Repertorio de Ensayistas y Filósofos

Viviana Rosenzwit


"Derecho y psicoanálisis, una lectura posible"

Lo primero que surge ante la lectura de los escritos: "Edipo Rey y un 'malentendido' de Occidente"(1) y "Aportes posibles del psicoanálisis al Derecho Penal y a  la Criminología cuando la ley (en sentido lato) deviene inconsistente"(2), de Paula Winkler, es que cuando nos encontramos con trabajos tan exhaustivos, a la hora de escribir sobre ellos se deja poco margen para la práctica del comentario

Uno podría preguntarse: ¿Qué hace que un texto x sea un texto de psicoanálisis? ¿Acaso que se declare como tal, que el texto se designe a sí mismo como psicoanalítico?, o ¿que lo haya escrito un psicoanalista reconocido? ¿Será su contenido, de tal manera que sea psicoanalítico un texto que incluya enunciados del psicoanálisis como complejo de Edipo, complejo de castración, falo, objeto a, y otros? Por ejemplo, ¿acaso todos los que se han ocupado de trabajar “La carta robada”, de Edgar Allan Poe, se vuelven autores psicoanalíticos porque Jacques Lacan haya hecho de este relato un tema para el psicoanálisis? O como algunos gustan llamar por estos días, ¿el caso Joyce? O tantos otros autores trabajados por Freud y Lacan. Por ejemplo, Freud se sirve de la obra Vida y muerte del rey Ricardo III, de Shakespeare; de Rosmersholm del dramaturgo noruego Henrik Ibsen, Macbeth de Shakespeare. Freud analiza los Cuentos fantásticos de E. T. A. Hoffmann, El hombre de arena y su novela Los elixires del Diablo. Además El doble, de Otto Rank y tantos otros que sería tedioso enumerar acá. Lacan es un asiduo lector de Freud y en su retorno a Freud, nos ha brindado lecturas riquísimas de sus textos. Desde ahí releyó a Hoffman, Thomas Mann, Shakespeare y más autores. Su vida y su enseñanza estuvo siempre cruzada por la literatura, pero tenía muy claro cuál es el límite del psicoanálisis aplicado y no se lo tomaba a la ligera.

Sin embargo, parece que nada de esto responde, que el punto es ver qué de esa lectura de textos aporta al psicoanálisis y a la formación del analista. Pero tal formación no remite a la erudición de textos ni a ubicar a los referentes del psicoanálisis en la posición de sabedores de la verdad. Mucho menos se reduce a la suposición del lector como mero receptor pasivo de información, esa posición ligada al alumno que fervientemente toma apuntes de lo que lee o escucha para poder repetir sin errores. Podríamos ubicarlo mejor en la relación autor – texto – lector, y su forma de articulación de la transferencia.

El pensar que somos sujetos lectores ya nos posiciona en esa relación a los textos. Este decir no apunta a la actividad cotidiana de cada uno de nosotros, ya sea un abogado, un juez, un pedagogo, un arquitecto, quien sea, sino a la posición subjetiva al leer un texto. A las posibilidades de descubrir nuevos entrecruzamientos, a ser creativos, a leer por nuestros propios ojos.

Paula Winkler aporta una nueva perspectiva a partir del discurso jurídico desde donde visitar los problemas comunes y las respuestas posibles que entreteje con el psicoanálisis, la semiología, la semiótica, la antropología, el estudio de los mitos y las religiones, etc. De esta manera, propone el entrecruzamiento del Derecho y el psicoanálisis como articulador provisorio desde donde abordar las distintas problemáticas de hoy. Nos introduce en un contrapunto interesante entre Derecho y psicoanálisis para pensar desde el concepto de sujeto vs. individuo, el sistema normativo hasta las cuestiones criminalistas de hoy, con la caída de los ideales.

En la sociedad globalizada y del espectáculo contemporánea lo que nos tiene que preocupar cada vez más es la fragilización. En muchos puntos hoy en día tenemos más posibilidades de optar, pero al mismo tiempo nunca antes esto mismo había demostrado tantas dificultades, tantos malestares, tantas penas, tanta dificultad para vivir. El sujeto se muestra frágil y vulnerable, librado a su suerte ante la ley que ya nada tiene de natural.

Estamos en el terreno de lo social donde las leyes, las normas, las instituciones pueden operar para poner a resguardo a un sujeto. El desamparo subjetivo es otra cosa, revela un momento estructural en la constitución del sujeto.

Se trata de una sociedad líquida en la que no se han previsto suficientes redes sociales, órganos de mediación, y centros educativos que posibiliten un reacomodamiento a los interrogantes de la nueva época.

Cabe resaltar lo que afirma nuestra autora al considerar que uno de los aportes “que puede realizar el psicoanálisis a la criminología y al derecho penal es mediar entre sujeto e institución para que éste se haga responsable de aquello que no se pudo nombrar (ni él ni la ley en sentido lato)”.

Se establece una diferencia entre lo que es la ley de la palabra y la ley en el sentido jurídico del término. Si el Derecho se ubica en el lugar de lo que corresponde a esa función de articulación del lenguaje y la palabra, como discurso de la ciencia, opera forclusivamente. Cuando Jacques Lacan habla del significante del Nombre del Padre se refiere a este significante que, en el gran Otro, autoriza la ley. Podríamos decir que la ley es el código: los fonemas, las palabras, la gramática y la sintaxis admitida. El punto es que hay un más allá de la ley, más allá que tiene que ver con lo que en el Derecho se llama el espíritu de la ley, el espíritu de las leyes, es decir, ese espíritu que hace a la posibilidad de que alguien pueda interpretar, flexibilizar o rigidizar la letra de la ley.

De esta forma, para cerrar, Paula Winkler nos propone a lo largo de sus escritos que el  psicoanálisis puede mediar entre el sujeto y la institución, “para que éste se haga responsable ante sí en una sociedad en la que la responsabilidad no se alcanza a abordar domésticamente y en la que la ley se ha ido devaluando por haber forcluído el Nombre del Padre, entendido este como función organizadora”.

Notas

1 Recuperable en http://www.aldealiteraria.com.ar/ensayos.html

2 Conferencia plenaria abril 2009 en la Universidad Kennedy, Argentina. Asimismo, publicado, entre otros, en: Por qué matan los niños, Amelia Imbriano (autora y coordinadora), Letra Viva, Buenos Aires, 2012.

 

Viviana Rosenzwit
Junio 2014

[Viviana Rosenzwit: (Buenos Aires, 1966), es Lic. en Psicología por la Universidad de Buenos Aires (UBA), Posgrado en psicoanálisis, psicoanalista, Directora de Viví Libros. Su amplio recorrido profesional se ha orientado a la especialización en bibliografía psicoanalítica.]

 

© José Luis Gómez-Martínez
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