Álvaro B. Márquez-Fernández
  

 

"DOS FILÓSOFOS DE LA AUTENTICIDAD"

El hombre es productor de ese ámbito común de las acciones por una nota de su ser que es la mundanidad. Ciertamente, ser hombre es ser-en-el-mundo. Pero esta declaración requiere dos precisiones. Primero: el mundo no debe entenderse como el universo. Todo ente está en el universo, en el sentido de ser un componente del universo. Sin embargo, y éste es el segundo punto, el ser del hombre es distintivo porque su modo específico de estar en el universo consiste en crear su propio mundo. La mundanidad no es sino la capacidad de producir mundos. El hombre es autor del mundo en que se encuentra y de los cambios mundanos. (E. Nicol. La primera teoría de la praxis. UNAM, México, 1978. p. 41).

Arturo Andrés Roig y Arturo Ardao son dos filósofos, de quienes cabría decir, sin el trasfondo de la duda o la sospecha, que están inspirados por la urgencia que suscita el pensar como una acción que libera nuestros deseos de ser.

Sus vidas, son vidas que continuamente están confirmando una ontología progresiva de la misma vida, que cambia y se hace a través de la historia, y nos da nuestra conciencia colectiva de hominización. Ningún hombre-mujer está solo, siempre está siendo con los otros, sin éstos nadie llegaría a ser individuo, sujeto, persona.

Ambos comparten la confesión ética y moral de que el poder de la razón no es para enajenar, que el dominio como fin en sí mismo es lo que da origen a la fuerza y a la violencia en el espacio humano, censurando el diálogo, confiscando la libertad.

Sus vidas las sentimos, en cada gesto y mirada, como el testimonio de quienes han predicado en este mundo, un humanismo sin metafísica, ni ideología.

Han enseñado no sólo a pensar sino también a actuar; o sea, a "poner" en la práctica la coherencia intersubjetiva entre la idea y la palabra, entre nuestro interés político y las responsabilidades éticas de nuestros actos.

En muchos aspectos sus vidas, son vidas públicas porque siempre han permitido nuestro acceso a ellas, sin condicionamientos o restricciones. Como buenos conocedores de la paideia griega, nunca han dejado de apostar a las buenas virtudes ciudadanas de la verdad y la justicia, de la frónesis y la isegoría: confieren a todos el derecho a la palabra y otorgan la libertad para usarlas, a la eudemonía de la siempre bienvenida justicia.

Para ellos ni el yo ni el tú, funda la individuación; ésta únicamente es posible en un nosotros donde todos estemos implicados en la solidaridad del bien común, de ser en común.

Sus trayectorias personales y académicas, siempre han estado comprometidas con una misma historia: la historia de quienes viven la vida desde otra historia, y que deben hurgar en los símbolos más arcaicos para poder reclamar el retorno de una conciencia que no sólo pertenece al presente. Desde muy antes que la mayoría de nosotros, transitan por un sendero en el que cada vez más se espigan sobre el follaje, para crecer, florecer y multiplicarse en sus discípulos; viendo siempre más allá -no sin soñar- del transcurrir inmediato, burdo y desilusionante de la apatía y el egoísmo, con los que regularmente se tejen esos falsos destinos que extravían los valores y el porvenir de la vida.

Han visto lo posible en lo imposible, lo realizable dentro de la mayor incredulidad e indiferencia. Comparten una visión de la vida y de la historia diferencial. Igualmente, la de la libertad como acto de creación. Todo lo demás viene por añadidura. Lo fundamental es entender la vida como praxis, es decir, posibilidad de cómo ser y para qué ser. Una apologética de dar razón (explicación e interpretación) de la realidad del mundo y sus fenómenos, que supere toda trascendencia. El "aquí" es el lugar de todo filosofar, en el que nos hacemos la conciencia que no nos permite desentendernos de los otros. Al denunciar el pensamiento uniforme y colonizador, los dos filósofos visibilizan la inserción del utilitarismo y el pragmatismo en la vida ciudadana. Así la praxis es crítica y dialéctica, no un credo de proposiciones inútiles.

La Historia no es, para ellos, la historia única y repetible. Llegan y se encuentran con ésta a través de diversos momentos, unos más conflictivos que otros, pero la hilan con el mismo dedal que los aprisiona: el dolor, la angustia, la muerte, la injusticia, la pobreza, la alienación, etc. Descubren y se descubren dentro de una Historia impuesta, obligada, en la que la razón está disociada de la imaginación y lo simbólico.

Es la historia por hacer lo que ha impulsado a estos dos espíritus de la sapiencia, a reclamar cualquier derecho por mínimo que parezca, cuando se trata de hablar y escribir sobre el origen de nuestra cultura; y cuando la historia se "hace carne" en nosotros, en la soledad del exilio o la victimización, ambos han levantado las voces silenciadas de los pueblos, para juzgar la barbarie. Para ellos no existe el pasado como olvido, porque nuestro mundo es un mundo que necesita seguirse pensando y actuando, con honestidad, nobleza y perdón.

Pensamiento y acción son los verdaderos paradigmas de estos auténticos paladines del quehacer humano. Éstos y no otros, son los que impregnan de genuino sentido a la convivencia humana. En ellos se conjuga la verdadera retórica que hace al sabio; es decir, argumento y persuasión. El don de una palabra que siempre es contemporánea porque el tiempo siempre es vivido como esperanza utópica, como filosofía vital y hermenéutica.

Arturo Andrés Roig y Arturo Roig, de la misma manera que los griegos, entienden que "es el ser el que busca y habla del ser". No existe otro método. Estos dos hombres le han guardado fidelidad a esa búsqueda y ese hablar, decir, lo que es y no es el ser latinoamericano. Sus vidas y la historia de sus vidas, nos portan a la máxima conciencia lúcida y verosímil.

No he tenido el honor de conocer personalmente a mis maestros, eso lo lamento, pero no me entristece. Para entristecerme hubiera sido necesario no haberlos conocido de ninguna manera. Pero sé las razones y sin razones, por las que han vivido. Ahora, sólo me resta emular un modo de ser humano con el que estoy aprendiendo a convivir. Hoy conmemoramos a dos hombres y a las promesas de sus palabras.

Álvaro B. Márquez-Fernández
Universidad del Zulia - Venezuela

 

índice

siguiente

 

Hugo E. Biagini, Compilador. Arturo Ardao y Arturo Andrés Roig. Filósofos de la autenticidad. Jornada en homenaje a Arturo Andrés Roig y Arturo Ardao, patrocinada por el Corredor de las Ideas y celebrada en Buenos Aires, el 15 de junio de 2000. Edición digital de José Luis Gómez-Martínez y autorizada para Proyecto Ensayo Hispánico, Marzo 2001.
© José Luis Gómez-Martínez
Nota: Esta versión electrónica se provee únicamente con fines educativos. Cualquier reproducción destinada a otros fines, deberá obtener los permisos que en cada caso correspondan.

 

Home Repertorio Antología Teoría y Crítica Cursos Enlaces