José Luis Abellán
  

 

"RECONOCIMIENTO"

Cuando en 1961 la Universidad de Puerto Rico me invitó para realizar en ella una estadía de dos años como profesor visitante, no podía imaginar las hondas repercusiones intelectuales que aquella había de tener en mi. Tuve entonces la suerte de coincidir allí con José Gaos que había sido contratado para impartir un curso sobre la Metafísica, de Aristóteles, al cual asistí regularmente. Aunque yo conocía la obra, nunca la había estudiado desde la perspectiva de la historia de las ideas, lo que me permitió asistir al pensamiento de Aristóteles in statu nascendi.

El conocimiento personal de Gaos, con el que establecí relaciones de amistad, me brindó la oportunidad de entrar en contacto con lo que había sido el exilio de los filósofos españoles tras la guerra civil, una cuestión a la que dediqué años y estudios que fructificaron después con varios libros dedicados al tema. Pero quizá lo más importante que me quedó de aquella amistad fue el haber comenzado a familiarizarme con la historia de las ideas y la nueva forma de historiar la filosofía que dicha disciplina imponía. De Gaos volví a Ortega y Gasset y a los planteamientos que al respecto hizo en el prólogo al libro de Émile Bréhier. Yo había leído mucho a Ortega, pero la nueva perspectiva me abrió los ojos a una nueva filosofía orteguiana, donde los conceptos de “ideoma” y “draoma” -como ejes de dicha forma de historiar adquieren un valor sustantivo propio.

Arraigado en la nueva óptica metodológica y, tras elaborarla a mi modo, con la aportación de los descubrimientos de las ciencias sociales, me dediqué a investigar el pensamiento y la filosofía españolas, con los frutos que son conocidos por el público culto. La categoría “pensamiento” fue adquiriendo volumen cada vez mayor -frente a la tradicional de “filosofía”-, llegando a identificarme con la expresión -tan querida por Gaos- de “pensamiento en lengua española”, lo que me remitió al estudio de la historia de las ideas americanas -disciplina que ha ocupado parte importante de mi docencia en España- y que ha centrado también muchas de mis investigaciones, según acredita mi libro La idea de América: origen y evolución (1972).

A partir de estas preocupaciones y de la nueva orientación que exigían, empecé a familiarizarme con los libros de Arturo Ardao y de Arturo Andrés Roig, que desde entonces han constituido guía de orientación de mis estudios. He tenido el inigualable placer de conocer y tratar al segundo con el correspondiente provecho intelectual, y, aunque no me ha ocurrido lo mismo con el primero, he frecuentado tanto sus libros y dialogado con ellos, que tengo la subjetiva impresión de haber hablado con él como con un amigo. El rigor, la exigencia, la información y el interés de los temas tratado por ellos, han enriquecido de forma inconmensurable mi vida intelectual, hasta el punto que han marcado muchas de mis orientaciones. Desde la lejana península allende el Océano Atlántico -por más que esté próxima emocional e intelectualmente- yo les saludo como dos grandes maestros.

José Luis Abellán
Universidad Complutense - Madrid

 

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Hugo E. Biagini, Compilador. Arturo Ardao y Arturo Andrés Roig. Filósofos de la autenticidad. Jornada en homenaje a Arturo Andrés Roig y Arturo Ardao, patrocinada por el Corredor de las Ideas y celebrada en Buenos Aires el 15 de junio de 2000. Edición digital de José Luis Gómez-Martínez y autorizada para Proyecto Ensayo Hispánico, Marzo 2001.
© José Luis Gómez-Martínez
Nota: Esta versión electrónica se provee únicamente con fines educativos. Cualquier reproducción destinada a otros fines, deberá obtener los permisos que en cada caso correspondan.

 

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