Carlos Pérez Zabala
  

 

"UN PARADIGMA"

Es evidente que la sociedad argentina (y también latinoamericana) está ávida de personalidades orientadoras. A veces los jóvenes confunden las personalidades faro con aquellas que sólo pueden brindar alegría, como cantantes, deportistas.

Una persona es paradigma cuando guía, esclarece y es digna de ser imitada.

Favaloro es un paradigma porque su vida es digna de ser imitada. Se discute sobre su muerte, pero sigue siendo una luz para las generaciones nuevas.

Quiero referirme a Roig como persona, mezclando las impresiones propias con lo que he leído, mezclando el itinerario de su vida con su camino intelectual.

La primera vez que fui a su casa de Guaymallén, Mendoza, vi un cuadro grande de Don Fidel Roig. Después supe que el padre de Arturo había nacido en Gerona y que había llegado a ser primer violín en el teatro municipal de esa ciudad. Que había dado un concierto en la sociedad wagneriana de Buenos Aires y más tarde en la filial de Mendoza, donde terminó radicándose en 1909. A partir de 1929 se había dedicado a la pintura. Orientándose siempre hacia lo americano, plasmó en imágenes el mundo en extinción, especialmente el de los huarpes. Se consagró a la gesta e iconografía sanmartiniana, en el soberbio escenario de la Cordillera.

La madre de Arturo era nativa de Mendoza y fue profesora de primeras letras. Arturo Andrés iba a heredar el amor a las letras de su madre y el fino espíritu de su padre para apreciar hombres, gestas, cosas del mundo circundante. La palabra iba a ser para él un modo de acercarse cálidamente a ese mundo y nunca un frío instrumento de transmisión de conocimientos.

¿Cómo es el hombre, el Arturo, como le dicen sus discípulos? Tras una fachada de catalán adusto se descubre pronto el hombre directo, sincero, generoso con su saber y con su tiempo, capaz de amistades profundas. Pero es difícil separar al hombre del pensador. Es un pensador permanente que hace pensar, que extrae de su pozo lo viejo y lo nuevo. Uno advierte que su pensar se nutre de poderosas raíces europeas, pero los brotes son americanos.

Vive sencillamente en Guaymallén con su esposa Irma Alsina, quien, gracias a sus conocimientos del idioma puede colaborar en la revisión de los trabajos de Arturo, antes de ser publicados. Lo visitan sus cuatro hijos y sus nietos, y vive rodeado de amigos y “compañeros de sueños” -según puntualiza Adriana Arpini-, cuando no viaja, requerido desde distintos lugares de América y de Europa.

Arturo egresó en 1949 de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Cuyo, con el título de Profesor en Filosofía. Perfeccionó sus estudios en Francia, con especial dedicación a Platón, de cuyo idealismo siempre le quedaron huellas. Regresó a su Universidad y en ella explicó a los clásicos. Le gusta decir que la familiaridad con los clásicos garantiza el nivel de los estudios sobre temas actuales.

El paso de lo regional a lo nacional y luego a lo latinoamericano se advierte a partir de 1971, cuando inicia el Seminario de Pensamiento Latinoamericano en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCU. Los estudiantes debían presentar un trabajo para obtener la Licenciatura en Filosofía y este Seminario fue el marco ideal. En él se originaron trabajos que signarían para siempre el destino de jóvenes investigadores, como fue el caso de Horacio Cerutti Guldberg. Se estudiaron pensadores latinoamericanos tales como Vaz Ferreyra, Enrique Rodó, Antonio Caso En 1974 participó Roig en el Congreso de Morelia, Méjico, que fijó un hito en la historia de las ideas en Latinoamérica.

Este trabajo se trunca en 1975 cuando los enemigos de la historia, de la libertad y del futuro consiguen que sea dejado cesante en la Universidad de Cuyo, debiendo emigrar al extranjero con su esposa y sus cuatro hijos, en busca de trabajo y seguridad. Trabaja dos meses en Caracas, en el Instituto Rómulo Gallegos. Allí participa en las reuniones de discusión de la Biblioteca Ayacucho. Luego se traslada a la ciudad de México, cuya Universidad Autónoma lo recibe gustosa. Pero para facilitar el interrumpido estudio de sus hijos acepta la invitación de su amigo Hernán Malo, a la sazón Rector de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, con sede en Quito. Uno de los golpes más dolorosos que le había asestado el poder dictatorial de su país había sido expulsar a tres de sus hijos de la Universidad por “subversivos” y dejarlos partir sin documentación alguna que probara sus estudios. Hernán, el amigo a quien recuerda hoy con emoción, les solucionó todos los problemas, bajo su palabra los admitió en la Universidad, hasta que lograron la documentación necesaria. En Quito se iba a quedar diez años e iba a pagar con creces la hermosa hospitalidad de los ecuatorianos.

Cuando, en el mes de junio de 1999, en Río Cuarto, le pregunté cómo pudo adentrarse tanto en la cultura ecuatoriana, me contestó que, por entonces Hernán Malo, filósofo graduado en Insbruck, había adoptado como lema de trabajo ecuatoricemos la universidad, favoreciendo el estudio de la historia de la cultura ecuatoriana. Roig trabajó con ahínco y con cariño en archivos públicos y privados. El estado de los estudios filosóficos no era bueno, no había conciencia clara de las vetas filosóficas contenidas en numerosos escritos, pero sí se habían logrado buenos frutos en los estudios literarios (sobre todo del siglo XIX) y en la documentación histórica. La tarea principal de Roig fue despertar la conciencia de que existía un vigoroso pensamiento ecuatoriano dentro de esa cultura predominantemente literaria. Varios libros fueron el fruto de su incesante búsqueda.

En 1981 apareció en Méjico (FCE) su obra Teoría y Crítica del Pensamiento Latinoamericano, “que constituye el intento más amplio y sistemático de ponderar la Filosofía latinoamericana contemporánea, desde su posición de historicista empírico que encuentra sus raíces en afirmaciones visibles. Esta obra fue escrita íntegramente en el Ecuador, fruto de sus clases y seminarios de Ciclo doctoral organizados por el Centro de Estudios Latinoamericanos y fue bautizada como la Biblia del pensamiento latinoamericano en el XI Congreso Interamericano de Filosofía celebrado en Guadalajara en 1985” (Pérez Pimentel, Diccionario biográfico del Ecuador). De 1981 data también Filosofía, universidad y filósofos en América Latina, México, UNAM.

En 1983 se conoció en Argentina la siguiente noticia: “ El Gobierno de la República del Ecuador concedió al Profesor Arturo Andrés Roig la condecoración al mérito cultural de Primera Clase, distinción que por primera vez se otorga a un argentino en ese país” (Arpini) Se reconocía así su trabajo en el campo de la investigación científica y de la formación de investigadores de alto nivel en ese país, así como su labor de rescate del pensamiento ecuatoriano.

En 1984 la Justicia Federal Argentina lo reincorporó, diez años después, a su querida Universidad de Cuyo, en la ciudad de Mendoza. Habían quedado atrás los “años crueles”, la era de los prepotentes que tanta sangre costó a la República Argentina.

Cuando Arturo Roig volvió del exilio, dijo en su discurso de reincorporación que el ejercicio de la libertad es “la puesta en marcha de una praxis responsable y por eso mismo crítica”. A la Filosofía le corresponde “la reflexión sobre el hecho mismo del ejercicio del saber como ejercicio de la libertad”. Ya pasaron los tiempos del divorcio entre teoría y praxis. El filósofo, o quien se precie de serlo, “deberá regresar al ágora, deberá reincorporarse valientemente a la ciudad”. No es tan importante el mundo del sentido como el sentido del mundo. “El país nos espera -dijo- América Latina nos espera. Empecemos una nueva aurora, aun cuando hayamos dejada desgarradas nuestras carnes -y tan dolorosamente- en este camino que vamos llevando”. En el camino habían quedado entrañables amigos como Mauricio López y Rodolfo Agoglia.

De vuelta a su país, reabrió Roig el Seminario de Estudios Latinoamericanos. Su labor se desplegó desde la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional de Cuyo y luego desde el Centro Regional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de Mendoza (CRYCYT), que sigue siendo su lugar de trabajo. Surge así un excelente y renovado grupo de trabajo, con proyección internacional.

Mi primer libro, sobre Alberdi, se inspiró en su obra. Entonces descubrí quién era como persona el autor de Teoría y Crítica. Comprendí que el hombre que había rescatado del olvido a Juan Llerena, a Juan Crisóstomo Lafinur, a Juan Gualberto Godoy, entre otros, era capaz de comunicar su inquietud creativa a un desconocido Profesor de una incipiente Universidad del interior del país. Mis conocimientos dispersos de historia socio- cultural se cohesionaron, todo adquirió un sentido, descubrí yacimientos riquísimos de pensar en el Continente, seguí sus pasos de pensador abierto y a la vez crítico. Cuando hacia 1994 decidí escribir mi tesis doctoral en Filosofía sobre la obra de Roig a partir de 1971, conté con su decisiva colaboración, que se tradujo en cartas, materiales inéditos, conversaciones, críticas, orientaciones. Se tituló El historicismo empírico de A. A. Roig y fue defendida en la Universidad Nacional de Córdoba en 1997, siendo la primera tesis doctoral sobre su obra. Fue publicada como libro en 1999, con el título Arturo A. Roig. La filosofía latinoamericana como compromiso. Tanto la tesis, como los datos biobibliográficos de Roig pueden leerse por Internet en el Repertorio de José Luis Gómez Martínez, en la entrada dedicada a Arturo Andrés Roig en la sección de Argentina.

En los últimos años su producción ha sido abundante y densa. En 1993 publica Rostro y filosofía de América Latina. (EDIUNC, Mendoza), en 1994 El pensamiento latinoamericano y su aventura. (Centro Editor de América Latina, Buenos Aires). Sus escritos sobre la Universidad aparecen reunidos en una cuidadosa presentación La Universidad Hacia la Democracia, en 1998 (EDIUNC, Mendoza). En 1993 la Universidad Santo Tomás, de Bogotá, reúne un conjunto de trabajos acerca de un tema central en su obra: la ampliación metodológica relacionada con el campo de la Historia de las Ideas, con el título Historia de las Ideas, Teoría del Discurso y Pensamiento Latinoamericano..

La tarea de Arturo Andrés Roig ha sido reconocida en América Latina. El Ministerio de Educación y Cultura del Ecuador le otorgó en 1983 la “Condecoración al mérito cultural”. La Universidad de Guadalajara, México, realizó, en 1989, un Homenaje a su labor. La presidencia de la República del Ecuador le otorgó, en 1992 la Orden Nacional “Honorato Vázquez”. En 1993 fue declarado “Visitante ilustre de la Universidad de las Villas”, en Cuba. En mayo de 1994 la Universidad Autónoma de Managua lo recibió como Doctor Honoris Causa. En septiembre de 1994 la Universidad Nacional del Comahue, Argentina, lo declara Profesor Honorario. En 1996 La Universidad Nacional de Río Cuarto, Argentina, le otorgó el título de Doctor Honoris Causa.

En esa oportunidad le regaló Roig a la Universidad una acabada pieza sobre la Universidad en democracia.

¿Por qué son importantes los paradigmas? Porque para encauzar la vida no bastan las teorías ni las preceptivas. Porque la desorientación es grande.

Porque las grandes consignas bajan automáticamente desde los grandes centros del poder.

Por suerte hay hombres de carne y hueso que encarnan ideas, propuestas, capaces de luchar y sufrir por sus ideales, que no creen en la muerte de las ideologías, que creen en el futuro sin negar el conflicto, que creen en la prioridad del anthropos, en su dignidad, que defienden la dignidad del Continente, que confían, pese a todo, en el futuro. Son hombres aurorales. Tal es el caso de Arturo.

Carlos Pérez Zabala
Universidad de Río Cuarto - Argentina

 

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Hugo E. Biagini, Compilador. Arturo Ardao y Arturo Andrés Roig. Filósofos de la autenticidad. Jornada en homenaje a Arturo Andrés Roig y Arturo Ardao, patrocinada por el Corredor de las Ideas y celebrada en Buenos Aires, el 15 de junio de 2000. Edición digital de José Luis Gómez-Martínez y autorizada para Proyecto Ensayo Hispánico, Marzo 2001.
© José Luis Gómez-Martínez
Nota: Esta versión electrónica se provee únicamente con fines educativos. Cualquier reproducción destinada a otros fines, deberá obtener los permisos que en cada caso correspondan.

 

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