Edward Demenchónok
  

 

"LA RECEPCIÓN EN RUSIA"

El valor de lo hecho por los filósofos se ve mejor en el tiempo y en el espacio. Arturo Ardao y Arturo Andrés Roig gozan de creciente fama internacional por su gran aporte en filosofía. Sus ideas contribuyeron sustancialmente al desarrollo de la filosofía latinoamericana, la cual, a su vez, trazó el camino para las filosofías nacionales en los países de África y Asia, e inició la articulación de las ideas de poscolonialidad.

Sus trabajos son conocidos y bien acogidos también en Rusia. Gracias a las obras de Arturo Ardao y Arturo Roig, junto con las de Leopoldo Zea, Francisco Miró Quesada y Enrique Dussel, la filosofía latinoamericana empezó a conocerse en Rusia. A mediados de los años 70, el quien escribe, en aquel tiempo un joven investigador del Instituto de Filosofía de Academia de Ciencia de Rusia en Moscú, estuvo impresionado con un emergente fenómeno de la filosofía latinoamericana. Inspirado por las obras de Arturo Ardao sobre filosofía en Uruguay, escribí mi primer trabajo sobre Carlos Vaz Ferreira. Junto con mis colegas del Instituto de Filosofía y con otros latinoamericanistas, hemos formado un grupo de investigación de la filosofía latinoamericana, cuyo primer resultado fue el libro colectivo Hacia la cuestión de la especificidad de la filosofía latinoamericana, Moscú 1980, luego Problemas de la filosofía y la cultura en América Latina, 1983, y más tarde, Historia de filosofía en América Latina del siglo XX, publicado por la editorial Nauka (Ciencia) de la Academia de Ciencias de Rusia, Moscú, 1988. En ellas, igual que en mi libro Filosofía latinoamericana: problemas y tendencias, y en otras publicaciones de los filósofos rusos, se analizan las obras de Arturo Ardao y Arturo Roig y se rinde homenaje a su originalidad y aporte a la filosofía contemporánea.

Arturo Ardao y Arturo Roig responden a la tendencia actual de la historización del conocimiento, inclusive del conocimiento filosófico. Ambos contribuyen considerablemente a la historia de las ideas en América Latina. Sin embargo el significado teórico de sus trabajos es mucho más amplio y toca la problemática del pensamiento nacional en otras regiones del mundo. La tarea innovadora de reconstruir la historia de las ideas exigió elaborar su base teórico-metodológica y los principios nuevos de investigación histórico-filosófica. Arturo Ardao fue uno de los primeros quien indicó que la investigación sobre la historia de las ideas ocurre en circunstancias en las que tanto la noción de filosofía como la de historia se hallan sometidas a una profunda revisión teórica, para lo que son necesarios nuevos criterios de historia de la filosofía. Arturo Roig desarrolló el concepto de “ampliación metodológica” y lo implementó en sus trabajos sobre la filosofía latinoamericana. En este campo problemático se juega actualmente la comprensión misma de la filosofía: es una mera abstracción cientificista, atemporal y ahistórica, o un pensamiento humanista que hereda la tradición cultural humana e incluye los aportes universalmente válidos elaborados en las culturas nacionales en el transcurso del desarrollo histórico-concreto de la cultura filosófica universal. Se trata de un nuevo paradigma de filosofía.

Estas y otras cuestiones, planteadas por la filosofía latinoamericana de la liberación, fueron también debatidos en Rusia en la búsqueda de la renovación filosófica, subyacente al tránsito del totalitarismo hacia la democratización. Los intelectuales progresistas rusos asimilaron la filosofía latinoamericana como una respuesta positiva al problema de la interrelación de lo universal y lo específico-cultural en la creación filosófica y como una prueba de la posibilidad de la filosofía original, culturalmente enraizada. Por su parte, ellos encontraron en las ideas de Ardao, Roig y de otros pensadores latinoamericanos los argumentos válidos contra un concepto unidimensional de la filosofía (sea eurocentrista, positivista, o del “materialismo dialéctico”) y a favor de una visión nueva y más amplia de la filosofía. Esto correspondía a los esfuerzos de los filósofos de los países del bloque socialista de liberarse de la ideología dominante, de recuperar la herencia cultural nacional y abrirse al diálogo filosófico mundial. Como un resultado de los esfuerzos internacionales de los intelectuales, fue trazándose un camino hacia una visión más amplia y multidimensional de la filosofía y de su desarrollo, que incluye sus manifestaciones histórico-culturales. En la etapa actual, esta tendencia se continúa en la filosofía intercultural que reconoce la pluralidad de las filosofías con sus respectivas matrices culturales y formas de argumentación y promueve un diálogo entre ellas.

Arturo Ardao y Arturo Roig unen saber filosófico con la misión del filósofo y su compromiso social. En lengua rusa hay un termino especial para la intelectualidad -inteligencia- que se refiere a los intelectuales quienes se consagran a la búsqueda de la verdad y al servicio al pueblo: así eran León Tolstoy, Mikhail Bakhtin y Alexander Losev, entre otros. Los dos pensadores rioplatenses son modelos de la inteligencia latinoamericana, comprometidos con los procesos de la transformación social en América Latina.

Arturo Ardao y Arturo Roig representan el pensamiento crítico y emancipador que ayuda a liberarse de las ideologías obsoletas de la modernidad igual que de las ilusiones recientes de la “racionalidad tecnocrática” o de la globalización. Al mismo tiempo, en su crítica ellos van más allá de los filósofos posmodernos, muestran sus limitaciones y aportan argumentos contra las ideas de la “muerte del sujeto” y del “fin” de la historia y de las utopías. Los filósofos latinoamericanos desarrollan los conceptos renovados del sujeto, de la razón y de historia. En el debate actual sobre el hombre y su ser en el mundo, ellos sostienen el pensamiento humanista. Arturo Ardao, planteando la cuestión del sujeto, confirma su pertinencia filosófica en el espacio latinoamericano. La filosofía de Arturo Roig parte del “a priori antropológico” y de la historicidad del hombre que se injerta en su experiencia social. El hecho de que justamente en la acción el hombre adquiere su esencia reconoce su papel creador y transformador en el mundo. Según él, el rescate del sentido de la historicidad del hombre es la tarea teórica para la liberación humana. Roig contribuye a la elaboración filosófica de la moral emergente o la moral del humanismo principista. Esta tradición moral sirve como base a los derechos humanos. Frente al clima de “desencanto” que predomina hoy en América Latina y otras regiones del mundo, Roig nos orienta hacia la necesidad de ver la época actual en la perspectiva histórica, de poner más atención a los procesos nuevos en la política y la cultura los cuales ofrecen las posibilidades para los cambios, y de recuperar las ideas reguladoras que expresan valores humanos generales, la dignidad humana y la idea de la Humanidad.

Las palabras no caen en vacío. Las ideas del humanismo, de la razón, de la dignidad y de la liberación humana, sembradas por Arturo Ardao y Arturo Roig, dieron sus frutos en varios continentes. Ellas forman una parte integrante de la filosofía contemporánea y siguen siendo para muchos un fuente de la sabiduría y de inspiración en el desarrollo de la cultura filosófica.

Edward Demenchónok
Moscú - Atenas (EE.UU.)

 

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Hugo E. Biagini, Compilador. Arturo Ardao y Arturo Andrés Roig. Filósofos de la autenticidad. Jornada en homenaje a Arturo Andrés Roig y Arturo Ardao, patrocinada por el Corredor de las Ideas y celebrada en Buenos Aires, el 15 de junio de 2000. Edición digital de José Luis Gómez-Martínez y autorizada para Proyecto Ensayo Hispánico, Marzo 2001.
© José Luis Gómez-Martínez
Nota: Esta versión electrónica se provee únicamente con fines educativos. Cualquier reproducción destinada a otros fines, deberá obtener los permisos que en cada caso correspondan.

 

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