido, destaca el Instituto de Estética y Teoría de las Artes, dirigido entre 1988 y 1995 por José Jiménez en la Universidad Autónoma de Madrid, que ofrecía un Master de dos años, donde enseñaban y comunicaban tanto filósofos como literatos, pintores, arquitectos, directores de cine, compositores, etc. El propio José Jiménez coordinó el XII Congreso Internacional de Estética, que tuvo lugar en Madrid 1992 con el significativo título de La modernidad estética. Así mismo, el catedrático de Estética de la Universidad de Salamanca, J. L Molinuevo, organizó en febrero 99 un congreso de este grupo de autores con el significativo título A qué Llamamos Arte, el Criterio Estético. Esta actividad está teniendo continuidad. Otros autores de este grupo se muestran más activos en el comentario y la crítica de arte.


Notas

[1] Análisis fenomenológico de la pintura moderna, Autor editor, 1973; Anatomía y disolución de la estética, Editorial Gustavo Gili S. A., 1981; La Arquitectura del siglo XX, Alberto Corazón, 1974; Del arte objetual al arte de concepto, Alberto Corazón, 1972; Contaminaciones figurativas, Alianza Editorial S. A. 1986; La estética en la cultura moderna, Alianza Editorial S. A., 1996; Estructuras repetitivas, Fundación Juan March, 1985; El Universo del Arte, Salvat Editores S. A. 1984; Descrédito de las vanguardias artísticas, Editorial Blume S. A. 1980; Arte de fin de siglo y los primeros ismos del XX (1890-1917) (Summa artis; T.XXXVIII) Espasa-Calpe S. A. 1998;  Las vanguardias históricas y sus sombras (1917-1930) (Summa artis; T.XXXIX) Espasa-Calpe S. A., 1996.

[2] Historia del arte en España, Istmo, 1977; La construcción de las vanguardias 1850-1939, Edicusa, 1978; Antes del informalismo: arte español 1940-1958 (en la Colección Arte 1998. El Arte del siglo XX en España), Espasa-Calpe S. A. 1998; Pintura y escultura, 1900-1939 (Arte del siglo XX en España), Espasa-Calpe S. A., 1998; Goya, Alianza Editorial S. A.,1996; Picasso, Sociedad Editorial Electa España S.A., 1999; El grabado en España, siglos XV al XVIII (Summa artis; T.XXXI), Espasa-Calpe S. A.1998; El grabado en España, siglos XIX y XX (Summa artis; T.XXXII), Espasa Calpe S. A., 1998; Historia de las ideas estéticas y de las teorías artísticas contemporáneas, Balsa de la Medusa, 1996.

[3] El arte visto por los artistas, Taurus Ediciones S. A.1987; El autorretrato en España: de Picasso a nuestros días, Fundación Cultural MAPFRE Vida, 1994; “Artistas” (Enciclopedia del arte español del siglo XX; T.1), Grijalbo Mondadori S. A. 1991; “Contexto” (Enciclopedia del arte español del siglo XX; T.2), Grijalbo Mondadori S. A.1992; Escultura española: el paso a los 80, Marlborough Galerie S. A., 1997; Escultura española actual: una generación para un fin de siglo, Fund. Lugar C, 1992; España. Crónica de cincuenta años de artes plásticas, 2vol., MEC,1985; Del futuro al pasado: vanguardia y tradición en el arte español, Alianza Editorial S. A.1990; Goya, Sociedad Española Electra de Viesgo S. A., 1996; El Guernica de Picasso, Ediciones Cero Ocho, 1981; Ilustración y romanticismo, Gustavo Gili S. A., 1982; La imagen romántica de España, Alianza Editorial, S. A., 1995; Imágenes de lo insignificante, Taurus Ediciones S. A,1987; La Novela del artista, Grijalbo Mondadori, 1990; Paisajes de luz y muerte: la pintura española del 98, 1998; Pintores españoles entre dos fines de siglo, Alianza Editorial S. A., 1990; Pintura simbolista en España (1890-1930), Fundación Cultural MAPFRE Vida, 1997; La senda extraviada del arte, Grijalbo Mondadori S.A. 1992; La teoría de la pintura del Siglo de Oro, Ediciones Cátedra S. A. 1981; Velázquez, Alianza Editorial S. A. 1997; Una colección de almanaques, Editorial Labor S. A. 1984; Creatividad, mensajes y masajes, Contrapunto, 1987; Tendencias en Nueva York, Ministerio Cultura D. G. B. A, 1983; Fuentes de la historia del arte; T.2, Información y Revistas S.A. (Cambio 16), 1997.

[4] Arquitectura y represión, Cuadernos para el Diálogo, 1973; Catálogo de noventa presas y azudes españoles anteriores a 1900, Ediciones Turner S. A. 1984; Catálogo de puentes anteriores a 1936, León, Ediciones Turner S. A. 1988; Catálogo de treinta canales españoles anteriores a 1900, Ediciones Turner S. A. 1986; El pensamiento estético de los ingenieros. Funcionalidad y belleza. Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, 1990.

[5] La atracción del abismo: un itinerario por el paisaje romántico, Destino S. A. 1991; Lampedusa, Destino S. A. 1990; Leopardi: infelicidad y titanismo, Montesionos S. A. 1985; Naturaleza: la conquista de la soledad, Fundación Cesar Manrique, 1995; El quattrocento, Montesinos S. A. 1988; Territorio del nómada, Destino S. A. 1993; Transeuropa, Alfaguara S. A. 1998; Tres miradas sobre el arte, Icaria, 1985; El cansancio de occidente, Destino S. A. 1993; Díaz Azorín. De la autonomía a la funcionalidad del arte, Ediciones Aitana, 1988.

[6] Estética y crítica, Edivart, 1983; Lineamientos de estética, Nau Llibres, 1985; Mestre: diálogos con la materia (esp-ingl.), Asociación de Coleccionistas de Arte V. García, 1992; Quero: la escena y el sueño, Ediciones Rayuela, 1989; Repertorio bibliográfico de investigación estética, Fedérico Domenech, 1986; En torno al hecho artístico, Fernando Torres, 1981; Memorias metamórficas, Diputación de Valencia, 1997; Lukács: Estética y política, Nau Llibres, 1985; Restauracions pictóriques municipals, Ayuntamiento de Valencia, 1995; Michavila, pinturas, Diputación de Valencia, 1998.

[7] Baudelaire y el artista de la vida moderna, Pamiela, 1992; Baudelaire y su obra, Dopesa, 1978; Biblioteca de Félix de Azúa, Plaza y Janés, 1993; Diccionario de las artes, Planeta S. A. 1996; Edgar en Stephane, Lumen S. A. 1971; Lecturas compulsivas: una invitación, Anagrama S. A. 1998; Mansura, Anagrama S. A. 1987; De arte y de anarquía, Asociación Cultural, Las Siete Entidades, 1995.

[8] Poiesis. Las relaciones entre filosofía y poesía;La impaciencia del deseo y otros ensayos de estética, Alfar, Sevilla 1991.

© Gerardo Bolado Transición y recepción: La Filosofía Española en el último tercio del siglo XX. Santander: Sociedad Menéndez Pelayo / Centro Asociado a la UNED en Cantabria, 2001. Edición digital autorizada para el Proyecto Ensayo Hispánico. Esta versión digital se provee únicamente con fines educativos. Cualquier reproducción destinada a otros fines deberá obtener los permisos correspondientes. Edición para Internet preparada por José Luis Gómez-Martínez.

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