Teoría, Crítica e Historia

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Gerardo Bolado

Transición y recepción: La Filosofía Española
en el último tercio del siglo XX
.

 

CAPÍTULO 7.3

Aproximación a la Historia de la filosofía española

En este periodo, entre los filósofos historiadores y los historiadores filósofos, ha predominado una historiografía académica ciega al contexto socio histórico y cultural español, al carácter narrativo de la filosofía y de su historia, y a la existencia de una creciente masa crítica en este campo de la Historia de la Filosofía Española; un academicismo que ha narrado la Historia de la Filosofía al margen de su desarrollo real en la sociedad española. Como si nos fuera indiferente el desarrollo de la Filosofía tal y como la hemos ido recibiendo e incorporando los autores españoles en nuestro propio contexto sociohistórico y cultural, al menos en lo que respecta a la historia moderna y contemporánea. Con unas pinceladas espero poner de manifiesto el desarrollo de la masa crítica vigente en este campo.

En los años sesenta algunas universidades españolas impartían la materia Historia de la Filosofía Española, y lo hacían siguiendo el plan de Bonilla y San Martín y utilizando no sólo la parte del plan ya realizada, sino otros trabajos parciales, además de los acercamientos generales de Vidart, Méndez Bejarano, Urales, Araquistáin, Iriarte, etc. Las categorías que se aplicaban a nuestra historia filosófica eran las propias de las historiografías europeas, en especial la alemana. Se buscaba la contribución de los filósofos nacidos en España o en la Península Ibérica al desarrollo general de los sistemas o teorías filosóficas. Prescindiendo de que su aportación al universo filosófico fuese o no relevante, parecía competencia regional de los estudiosos españoles el interpretar y valorar la aportación de los autores de su lengua, su nación y su ámbito geográfico. En 1971 el padre Urdanoz publicó el manual de Historia de la filosofía española de Guillermo Fraile[1], muerto de manera repentina en París, que respondía a las condiciones de la docencia en ese periodo desde una historiografía académica neoescolástica.

Por su carácter pionero, se puede mencionar como ejemplo la Universidad Complutense de Madrid, en la que la cátedra encargada de esta docencia formaba parte del departamento de Historia de la Filosofía. Desde 1973 fue su titular el profesor José Luis Abellán, que había asumido la responsabilidad de las clases como adjunto interino desde 1969. Abellán ha publicado[2] que se dieron intentos de suprimir esta materia desde el Ministerio de Educación, siendo titular el Sr. Julio Rodríguez.

En el periodo de Transición, según vimos, las actitudes de los distintos grupos de filósofos ante la propia tradición filosófica y cultural fueron diferenciadas, pero vino a imponerse la posición rupturista de la generación preponderante de los filósofos jóvenes. Se comprende con facilidad que entre 1975 y 1990 la Historia de la Filosofía Española ha sido una materia secundaria, un tanto menospreciada por los autores con mayor predicamento en nuestra vida filosófica, cultivada en general por autores supuestamente segundones, enseñada en ocasiones a la fuerza por docentes desinteresados. Sin embargo, en este periodo de abandono, esta materia ha sido impulsada, desarrollada y enseñada por algunos profesores de postguerra, con la colaboración de autores jóvenes.

Aunque el proyecto anidaba ya en las mentes de estos autores desde hacía tiempo, será en 1975, con motivo de la conmemoración salmantina del 25 aniversario de la muerte de E. Mounier, por parte de personalistas españoles y franceses, que las universidades salmantinas y el Centro de estudios ibéricos e iberoamericanos de Toulouse proyectaron poner en marcha un Seminario de Historia de la Filosofía Española en Salamanca[3]. Precisamente será el presidente del Centro de Toulouse, Alain Guy, uno de los promotores del nuevo seminario, que coordinará Antonio Heredia (Universidad Civil de Salamanca), y recibirá el apoyo de Ribera de Ventosa, Alvarez Turienzo y Muñoz Delgado (Universidad Pontificia de Salamanca), y Cirilo Flórez. A este proyecto no fueron ajenos los profesores Abellán de la Complutense de Madrid y Cruz Hernández[4] de la Autónoma de Madrid. En 1978 tuvo lugar el primer Seminario, repetido con periodicidad bianual hasta el XII Seminario de Septiembre 2000, y cuyos resultados han venido siendo publicados con regularidad en las correspondientes Actas.

Este Seminario, que se caracterizó de plural, no nacionalista, y al servicio de la cultura y de la sociedad española, se proyectó con unas líneas, desarrolladas de manera efectiva a lo largo de su trayectoria. Ante todo, buscaba ganar espacio para la Historia de la Filosofía española en la Historia de la Filosofía, “como modo de arraigar el qué hacer filosófico en nuestras propias tradiciones”, sin negar la importancia de la recepción de pensamiento foráneo. Desde luego, pretendía definir las categorías historiográficas específicas de la Historia de la Filosofía Española. Además, interpretaba la filosofía española como una rama del hispanismo, con su correspondiente proyección universal y apertura a estudiosos del pensamiento y de la cultura española en universidades europeas y americanas; pero se interesaba también por la historia institucional de nuestra filosofía. El castellano fue considerado de manera inequívoca como lengua común de la cultura española, al mismo tiempo que se reconocieron las diferencias lingüísticas y culturales de España[5].

La búsqueda de una historiografía específica de la filosofía española llevó a estos autores a un debate muy vivo de las cuestiones metodológicas, que de alguna manera ha quedado reflejado en las Actas del Seminario de Salamanca. Esto mismo, hizo que se inclinarán en exceso hacia alternativas historiográficas culturalistas, como la Historia de las Ideas (Abellán, García Casanova, etc), la Historia de las Mentalidades (Diego Núñez), o la Historia de Filosofías literarias o de literaturas filosóficas(J.L Mora, Juana Sánchez Gey, etc). También estuvo presente la historiografía socioinstitucional, interesada en la historia de las instituciones filosóficas en España (Antonio Heredia. A. Jiménez, etc). Con una presencia marginal, permaneció el enfoque de la Historia de la Filosofía española como una historiografía regional por conveniencias metodológicas (Cruz Hernández, Alain Guy, etc) o la historiografía de fuentes europeas de la filosofía española, practicada de manera magistral por Nelson Orringer. También ha sido marginal la presencia de la historiografía de la recepción, practicada de muy distintas maneras y sin suficiente claridad conceptual

La separación institucional entre la Historia de la Filosofía y la Historia de la Filosofía española practicada por estos autores tiene qué ver también con esta diferencia metodológica, que hunde sus raíces en las peculiaridades propias de nuestra historia filosófica, que los historiadores de la Filosofía en cuanto tal tienden a descuidar y los historiadores de la Filosofía española tienen que afirmar.

Entre las medidas prácticas, que se aceptaron en el primer seminario de Salamanca, cabe mencionar la propuesta de conseguir a “medio plazo” la creación de una “Asociación para el Estudio de la Filosofía Española”, que ayude a cumplir los objetivos fijados en los seminarios. Porque en el VI Seminario de Salamanca de 1988 fue promovida por Abellán, Heredia, Diego Núñez, entre otros, la proyectada asociación de historiadores de la filosofía española. Con la misma orientación que el Seminario de Salamanca, de hecho surgía de sus promotores y participantes más asiduos, esta sociedad adoptó el nombre de Asociación de Hispanismo Filosófico, AHF[6], para ganar la proyección internacional de la cultura española, la propia del hispanismo.

En este periodo, se ha venido estableciendo la historia de la filosofía española en distintas universidades, como la Autónoma y la Complutense de Madrid, la Civil y la Pontificia de Salamanca, la de Oviedo, Valencia, Zaragoza, Granada, Málaga, Pamplona, Valladolid, Murcia, La Coruña, Deusto, Comillas, etc., constituyendo las universidades de Madrid, las de Salamanca, y la de Oviedo, el núcleo de la comunidad de investigadores afines al hispanismo filosófico, entonces verdaderos animadores de esta materia. Nombres como Abellán, L. Jiménez, A. Jiménez (U. Complutense de Madrid), Diego Núñez, P. Ribas, J. L. Mora, J. Sánchez-Gey (U. Autónoma de Madrid), Antonio Heredia, Roberto Albares (U. Salamanca), G. Bueno Sánchez (desde los años noventa en la U. Oviedo). J. Ayala (U. de Zaragoza), han sido los más representativos y ejecutivos en este campo[7] en España. En las facultades de historia se ha desarrollado en ocasiones una historia social del pensamiento español, o una historia general de la cultura o de las ideas en España, sobre todo su historia intelectual (p.e. Maravall).

En universidades extranjeras, los departamentos de español, o, los departamentos de románicas, en los que se inscriben aquellos, son los centros del hispanismo. En EEUU algunos de los autores que se ocupan con lengua y literatura española se interesan por el pensamiento español, como es el caso de N. Orringer, C. Morón Arroyo, J. L. Gómez Martínez, I. Fox, Th. Mermall, etc. En Francia la situación fue semejante, con iniciativas relevantes, como el Instituto de estudios ibéricos e iberoamericanos de Alain Guy, y con autores como J. Cobos, I. Domergue, A. Gallego, L. Gayral, M. Laffranque, A. Llinarés, A. Mansau, H. Méchoulan, Y. Lissorgues, etc. Menos relevante ha sido el hispanismo alemán, también desde los centros de lengua y literatura española, con nombres como Dieter Briesemeister, K. M. Kodalle, F. Joachim von Rintelen, I. Höllhuber, o K H. Danner. España para los alemanes ha sido cuestión de imagen, bien la literario romántico o bien la utilitaria de la staatliche Realpolitik al uso.

Pero no todos los docentes e investigadores que han desarrollado esta materia de ‘Historia de la filosofía española’, han pertenecido a estos grupos del hispanismo filosófico, si bien en la mayoría de los casos han colaborado con ellos en mayor o menor medida, participando en alguna de sus actividades. Pensamos en la docencia y la investigación del catedrático de esta materia en Salamanca, Laureano Robles, o en los importantes trabajos sobre Ortega, Unamuno, Zambrano, principalmente, de un intérprete tan reconocido como Pedro Cerezo Galán, o los trabajos sobre García Bacca de Izuzquiza o de Beorlegui, etc. Recordemos que hay campos, que tienen un desarrollo propio, como es el caso del pensamiento hispano musulmán, donde destacan autores como Cruz Hernández, Lomba, Guerrero, etc O corrientes o recepciones especialmente desarrolladas, como el Krausismo[8] en el siglo XIX, o la Fenomenología[9] en siglo XX. En fin, mención aparte merece la bibliografía fundamental de Gonzalo Díaz Díaz, Hombres y documentos de la Filosofía española. [10] publicada desde 1980, y que se ha convertido en un punto de referencia básico en este campo

Las numerosas sociedades y fundaciones dedicadas a pensadores españoles, como la de Ortega y Gasset, la de Javier Zubiri, la de Menéndez Pelayo, la de Unamuno, la de María Zambrano, la de Gustavo Bueno, la Fundación Tavera, La Fundación Duques de Soria, etc, con sus actividades y sus publicaciones, representan también un importante elemento dinamizador a tener en cuenta en este campo. El Instituto Universitario Ortega y Gasset, habida cuenta de la influencia del filósofo madrileño en el pensamiento ibérico, tiene una notable proyección nacional. Jose Luis Molinuevo[11], que dirige el Centro de Estudios Orteguianos, y ha convertido su boletín en una Revista de Estudios Orteguianos, está desarrollando una interesante labor desde esta institución. La Fundación Javier Zubiri, que publica periódicamente sus Noticias, ofrece materiales y cursos de introducción a la Filosofía del maestro. Autores como Laín Entralgo, Diego Gracia, Pintor Ramos, Antonio Ferraz, etc., participan en esta asociación, que sigue entendiendo la filosofía como ciencia primera y fundamental.

En su informe para alemanes Die spanische Philosophie. Eine Philosophie ohne Vergangenheit(1992), José María Ripalda afirmaba sin consideraciones, haciéndose eco de la posición rupturista, que la práctica inexistencia de sociedad burguesa, la ruptura vigente entre la clase política y el pueblo, y los brutales cambios culturales, disolventes de todo punto de referencia tradicional, tanto para la derecha como para la izquierda, habían dejado a la Filosofía en España sin tierra donde echar raíces. La filosofía española actual es, a juicio de este autor, el (jugendlich und unfertig) producto de la recepción de Analítica, Marxismo, y fenomenología (Hermenéutica), que había venido desarrollándose desde los años sesenta. En ese trabajo, Ripalda propone volver a plantear radicalmente la cuestión qué es propiamente tradición, de manera que esta incluya los silencios de las tradiciones calladas a la fuerza o por la propia voluntad. En realidad, este documento representa una expresión más de la necesidad de enraizamiento y proyección social, sentida en la década de los noventa por nuestra institución filosófica. Incluso la generación rupturista de filósofos jóvenes ha vuelto en esta década su atención hacia la filosofía española, que no hacia su historia, y ha intentado tender puentes con el pensamiento iberoamericano.

En 1992, con motivo de la conmemoración del Quinto Centenario se lanzó en Salamanca un Instituto de estudios iberoamericanos. En relación a este acontecimiento surgió un proyecto de investigación y publicación coordinado por el Instituto de Filosofía del CSIC (Reyes Mate), el Instituto de Investigaciones Filosóficas de Universidad Autónoma de Méjico(León Olivé), y el Centro de Investigaciones Filosóficas de Buenos Aires(Osvaldo Guariglia), con Miguel Angel Quintanilla como coordinador general del proyecto. y en el que vienen colaborando más de quinientos especialistas de los distintos países en que tiene implantación el hispanismo. Mugüerza es el coordinador del Comité Académico que selecciona los trabajos a publicar. Pero la enciclopedia se presenta abierta, quiere ser de “temas monográficos selectos”, porque estos permiten “un estudio diversificado”, acorde con la diversidad de métodos, temas y estilos de los filósofos que producen en español. La editorial Trotta ha asumido la publicación de los 35 volúmenes de este proyecto, que, con el título de Enciclopedia Iberoamericana de Filosofía, pretende “articular la aportación de la comunidad hispano parlante a la filosofía, sea mediante el desarrollo de temas filosóficos universales, sea desentrañando la modalidad de la recepción de esos temas filosóficos en nuestro ámbito lingüístico”; por otra parte, también se propone “integrar a todas las comunidades filosóficas de nuestra área lingüística”.

Pero no estamos ante una comunidad de historiadores, ni de autores que aprecien nuestro pasado filosófico y cultural, sino ante una enciclopedia académica, que representa una instantánea bastante significativa de la institución filosófica española en los años noventa. Sus puentes académicos con el pensamiento iberoamericano carecen de contexto histórico cultural. Este mismo grupo organizó y coordinó el macro congreso de filosofía iberoamericana de Septiembre 98 en Cáceres y Madrid. En esta misma línea se inscribe la serie de ensayos breves de profesores y ensayistas, pertenecientes a distintas áreas, corrientes y materias de la última filosofía española, que ha venido publicando recientemente la Fundación Juan March[12].

En este campo, desde los años noventa, se registra una creciente tendencia a devolver la producción filosófica de los autores españoles a su lugar en la Historia general de la Filosofía. Se trata de una tendencia positiva, porque la producción filosófica de nuestros autores deviene plenamente luminosa en el contexto de las grandes filosofías de la Tradición Occidental, no disolviéndose en los procesos socio culturales españoles que contribuye a iluminar. Más aún, muchos de los desarrollos filosóficos de los nuestros tienen sus fuentes en las grandes obras de los clásicos de la Historia de la Filosofía. La Historia de las ideas propias de la cultura española representa el ámbito histórico sobre el que nuestros filósofos proyectan sus ideas, por lo que aquella supone la Historia de la Filosofía en España, pero de ninguna manera se puede apreciar en su plenitud la Historia de nuestras Filosofías disolviéndolas en La Historia general de nuestra Cultura. Tan negativo es que la Historia de la Filosofía Occidental absorba nuestras filosofías, como disolverlas en la Historia General de la Cultura Española; más bien, conviene empezar afirmando la Historia de la Filosofía Española en la Tradición Filosófica Occidental, a fin de que gane toda su luminosidad, y continuar proyectándola en la Historia de la Cultura Española, donde se aprecia tanto su peculiar carácter, como su función histórica esencial.

Notas


[1] Vamos a considerar la posición de Guillermo Fraile en cuanto ejemplo significativo de la concepción de la materia en los años sesenta. Sin duda, representa un desarrollo del plan Bonilla. Para empezar, el neotomista Guillermo Fraile considera a la Filosofía como ciencia suma de las ciencias: “al hablar de “filosofía” entendemos la ciencia en todas y cada una de sus múltiples ramas. Con esto la investigación sobre la “filosofía española” queda centrada en averiguar y comprobar efectivamente cuántas y cuáles de esas ciencias han sido cultivadas en España, y si ha habido habitantes de la península hispana que hayan contribuido de alguna manera a su estudio y desarrollo. De esta manera el problema queda reducido a una cuestión de hecho, y como tal entra plenamente en el campo de la historia, que es a la que corresponde contestar afirmativa o negativamente”. Ni que decir tiene que nos está proponiendo una historia académica y escolástica de la filosofía y de las ciencias en España.

Por otro lado, Fraile habla de ESPAÑA en un sentido geográfico, (“territorio peculiar, la península ibérica, nicho de las culturas de los pueblos que la han habitado”), en un sentido etnológico o racial, (“un grupo étnico resultado de las mezclas de pueblos) suficientemente unitario y destacado, sin perjuicio de los diversos caracteres regionales que todavía perduran”); y en un sentido político, (serie incompleta e inestable de Estados, que en el siglo XV se establece como Estado nación español, unificador de territorios y pueblos, civilizaciones y culturas para hacer historia católica.

Para Fraile España es el territorio peculiar de un Estado nación con cultura propia y proyección en la Historia Universal. Cuando habla de ‘filosofía española’ se refiere a la aportación hecha, a la Historia de la Filosofía, por los naturales de España, sin insistir demasiado en el componente racial, lingüístico o de nacionalidad política. Una cosa sería la sistemática filosófica universal, y otra la génesis de sus verdades, en que intervienen individuos y naciones concretas. Fraile se interesa sobre todo por la contribución de los filósofos españoles a la Historia de la Filosofía Universal, aunque reconoce que autores como Ganivet, Unamuno, Ortega, “tratan de buscar nuestra ‘filosofía’ en otras manifestaciones del espíritu nacional”, y valora a autores que identifican nuestra filosofía con la mística.

[2] Abellán J.L., “Ensayo de autobiografía intelectual,” Anthropos 21-22 (1983): 21-32.

[3] Salamanca fue la ciudad predestinada, ya desde la amistad de Unamuno y Domínguez Berrueta con J. Chevalier y Marcel Bataillon, entre otros. Alain Guy y Mounier fueron condiscípulos de Chevalier.

[4] Cruz Hernández tiene una concepción de la Historia de la Filosofía española distinta con respecto a la de Abellán. No cree en la existencia de filosofías nacionales, pero si en la conveniencia metodológica de divisiones regionales. El mismo se ha dedicado a la historia de la filosofía árabe en al-Andalus. España sólo puede ser una determinación extrínseca de la Filosofía, ante todo como ámbito geográfico, mucho menos como factor étnico-lingüístico: “Por tanto, metodológicamente acepto el término historia de la filosofía española, como historia del pensamiento en lo que fue llamado Hispania por los clásicos, incluyendo a autores cristianos judíos y musulmanes y a los textos en latín, árabe, hebreo y lenguas romances (los pensadores vascongados y navarros han utilizado históricamente el latín y el castellano), con inclusión de lo que hoy es Portugal y la América Hispana hasta sus respectivas independencias” (Actas del I Seminario de Historia de la Filosofía española, Universidad de Salamanca, 1978)

Excluye la interpretación de lo español desde el nacional catolicismo o desde la categoría romántica de espíritu del pueblo. El reconocimiento de fuentes no filosóficas en sentido estricto, sino más bien literarias, del pensamiento español “no debería servir para una dicotomía pensamiento “genuinamente” español pensamiento filosófico en abstracto, en que han incurrido tantos eminentes pensadores y críticos, hispanos o foráneos”. Las supuestas líneas de pensamiento genuinamente hispano son en realidad abstracciones, p. e. la supuesta línea original Séneca, San Isidoro, Ibn Hazm, Ibn Gabirl, Ibn Tufayl, Gundisalvo, Ramón Llull, Jorge Manrique, Vives, la Celestina, la picaresca, los místicos, Cervantes, Quevedo, Gracián, Saavedra Fajardo...hasta Ganivet, Unamuno, Antonio Machado.

Cruz determina de manera histórica el ámbito territorial y espacial de la filosofía española:: “incluyo a todo el elaborado en la Península Ibérica y sus islas hasta el final de la Edad Media, tras de ésta, con la exclusión de Portugal y con la inclusión del pensamiento de la América hispana del periodo colonial. Incluyo obras filosóficas sensu stricto, labor de comunicación filosófica (traductores medievales incluidos) y obras literarias con un contenido ideológico que presume o constituye una cierta filosofía. Entran así obras en latín clásico, medieval y humanista, en árabe y hebreo, en castellano, catalán, euskera y gallego.

Los elementos que distinguiría serían los siguientes: a. Séneca, en el pensamiento antiguo; b. La transmisión latina del pensamiento antiguo (la escuela isidoriana); c. Pensamiento islámico andalusí; d. Pensamiento judío de Sefarad; e. La transmisión del saber antiguo y medieval a la Europa latina del Medioevo; f. La escolástica medieval hispánica; g. El pensamiento literario en lenguas romances; h. Los humanistas españoles; i. La escolástica hispánica renacentista; j. El pensamiento literario español de la Modernidad; k. Escolástica e innovación en el siglo XVIII; l. Los escolásticos del siglo XIX; m. Las innovaciones del siglo XIX; n. La filosofía del siglo XX.” (Ibidem)

[5] Actas. I Seminario de Historia de la Filosofía Española, Salamanca 1978, p.302

[6] Su primer presidente fue J.L Abellán quien la dotó de un boletín informativo y de unas jornadas anuales. Las primeras, organizadas por él con gran éxito de participación y de público en el año 1992, están publicadas en Trotta con el título El reto europeo. Abellán quedó como presidente honorífico. Su segundo presidente fue Diego Núñez, quien lanzó la Revista de Hispanismo Filosófico, órgano de la Asociación. Mantuvo el desarrollo anual de las Jornadas de la Asociación, cuyas Actas han sido publicadas por el Basilisco y por la Biblioteca Menéndez Pelayo. En la actualidad preside la Asociación Antonio Jiménez. El número de socios de la asociación ha ido creciendo hasta acercarse en la actualidad al número de doscientos.

El órgano de esta Asociación es la Revista de Hispanismo Filosófico, revista editada por FCE, que es el punto de referencia de esta comunidad de investigadores de la historia del pensamiento español, y con proyección tanto dentro como fuera de España. Esta revista semestral viene a ocupar un lugar necesario en el mundo del hispanismo, para dar un espacio público propio, en el mercado de la prensa periódica, a las investigaciones centradas en el pensamiento español, en el hispanismo filosófico.

[7] Cave mencionar otras actividades del hispanismo filosófico:
Destaca el lugar de Internet Proyecto Ensayo Hispánico del profesor José Luis Gómez-Martínez, dedicado al ensayo hispánico. Este profesor, teórico del ensayo y de la antropología antrópica, publicó un Anuario bibliográfico dedicado a Historia del Pensamiento Ibero e Iberoamericano (1986-1990).

Luis Jiménez ha organizado desde 1989 en el Dto. de Filosofía III de la Universidad Complutense de Madrid un Seminario de Filosofía Española. En 1999 tuvo lugar el IX dedicado a Averroes, Arias Montano y Zubiri. Este curso suele tener lugar en Febrero, vale alrededor de 3 créditos y se dedica a Doctores, Licenciados, Profesores y alumnos de segundo o tercer ciclo.

La directora del Aula de Pensamiento de la Fundación cultural Fernando Rielo, la Pr. Juana Sánchez-Gey, viene organizando series de ponencias dedicadas al pensamiento español, que luego edita esa fundación desde su editorial en Sevilla. Destacaría títulos: ¿Existe una filosofía española?. o Raíces y valores históricos del pensamiento español, o Aportaciones de filosofía española contemporánea, o Diversas claves del pensamiento español contemporáneo, etc.

El profesor cubano, formado en Salamanca y París, afincado en Aachen.y docente en Eichstett, Raul Fornet Betancourt, lleva adelante una labor en la que implica distintos pensadores europeos en una interpretación del pensamiento iberoamericano como base para un modelo de filosofía intercultural. Multiculturalismo frente a globalización propone este heredero de Vasconcelos, que ha abierto distintos foros de diálogo en hispanoamérica.

El profesor Gustavo Bueno Sánchez, primero desde la Universidad de Oviedo, y ahora desde la Fundación Gustavo Bueno y la editorial Pentalfa, ha lanzado un Proyecto de Filosofía en español. (información , documentación y textos de la filosofía en español. “En esencia se trata de crear una estructura capaz de impulsar la creación, el mantenimiento y explotación de diversas bases de datos y de textos, con vocación de incorporar todo lo que tenga que ver con la filosofía escrita en español que puedan ser consultadas libremente desde cualquier lugar del mundo utilizando los recursos de comunicaciones que ofrece internet y, recurriendo, cuando el tamaño de la oferta lo aconseje, a sistemas de copia fija de los datos, en formato CD-ROM u otros recursos que ofrezca la tecnología en cada momento”.

La Sociedad y Biblioteca de Menéndez Pelayo, dirigida por el Sr. Xavier Agenjo, que tiene un programa de colaboración con la AHF, y se propone editar en CD-ROM, financiadas por la Fundación Tavera, obras de polígrafos españoles, empezando por Menéndez Pelayo, y siguiendo con Mayans, Ramon Llull, Altamira, Jovellanos, etc..

[8] La recepción de la obra de Krause y de otros discípulos de Krause, es la más importante de la segunda mitad del siglo XIX, y la mejor conocida de todas. Al desarrollo de la investigación en esta recepción han contribuido autores como López Morillas, Jiménez Landi, Elías Díaz, Manuel de Rivacoba, Cacho Viu, Gil Cremades, Martín Buesa, Castillejo Gorraiz, García Mateo, Adolfo Posada, etc., autores de la Asociación de Hispanismo Filosófico, como Antonio Jiménez, Antonio Heredia, Teresa Rodríguez de Lecea, Roberto Albares, el propio J. L. Abellán, etc. Tras su estudio comparativo del Ideal de Humanidad, publicado por Sanz del Río, con el original de Krause, Enrique M. Ureña puso de manifiesto la necesidad de tomar en consideración las fuentes germánicas, y recondujo la investigación desde su grupo en la Universidad Pontificia de Comillas en Madrid.

[9] Desde la obra de Ortega y Gasset, la Fenomenología es la corriente contemporánea que ha tenido una recepción más amplia y continuada en nuestra filosofía del siglo XX. Los estudios de Antonio P.Ramos, J. Segura, Arias, Isidro Gómez, Javier Sanmartín, Lerin Riera J., entre otros, están dando a conocer de manera más pormenorizada esta recepción contemporánea de Fenomenología, que ha dejado una profunda huella en nuestra filosofía académica. Según Javier Sanmartín se habrían producido cuatro recepciones sucesivas y diferenciadas de Fenomenología. La primera y original es la de Ortega y Gasset, Xavier Zubiri y García Morente. La segunda sería la de autores del grupo del 36, como José Gaos, Julián Marías, etc. La tercera sería la de autores pertenecientes al grupo de profesores de Postguerra, como Gustavo Bueno, Martín Santos, etc. La cuarta y última recepción sería la de filósofos historiadores de la generación de Filósofos Jóvenes, pertenecientes por lo general al área de ‘Filosofía, como Navarro Cordón, Javier Sanmartín, y un largo etc. Ver Lerin Riera J., Apuntes sobre la recepción de la fenomenología en España, Isegoria nº5, (1992), pp. 142-160. César Moreno preside en la actualidad la Sociedad Española de Fenomenología.

[10] En Diciembre del año 1998 el doctor Gonzalo Díaz Díaz ha publicado el volumen sexto de su obra Hombres y documentos de la filosofía española, que abarca de la ‘O’ ( Feliciano Oberto) a la ‘R’ (Luis de Rute Giner). En el se da continuidad al plan propuesto en el prólogo al primer volumen de 1980, que viene siendo realizado por su autor con fidelidad admirable en todos los volúmenes editados hasta el momento. Los volúmenes se abren con un índice de abreviaturas de las revistas utilizadas, luego se recoge la bibliografía general consultada y fuentes del trabajo. A continuación vienen las noticias biográfico bibliográficas, ordenadas alfabéticamente. En cada una de las entradas bio-bibliográficas, y según el estado de la investigación, se da correcta noticia de la vida y de la obra del autor, con un acercamiento a su pensamiento. La biografía atiende a noticias disponibles referentes al lugar de nacimiento, los centros de formación, los grupos de los que formó parte, las instituciones en que desarrolló su actividad docente o científica, la corriente o corrientes doctrinales en las que se inscribe su obra, así como otras datos disponibles y de utilidad para el estudio del autor; todo lo cual se concretará al final de la obra en los correspondientes índices y, suponemos, bases de datos que ordenen las entradas por líneas doctrinales, órdenes religiosas, lugares de nacimiento, centros en los que desarrollaron su labor, etc. Correctas y rigurosas, las bibliografías se estructuran, en obras del autor, traducciones y prólogos, si los tiene, y estudios existentes sobre el mismo. Los acercamientos al pensamiento de los autores pretenden poner de manifiesto las ideas originales y los núcleos de pensamiento significativos; tarea ésta, que siendo así mismo útil, tiene una realización más discutible. La extensión de las entradas varía según el estado de la cuestión.

No me sorprende la fidelidad con que el premio Humboldt de investigación del año 92, el doctor Gonzalo Díaz Díaz , sigue desarrollando su magnífica obra, porque desde el principio responde a un buen plan. Su trazado es bueno porque es histórico, porque no precipita ni fuerza con reflexiones apriori, más o menos razonables, los complicados términos de la cuestión: “filosofía” y “España”. La sabia flexibilidad inicial permite ir dando entrada a todo lo que la inmutable y siempre sorprendente realidad histórica lleva dentro. Pero resulta admirable, y estimulante a la vez, la tenacidad con que este autor sigue desarrollado su titánica labor.

[11] En el VII Seminario de Historia de la Filosofía (Fundación Botín, Santander, 8-9 Febrero 1999), Molinuevo plateó convertir la historia del pensamiento español en una historia de la modernidad latina. Esta modernidad latina es estética y está por hacer, es proyecto. No es algo que esté depositado como sido en el pasado, sino que es futuro El centro de esta modernidad no es la razón, ni su lema es sapere aude, sino que impulsa la máxima atrévete a sentir, y pone en el centro la sensibilidad y la imaginación. Una sensibilidad de resistencia, comprometida moral y políticamente. Al historiar, esta filosofía busca reconstruir sus categorías propias, evita adecuarse a las categorías de la historiografía filosófica alemana o francesa. Se buscan los métodos y estilos, los problemas y contenidos propios de nuestra filosofía a través de la estética.

[12] Boletín Informativo, Ensayo, La Filosofía hoy, XXVIII ensayos, Febrero 97-Noviembre 99. Fundación Juan March.

© Gerardo Bolado Transición y recepción: La Filosofía Española en el último tercio del siglo XX. Santander: Sociedad Menéndez Pelayo / Centro Asociado a la UNED en Cantabria, 2001. Edición digital autorizada para el Proyecto Ensayo Hispánico. Esta versión digital se provee únicamente con fines educativos. Cualquier reproducción destinada a otros fines deberá obtener los permisos correspondientes. Edición para Internet preparada por José Luis Gómez-Martínez.

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