Repertorio de Ensayistas y Filósofos

Valeria Badano


"El marido americano de Paula Winkler"

La nueva novela de Paula Winkler se inscribe en el diálogo. Tres historias, tres voces narradoras y tres espacios se abren para dar cuenta de una búsqueda íntima de tres mujeres: Carla, Mrs. Prentiss y la figura de la escritora que cobra una fuerza protagónica por lo cual, muchas veces, el texto linda con lo autobiográfico.

Lo metatextual y lo intertextual son mecanismos que se conjugan para que el diálogo se concrete en el nivel discursivo. El texto de la novela se enriquece no sólo con reflexiones acerca de la escritura literaria sino con la incorporación de otras voces, otros textos; autores como Alan Pauls, cuya novela El pasado es el motivo de la traducción que debe realizar Carla (y se constituye tanto en un aspecto para problematizar la ‘palabra extranjera’ como también cuestionar el tiempo y el amor humanos); Cervantes, Shakespeare, José Hernández y la misma Paula Winkler permiten comprender que el tema del ‘autor’ y la escritura se consolidan como los tópicos estructuradores del texto.

Así es que en los primeros seis capítulos, la narración se desarrolla a partir de una mezcla entre una primera persona fantasmática –ya que el lector no termina de reconocer quién habla- y el estilo indirecto libre donde claramente se busca establecer un  diálogo con el lector ya que se lo invoca en repetidas ocasiones. Pero por otra parte, esa voz –fantasmática y, no obstante, tan personal- se va haciendo cada vez más poderosa hasta instalarse como la ‘figura de la escritora’ que se consolida en esa función: la del escribir, y en su género: el femenino.

Explica Julio Premat en su libro Héroes sin atributos que la figura de autor es una construcción, una ficción de autor en los textos. “…Esa ficción, esa particular esfera de la metaliteratura (no sólo narrar la aventura de la escritura sino inventar al responsable de lo que se lee…” (Premat 2009:15) es lo que se percibe en el proceso escritural de El marido americano. De modo que la escritora se constituye en su texto intercalando alusiones a este proceso escritural y a sus planteos estéticos que, si somos atentos al recorrido intelectual de Winkler, se retoman ficcionalizados. Paralelamente a la historia de la narración y los avatares de su escritura, se inscriben preguntas retóricas y amplios fragmentos filosóficos en los que una y otra vez, la mirada de Winkler vuelve sobre los asuntos que la preocupan: el derecho y la idea de justicia; la justicia y la relación con los hombres, la escritura, la lengua y la identidad, el insularismo y la diáspora, el exilio y la herencia. Todas estas cuestiones reaparecen en la voz de la escritora, de Carla o de la señora Prentiss que representan la propia voz de Winkler. Porque las vidas –y los discursos- de los personajes femeninos de esta novela son presentados por esa voz, idéntica en sus preocupaciones y en su afán interpelador de la sociedad, que representa a Paula Winkler. Carla, la señora Prentiss y la figura de autora que Winkler construye asumen la voz de Winkler y aquella, así, resuena.

Viajes, errancias, diáspora se imponen como las metáforas de esa búsqueda de identidad y deseado empoderamiento del ser. Temáticamente, donde se entrevé una historia de amor frustrado, se desarrolla, en realidad, la historia de la búsqueda de identidad en el nomadismo.

De modo que las geografías diversas se interconectan para dar marco a estas historias con sus mujeres: Nueva York, Buenos Aires, Guangzhou son legibles como espacios narrativos; y así quedan vinculados el mundo occidental y el capitalismo. El mundo oriental y la antigua sabiduría. El norte y el sur; todo un recurso para que Winkler explicite con claridad su visión de ‘lo humano’.

Y por otro lado se reconoce el tiempo como un aspecto diegético ya que la narración se entreteje en historias en las que deambula el pasado de las protagonistas, pero que inexorablemente vuelven al presente para que la voz de la joven, la de la anciana, la de la narradora se instalen en este aquí y ahora en el que se actualiza su soledad y su búsqueda.

De la precariedad ‘social’ en la que se ubica a los sujetos, los personajes de Winkler tratan de reconstruirse, aunque sea narrándose, haciendo de ellos mismos, sujetos de ficción.

Como para el extranjero, todo viaje –y la vida es uno- Winkler no presenta una llegada, sino recorridos.

Valeria Badano
Febrero 2013

Fuente: Valeria Badano. "El marido americano de Paula Winkler." Alba de América vol. 33, nos. 62-63 (2013). http://www.alba-de-america.com/products/alba-de-america-vol-xxxiii/

 

© José Luis Gómez-Martínez
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