Arturo Andrés Roig

 

Arturo A. Roig. La filosofía Latinoamericana como compromiso

"Introducción"

En la obra de Roig registramos cuatro tipos de investigaciones: las que se refieren a los estudios clásicos, las que abarcan trabajos de índole regional, las relativas al pensamiento latinoamericano —las cuales arrojan luz sobre el desarrollo de las ideas y promueven el rescate de nuestro pasado conceptual—, y las que ponen el peso en la filosofía y en especial en la función de la filosofía en América Latina . (Gracia, 1989: 193)

Roig se dedicó a los estudios clásicos durante su estadía en Europa. Cuando regresó, en 1954, a la Universidad Nacional de Cuyo, en Mendoza, se entregó por entero a la lectura de Platón. En realidad dictó durante muchos años historia de la filosofía antigua en esa Universidad. En la época en que se reintegró a su Universidad no había interés por los estudios que tuvieran que ver con América Latina y ni pensar en filosofía argentina o filósofos argentinos. Roig, a la vez que seguía trabajando en su cátedra con los clásicos, abrió esos estudios, y lo hizo comenzando por una pesada labor de rescate de la tradición cultural de su región (Pinedo 1993: 176).

Surgieron así numerosos trabajos, publicados especialmente entre 1957 y 1968, sobre personalidades y momentos del pasado intelectual mendocino: Agustín Alvarez, Juan Crisóstomo Lafinur, Juan Llerena...y también estudios sobre la filosofía de las luces y la ciudad agrícola así como sobre la historia intelectual de Mendoza. Varios de estos trabajos han sido recientemente reunidos en un pulcro volumen (Roig:1996; ver Arpini, A. 1996).

Coriolano Alberini, en 1956, lo incita a ocuparse de la "historia de las ideas", dentro de una tradición que venía de Ingenieros y Korn, ampliando a lo nacional y continental la preocupación válida de Roig por lo regional. (Herrero, 1994: 170-171). Reuniendo material para trabajar sobre el eclecticismo en el Río de la Plata, descubrió un hecho histórico, hasta entonces ignorado: la presencia del krausismo entre nosotros, lo que le llevó a posponer los estudios sobre los eclécticos. Acerca de los mismos ha publicado importantes monografías. Su obra Los krausistas argentinos apareció en 1969; poco después, en 1972, dio a conocer El espiritualismo argentino entre 1850 y 1900, publicación en la cual se transparentan, por primera vez de modo sistemático, todas las corrientes espiritualistas de la época, entre ellas el eclecticismo. "Un autor tan representativo como Arturo Andrés Roig abrió su exploración hacia los asuntos latinoamericanos en la década de 1970. Hasta ese momento, además de cultivar el helenismo, Roig había hurgado intensamente en el pensamiento argentino, produciendo medulares aportaciones en torno a variantes positivistas, espiritualistas y krausistas" (Biagini 1992: 154).
 

Queremos aclarar que nuestro trabajo no versa sobre la obra de Roig relativa a los estudios clásicos ni a los de índole regional. Sí nos vamos a concentrar en lo relativo a su labor filosófica, a su enfoque del pensamiento latinoamericano y a su modo de integrar la historia de las ideas. Sin embargo, con respecto al material suyo sobre historia de las ideas y pensamiento latinoamericano nos concentramos en las obras que se vertebran en una propuesta liberadora, preocupación que se muestra en la obra de Roig muy cerca de los años setenta. (Roig, 1993: 203)

Para ilustrar lo dicho, recordamos que Roig, en su informe al CONICET de junio de 1993, declara que en sus estudios clásicos le ha dado relieve a la filosofía de Platón, que en los estudios regionales ha relevado materiales, rescatado autores y realizado trabajos bibliográficos y de síntesis relativos a Cuyo y en especial a Mendoza, que en los estudios nacionales se incluyen obras sobre el positivismo y el espiritualismo (krausismo y eclecticismo) en Argentina. Al referirse a la etapa latinoamericana, el escalonamiento de su trabajo muestra las siguientes gradas: Las "Fuentes" de la filosofía latinoamericana datan de 1967, el "Concepto" alberdiano de tal filosofía es expuesto en 1970, el "Comienzo" de la misma es de 1971, sus "Pautas" de 1975, en tanto que su "Función" es objeto de un profundo análisis hecho en 1976. Roig es uno de esos autores en los cuales se puede seguir claramente la génesis de su pensamiento, desde las fuentes hasta su pensamiento maduro. Su tarea como historiador de las ideas y su experiencia historiográfica explican en parte el ordenamiento de sus trabajos.

Reiteramos, entonces, que el campo de esta investigación está constituido por la última etapa, los estudios latinoamericanos. El pensamiento de Roig, que tiene diversas formas de expresión, y cuyas manifestaciones reunimos bajo el título de "historicismo empírico", responde a muchos aspectos de la situación actual de Latinoamérica. Vamos a ubicar primero su magisterio dentro del marco del desarrollo del pensamiento filosófico en general para luego indicar el lugar que ocupa dentro de las corrientes de la filosofía latinoamericana y de la historia de las ideas.

El tema central en Roig es el "a priori antropológico", que abordamos en dos capítulos distintos: en el capítulo primero abordamos el tema de la aprioridad de todo hombre; en el capítulo cuarto, el de la aprioridad del sujeto latinoamericano. Cuando nos adentramos en el "apriori antropológico" roigeano, descubrimos que también es un a priori "histórico", que se trata de un sujeto plural y "empírico", y que esa empiria , esa concretez, es "histórica". El historicismo empírico es el desarrollo teórico de la centralidad del a priori antropológico-histórico. Descubrimos también que ese a priori es "axiológico", es decir, que ese sujeto plural es "valioso para sí".

Pero para que haya lugar para la filosofía latinoamericana hay que pensar la filosofía de modo distinto de cómo la pensó la modernidad europea. Es menester superar la filosofía de la conciencia o del concepto, cuyo máximo representante es Hegel, y además hay que salir al cruce de lo que se ha dicho sobre la no-historicidad de América. (Cap . 3) Superado el escollo que significaba la centralidad de la conciencia, se abren nuevas rutas para la inquietud del filósofo. La influencia que recibió Roig de los "filósofos de la sospecha", lo llevó a descubrir que la filosofía no es sólo para pensar el mundo sino para contribuir a transformarlo, que hay que superar la ruptura entre teoría y praxis, que no hay filosofías asépticas, que todo pensamiento tiene acompañamientos pre-filosóficos y para-filosóficos, que la utopía permite imaginar el futuro. (Cap . 4) Antes de llegar a un momento capital en la teoría de Roig, como es la renovación filosófica y la ampliación metodológica, afinamos la memoria y recordamos que el sujeto, como lo estudia la filosofía, tiene su historia. El tema de la identidad y el descentramiento del sujeto está muy vivo en la preocupación europea y también en Latinoamérica, ya que no es un tema ajeno al futuro de nuestros países. Gracias a la conciencia de la dependencia y la necesidad de liberarnos de la misma, toda teoría de la historia se ilumina. La historia de las ideas no es más recuento de corrientes o de influencias, es el nudo que hay que desatar para entender y cambiar el presente. Esto es posible gracias a la renovación y apertura de la filosofía y a la ampliación metodológica. (Cap. 5) Dijimos que Roig supera la filosofía del concepto, que vuelve circularmente sobre sí misma. Ahora agregamos que la sustituye por la filosofía del lenguaje cuyos enunciados son precisos y se exponen a la crítica. Gracias a la mencionada apertura, se legitima la incorporación de la vida cotidiana, del "discurso propio" y del universo de los símbolos al quehacer filosófico latinoamericano. (Cap. 6) Al comienzo hablamos del a priori "antropológico" de Roig, ahora recordamos que un antecedente del mismo es el a priori "histórico" de M. Foucault. La puesta en crisis de la modernidad por parte de filósofos europeos facilitó la tarea de los pensadores latinoamericanos que ya habían ido despejando el camino para su propio pensar.

Pero hay un nuevo riesgo: los europeos, en especial los defensores de la llamada "postmodernidad", con su ultracrítica, se han quedado sin sujeto, se quedan en una "fragmentación", que es la negación de toda emergencia. Y sin sujeto es evidente que no hay liberación, pero ha de ser, como lo sostiene Roig, un sujeto reconstruido desde una crítica no disolvente y, por cierto, debidamente fundada. (cap. 7)

Antes de aludir a la progresiva marcha del pensamiento de Roig, queremos destacar su fe en el porvenir de América, su garra de maestro, la pulsión de su filosofía. Cuando Roig regresó del exilio, al volver a su querida Universidad Nacional de Cuyo, en 1984, recordó la relación que la filosofía ha tenido con la libertad. Dijo entonces que el ejercicio de la libertad es, en filosofía, "la puesta en marcha de una praxis responsable y por eso mismo crítica". No pretende la filosofía un lugar preferente , pero a ella le corresponde "la reflexión sobre el hecho mismo del ejercicio del saber como ejercicio de la libertad". Ya pasaron los tiempos del divorcio entre teoría y praxis. El filósofo, o quien se precie de serlo, "deberá regresar al ágora, deberá reincorporarse valientemente a la ciudad". No es tan importante el mundo del sentido como 'el sentido del mundo'. "El país nos espera... América Latina nos espera. Empecemos una nueva aurora, aún cuando hayamos dejado desgarradas nuestras carnes —y tan dolorosamente— en este camino que vamos llevando" ("Arturo Andrés Roig regresa" en 1985b).

Roig es un maestro. La prueba es su constante tarea de formación de discípulos en diversas partes de América Latina, de modo destacado en Ecuador y, por cierto aquí, en Argentina. En la década de los 70 organizó en Mendoza el primer Seminario de Estudios Latinoamericanos. Uno de los frutos de ese Seminario fue la tesis de Licenciatura de Horacio Cerutti Guldberg, entre muchos otros discípulos. A partir de 1984 Roig ha reabierto ese Seminario y en él trabaja actualmente, habiéndose constituído un excelente equipo en el que se destacan Clara Jalif, Estela Fernández, Adriana Arpini, Liliana Georgis, Oscar Zalazar, Alejandra Ciriza, Dante Ramaglia, Marisa Muñoz y muchos otros.

La tarea de Roig es muy estimada en América Latina . Se patentiza en la lista de distinciones que ha recibido de diversos organismos y países. El Ministerio de Educación y Cultura del Ecuador le otorgó en 1983 la "Condecoración al mérito cultural" La Universidad de Guadalajara realizó, en 1989 un Homenaje en su honor. La presidencia de la República del Ecuador le otorgó en 1992 la Orden Nacional "Honorato Vázquez". En 1993 fue declarado "Visitante ilustre de la Universidad de las Villas", en Cuba. En mayo de 1994 la Universidad Autónoma de Managua lo recibió como Doctor Honoris Causa. En septiembre de 1994 la Universidad Nacional del Comahue lo declara Profesor Honorario. (Fernández, 1994) En agosto de 1996 la Universidad Nacional de Río Cuarto le otorgó el título de Doctor Honoris Causa.

Como se aprecia por la bibliografía que ofrecemos, libros y artículos suyos han sido publicados en diversos países del Continente, como Argentina, Ecuador, México, Chile, Colombia, Venezuela, Brasil. Artículos suyos han aparecido en Estados Unidos y Alemania, siendo los difusores (traductores o comentaristas) Ofelia Schutte y Jorge Gracia en el primer país y Gregorio Sauerwald, Raúl Fornet- Betancourt y Hartwig Zander en el segundo. En Viena, Günter Mahr, en su tesis de maestría sobre el pensamiento de Roig, menciona obras sobre pensamiento latinoamericano como las de Nikolaus Wertz (Freiburg), Heinz Krumpel (Berlín) y Hans Schelkshorn (Viena), en las cuales se alude a los aportes del pensador mendocino. (Mahr, 1995: 4-5) En España se han editado importantes trabajos del autor, especialmente en Madrid y Salamanca.

Citaremos (5.4.2) la correspondencia de Roig con filósofos de Europa oriental. Ahora queremos destacar su participación en obras colectivas como: 1986 América Latina en sus ideas, Unesco, México; 1993 Diccionario Enciclopédico de las Letras de América Latina, Caracas; 1994 Historia General de América Latina, Unesco, París; su colaboración en obras que están siendo editadas, como Enciclopedia Iberoamericana de Filosofía, Madrid e Historia de la América Andina, Quito. No hay que olvidar la permanente colaboración de Roig y sus discípulos con la Revista Interamericana de Bibliografía, Unión Panamericana, Washington.

Para terminar, queremos anotar que el pensamiento de Roig penetra lenta y firmemente en importantes sectores del Primer Mundo. Y en Latinoamérica no sólo se mantiene tan actual y fresco como antes sino que cada día crece el interés por estudiarlo en las Universidades, Centros de estudio y Foros de discusión político-social. Como muestra, citamos el Encuentro de pensadores europeos y latinoamericanos (entre ellos K. O. Apel, R. Fornet Betancourt, E. Dussel, A. A. Roig, Antonio Sidekum), que tuvo lugar en 1993 en la Universidad do Vale do Río dos Sinos, en São Leopoldo, Brasil, sobre Etica do discurso e filosofía da libertaçao. La contribución de Roig se llamó "La dignidad humana y la moral de emergencia". Es muy probable que estos Encuentros se repitan en el futuro.

Referencias bibliográficas

índice

Carlos Pérez ZavalaArturo A. Roig. La filosofía Latinoamericana como compromiso. Río Cuarto: Universidad Nacional de Río Cuarto y Ediciones del ICALA, 1998 [La primera edición de este texto, bajo el título de El historicismo empírico de Arturo Andrés Roig, corresponde a la tesis doctoral presentada en 1997 en la Universidad de Córdoba. El texto de la tesis es más completo y lo hemos preferido mantener para este versión en el Internet]

 

© José Luis Gómez-Martínez
Nota: Esta versión electrónica se provee únicamente con fines educativos. Cualquier reproducción destinada a otros fines, deberá obtener los permisos que en cada caso correspondan.
 

 

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